domingo, 17 de septiembre de 2017

El libro de los porqués



Ficha: "El libro de los porqués", Irene Lara (redacción), Sic Idea y Creación Editorial, 337 páginas, ISBN: 978 84 15101 14 7

Descubrí esta pequeña joya en un mercadillo de segunda mano hace poco más de un mes, el libro data de 2.011, una fecha demasiado reciente a mi juicio como para estar ya en esa situación, pero lo cierto es que mis indagaciones por Internet me sugieren que el mismo se encuentra ya descatalogado y solamente se encuentra ya disponible de segunda mano. Un libro de corta vida pues, como tantos que pasan sin pena ni gloria por el mercado editorial. Una pena en este caso.

Hacía tiempo que no tenía en mis manos un libro tan bien editado, en tapa dura, con un tacto que invita a acariciarlo y tan agradable de leer. Como su nombre indica estamos ante un ensayo de divulgación, uno de esos de preguntas y respuestas, tan queridos por mí hace ya muchos años. En particular recuerdo algunos leídos en mi infancia que terminaron con las tapas arrancadas de tanto ser manoseados y releídos, me refiero a aquella maravillosa serie "dime quien es, dime que es, dime donde está y dime cómo funciona" que seguro que todavía ruedan por ahí en colecciones privadas y alguna tienda de segunda mano.

Estamos ante una colección de casi cuatrocientas preguntas con sus correspondientes "respuestas", las cuestiones abarcan no solamente el ámbito de la ciencia, el cual por sí mismo podría perfectamente cubrir no ya un libro de preguntas y respuestas, sino una enciclopedia por méritos propios, sino también la historia, la tecnología y otros ámbitos como el social o la psicología, un hecho que me ha agradado especialmente de este libro ya que no nos encontramos con una obra centrada exclusivamente en el ámbito científico... así caerán cuestiones sobre el lado de situar los botones, o porqué a los niños se les viste de azul y a las niñas de rosa, o porqué a los fantasmas se les representa con una sábana blanca... no es que el libro responda a cuestiones que alguna que otra vez nos hemos planteado, va mucho más allá, el libro responde incluso a preguntas que nunca se nos habían ocurrido... así ha sido en mi caso. Dudo mucho que haya una sola persona que haya leído este libro y que no haya tenido el pensamiento "anda, pues a mí no se me había ocurrido plantear esta pregunta". Para mí indudablemente es una virtud, no solamente el responder a cosas que uno se había planteado alguna vez y que ignoraba la respuesta, sino el mismo hecho de mostrar preguntas que están más allá de la curiosidad de cualquiera, y es que el mundo de las preguntas y respuestas es literalmente infinito.

Aún hay más, hay otro tipo de preguntas más interesantes aún, aquellas de las que uno cree conocer la respuesta, y en las que nos podemos encontrar fácilmente con conclusiones sorprendentes, o bien que nuestra respuesta es equivocada, o bien, que la misma contiene más matices y datos de los que creíamos conocer. Así me ha pasado con algunas... por ejemplo con la aparentemente sencilla ¿por qué tienen joroba los camellos?... ocupa casi dos páginas, y no, no es para almacenar agua ;-), o aquella tan aparentemente simple ¿por qué no se marea la jirafa al levantar la cabeza?... ¿a alguien se le había ocurrido plantearse semejante cuestión?.


¿Cómo ordenar un caudal de preguntas semejante sobre temas tan variados?, los autores optaron por desechar los habituales índices temáticos y escogieron un índice alfabético, tan bueno como cualquier otro. De esa forma podemos volver a encontrar fácilmente cualquier pregunta leída ya con anterioridad solamente con recordar la palabra clave. Ese tipo de orden le da un simpático parecido con una enciclopedia, en este caso una enciclopedia de las curiosidades. El tono de las respuestas es didáctico y sencillo, se evitan los tecnicismos de todo tipo, sin embargo no evitan la precisión cuando es necesaria. El nivel es aceptable, quizás un poco flojo para lectores adultos ya versados en obras de este tipo, pero sin duda alguna un nivel perfecto para niños curiosos de primaria y chavales que cursan enseñanza secundaria... o simplemente lectores adultos que buscan una obra sencilla y que como en mi caso olvidan lo leído con una facilidad y rapidez pasmosas.

Como valor añadido a una edición ya realmente bonita hay que señalar los abundantes y sencillos dibujos que adornan esta pequeña obra, no es que aclaren nada o que sean realmente necesarios, pero se agradecen este tipo de detalles que embellecen y hacen más agradable la lectura y el manejo del libro. Por otra parte nos vamos a encontrar con preguntas realmente ingeniosas y no tan inocentes como puede parecer a simple vista ¿por qué no se electrocutan a sí mismas las anguilas? ¿por qué usamos anillos de compromiso? ¿porqué las arañas no quedan atrapadas en su tela? ¿por qué los cirujanos usan batas verdes? ¿por qué se contagian los bostezos? ¿por qué los flamencos son rosados y encogen una pata? ... es complicado hojear este libro por encima y no quedar enganchado a alguna pregunta.

Lo mejor: Un libro sencillo, ameno, instructivo, muy agradable de leer... en su momento sin duda alguna fue una buena opción para ofrecer como regalo debido a su cuidadosa edición. Muy recomendable. Su aparente simplicidad llega a ser engañosa en muchas ocasiones, se le puede sacar mucho partido.

Lo peor: Lamentar su corta andadura, si es que se encuentra ya descatalogado, y que su excesiva simplicidad le aparte de ese tipo de lector más aficionado a obras de divulgación más especializadas en un determinado ámbito. Ese picoteo y brincar de un tema a otro puede ser fascinante entre lectores jóvenes, especialmente en las mentes abiertas de los niños, pero un poco fastidioso para cerebros más "cuadriculados". 


jueves, 7 de septiembre de 2017

La Libertad y el Amor

"La comprensión profunda llega con la libertad total y esta se da solo cuando se rompen las barreras del yo, con sus limitaciones. Entonces ya no existe lo mío y lo tuyo, solo lo que es. No hay tampoco diferencias entre mi amor, que lo doy generosamente, y el que me dan aunque con restricciones. Sólo hay amor. Vivimos una gran libertad al descubrir que el amor no es ese gran negocio que imaginábamos. No es el triunfo de la astucia, no es competitividad o lucha, no es sacrificio, no es entrega. El amor es. Y la realidad está hecha de amor. El amor somos nosotros. En la alegría de la libertad, rotas las ataduras de todos los prejuicios, descubrimos que siempre ha estado el amor y siempre estará sin que lo falso le pueda tocar. Aunque aparezca tapado con ideas, creencias, interpretaciones, hemos de saber que estas capas que lo cubren no son realidades. De todo ello solo el amor es real. "


Ficha: "La Libertad y el Amor", Consuelo Martín Díaz, Ediciones Obelisco, 219 páginas, ISBN: 978 8477 206 422

Revisando el sitio donde tengo almacenados una buena cantidad de libros de hace unos años, me encontré con este de Consuelo Martín. El mismo forma parte de un conjunto de una docena de libros, o más, de temática espiritual que adquirí y nunca leí.

El tema del mundo de la espiritualidad y todo lo relacionado con la misma había formado durante cinco años el grueso de mis lecturas. Hubo un punto en que quedé tan saturado que sin darme cuenta, pero ya de forma inexorable, mis intereses como lector fueron dirigiéndose a otros terrenos... pero no del todo, y es que hay temas que parece que llegan a uno de forma natural en función de la etapa de la vida que le toca vivir, a veces buscamos literatura de evasión, otras veces buscamos formarnos... y hay ocasiones en las que uno se vuelve adicto al efecto que determinadas lecturas opera en nosotros. 

En un mundo desquiciado, lleno de problemas que no parecen tener solución, en un mundo donde cada vez parece más difícil encontrar un rincón para la esperanza, o quizás, donde esa sensación sea pura y simplemente una sensación subjetiva mía; que uno va cumpliendo años y acumulando lecturas de todo tipo... bueno pues como que también apetece encontrar un oasis particular de paz, leer sobre un tema que en esencia es optimista y a determinados pensadores y filósofos que todavía creen en la capacidad del ser humano de llegar a algo mejor. También me parecía que este blog estaba recibiendo últimamente demasiadas visitas y creo que una de las mejores formas para bajarlas es comentar libros como este ;-).

Decía William James en una de sus conferencias recogidas en "Pragmatismo" comentado por mí hace poco, que él no se consideraba ni optimista ni pesimista, sino "meliorista", porque a diferencia de los pesimistas que consideran imposible una mejora con el tiempo del ser humano, y a diferencia de los optimistas que consideran que esa mejora es inevitable, él creía que tal mejora en el futuro era simplemente posible, a condición claro está de lo que los seres humanos hicieran. Ese mismo mensaje, en mi opinión, nos lo intenta transmitir Consuelo Martín en este y en cada uno de sus libros.

El mensaje yo lo resumiría de la siguiente forma: El ser humano posee un enorme potencial de mejora y autorrealización, el origen de sus conflictos y sufrimiento psicológico se origina fundamentalmente en la ignorancia, no vemos el mundo tal y como es, lo vemos distorsionado a través de nuestras ideas preconcebidas, dogmas, prejuicios etc, que varían de un individuo a otro y en función de la cultura donde este se inserte. Da igual su nacionalidad, su condición, da igual sus opiniones políticas y creencias religiosas... en esencia todo es falso, erróneo, y pura distorsión. Solamente la percepción atenta, desprovista de prejuicios, la contemplación, el silencio de la mente y la introspección pueden dejar al descubierto las distorsiones a través de las que contempla el mundo y encontrar la verdad, sea lo que esto sea... y solamente a través de esta iluminación, realización o comprensión, llámese también como se quiera, uno puede aspirar a superar el sufrimiento y el conflicto. Un mensaje que por un lado invita a la esperanza, hay posibilidades reales de cambio para mejor, pero que por otro insiste en la necesidad de un trabajo individual, de introspección interior, un trabajo tenaz y disciplinado, para observar de forma fresca y libre de prejuicios, y darnos cuenta de cómo tantas cosas que damos por sabidas, por supuestas y aceptadas habitualmente no son sino errores que nos llevan al sufrimiento. Vamos el mensaje platónico de toda la vida, sostenido en un primer momento por Sócrates, que veía en la ignorancia la raíz de todo mal, y que bastaba la mera observación del bien y la verdad para desencadenar el cambio. Un tema controvertido, donde personalmente tengo unas cuantas objeciones a que el simple conocimiento consiga operar el cambio, pero hay quien cree firmemente en esa idea.



