miércoles, 10 de enero de 2018

Solenoide

“Nada es casual: ni que estemos aquí ahora, por ejemplo, ni que hablemos de todo esto. Tenemos que recordarlo porque necesitamos todas las claves y todos los fragmentos de la foto, desordenados en vida, pero claros y deslumbrantes tras la muerte. Los que no lo han comprendido, los que han vivido en vano, sin reunir las señales desperdigadas por todas partes, los que se han limitado a comer, a beber y a distraerse, los que han perseguido el dinero, el placer o la fama, merecen vagar y caer presos del fuego, del hielo, de los insectos gigantescos, de las arañas y las escolopendras, o permanecer para siempre en una habitación de paredes infinitamente gruesas, en la que nunca hay nada que hacer. Pero los otros, los buscadores, conocerían el camino y las respuestas.”




Ficha: "Solenoide", Mircea Cârtârescu, Impedimenta, 800 páginas, ISBN: 978 841 65429 94


El pasado mes de noviembre me encontré por casualidad con la obra de un escritor singular. Acababa de ser publicado su último libro y las impresiones sobre el mismo eran excelentes, inusuales diría yo. Decidí comenzar a leer todo lo que tuviera publicado en castellano este desconocido, al menos para mí, escritor rumano.

Estuve de suerte porque en la Biblioteca Regional que suelo frecuentar estaban casi todos los libros que de este escritor se han editado. Podía haberme lanzado directamente a la lectura de esta última obra, pero pensé, creo que con acierto, que una primera aproximación más modesta me llevaría a disfrutar, y entender mejor esta última y ambiciosa obra.

Durante el mes de mi descubrimiento no leí otra cosa. Hacía mucho tiempo que un escritor no conseguía interesarme tanto, había encontrado a un fascinante escritor, pleno de intensidad, con un magnífico dominio del lenguaje y que era capaz de empapar su prosa con rotundas imágenes poéticas, y a la vez de tocar argumentos que podríamos calificar de "extremos". Descubrí en suma a un escritor versátil, capaz de elaborar la prosa más sencilla y efectiva, con la que conectas de inmediato, y a la vez capaz de realizar las más grandes acrobacias argumentales e imaginativas que había leído nunca.

Quien piense que esto que escribo aquí son las típicas exageraciones de un lector poco rodado al que le impresiona encontrarse con un escritor de primera categoría casi por primera vez... bueno pues algo de razón tendría, no lo voy a negar, pero solo digo una cosa más al respecto: invito a cualquiera a leer "Lulu", o mejor aún, la alucinante colección de relatos titulada "Nostalgia" y luego hablamos... porque es posible que me haya quedado muy pero que muy corto en mis elogios ;-).



Alguna que otra vez en la gira promocional que le ha llevado por nuestras tierras españolas Cârtârescu ha insistido en que su obra NO es una novela, algo con lo que estoy parcialmente de acuerdo, no es una novela al uso, no es una novela del montón, vale, pero es que además habría que redefinir un poco el contenido de qué es una novela. Nada nuevo porque el formato de lo que denominamos novela, desde Cervantes, se ha estirado como la goma. En sentido ámplio "Solenoide" es una novela, es también un colosal novelón, un melodrama, un ensayo de tipo existencial sobre ética con un estilo marcadamente onírico, una obra inclasificable que coquetea con la fantasía, la ciencia-ficción, el terror y sobre todo el surrealismo... es una obra donde hay crítica social, demoledoras esas estampas de Bucarest, el régimen comunista de Ceaucescu o el sistema educativo rumano de la época, y donde también encontramos una considerable carga de ironía, una ironía profundamente amarga pero ironía al fin y al cabo. Hay también toneladas de poesía, un sustrato ininterrumpido de tristeza y melancolía, en ocasiones de una intensidad desgarradora y sobre todo es una llamada de atención a la conciencia del lector.

Solenoide es eso y mucho más, porque si alguna vez me he encontrado con una obra colosal, indefinible, capaz de sobrepasar cualquier cliché o definición ha sido precisamente esta. Tanto en su mensaje principal, de profundo calado filosófico, como en el aspecto formal. La novela es extensa, aunque siendo puntillosos restemos de esas 800 páginas el bonito postfacio de Marius Chivu, o esas diez páginas mecanografiadas con la llamada ¡socorro!, una excentricidad más de su autor. Y es extensa no solo por las páginas que suman sus 51 capítulos, sino también por la densidad que con frecuencia adquiere el texto... esto no son las 800 páginas de una novela de bolsillo de cualquier expositor en una librería, de esos que te encuentras en los aeropuertos, aquí hablamos de una pastilla de caldo concentrado del tamaño de un bloque de hormigón... no es en modo alguno una novela difícil de leer, para nada, pero sí una obra que tiene mucho, muchísimo que contar. Los lectores que disfrutan leyendo con el "piloto automático puesto" que se olviden si se aventuran con "Solenoide", y con cualquier obra de Cârtârescu en general.