Consuelo Martín es doctora en Filosofía por la Universidad Complutense y experta en la corriente filosófica Advaita, no-dualidad, proveniente de la India, aunque podemos encontrar enormes similitudes también en otras tradiciones religiosas y filosóficas, desde el platonismo a la mística cristiana, el budismo zen o el sufismo del Islam; tradiciones y ramas de la espiritualidad a las que en ocasiones se clasifica bajo la etiqueta de "filosofía perenne". En sus libros podemos comprobar una continuación de las ideas de Jiddu Krishnamurti, por ejemplo en este último libro que he leído con su firma hay bastantes citas del afamado sabio hindú, aunque también de otros, como el que es uno de mis sabios favoritos de la India, Nisargadatta Maharaj, del que espero poder comentar algún texto un día de estos. De Consuelo Martín, además de este, puedo recomendar libros como el ya comentado aquí "El arte de la contemplación", y otros leídos por mí hace años tal y como "El silencio creador", "La revolución del silencio", y "Sé una luz". Probablemente alguno de ellos y algún otro más terminará releído y comentado aquí en este blog próximamente.

"La Libertad y el Amor" era, creo, su séptimo libro, publicado en 1.999. Apenas lo hojeé un poco, no pensaba leerlo en principio, quedé enganchado, a pesar de haberlo tenido más de ocho años guardado en una estantería. Me decidí a terminarlo y comentarlo aquí porque trata de dos temas que a todos nos afectan de una forma u otra durante toda nuestra vida, el tema del amor y el de la libertad, ambos muy relacionados con ese pensamiento fundamental del que brotan todas las ideas de sus libros, y del Advaita en general. 

Según Consuelo confundimos el Amor, ese con mayúsculas, el genuino, con cosas que no lo son... de ahí que en ocasiones pensamos que este no existe, o que tiene duración en el tiempo, o que no es más que un espejismo... y claro que lo es, cuando este, el que creemos que es, no es más que una ilusión formada por la proyección de nuestros deseos físicos, sentido de la posesión, contaminado todo por el miedo a la pérdida e ideas erróneas difícilmente podríamos idealizar ese tipo de amor. Sin embargo hay otro, uno que está siempre presente en nosotros, que no posee condición alguna para existir, y que forma parte de nuestra más íntima naturaleza... solo que no somos conscientes de él, pero, y aquí está lo interesante, podemos alcanzar a vislumbrarlo, a ser conscientes de él a través de la contemplación. Se supone naturalmente que la autora sabe por experiencia de lo que habla y que no hace de "maestro Ciruela"... ya sabéis, aquel que no sabía leer y puso una escuela ;-).

De la libertad se podría decir otro tanto, habitualmente pensamos que no somos libres pero nos gustaría serlo, o bien, que no lo somos en absoluto y que nunca lo podremos ser. El problema según esta escritora es que confundimos e ignoramos en qué consiste la verdadera libertad. Como en el caso del amor, esta confusión está en la raíz de nuestro sufrimiento, y solamente la comprensión que se deriva de una actividad introspectiva y contemplativa, extremadamente simple pero también muy difícil, nos puede llevar a vislumbrar ese singular estado de libertad que poseemos y que simplemente no podemos llegar a perder, sean cuales sean nuestras circunstancias externas. Porque la verdadera Libertad no es aquello que creemos habitualmente que es, poder hacer cuanto a uno le viene en gana, o bien, ser dueño del manejo de una situación concreta. Al igual que en el tema del amor también nos movemos en terrenos que se adentran en la metafísica, en el límite entre la filosofía y la mística, y donde se observa la intención de la autora de hacernos replantear muchas cosas, hacernos reaccionar y llevarnos hacia una actitud de observación desapasionada donde dejemos de enredarnos en el pensamiento, tal y como hacemos continuamente. Advierto que no se nos indican nunca "trucos" o "recetas" para ello. Esa ausencia de consejos prácticos, esa calculada ambigüedad es quizás el punto flaco de esta autora, posiblemente ante la imposibilidad de dar consejos que puedan servir a todo el mundo por igual en lo que inevitablemente es un trabajo extremadamente personal. También seguramente porque de hacerlo así, entraríamos en un terreno más espinoso, el libro se convertiría simplemente en un manual de "autoayuda" más, algo que Consuelo seguramente trata de evitar.

El libro está dividido en diecinueve capítulos que corresponden a otras tantas "investigaciones", tal y como las denomina Consuelo y que tienen su origen en una serie de trabajos realizados con grupos de personas, seguramente en diferentes "retiros" y actividades de contemplación guiadas. Consuelo lleva muchos años organizando o participando en eventos de este tipo y me ha sorprendido ver que aún continúa con esta labor, así como con la escritura y publicación de nuevos libros, dieciocho en total según he podido comprobar.

Poco más puedo comentar de un libro que está concebido como texto meditativo, para ser leído y releído con cierta frecuencia, que posee esa elegancia y sencillez típica de esta ensayista. Una prosa reiterativa pero con un intenso contenido lírico en ocasiones, elegante e inspirada y sobre todo que no da concesión alguna a ningún "pero", hay una insistencia machacona en el mensaje principal, nunca vamos a leer otra cosa, por muchas vueltas y revueltas que adopten sus argumentaciones:

"Desde el desconocimiento de la lucidez en mi conciencia, actúo buscando alguna teoría, alguna manera distinta de las ya probadas de manipular al otro, para conseguir amor.
No veo que amar es lo contrario de manipular, que es lo opuesto a vivir con astucia. El camino de acumular información y con ella el poder de dominar a otros va en dirección opuesta al amor. Porque la información se acumula capa sobre capa en la ignorancia básica y el desconocimiento de nuestra esencia que es amor.
Lo que acompaña al amor es la inocencia. Habitualmente no la conocemos. Siempre se confunde con falta de madurez o de conocimientos. Cuando al contrario, se requiere una gran madurez y una inmensa lucidez para ser inocente."

El punto fuerte, o débil según se mire, del Advaita, de esta filosofía de la no-dualidad tan de moda en la nueva espiritualidad desde hace años, es que nunca se nos va a señalar ninguna definición o dogma, es como una especie de pensamiento "negativo" en el sentido de que se nos señala aquello que NO es la verdad ni puede serlo pero no se indica aquello que ES, esto último solo puede ser vislumbrado a través de una súbita comprensión, eso sí... cuidadosamente preparada por un trabajo previo que puede durar años, o toda la vida si se quiere, un trabajo de contemplación y en el que habría que enredarse de forma intensa para poder llegar a reconocer en estos textos algo que uno ya ha experimentado, no una mera indicación del camino a seguir.

Hay un tipo de indagación filosófica típico de la India denominado "vichara", muy usado por aquel sabio llamado Ramana Maharsi, que consiste en definir algo a través de decir lo que no es, no es esto, no es aquello etc, porque se supone que aquello que constituye su verdadera realidad es indefinible, pero sí que podemos en cambio expresar el lenguaje para delimitar aquello que no es... tal y como una huella de un pie delimita con su forma aquello que la causó aunque en realidad no contiene nada. Este tipo de recurso, el de cercar y tratar de acorralar la realidad, o la verdad, a través de la negación de aquello que no puede serlo pero que pensamos que guarda relación es muy utilizado en esta peculiar e interesante filosofía. El resultado puede ser desalentador para todos aquellos que buscan un dogma, una definición, un "algo" a lo que aferrarse, difícilmente encontrarán nada parecido en el Advaita, especialmente en su versión moderna y actualizada, prácticamente desligada de toda tradición religiosa. Naturalmente, rizando el rizo, podríamos pensar que un no-dogma no deja de ser un dogma camuflado, y que al final vamos a terminar entrando en algún tipo de contradicción lógica... bueno creo que los pensadores adscritos a esta corriente espiritual-filosófica del Advaita poco o nada les importan las contradicciones. Las generalizaciones, las ambigüedades, el "leer entre líneas", son características que van a estar siempre ahí, sea cual sea el autor que leamos, desde Krishnamurti a Maharaj, de Wilber a Liquorman, Kersschot o Parsons... si bien el tono, el estilo y la forma en la que escriben pueden variar, y mucho.

No puedo dejar de recomendar algunos comentarios de este blog, como el archiconocido "El poder del Ahora", de Eckart Tolle, uno de los trabajos más originales y recomendables de este tipo de nueva espiritualidad no dogmática y fuertemente anclada en la mística y la contemplación, o el excelente trabajo de Byron Katie "Mil nombres para el gozo", muy en la línea del anterior, o "La vida sin centro", de Jeff Foster, otro de los autores más interesantes de esta nueva hornada de escritores en esta temática, como el original No Way de Wayne Liquorman, otro de mis referentes, y por supuesto el erudito Ramesh Balsekar, y su "Deja que la vida fluya", autor del que espero pronto comentar algo más aquí.

Y para aquellos que sientan curiosidad sobre el denominado Advaita, tanto en su versión tradicional como en su versión más moderna, hay una visita absolutamente obligada, el excelente portal no-dualidad.info, un sitio de Internet con una gran cantidad de información sobre autores, libros, artículos... etc etc, incluso con una clasificación, un poco "sui géneris", de los mismos en función de la tradiciones seguidas. Todo un descubrimiento para cualquier seguidor o curioso interesado en conocer mejor esta interesantísima rama del mundo de la nueva espiritualidad, que a pesar de su lavado de cara hunde sus raíces en una antiquísima tradición que se remonta en el tiempo más allá de los inicios de la filosofía occidental. Comentar también que este portal no solamente se concentra en el Advaita del hinduísmo y su moderna revisión, sino que está dedicado también al Budismo Zen, al Dzogchen tibetano y al Sufismo, con el que comparten muchas similitudes.

Conclusión: De la misma forma que afirmar que uno es apolítico no deja de ser una forma de posicionarse en política, afirmar y pretender estar alejado de cualquier dogma no deja de ser una forma sutil de defender un dogma camuflado. Sí, es verdad que se nos invita a contemplar y experimentar la realidad de la que se nos habla, pero por desgracia no es algo que esté dentro de las posibilidades y alcance de cualquiera, desde luego no a corto plazo; lo que nos puede llevar a la paradoja de convertirnos en seguidores y adherirnos, sin experimentar plenamente, las enseñanzas de una rama filosófica que precisamente propaga la idea de que la aceptación ciega y acrítica de los dogmas, de cualquier tipo, no sirve para nada. 

Estos ensayos en general están muy bien, pero si nos interesa el tema, tanta o más espiritualidad podemos encontrar en obras puramente literarias como "Siddartha" de Hermann Hesse, por ejemplo. La clave la podríamos encontrar en esa frase, acertadísima, del protagonista de esa novela cuando se encara con el mismísimo Buda y le espeta "sí, pero tú no alcanzaste la iluminación siguiendo tu propia doctrina"... de la misma forma hay que afrontar la lectura de estos libros en mi opinión, indican un camino, muestran indicios, pero solo son un punto de partida que fácilmente puede quedar en nada. A pesar de todo, constituyen en ocasiones todo un bálsamo de tranquilidad y sosiego, inspiran sentimientos positivos, levantan el ánimo, proporcionan una especie de "droga" si se quiere considerar así, que en ocasiones necesitamos ¿que pueden fomentar una actitud pasiva y una adicción estéril que no nos mueve a la acción necesaria para cambiar las cosas?... anda pues como tantas otras aficiones o lecturas de cualquier tipo ;-), hay válvulas de escape mucho peores. Animo a quien sienta curiosidad a buscar información, experimentar y adentrarse en este mundo, vale la pena.


domingo, 3 de septiembre de 2017

Las torres del olvido

"El efecto invernadero. Es improbable que tengamos información concreta sobre la extensión de este fenómeno antes de que termine el siglo. Podría tratarse de unos cambios climáticos graduales y comparativamente suaves (aunque no por ello deberían ignorarse), o podría ser un desastre global que golpease de forma violenta o repentina.

Únicamente podemos estar seguros de que en el curso de las próximas dos o tres generaciones tendrán lugar enormes cambios, todos ellos causados por nosotros mismos y para los cuales no estaremos preparados. ¿Cómo podríamos estarlo? Hablamos de dejar a nuestros hijos un mundo mejor, pero prácticamente no hacemos más que enfrascarnos en nuestros problemas cotidianos y esperar que las catástrofes a largo plazo no se produzcan nunca. 
Tarde o temprano, alguna de ellas se producirá. Las torres del olvido trata del posible coste de la autocomplacencia. Que duerman ustedes bien."     

George Turner. 1.987.



Ficha: "Las torres del olvido", George Turner, Ediciones B, 587 páginas, ISBN: 978 8440 66 8134


Cuando al final de su vida profesional George Turner, ya con setenta años de vida, publicó esta novela, hizo algo más que buscar el dinero o la fama que cualquier escritor podría legítimamente perseguir, envió un mensaje al futuro para las siguientes generaciones. Viví los años ochenta, tenía 19 años cuando esta novela fue publicada, y no recuerdo que el problema del cambio climático fuera algo muy comentado por aquel entonces. 

El agujero de la capa de ozono, las acciones de Green Peace contra los vertidos de residuos nucleares en el mar, el miedo a un accidente nuclear, materializado por desgracia en Harrisburg en los setenta y Chernobyl ya en plenos años ochenta, o incluso la posibilidad de una tercera guerra mundial, creo que fueron temas mucho más publicitados en aquella década. Sí, algo se habló del posible cambio climático, de la necesidad de restringir la emisión de CO2... pero mucho, muchísimo menos que  las siguientes décadas. Buscando en internet he visto que la primera cumbre internacional sobre el clima se celebró ya en Ginebra en 1.979. Desde entonces se han convocado no menos de nueve reuniones y conferencias internacionales con los resultados prácticos que pronosticaba George Turner en 1.987, es decir, con ninguno. Es posible que sus palabras sonaran pesimistas en su momento, pero estaba muy claro que estaba siendo simplemente realista. El conocimiento de la naturaleza humana, del que da una buena muestra en este libro, y el problema principal de las democracias... es decir, la incapacidad generalizada de unos gobiernos elegidos para periodos de cuatro o cinco años para la planificación a largo plazo, era ya un problema para cuya anticipación tampoco había que ser un visionario.



La novela consiguió el premio Arthur C. Clarke de ciencia ficción en 1.988, el mayor galardón que George Turner conseguiría en vida, publicó posteriormente un par de novelas, aún inéditas en castellano, que yo sepa, y terminó sus días en 1.997, para entonces había sido nombrado invitado de honor a una convención internacional de ciencia ficción que se iba a celebrar en 1.999 en Melbourne y a la que lógicamente no pudo asistir, Australia perdió al que seguramente ha sido su mejor autor de este género, o subgénero, literario. Cada año que hubiese vivido más le hubiera demostrado lo acertado, por desgracia, de algunas de sus predicciones.



La edición que he leído corresponde a la publicada por Ediciones B en bolsillo de 1.997, aunque la primera edición en castellano se publicó en 1.989 como corresponde a una novela premiada y conocida. La adquirí en un lote de libros baratos hace unos cuantos años y ha venido bien que haya tardado tanto tiempo en leerla... treinta años desde su publicación dan margen suficiente para ver hasta que punto las predicciones del Sr. Turner se han cumplido o no. Aunque pensé que la novela podía estar descatalogada me ha alegrado comprobar que no es así y que existen incluso versiones en versión electrónica. No me extraña, los temas de los que habla, el cambio climático, las desigualdades sociales, la superpoblación y las crisis económicas, difícilmente van a pasar de "moda" por desgracia.




La historia que nos cuenta, a pesar de su claro pesimismo, no es la típica novela de anticipación catastrofista, aunque los editores en la edición de bolsillo le añadieron la coletilla publicitaria "El mejor heredero de George Orwell", la verdad es que no es para tanto... el futuro que describe es sombrío, no se puede negar, pero el hecho de que la novela arranca como una historia dentro de otra historia posterior le quita un poco de hierro al tema, al fin y al cabo la humanidad ha terminado sobreviviendo y desembocando en una sociedad aparentemente mejor que la actual.

Todo comienza en un futuro lejano, a finales seguramente del tercer milenio, un dramaturgo australiano busca material para documentarse sobre la llamada "Cultura de Invernadero" que existió en el siglo XXI, el nuestro. A pesar del tiempo transcurrido son visibles todavía los efectos de aquel cambio climático que se desencadenó en este siglo, las torres que se citan en el título, en la edición en castellano porque el original era "The sea and summer", son los restos de una docena de imponentes rascacielos que se ubicaban en la zona cercana a la costa en Melbourne. De sus más de setenta pisos originales, apenas han quedado unos pocos por encima del nivel del mar. Allí trabajan los arqueólogos todavía rescatando restos de lo que era la vida cotidiana en unas construcciones de pesadilla. Edificios donde se amontonaban miles de seres humanos en unas condiciones pésimas, rozando lo imposible.

Teniendo poco tiempo para documentarse y demasiada información sobre la que trabajar, una historiadora le pasa una novela "histórica" que ha escrito ella misma, basada en la información que durante años ha ido recopilando, sobre el periodo de mediados del siglo XXI. Una historia que se desarrolla precisamente en Melbourne y donde incluso hay algún personaje que vivió en aquel entonces en una de las torres ruinosas que el dramaturgo ha visitado. Pronto este quedará enganchado con la obra y prescindirá de cualquier otra documentación... 

La historia nos muestra los avatares de una familia acomodada de Melbourne, los Conway, perteneciente a la clase "supra" que reúne únicamente al 10% de la población, a partir de que el cabeza de familia, el padre, pierda su empleo... tragedia que le lleva a suicidarse ante la perspectiva de ver como su familia pueda descender socialmente y zambullirse en la clase "infra", el otro 90% de la población que no trabaja, vive hacinada en enormes construcciones y espacios reducidos, y es mantenida a duras penas por el subsidio público. Un empleo es lo que diferencia a ambas clases sociales, profundamente divididas, tanto que incluso hablan idiomas casi diferentes. La madre, Alison, y sus hijos varones Teddy y Francis, son reubicados en la llamada "periferia", una zona deprimida de los barrios "supra" que limitan y tienen a la vista a las zonas "infra", una especie de limbo, un purgatorio con el infierno a la vuelta de la esquina y que saben que habitualmente constituye la antesala del hundimiento definitivo.

Profundamente orgullosos, con aires de grandeza a pesar de su pertenencia a una simple clase obrera, la familia se ha pasado la vida mirando por encima del hombro e ignorando a la clase "infra", a la que consideran poco menos que salvajes incivilizados, vagos y delincuentes, desechos humanos a pesar de constituir el 90% de la población en la supuestamente civilizada Australia del siglo XXI. La nueva realidad que van a sufrir y experimentar va a poner una y otra vez patas arriba sus convicciones y prejuicios. A lo largo de toda la novela van a experimentar, aunque de forma diferente en cada caso, una conversión, dolorosa eso sí, que les va a demostrar una y otra vez lo equivocados que estaban y cómo en su privilegiado guetto de antaño vivían de espaldas a la realidad.



La novela es extensa aunque contiene pocos personajes, además de los miembros de la familia Conway nos encontraremos con Billy Kovacs, un "infra" que ha acumulado bastante poder en su comunidad y que se erigirá en protector de la desafortunada familia, con el capitán de policía Nikopoulos, que se convertirá en el mentor de Teddy, y Nola Parkes, una ricachona benébola y corrupta, los seis, con algún personaje secundario, y con capítulos donde se muestran los hechos desde diferentes puntos de vista, nos irán desvelando detalles de la realidad social en la que viven. El choque entre la mentalidad de las dos clases sociales, los manejos de la política y la economía, los efectos de una subida progresiva del nivel del mar, los problemas de salud, el hacinamiento en el que viven los infra, la visión apocalíptica de una sociedad al borde del colapso, el miedo a la exclusión social... todo ello forma un rico marco donde va a tener lugar la historia que se prolongará durante una década. 



Como la mayoría de las novelas de ciencia ficción, o al menos de las buenas, estamos ante la típica obra donde el fondo, las ideas y lo que se pretende comunicar predomina claramente sobre la forma. La sensación es de una historia contada de forma escueta en el aspecto visual, probablemente por las limitaciones como narrador de George Turner, una historia que gira constantemente en sí misma, una especie de thriller psicológico donde se nos van a mostrar continuamente el mundo interior de sus personajes y donde, con una sola excepción, estos van a ser bastante esquemáticos y planos. La excepción es el personaje de Teddy Conway, que al comienzo de la novela se nos muestra como un bruto insensible y algo psicópata, para ir evolucionando y cambiando su forma de actuar y pensar a lo largo de la historia. 

El fondo, la idea que subyace a la obra de principio a fin, es mostrarnos un futuro posible, que el autor ubicaba en la mitad del siglo XXI, un siglo devastado por la crisis económica, ambiental y unas desigualdades sociales brutales. A pesar de todo hay, como suele ser habitual en la mayoría de la ciencia ficción, una visión optimista... la humanidad sobrevive a ese siglo de catástrofes, pero evidentemente no lo hace gratis. En el momento en que arranca la historia la realidad es diferente, se siguen sufriendo las consecuencias del cambio climático, en este caso con un inicio de lo que podría ser una era glacial, y se culpa directamente a los antepasados de esa "cultura de invernadero", la nuestra. Solamente la aparición de un nuevo tipo de ciudadano y el establecimiento de una nueva mentalidad, que hace su asomo aunque de forma incipiente en la novela, podrá evitar el desastre total. Optimismo por lo tanto en el fondo, por parte de un escritor que estaba ya en sus últimos años de vida y que tampoco quería dejar para el futuro un mensaje de desesperanza. La humanidad saldría adelante, de una forma u otra. 