Tenía mis dudas al comienzo de leerla sobre cómo le sentaría al bueno de Mircea el "gran formato" de una novela extensa, tras verlo desenvolverse en relatos y una novela corta, pero extremadamente intensa, como "Lulu". Mis reticencias habían desaparecido prácticamente al terminar el primer capítulo, me dije - esto es como "Nostalgia", pero a lo bestia -. El autor rumano siempre ha comentado en sus entrevistas que toda su obra parte de una base, su diario, un diario que seguramente nunca será publicado y que lleva escribiendo desde los diecisiete años. Ese diario es también la base de su, hasta ahora, obra más ambiciosa, la trilogía "Orbitor", cuyo primer tomo podría posiblemente ver la luz este año en Impedimenta traducido directamente del rumano... ¡ánimo Marian! :-). De momento nos tenemos que contentar con esta obra, la más "madura" según la crítica especializada. De ese tronco del diario saldrían las ramas de sus poemas, relatos y demás obras, tal y como comentó hace poco el autor en una entrevista ¿qué sería pues Solenoide?, para mí un apéndice monstruoso, semejante a esas "escobas de bruja" que parasitan en ocasiones los pinos. Los lectores de "Nostalgia" y "Lulu" se van a encontrar con muchos lugares comunes ya visitados en este "Solenoide", ahí aparece un conocido sueño, referencias a R.E.M., a la identidad sexual del protagonista... pero no es porque el autor se plagie a sí mismo en esta obra tomando ideas y retales de otras, sino porque nunca ha dejado de hacerlo, porque casi todo lo que emana de su pluma tiene la misma fuente, ese enorme y complejo diario nunca publicado. Aunque parezca increíble, o poco creíble al menos para los comunes de los mortales, los más de cincuenta sueños relatados en esta obra proceden de sueños reales recogidos en ese colosal diario que lleva recopilándose más de cuarenta años.


Ese es el sustrato, el "humus" del que brotan las historias que nos cuenta este singular escritor, una mirada a un alucinante y colosal mundo interior, un cuestionamiento permanente de la realidad... que como bien comenta en algún momento de esta novela, no es otra cosa que la "ficción más extraordinaria de todas". Nunca sabemos donde nos vamos a encontrar a cada vuelta de página, nunca sabemos si nos está contando algo "real", soñado, fantaseado o recordado de un sueño... lo onírico se filtra como una bruma a través incluso de los apartados más realistas. Nos encontramos leyendo una historia sobre algo supuestamente ocurrido en la vida real del personaje para que antes que nos demos cuenta perder el pie, y parpadeemos perplejos al advertir que es simplemente imposible, exagerado, irreal... y que no sabemos en qué punto se ha producido la ruptura. Hay visiones oníricas cuando de forma deliberada nos relata un sueño, pero también cuando habla de esa ciudad de sus pesadillas y su gris realidad, Bucarest, la ciudad más sucia, triste y decadente del mundo, una ciudad, escenario omnipresente en su obra, que parece haber sido reconstruida con ruinas. Con Cârtârescu nunca se sabe cuando estamos leyendo algo enfocado en la realidad, una fantasía, o una ensoñación... de hecho en ocasiones describe sucesos e historias aparentemente reales, pero tan exageradas y absurdas que de nuevo tienes que esbozar una sonrisa, el rumano ha vuelto a tomarnos el pelo ¿acaso importa demasiado en una obra que es ficción de cabo a rabo?, o que como bien comenta su autor "para mí todo es real".