Lo mejor: Una sombría visión de hace treinta años, que se ha mostrado acertada en buena parte, Turner acertó de pleno en la incapacidad de los políticos para hacer frente al problema, acertó también en la existencia de crisis económicas futuras que ampliarían la brecha entre ricos y pobres,  y en que las revoluciones, no confundir con revueltas, iban a convertirse en un asunto imposible. Como nota curiosa hay que resaltar que la tan endiosada y venerada tecnología brilla por su ausencia en esta novela, que posee poco de ficción, lo justo, y menos aún de ciencia. No es una novela especialmente buena en mi opinión, George Turner me parece un escritor que era bastante limitado, pero sí lo bastante hábil en plasmar asuntos psicológicos y sociológicos como para hacer que su lectura valga la pena, asuntos y aspectos que suelen estar ausentes en la mayoría de las novelas del género.

Lo peor: La historia se alarga innecesariamente, su parte intermedia es un poco tediosa y le sobran no menos de cien páginas. Hay un tratamiento en general benébolo de las instituciones y el gobierno australiano, a pesar de todo, que resulta poco creíble, como poco creíbles son algunos de los personajes. No hay mención al sistema político y a las elecciones, tampoco se anticipa la existencia de una red de comunicaciones mundial, no se habla del tema de la inmigración, no hay comunicaciones internacionales, los personajes parecen vivir en una burbuja... si a la novela se le quita el elemento "cambio climático" pierde bastante interés, no deja de ser una especie de obra teatral sobredimensionada, quizás en el fondo esa era la pretensión original de su autor.

martes, 29 de agosto de 2017

Paz en la Tierra - Solaris

"Del funcionamiento de la mano derecha se encarga el hemisferio izquierdo del cerebro. Por eso he dicho que escribo solo parcialmente. El hemisferio derecho se dedica a estorbar, estará en contra de que yo escriba. Todo esto es un lío horroroso. No puedo decir que solo me queda el hemisferio izquierdo. Tengo que llegar a algunos acuerdos con el derecho, no pienso estar sentado eternamente con una mano atada. He intentado apaciguarlo de diferentes modos, pero todo en vano. Es simplemente insoportable. Agresivo, vulgar y arrogante. Por suerte, no es capaz de leerlo todo. Únicamente algunas partes de la oración, sobre todo los sustantivos. Como siempre lo se porque he leído muchos libros sobre el tema. No entiende correctamente los verbos, ni los adjetivos y puesto que ahora mismo está observando lo que estoy tecleando tengo que expresarme de tal manera que no se irrite. No sé si lo conseguiré. Por otra parte, nadie sabe porqué toda buena educación está ubicada en el hemisferio izquierdo."


Ficha: "Paz en la Tierra", Stanislaw Lem, editorial Cátedra - colección Letras Populares, 369 páginas, ISBN. 978 84 376 3062 5

El verano toca ya a su fin, mis lecturas sencillas y "refrescantes" van concluyendo y quiero terminar este verano tan complicado en el terreno personal con un autor al que he dado de lado demasiado tiempo, me parece mentira pero han pasado ya ocho años desde que comenté aquí un comentario a una novela de Stanislaw Lem, teniendo tantas por leer, "Regreso de las estrellas" me gustó mucho, era una historia interesante que tocaba un tema poco abordado en la Ciencia Ficción, la historia que comienza con el regreso a la Tierra de una misión espacial en la que por efectos de la relatividad el astronauta superviviente se encuentra con un mundo tan alejado en el tiempo en relación a aquel que conoció antes de su partida que todo ya le resulta extraño. A pesar de su indudable interés me parecía una novela de segunda categoría en el conjunto de la obra del genial escritor polaco. Me ha ocurrido lo de siempre, otros intereses lectores me han alejado mucho en los últimos años de ese subgénero, para mí fascinante, de la ciencia ficción, seguramente por pura saturación. Sin embargo es difícil decir adiós a un subgénero literario si el mismo te ha proporcionado tantas horas de placer. 

No hay un autor mejor que este dentro del género para mi gusto, ni de lejos puedo compararlo con ningún otro, en mis inicios como empedernido lector, hace ya mucho tiempo, en otro siglo y otro milenio, elevé a los altares a una serie de escritores de ciencia ficción del mundo anglosajón, especialmente a Isaac Asimov, del que leí bastante de lo que había publicado en castellano, solamente para descubrir a este autor mucho más tarde, ya en el presente siglo, y desear haberlo descubierto mucho antes... sus libros no fueron tan publicitados ni tan sistemáticamente publicados como los de otros autores, a pesar de su innegable calidad. Hoy la situación ha cambiado y varias editoriales españolas, especialmente Impedimenta, se han marcado el objetivo de publicar, y reeditar, lo mejor de su obra, sobre todo aquella que se encontraba inédita hasta hace poco.

Ese es el caso de la obra que comento aquí, "Paz en la Tierra" aunque se publicó en 1.987, fue escrita algunos años antes, por lo tanto NO es su última novela tal y como se comenta en la contraportada de esta edición. El honor le corresponde realmente, que yo sepa, a "Fiasco", una obra que espero leer y comentar pronto aquí. En esta que nos ocupa volvemos a encontrarnos al que es sin duda su personaje más querido, el astronauta Ijon Tichy, protagonista de sus divertidos y memorables "Diarios de las estrellas" y otras novelas, eso nos ahorra las presentaciones y desde el comienzo nos vemos inmersos en la historia. Por supuesto, como no podría ser de otra forma, al ser protagonizada por este singular personaje la comicidad y el tono irónico y desenfadado van a ser la nota dominante. Ijon Tichy ha vuelto de una misión secreta a la Luna, allí sucedió algo que no recuerda y que le ocasionó un trauma cerebral del que anda recuperándose, sus hemisferios cerebrales han quedado desconectados en parte, de forma que en él anidan dos conciencias, su hemisferio izquierdo, el que contiene su conciencia habitual y con el que puede hablar y leer, hemisferio que controla el lado derecho de su cuerpo, no recuerda algunos detalles cruciales de la misión... la otra parte del puzzle se haya contenida en su hemisferio derecho, y este se niega a cooperar.


Metido de lleno en una trama política y de espionaje entre diversas facciones, el bueno de Ijon, un astronauta veterano superviviente de mil hazañas, se verá huyendo y viajando de aquí para allá bajo la protección de alguno de sus buenos amigos mientras intenta reconstruir lo ocurrido en la Luna. Allí en el satélite terrestre se han ubicado desde hace muchos años los arsenales armamentísticos terrestres. En un plan absolutamente delirante, las superpotencias terrestres han enviado a la Luna los misiles intercontinentales, armas sofisticadas y que funcionan de forma autónoma y también a las poderosas computadoras de combate que juegan una y otra vez a juegos de guerra entre sí, haciendo evolucionar las armas a su cargo. La Luna ha sido puesta en cuarentena, sin embargo en una misión secreta se intenta averiguar cómo les va a los simuladores de batallas y a las fábricas de armamento automáticas... tras varios intentos infructuosos deciden enviar al veterano astronauta solamente para que este salga de allí vivo por los pelos y parcialmente amnésico. Nadie sabe si posee alguna información relevante, ni siquiera él mismo, pero la mera sospecha es suficiente para que se vea inmerso en una extraña historia de intrigas políticas, alianzas, persecuciones, aventuras llenas de intriga en la superficie lunar... la trama conforme va transcurriendo la novela se va haciendo más y más compleja, y bueno... poco más que comentar de una novela donde como de costumbre se nos reservan unas cuantas sorpresas al final.

La novela viene precedida de un interesante ensayo de setenta páginas a cargo de Grzegorz Bak, quien junto a Mabel Velis se ha encargado también de la traducción al castellano directamente del polaco original. Todo un valor añadido, un ensayo breve pero bastante completo y que permite echarle un vistazo general a la extensa obra del escritor polaco, tanto a sus novelas como a sus ensayos. En el mismo se resaltan las dos cualidades más sobresalientes de Lem, una formación sólida y erudita, no solamente en temas científicos sino también en literatura y humanidades; eso por un lado, y por otro una desbordante imaginación. Decía Phillip K. Dick hace muchos años en una entrevista que la ciencia ficción era ante todo un género de "ideas", estoy de acuerdo de que en general en la misma, al menos en la buena, siempre nos vamos a encontrar un predominio del fondo sobre la forma. Es muy típico de la mayoría de los escritores del mundo anglosajón, con quizás alguna excepción como Ray Bradbury, sin embargo creo en mi humilde opinión que en cualquier género la calidad del texto en sí, aunque las ideas sean en definitiva lo más importante en la Ciencia Ficción, también tiene su peso y es indudablemente un valor añadido. Esa calidad literaria está muy presente en Lem, seguramente más que en ningún autor que yo conozca. Otros autores dejan caer una idea por aquí, otra por allá, trabajan mucho en el aspecto de crear una historia que enganche al lector pero al final uno se encuentra con una historia HUECA... donde una vez terminada de leer es rápidamente olvidada. No digo que no tenga su mérito, que lo tiene, pero con Lem parece que siempre hay algo más.



En una ocasión Lem criticó a los autores norteamericanos a los que acusó de mediocridad, creo que con la posible excepción de Philipp K Dick, y la asociación norteamericana de escritores de ciencia ficción reaccionó dándole la razón... vamos, quitándole el título de miembro honorífico ;-). Señal de que había dado completamente en el blanco. Leyendo esta última novela suya, donde además de golpes de humor ocasionados por el embrollo que en su cabeza tiene el protagonista entre su parte "racional" y otra, tenemos críticas socarronas a los avances tecnológicos... me quedo con la frase en esta obra de que "si tienes una posibilidad entre un millón de que algo falle en una nave con un millón de componentes distintos, el fallo se convierte de hecho en una realidad", o algo así. Hay momentos en esta novela que hacen reír al más pintado... como ese lanzamiento que se pospone ocho veces debido a señales de anomalías, para efectuarse inmediatamente y percatarse el protagonista que los técnicos se han dejado por la cabina una caja de cervezas que sale flotando... Lem no para de lanzar el mensaje de que bueno, vale, el ser humano ha sido capaz de crear una tecnología asombrosa, pero no deja por ello de ser un ser humano lleno de imperfecciones. A ver... que alguien me busque alguna alusión a las necesidades fisiológicas de los astronautas en una novela de Kim Stanley Robinson, un autor que por otra parte me gusta mucho... me da la impresión de que Lem escribía para lectores adultos, con sentido del humor y supuestamente inteligentes y el resto de los escritores que he leído escriben para niños o adolescentes en comparación. Críticas a la comunidad científica, al endiosamiento del progreso, al sueño de una utopía de paz en el mundo... una visión ácida e irónica del progreso humano en definitiva revestida de entretenimiento.


Lo mejor: Una obra imprescindible para cualquier "fan" de Stanislaw Lem, especialmente si ya se leyeron como es en mi caso las peripecias de Ijon Tichy, aunque no es tampoco necesario haber leído nada de este autor previamente para disfrutar de esta obra, especialmente gracias a ese magnífico ensayo que la precede. Me ha gustado mucho esta edición de 2.012 de una novela que se encontraba inédita en nuestra lengua. Como curiosidad comentar que posiblemente sea la primera vez que en ciencia ficción aparece el tema de los virus informáticos, algo que no era fácil de prever en aquel ya lejano año 1.984 en que se escribió. Muy entretenida, desde el mismo comienzo, una delicia que encantará a cualquier aficionado al género.

Lo peor: Lem juega con la trama hasta un punto en que él mismo parece un poco perdido, dando giros y más giros, justificando algunas acciones de forma muy forzada... es una de sus novelas de tono humorístico, como todas las protagonizadas por Ijon Tichy, y tampoco hay que pedirle demasiado, tiene otras novelas mucho mejores.

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Ficha: "Solaris", Stanislaw Lem, editorial Impedimenta, 292 páginas, ISBN: 978 8415 130093

En los inicios de este blog ya incluí un comentario sobre esta novela, en aquel momento me encontraba haciendo memoria sobre los libros que más me habían gustado en años anteriores. Decidí incluir un comentario sobre Solaris, aunque habían pasado en aquel momento más de cuatro años desde su lectura. La novela me había dejado un poso un poco amargo, aunque me había resultado tan fascinante que no podía dejar de comentarla, es uno de esos libros que marcan un antes y un después en el lector... o al menos ese fue mi caso.

En 2.011 la editorial Impedimenta lanzó una nueva edición de este clásico de 1.961, no ha sido la última novela de Lem que han editado desde entonces si bien se han centrado en títulos inéditos o descatalogados del autor polaco. El motivo de volver a reeditar su obra más famosa se ha debido a su nueva traducción directa del polaco. Por lo visto las ediciones anteriores en castellano provenían de una traducción francesa de la inmortal obra de Lem. Desde luego mucho mejor este motivo que otros más pueriles y comerciales que suelen acompañar las nuevas ediciones de obras ya conocidas, como podía haber sido el caso de Solaris con motivo del estreno de la película basada en la novela de 2.002 a cargo del director Steven Soderbergh. Por lo visto a Lem no le gustaron ni el clásico ruso de los 70 ni esta, aunque por diferentes razones (aclaro que el polaco fallecido en 2.006 vivió para ver la adaptación de Hollywood). En el caso de Tarkowski, el cineasta ruso, debido al diferente tono, más pesimista, que imprimió a su obra, en el caso del director americano debido al casi exclusivo centramiento de la película en un aspecto de la obra, la relación entre Kelvin y Harey, aunque lo disculpaba teniendo en cuenta el típico, y bajo, nivel exigido en general al espectador medio de cine en las producciones americanas. No he visto la película rusa, pero dudo mucho que me llegase a gustar ni remotamente tanto como la novela.

Me apetecía volver a leerla, especialmente me intrigaba esa nueva traducción directa del polaco a cargo de Joanna Orzechowska. La verdad es que ha valido la pena, aun conociendo sobradamente la historia. Mi recuerdo del argumento y la riqueza temática de la novela se asemejaban a un boceto en blanco y negro... de repente todo ha vuelto a cobrar vida y me he encontrado con una obra con infinitos matices de color y varias dimensiones añadidas. 

Stanislav Lem hizo algo en 1.961 que no volvió a tener parangón en la historia de la ciencia ficción, elevó definitivamente subgénero a la edad adulta. Por supuesto que hubo en esa década obras interesantes, tampoco hay que olvidar la obra de un Olaf Stapledon y su "Hacedor de estrellas". Las inquietudes filosóficas no eran algo nuevo en una obra de ciencia ficción, sin embargo Solaris daba un paso adelante que seguramente nadie había dado antes, se preguntaba en la misma si el ser humano tenía capacidad de comprender todos los fenómenos del universo, si en verdad podíamos escapar de esa visión antropocéntrica que inunda nuestro pensamiento. ¡Qué rudimentarios parecen tantos extraterrestres imaginados por los autores de décadas anteriores!, y con rudimentarios me refiero al uso de formas de vida semejantes en la Tierra, o bien, a proyecciones de nuestra misma psicología y fisiología en los mismos. 




Solaris era en su momento sin duda alguna el intento más serio de imaginar lo inimaginable, de materializar en un relato un ser extraterrestre que no puede estar más lejos de nuestra comprensión y ser más distinto a nosotros. Ese aspecto de la novela es dado casi completamente de lado por ejemplo en la ficción cinematográfica. Hay momentos en la novela en los que por ejemplo el protagonista indaga en la biblioteca de la estación que órbita en torno a ese extraño planeta en busca de respuestas... y se encuentra con millones de datos insustanciales, catálogos, clasificaciones, especulaciones en ocasiones más propias de la teología más aberrante que de la ciencia seria... sesenta años de investigaciones y un volumen desorbitado de datos para seguir estando igual. La ciencia se pregunta ante todo el "cómo" y deja de lado el "porqué" en cuando se encuentra con fenómenos imposibles de reproducir en un laboratorio. Naturalmente hay mucho de interpretación y especulación en la ciencia, pero aquí Lem quería forzar la narración de alguna forma para intentar tantear los límites de la ciencia y de lo que somos capaces de comprender desde nuestro intelecto humano.

Como muy bien comenta Jesús Palacios en esa breve y brillante introducción en la presente edición, la "solarística" existe, esa rama ficticia de la ciencia que en la novela se encarga de catalogar e intentar interpretar los fenómenos observables en Solaris realmente ha dado paso con los años a la "ciencia" de la interpretación no del planeta, ficticio, sino de la novela en sí y sus múltiples mensajes. Hasta ese punto llegó la profundidad del planteamiento de Lem. La búsqueda por el hombre de una inteligencia afín en el Universo, la imposibilidad de comunicarnos con ella en la práctica si la encontramos, los secretos que oculta nuestro propio cerebro y la imposibilidad de conocernos bien a nosotros mismos, la imposibilidad de penetrar en la psique de los otros seres humanos, incluso de aquellos con los que vivimos, a los que amamos y con los que dormimos en el mismo lecho. Soledad del ser humano en su búsqueda de vida inteligente, pero también soledad individual en un universo extraño que seguramente abandonaremos sin terminar de comprender del todo... ni siquiera a nosotros mismos.

Es una novela donde aparte de la historia, llena de intriga y misterio, con momentos verdaderamente claustrofóbicos que rozan el terror, nos encontramos con muchas reflexiones sobre la naturaleza humana, el sentido de la exploración espacial y la búsqueda de vida inteligente... y donde ese sentido de la maravilla tan querido en la ciencia ficción va a aparecer una y otra vez, aunque no en el modo más habitual, presentándonos un misterio con más capas que una cebolla... donde apenas se aclara algo surgen más interrogantes, y donde siempre se sugiera más de lo que se muestra.



Fantástico por otra parte el tratamiento de los personajes, ese pobre doctor Kelvin, cada vez más atrapado en una historia que no parece tener sentido y en la que duda en muchas ocasiones si está soñando o se ha vuelto loco. Con todas sus angustias, miedos, deseos y actuaciones mezquinas, encontrándose en un aprieto tras otro. O el personaje de Harey, uno de los más desolados y dignos de lástima de toda la historia de la ciencia ficción. No me cabe duda de que Lem disfrutó de lo lindo en esa parte donde se describen los fenómenos físicos observables en la superficie de ese super océano inteligente, pocas veces veremos una imaginación tan formidable y desatada en acción, a la par que tantas interpretaciones brillantes y no exentas de ironía. Alguien quizás encuentre esta parte de la novela aburrida... a mí me pareció genial, fue como disfrutar de una pintura abstracta que alguien, muy imaginativo, te describe en palabras.

Conclusión - ¡ojo spoilers! ;-)
La primera vez que la leí me quedé con ese final tan aparentemente desolador de Kelvin contemplando ese extraño océano, era como la viva imagen del ser humano contemplando el universo y sus misterios, siendo consciente de que nunca encontraría una explicación... sin embargo, en mi nueva lectura mi interpretación es distinta. No estamos ante una obra de corte pesimista, aunque lo parezca, es una obra que habla de lo importante que es mantener la llama de la esperanza viva, incluso de forma ilógica si se quiere. En el fondo la situación de la humanidad en la novela no es peor que la realidad que tenemos hoy. Es mejor hallar e intentar contactar con una inteligencia extraterrestre, aunque sea de forma infructuosa, que no haber encontrado absolutamente nada. Ese es el mensaje que me queda de la obra, Kelvin ha vuelvo a vivir momentos con el ser que amó en otro tiempo y lo ha vuelto a perder, pero la simple consciencia de ese hecho le basta para seguir en pie. El recuerdo de la mujer que amó y perdió seguía instalado profundamente en su cerebro, esa fue la materia prima que usó el ser inteligente que forma el océano de Solaris para volver a modelar y materializar esa "entidad" tan parecida, incluso psicológicamente, a un ser humano. El hecho de haber podido tenerla, aunque fuese de forma tan fugaz y extraña de nuevo junto a él, a pesar de lo inevitable de la nueva separación, constituye sin duda algo bueno, a pesar de todo, y de ahí que ahora a diferencia de antes la esperanza se haya depositado en él. El misterio de Solaris no ha sido resuelto, pero a esas alturas ya no importa tanto, también la contemplación de lo incomprensible posee su grandeza, y no hay duda de que en el momento en que se deja de elucubrar, analizar e interpretar y simplemente se asiste atónito a la maravilla del despliegue del universo con humildad ya no importan tanto las respuestas, el científico se ha convertido en místico.

"En la brotación, el crecimiento, la expansión de aquella creación viviente, en cada uno de sus movimientos por separado y en todos ellos juntos, se percibía una prudente, pero nada temerosa, ingenuidad que intentaba, obstinada y rápidamente, conocer, abarcar una forma encontrada al azar, pero que se veía obligada a retroceder a medio camino, cuando sus fronteras, fijadas por una misteriosa ley invisible, se veían amenazadas. Qué increíble contraste entre la curiosidad vivaz, por una parte, y la inmensidad que alcanzaba, centelleando, todos los horizontes, por otra. Nunca antes había experimentado hasta ese punto su enorme presencia, el fuerte y despiadado silencio que respiraban rítmicamente las olas. Ensimismado, estupefacto, caí en las aparentemente inalcanzables regiones de la inercia y, en la creciente intensidad de la pérdida, me fundí con aquel fluido y ciego coloso, como si le estuviera perdonando todo sin el más mínimo esfuerzo, sin palabras, libre de cualquier pensamiento"

Lo mejor: Inconcebible que haya ningún aficionado serio a la ciencia ficción que no haya leído esta obra maestra, otra cosa por supuesto que guste o no. Excelente la edición y la traducción por parte de Impedimenta. Genial e imprescindible... independientemente si a uno le han gustado o no las versiones cinematográficas es una obra que hay que leer, disfrutando o sufriendo, lo que toque, y sobre todo comentar y debatir, porque pocas veces nos encontramos con una obra con tal carga de motivos para reflexionar, seguramente es única en ese aspecto.

Lo peor: Con las mejoras proporcionadas por esta nueva traducción, más detallada y colorida, mucho más rica que la anterior versión que me pareció un texto un poco "plano", poco malo que decir... lo único evidentemente sería que no es una obra que pueda gustar a todo tipo de lectores, es imposible, ni siquiera entre los aficionados al género. Por ejemplo a aquellos que gustan más de la ciencia ficción tipo "space opera" difícilmente encontrarán apasionante esta novela que narra una historia que podría perfectamente servir de base a una obra de teatro, por ejemplo, debido a la poca variación en las situaciones y lo limitado del ámbito de la acción. El empeño de Lem en retratar una determinada atmósfera, muy logrado, en detrimento de la acción hace que la misma sea muy lenta, y eso podría también aburrir a otro tipo de lectores. 

miércoles, 23 de agosto de 2017

La libertad primera y última

"La verdad, Dios o como lo queráis llamar, no es algo que haya de experimentarse; pues el experimentar es resultado del tiempo, de la memoria, del pasado; y mientras haya experimentador no puede haber realidad. Sólo hay realidad cuando la mente se haya completamente libre del analizador, del experimentador y lo experimentado. Entonces encontraréis la respuesta, entonces veréis que el cambio llega sin que lo pidáis, que el estado de cultivarse, está aquí, llega misteriosamente, sin invitación. Y sólo en ese estado hay una posibilidad de renovación, de novedad, de revolución"



Ficha: "La libertad primera y última", Jiddu Krishnamurti, editorial Kairós, 308 páginas, ISBN: 978 84 72453548

No podía imaginar Charles Webster, autor de libros de ocultismo y miembro destacado de la Sociedad Teosófica, lo acertado de su intuición cuando vió a los hermanos Jiddu y Nitya jugando en las playas de Madrás, allá por el año 1.909, y decidió que el jóven Jiddu tenía un "aura" excepcional.

El británico, así como seguramente el resto de los dirigentes de esa singular organización, mezcla de entidad cultural y religiosa encabezada por Annie Besant, se hallaba embarcado en el proyecto de encontrar a un futuro líder de la organización que debía encabezar una revolución espiritual a nivel mundial, una especie de nuevo "mesías", debían encontrar un niño que fuese la encarnación de un líder espiritual con el objetivo de conducir al mundo a una nueva era.

Acertaron de pleno en identificar la singularidad de aquel joven silencioso de mirada ausente que parecía emanar un magnetismo especial... pero se equivocaron completamente al considerar que sería un fiel servidor de la Sociedad Teosófica, o al menos una marioneta fácil de manipular. Los dos hermanos fueron apadrinados por Annie Besant y marcharon a Gran Bretaña con el permiso del padre. No pudo ser de otra forma ya que la madre de los hermanos había muerto y Jiddu se negaba a separarse de su hermano pequeño. No podían saberlo entonces pero pasarían más de diez años antes de que pudiera regresar a la India. Los hermanos recibieron una esmerada educación en el país europeo aunque la Sociedad Teosófica terminaría pleiteando, con éxito, contra el padre por la custodia de los hijos. Se creó una orden dentro de dicha sociedad denominada "Orden de la Estrella de Oriente", destinada a la formación y encumbramiento de la figura del jóven Krishnamurti, sin embargo y a pesar del inicial éxito publicitario y de captación de donaciones para la causa pronto comenzaron los problemas.

Jiddu tras una serie de crisis personales de todo tipo, como su progresivo descreimiento en toda religión y dogma, problemas de salud y familiares, y sobre todo la muerte de su hermano Nitya en 1.927 víctima del virus de la gripe lo que fue un golpe durísimo para él, le llevaron finalmente a separarse intelectualmente de la Sociedad Teosófica y sus objetivos. En 1.929 en un famoso discurso en Holanda ante una nutrida asistencia anunció su renuncia al objetivo de la misma y la disolución de la Orden de la Estrella de Oriente y la devolución de todo el dinero y propiedades que habían sido donadas para la misma. No fue el fin definitivo de la Sociedad Teosófica, de hecho la misma sigue existiendo en la actualidad dentro del infinito conglomerado de asociaciones de corte espiritual-cultural, para mí ahora de carácter sospechósamente sectario, pero es evidente de que hubo un antes y un después de la "espantada" de Krishnamurti.



Sin el apoyo de la fuerte organización que hasta ese momento le había tutelado podría pensarse que Jiddu quedó desamparado, pero no fue así, era ya una figura tan carismática, tan popular e influyente, en gran medida por supuesto gracias a la publicidad y proyección que se le había brindado, que no tuvo problema alguno en seguir viajando e impartiendo conferencias. Su giro en el pensamiento no le había enemistado con todo el mundo y también, incluso en la misma organización a la que había repudiado tenía sus seguidores. A partir de ese momento, una vez terminada esta rocambolesca historia, fue enteramente dueño de su destino y se centró completamente en la difusión de su peculiar mensaje, un mensaje que aún hoy suena actual... me pregunto que hubieran hecho tantos autores famosos de la "nueva espiritualidad" de las últimas décadas, autores como Eckart Tolle, Toni Parsons, Jeff Foster, Deepak Chopra y tantos otros, me pregunto si algunos de ellos se hubieran animado a escribir una sola línea sin los textos de Krishnamurti dando vueltas por ahí durante tantos años.

El filósofo hindú falleció en 1.986,  a la edad de noventa años, solamente un mes antes había dado un discurso en la sede de las Naciones Unidas y obtenido la Medalla de la Paz de la ONU un par de años antes. Son innumerables los libros que se han editado con su firma, la editorial Kairós por ejemplo ha editado más de treinta títulos, y no es la única que publica ensayos con su firma o sobre su vida y filosofía. Paradójicamente la producción real de este no es demasiado extensa, hay pocos títulos escritos de su puño y letra, pero fue un conferenciante incansable con una larguísima trayectoria y dudo que haya alguien que haya podido leer completamente todas sus obras basadas en transcripciones de sus conferencias y clases.

La libertad primera y última.
Imagino que el ser un libro con un prólogo firmado por Aldous Huxley ha tenido mucho que ver con el hecho de ser considerado por algunos como la mejor obra de Krishnamurti, no se si Huxley además de escribir el prólogo del libro de su amigo fue el que seleccionó un conjunto de 21 fragmentos de conferencias y una serie de cuestiones, 38 en total, que se le plantearon en el transcurso de otras charlas y la respuesta de Jiddu a las mismas, pero lo cierto es que así nos ha llegado a la actualidad, con la etiqueta de ser la mejor selección de su pensamiento. Desde luego es un libro perfecto para hacerse una idea bastante completa de su filosofía, o por lo menos del "núcleo duro" de la misma. Editado por la fundación que administraba su obra en 1.954, nos muestra a un pensador pletórico de ideas, en la cima de su potencial intelectual y probablemente sea el mejor para comenzar a leerle. Yo al menos no puedo recomendar uno mejor que este.




Hace años conversando con una amiga muy aficionada a temas de espiritualidad comentamos qué autores preferíamos y habíamos leído, cuando le nombré a Krishnamurti hizo un mohín de desagrado... no me tuvo que dar demasiadas explicaciones, yo había leído ya algo del autor hindú y sabía muy bien el motivo que podía tener de encontrarle demasiado áspero y antipático, ella estaba acostumbrada a la lectura de autores más amables, de carácter más bondadoso, más estilo "new age", de los que hay a patadas... Krishnamurti aunque podemos encuadrarlo perfectamente en ese esquema de lo que podríamos llamar "nueva espiritualidad" posee un carácter muy diferente.

En mi lectura del anterior libro comentado en este blog, Henry James expresaba la idea de cómo el temperamento de un filósofo marcaba profundamente su pensamiento. Es algo con lo que concuerdo plenamente, para entender bien al filósofo hay también que entender al hombre, antes no opinaba así, pero cuanto más leo más estoy convencido de ello... Krishnamurti hace más real esa relación entre vida y obra que ningún otro filósofo que haya conocido, hay en su caso una conexión total, por eso me he explayado antes por comentar ligeramente su interesante y peculiar biografía antes de entrar en materia y comentar este libro.

Ese carácter externo duro, severo, áspero... apasionado también si se quiere decir, impregna completamente su obra, estamos ante un hombre que había sido mimado por la fortuna, encumbrado y predestinado para algo grande... y que había terminado con un profundo desengaño. La alienación de ser separado de su país, de su familia, la muerte de su hermano, el conocer una organización religiosa por dentro, su confianza en los dogmas religiosos que terminaron hechos trizas, su capacidad innata para la observación que le llevó a una actividad crítica con toda organización y doctrina... Krishnamurti en la época en que pronunció las palabras que recoge este libro hacía ya mucho que había dejado de lado cualquier pretensión de encontrar la verdad al final de un libro, en cualquier doctrina política, filosófica o religiosa. Su pensamiento es una defensa radical de la individualidad, no una individualidad egoísta e indiferente a los problemas y la realidad del mundo, para nada por supuesto, tampoco realizó mucho menos una defensa de buscar la felicidad en las satisfacciones de los sentidos o en una práctica meditativa concreta, su caballo de batalla era la observación.




La observación de sí mismo, la observación atenta y sin prejuicios de la realidad, tanto la física como la interior del individuo, el continuo examen de sí mismo, la atención al momento presente, la observación desapasionada que ni juzga ni condena, solo observa y en la que a través de la mera contemplación, con la mente sosegada, puede operar el cambio. Un mensaje desde entonces repetido hasta la saciedad y que sin embargo era completamente nuevo en su momento.

Krishnamurti no fue el primero ni mucho menos el que defendió la observación introspectiva y la atención al presente, esa idea la podemos encontrar remontándonos hasta el mismísimo Buda. Lo original en su caso es su DESPRECIO manifiesto a la idea de que a través de la religión, de cualquier religión, de sus ceremonias y sus dogmas vayamos a conseguir eliminar el sufrimiento psicológico de nuestra existencia.

Hay en su pensamiento una llamada constante a la reflexión interior y al pensamiento crítico a través de la observación pura y simple, un ataque permanente a los dogmas y los prejuicios que como filtros empañan y distorsionan la realidad de los hechos. Y todo ello acompañado con una llamada constante a lo más importante, a darse cuenta de cómo vivimos inmersos en un mundo de ideas prestadas y erróneas, Krishnamurti estaba completamente convencido de que bastaba tomar contacto con esa realidad, sin condenarla, para comenzar a experimentar una transformación. Su pensamiento está profundamente teñido de psicología, y así como el mismo Buda comentó una vez en uno de sus Sutras, que su enseñanza aunque inmensa en su extensión era como el océano, enorme pero con un solo sabor, sabor que identificaba con el sabor de la liberación, lo mismo podría decirse de todas las enseñanzas de Krishnamurti, hay un solo empeño en su filosofía, la de promover el despertar y la liberación del ser humano de las cadenas que lo atan.

Jiddu Krishnamurti poseía un estilo propio, no vamos a encontrar nunca en este libro ningún término técnico, ninguna palabra inventada para dar más precisión al pensamiento, pero sí muchas ambigüedades en ocasiones y una necesidad de leer entre líneas. El maestro hindú se esforzó siempre por llegar lo más directamente posible a su variada audiencia, habitualmente sin emplear guión ni notas de ningún tipo. Esa carácter oral de sus enseñanzas se transmite muy bien en esta, y la mayoría, de sus obras. Abundan las frases cortas, las afirmaciones tajantes, el análisis de las cuestiones planteadas por sus interlocutores partiendo de la crítica a la pregunta en sí, al más puro estilo socrático tan habitual en filosofía. No era un pensador que gustase de tecnicismos pero eso no significa que sus ideas no tuviesen un profundo calado y apuntasen alto. Su filosofía está impregnada de un sentimiento profundamente espiritual y humano que nunca hay que perder de vista aunque se enrede en cuestiones, aparentemente, más banales. Una de las grandes preguntas de siempre de la filosofía, el cómo debo vivir para aspirar a algo lo más semejante a la felicidad y paz de espíritu, la famosa "eudamonía" de los griegos, un tema apasionante y que tantas y tantas veces ha sido dado de lado por la filosofía académica occidental (a sí le va), es capital en su obra... de hecho no habla de otra cosa, no hay que perder nunca de vista que ese era siempre su objetivo.

Esa demanda de llamar la atención de la audiencia, de impactarle profundamente, de expresar sus ideas de una forma apasionada, es la responsable de leer en ocasiones en sus enseñanzas palabras nada amables sobre la política, la religión, el dogma, los ceremoniales etc... Hay otros pensadores que han visto con buenos ojos que aquellos que buscan la felicidad utilicen la religión como vehículo, siempre que las creencias no se conviertan en un fin en sí mismas. Es como utilizar un bote para cruzar un río, es algo aceptable, siempre que seamos capaces luego de abandonarlo si queremos movernos por la otra orilla... Krishnamurti seguramente hubiera sido más partidario de lanzarse al río directamente e intentar cruzarlo a nado, no censuraba a aquel que tuviese una creencia determinada, pero insistió siempre en que las mismas JAMÁS nos iban a dar aquello que prometían, si "la verdad es una tierra sin caminos" es porque es la vivencia de cada uno la que marca su propio sendero, para Jiddu nunca íbamos a lograr una verdadera transformación interior siguiendo de forma acrítica las palabras de ningún gurú, lider político o religioso, tampoco apreciaba en modo alguno ninguna práctica meditativa concreta, ni valoraba la disciplina o el esfuerzo... y era por una buena razón, sin un rumbo correcto sin una dirección adecuada, y solo nosotros podemos saber cual es, todo esfuerzo y disciplina es en vano... sabía muy bien que un barco en perfectas condiciones y con el viento a favor pero sin rumbo correcto no va a ninguna parte. Solamente la observación serena y libre de prejuicios, enfocada tanto en nuestro mundo interior como en el exterior, las relaciones y el comportamiento con los demás, podía conducirnos a ese estado de encuentro con la verdad y la paz anhelado. Y era algo que absolutamente nadie nos podía dar desde el exterior "Usted ha de liberarse a pesar de mí, no gracias a mí" comentó en una ocasión.

Es curioso que una perspectiva tan simple, una idea tan sencilla (aunque tan extremadamente difícil de poner en práctica) pueda tener tantos puntos de vista, tantas facetas, tantos matices... leyéndole uno tiene la sensación que con cualquiera de las conferencias de este libro ya no tiene más que aprender, que básicamente se va a encontrar con más y más repeticiones. Sin embargo la riqueza de la experiencia humana hace que uno tenga siempre la sensación de estar ante algo nuevo: el individuo y la sociedad, el conocimiento de uno mismo, la relación entre idea y acción, las contradicciones, la naturaleza de eso que denominamos "yo", el significado de la sencillez, la importancia de la percepción, el papel del deseo en la vida humana, el pensamiento y su capacidad para resolver los problemas, la naturaleza de la mente, el autoengaño, las crisis políticas, el nacionalismo, el papel de la disciplina, el significado de la soledad, el aburrimiento, la creencia en Dios, la función de la memoria, el tiempo psicológico, el amor, la muerte... da la sensación que de esa hebra tan simple y fina podríamos estirar el ovillo hasta el infinito, que el tema es inagotable.

"Cuando deseáis veros transformados, seguís pensando en términos de devenir; y aquello que es devenir no puede nunca conocer aquello que es ser. La verdad es ser de instante en instante, y la felicidad que continúa no es felicidad. La dicha es el estado atemporal del ser. Este estado atemporal puede producirse tan sólo cuando existe una gran insatisfacción; no la insatisfacción que ha hallado una vía de escape, sino la insatisfacción que no tiene salida ni escapatoria y que ya no busca la satisfacción. Sólo entonces, en ese estado de suprema insatisfacción, puede surgir la realidad. Esta realidad no se compra, ni se vende, ni se repite; no puede ser captada en libros. Tiene que ser captada de instante en instante, en la sonrisa, en la lágrima, bajo la hoja muerta, en el pensamiento errabundo, en la plenitud del amor.

El amor no es diferente de la verdad. El amor es ese estado en el cual el proceso del pensamiento, como tiempo, ha cesado completamente. Donde hay amor, hay transformación. Sin amor, la revolución carece de sentido, pues entonces es mera destrucción, desintegración, un sufrimiento que va creciendo cada vez más. Donde hay amor hay revolución, porque el amor es transformación de instante en instante"

Conclusión:
Más de ocho años ha tardado este libro en saltar de mi estantería y terminar en mis manos, probablemente cuando lo compré no lo hubiera disfrutado tanto de haberlo leído, la filosofía de Krishnamurti es simplemente intemporal, hoy tiene un significado para un determinado lector y dentro de ocho, diez o quince años sigue viva y ha adquirido otros nuevos sentidos para la misma persona. Mi impresión es que no hay que tomar en muchas ocasiones sus palabras al pie de la letra, hay que dejarse llevar por el río de su oratoria y dejar de lado momentáneamente las "pegas y peros" que podamos experimentar durante su lectura, por supuesto es una contradicción ,bien que lo sé, ante un autor que siempre sostuvo justo lo contrario pues nunca se cansó de alentar el sentido crítico; pero hay que darle tiempo y una oportunidad, y sobre todo no molestarse ni dejarse arrastrar por ese estilo tan tajante, tan efusivo y apasionado, porque a su manera y a poco que uno reflexione verá que, reparos aparte, se encuentra continuamente con ideas que aún hoy resultan demoledoras y revolucionarias. Especialmente en estos tiempos de descreimiento generalizado mezclado con ignorancia e ingenuidad a partes iguales en el que vivimos.

Para terminar dos recomendaciones que se pueden visionar en Youtube: "El desafío del cambio", un documental con subtítulos en castellano sobre la vida de Krishnamurti, y la conferencia de Alfonso Estéban Martínez "Vida y obra de Krishnamurti".

Lo mejor: Posiblemente la mejor obra para iniciarse en el pensamiento de Krishnamurti, entre tantas disponibles, para leer las transcripciones de sus enseñanzas. En el caso de estar interesados ya en otro tipo de escritos, los salidos directamente de su puño y letra, seguramente la mejor opción sea "Comentarios sobre el vivir"... que de momento van a seguir esperando el turno de ser leídos aunque imagino que en unos meses podré hablar algo de ellos aquí. En definitiva una muestra excelente del pensamiento de uno de los grandes pensadores del pasado siglo, un mérito que ninguna selección académica ni ninguna visión estrecha puede quitarle a estas alturas. Hay que leerle, hay que dejarle que nos enrede con sus razonamientos, sus ideas apasionadas, ese toque místico y esa valentía de ponernos ante un espejo y hacernos ver cómo somos. Si Aldous Huxley, el Dalai Lama y el físico David Bohm encontraron fascinante la filosofía de Jiddu Krishnamurti tuvo que ser por algo.

Lo peor: Hubo momentos durante la lectura de este libro en que pensé en dejarlo... me dije que todo eran vueltas sobre lo mismo, me cansaba el tema sobre el que volvía una y otra vez, hasta que llegué a la maravillosa conferencia numerada con el 21 y titulada "El poder y la comprensión", era la puerta de entrada a la segunda parte, la de las preguntas y respuestas, mucho más amena... un verdadero puerto de montaña que valía la pena franquear. A partir de entonces todo más fácil e interesante. 

Estamos sin duda alguna ante una obra maestra, pero aviso que el camino no será en ocasiones sencillo ni exento de fatigas. Sé que es fácil dar de lado a un pensador de este estilo, conozco de sobra el prejuicio de dar de lado a todo lo que huela a "camelo espiritual". Para ese tipo de lector con esa mentalidad libros y autores como este simplemente están de más y le ignorarán. Aquellos en cambio que se atrevan se encontrarán con un filósofo profundamente inspirado y honesto, aunque teñido de sentido místico, y tampoco exento de excesos y de afirmaciones aparentemente gratuitas, tal vez descubrirán algo que vale la pena.



jueves, 17 de agosto de 2017

Pragmatismo


"Ahora bien, podemos representar el mundo de los hechos sensibles por el agua, y el aire que la cubre por el mundo de las ideas abstractas. Ambos mundos son, sin duda, reales e interactúan mutuamente, pero su interacción solo tiene lugar en sus bordes, y el lugar de todo cuanto vive y nos ocurre, por cuanto atañe a la experiencia, es el agua. Somos como peces que nadan en el mar de la sensación, limitados por el elemento superior, pero incapaces de respirarlo o de penetrar en él. Sin embargo, obtenemos de él nuestro oxígeno, entramos en él continuamente, ahora por este lado, ahora por ese otro, y siempre que lo tocamos regresamos hacia lo profundo del agua con renovada energía y determinación. Las ideas abstractas en las que consiste el aire, son indispensables para la vida, pero, por decirlo así, son irrespirables por sí mismas, y son activas solo en su función redirectora."


Ficha: "Pragmatismo. Un nuevo nombre para algunos antiguos modos de pensar", William James, editorial Biblioteca Nueva, 234 páginas, ISBN: 978 84 16170 50 0

Me encontré con este filósofo en el ensayo de Juan Arnau "La invención de la libertad", el mismo estaba centrado en la obra de tres pensadores, muy diferentes entre sí, pero con el denominador común de haber intentado rebatir en sus obras la noción de que existe una realidad física observable independiente de la conciencia humana, Bergson y Whitehead, eran los otros dos compañeros de viaje de William James en este ensayo y que a pesar de encontrarle algunos "peros", como a casi todo, sigo recomendando, y que es una buena muestra del excelente trabajo de J. Arnau como ensayista.

Aquel fue mi primer punto de entrada en la figura y pensamiento del Sr. James, el siguiente fue el tomo dedicado al filósofo americano en la colección "Aprender a pensar" de RBA, una visión amplia y completa de la vida y obra del filósofo que sirve a la perfección como introducción en su pensamiento. En el comentario a ese pequeño ensayo hacía mención a mi lectura de su obra "Pragmatismo", la más popular de su producción. La verdad es que fue una lectura apresurada y parcial de la edición que Alianza Editorial publicó en el año 2.000, que circulaba por la red, y que hasta hace muy poco era la única que se disponía en castellano. Afortunadamente la situación ha cambiado y la editorial Biblioteca Nueva se ha animado a realizar este año una nueva edición, con una traducción actualizada incluida y un breve, aunque interesante, prólogo de Juan Carlos Mougan Rivero, profesor de Filosofía Moral en la Universidad de Cádiz. Esto me ha permitido volver a releer los textos del pensador americano de una forma más completa y concienzuda.


Aquí tenemos las ocho conferencias transcritas en su integridad y dadas en Boston y repetidas con alguna modificación en la Universidad de Columbia durante 1.906. Las mismas constituyen el texto de este libro y ese origen marca de principio a fin el estilo del ensayo, vemos a un William James pletórico, en plena madurez creativa, dirigirse a un público lego en temas filosóficos, aunque evidentemente interesado en cuanto el entonces prestigioso filósofo tuviese que expresar sobre el tema principal de las mismas, la corriente filosófica, también defendida por Dewey y Schiller, denominada "pragmatismo", una forma de enfocar los problemas filosóficos buscando un sentido práctico y que más que tratar de alcanzar por sí misma la solución a algunas cuestiones se centraba en eliminar del debate a los postulados que condujesen a callejones sin salida y resultasen estériles o inútiles.  Las conferencias tuvieron un resultado de doble filo... por un lado sirvieron para popularizar esta peculiar visión filosófica del pragmatismo e incrementaron la popularidad de James,  en algunas conferencias llegó a sumar más de mil espectadores, pero por otro lado le acarrearon la crítica y la oposición del mundo académico, incluso de algún otro colega que en un principio le había apoyado. Tanto fue así, que como bien subraya Juan Carlos Mougán, William James no volvió a dar más conferencias en los pocos años restantes que le quedaron de vida, falleció en 1.910, a pesar de su éxito.

El clima filosófico imperante en la época planeará durante todo el libro, el debate entre materialistas y racionalistas, también denominados "rudos" y "delicados", no sin ironía, por James, será puesto en varias ocasiones como ejemplo de cómo el método pragmático puede arrojar alguna luz sobre el tema de la preeminencia de la visión pluralista y materialista por un lado, y de la visión monista o racional-espiritual por otra. Este antagonismo entre dos formas opuestas de ver el mundo, una defendida por el materialismo científico, muy en boga en aquel momento, y las visiones más racionalistas que pretendían captar la esencia espiritual del mundo, habitualmente desde un punto religioso pero también filosófico, servirán perfectamente a James para ejemplificar el enfoque del pragmatismo para la "resolución" de conflictos... dudo mucho que ningún filósofo adscrito a la visión racionalista, o alguno de corte materialista le llegase a hacer caso y darle la razón.

Otro tema que veremos aparecer es el de la redefinición del término "verdad" ... este será un tema que aparecerá en filosofía a lo largo del siglo XX y que será clave en la llamada filosofía "posmoderna", pero que en el momento en que James planteaba el tema era toda una novedad, esa relación entre los términos verdad y utilidad será la piedra angular del pragmatismo, y seguramente también su mayor debilidad. Me recuerda a la crítica que Schopenhauer hizo en su peculiar narración de la historia de la filosofía cuando llega a Spinoza y le critica por haber usado el término "Dios" como sinónimo de naturaleza, estoy de acuerdo con el filósofo alemán que fue una elección desafortunada que lastró su filosofía, y por el simple hecho de haber tenido que hacer tantas aclaraciones y dar tantas explicaciones. Lo mismo le pasó a James con la elección de la palabra "verdad", totem sagrado en filosofía y la ciencia, para a continuación intentar explicar una y otra vez el porqué puede extenderse el significado de la misma a "útil"... él mismo proporcionó a sus adversarios académicos un blanco extremadamente fácil. Habrá incluso una conferencia dedicada exclusivamente a la nueva redefinición de la palabra "verdad" por parte del pragmatismo, verdad como algo que se construye poco a poco, como algo completamente distinto a una entidad inmaterial que permanece oculta e inmutable hasta que se la descubre, como un diamante oculto en una veta de mineral en una mina, y como algo que una vez hallado no invalida ni convierte en mentira lo antes tenido por verdadero. Era naturalmente, y más en aquella época tan conservadora, con posiciones extremas tanto por parte de la ciencia materialista como por parte de la filosofía embebida de espiritualidad y metafísica a la antigua algo verdaderamente herético.



Ramón José del Castillo, autor del prólogo y la traducción de la edición de Alianza Editorial, recoge la impresión que en su momento comentó Bertrand Rusell de que "leer Pragmatismo era como meterse en una bañera que se va calentando de forma tan imperceptible que uno no sabe cuando empezar a gritar", no se si en verdad Rusell dijo aquellas palabras, pero tengo por lo que a mí respecta tengo que darle la razón, las conferencias comienzan de una forma vigorosa, directa y simple, y poco a poco el nivel se va elevando, el nivel de la especulación, de las libertades que se toma el Sr. James, de la presencia de sus opiniones personales y el tema omnipresente de la espiritualidad... hay momentos brillantes, que a uno se le quedan grabados, como esa inicial comparación entre temperamento y pensamiento filosófico, o esa bonita metáfora que recojo en el comienzo de este post, o la brillante e interesante disertación sobre la naturaleza de la verdad, o sobre la imposibilidad de desligar la filosofía, la ciencia o cualquier rama del pensamiento de la psicología humana y la insensatez de pretender una objetividad imposible. Hay ideas que brillan con luz propia, pero también una muestra tras otra de las limitaciones del Sr. James, de su ingenuidad, de su mentalidad típicamente norteamericana de lo práctico... por no hablar de su papanatismo religioso a veces, y eso que su crítica de la visión religiosa oriental del Vedanta, que pudo obtener de primera mano gracias a las conferencias que Vivekananda dio en los Estados Unidos, me han parecido de lo más interesantes. En mi opinión su interés por las religiones en general, por mucho que fuese un tema que se presta a la utilización "pragmática", lastraron un poco su pensamiento... y hacen un poco pesados alguno de los momentos de estas conferencias.

Se habla del éxito de asistencia de público, pero me pregunto cuantos de los presentes le entendieron bien, cuantos no abandonarían alguna de sus conferencias a la mitad, cuantos bostezos conseguiría arrancar... y eso que los textos de las conferencias muestran la maestría discursiva de James, están llenos de interrogaciones retóricas, las alusiones al público, los ejemplos, las metáforas... un estilo directo, exento prácticamente de vocabulario técnico, destinado a encandilar y meterse a la audiencia en el bolsillo, pero era un tema difícil, y él lo sabía perfectamente, alguna alusión hay al respecto en la transcripción de estas conferencias, pero la sensación es que en ocasiones los temas tratados se le iban de las manos, se dejaba llevar por el entusiasmo y olvidaba a la audiencia que tenia delante. Nunca he asistido a una conferencia de filosofía, pero no me imagino a ningún filósofo profesional en el papel del Sr. James en 1.906 planteando a su público un nivel de exigencia semejante... que ya en ocasiones cuesta seguir por escrito, no digamos ya en "directo". Además de la intención divulgadora existía un toque añadido de morbo y exhibicionismo sin duda, una pena que la filosofía como espectáculo de masas, al menos en el espíritu de estos tiempos, tenga menos futuro que una bandeja de dulces a la puerta de un colegio.


Lo mejor: James vivió en una época de transición entre el siglo XIX y el XX, la mentalidad que imperaba en ese momento, su clima filosófico, todavía anclado en fórmulas desgastadas del pasado pero anhelante de nuevos tiempos; arraigada y anquilosada pero a la vez optimista respecto al futuro, ese espíritu de los tiempos queda reflejado muy bien en estas conferencias. Para el lector interesado en esta corriente filosófica, o simplemente en la filosofía americana de los últimos cien años para acá es una lectura simplemente imprescindible. 

El espíritu de James al intentar reconciliar posturas aparentemente opuestas y completamente irreconciliables en pos de un futuro mejor para todos, su profundo sentido del humanismo, su aguda psicología y su imaginación le convierten en un filósofo francamente peculiar y recomendable, dejo para el futuro la posible lectura de "Las variedades de la experiencia religiosa", posiblemente su mejor libro. 

Nuestra época también sufre un momento parecido, aunque desde luego no veamos el futuro con el optimismo que se podía ver a comienzos del siglo XX. Sí que en cambio vivimos inmersos en guerras culturales donde la opinión se fragmenta, nadie parece respetar o escuchar a nadie, la consigna parece ser "al enemigo ni agua" y son pocas las voces sensatas que se elevan por encima del griterío general... William James y su forma de enfocar la filosofía y los problemas humanos tendría mucho, muchísimo que decir al respecto. Es por eso que a pesar de las objeciones que se puedan plantear a su concepción ampliada de la verdad no estaría de más volverla a retomar, o al menos recuperar su espíritu reconciliador, personalmente estoy completamente de acuerdo con él.

Lo peor: Ha corrido demasiada agua desde que James pronunció estas conferencias, el mundo es diferente, las inquietudes filosóficas aunque en parte puedan coincidir son en general demasiado distintas, esa dicotomía por ejemplo entre monismo-pluralismo ha quedado barrida, como otras muchas, por el desarrollo de la ciencia... algo que el pobre W. James no podía prever, mundo múltiple si, pero con un inicio simple en el tiempo como algo admitido por la gran mayoría, por no hablar de la infiltración de la ciencia en campos reservados a las humanidades, no hay ya filosofía mínimamente seria sin una puesta al día en temas científicos, la paulatina desaparición de la filosofía académica, en buena parte de forma merecida en mi opinión, o el triunfo práctico e ideológico de la visión materialista del mundo en general, aunque pervivan todavía muchas formas dogmáticas religiosas encerradas en sí mismas, y otras formas nuevas bajo las que se disfraza la visión espiritual de siempre. Estas conferencias de James podrán "oler a naftalina" para muchos lectores, definitivamente no han aguantado demasiado bien el paso del tiempo, se mire como se mire, es como mirar un daguerrotipo que nos muestra un mundo que a pesar de las semejanzas con nuestra época ya no existe. Aunque estamos ante conferencias destinadas al gran público no especialista no resultan en determinadas ocasiones fáciles de leer, y los razonamientos de W. James pueden en ocasiones resultar un tanto enrevesados... aunque eso no echará para atrás por supuesto al lector habitual de filosofía, todo lo contrario ;-).