La sensación unánime que puedo observar en todas las críticas que he podido leer en Internet es la misma... es una obra maestra. Una novela impresionante, que no puede dejar indiferente a nadie, y en la que es muy fácil terminar saturados, machacados y exhaustos, al menos esa ha sido mi experiencia, pues, cuando crees que has leído el capítulo más alucinante e intenso, todavía te aguardan nuevas sorpresas. No es una novela perfecta ¿acaso puede existir algo así?, abundan las repeticiones, las reiteraciones, inevitables en esa vida gris y mediocre, en apariencia, del personaje. El argumento es escueto, la acción es mínima... por no hablar de ese gusto morboso del autor por lo terrorífico y lo escatológico, os aseguro que en más de una ocasión el vello se os va a poner de punta, no hay prácticamente ninguna emoción humana, ningún nervio ni punto sensible por pulsar, y muchas veces el lector va a ser cazado por sorpresa con párrafos y páginas enteras dignos de ser releídos varias veces. Solenoide es una ventana abierta a la psique de un ser excepcional y más de una vez nos sentiremos como un minúsculo ratón perdido en una enorme catedral gótica. No importa, porque hay laberintos donde merece la pena perderse. Para todos aquellos lectores "golosos" este es un banquete de proporciones colosales, lo advierto, es una novela que engancha y empacha a partes iguales... hay que tomársela con calma. Por cierto sería imperdonable, no solamente en este comentario sino en cualquiera que se haga sobre esta novela olvidar la labor de la excelente traductora Marian Ochoa de Eribe, a la cual no puedo elogiar más porque no conozco la lengua rumana... pero apuesto a que estamos ante la mejor traducción del original de cuantas se van a hacer de esta obra.

Conclusión.
No voy a comentar nada más de este libro, de su sencillo argumento, de sus múltiples significados y facetas, algo que daría para una serie de artículos y no uno solo... no me da la real gana, porque este es un libro que simplemente hay que leer, o intentarlo al menos, si a uno le interesa la buena literatura. Gustará o no, eso está claro, pero mi recomendación no es otra que la de enfrentarse a la misma, meterse en su lectura y empaparse de ese aire melancólico y malsano que la inunda, encogerse ante las reflexiones existenciales y metafísicas de su protagonista, compartir su angustia vital, que es la de cualquier ser humano ante los misterios insondables de la existencia, y zambullirse en esa supernova que es el mundo de un escritor fuera de serie. Me lo vais a agradecer...  este libro aparece en casi todas las listas de "lo mejor de 2.017" pero le vienen pequeñas, porque dentro de diez o veinte años se seguirá leyendo y seguramente casi todas sus compañeras de lista de este año habrán sido olvidadas ¿alguien ha dicho Premio Nobel? ¿qué pintaría Cârtârescu con un Nobel al lado de Bob Dylan o Kazuo Ishiguro?, mejor que se lo den a Murakami o a Paul Auster que seguro que les hace más ilusión... ¡y ya estáis tardando en echarle un vistazo :-)!.

"Después de leer docenas de miles de libros, no puedes evitar preguntarte: ¿dónde ha estado mi vida durante todo este tiempo? Has engullido un revoltijo de vidas ajenas que tienen una dimensión menos que el mundo en el que existes, por muy sorprendentes tours de force artísticos que sean. Has visto los colores de otros y has sentido la aspereza y la dulzura y la posibilidad de la exasperación de otras conciencias, que han eclipsado y han arrastrado a la sombra a tus propias sensaciones. Y si al menos hubieras penetrado en el espacio táctil de otros seres como tú, pero se han limitado a hacerte girar entre los dedos de la literatura. Te han prometido siempre, con mil voces, la evasión, y a cambio te han robado incluso la bruma de realidad que te queda."

Para redondear esta perorata de artículo, el primero de este año 2.018, y para que podáis comprobar que no soy el único tío raro al que le ha encantado Solenoide, a estas alturas hay ya un nutrido "club", os invito a curiosear en algunos enlaces:

Comentario en el blog literario "Anika entre libros" a cargo de Inés Macpherson. "Es Literatura en mayúsculas. Y es un libro que, al cerrarlo, hace que te preguntes cómo es posible que quepan tantos universos en la mente de un único hombre."

Comentario en "Revista de Letras" de Ricardo Martínez Llorca. "Desconocemos qué ha supuesto para él. Pero a nosotros nos cambiará algo, aunque solo sea la forma de entender la literatura. Por fin aterriza una gran obra sincera, después de tantas décadas esperando y refugiándonos en obras, que en comparación con ésta, son meros divertimentos"

Añado también el artículo en "WMagazin" de Winston Manrique Sabogal y este otro, en inglés, de la web "The Untranslated", el más completo que he podido encontrar sobre esta obra y donde podéis leer completamente, o casi, el argumento de esta increíble novela. 

Buen provecho.


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domingo, 24 de diciembre de 2017

Fugas o la ansiedad de sentirse vivo

"Este libro habla de fantasía, de rabia, de follar y de fuego. 
De un fuego omnipresente. En mi cabeza, detrás de mis ojos, en mi pecho.
Fuego en todas partes.
Este libro habla de la música. Del amor. Del odio. De las imperfecciones. Quizás al final también acabe hablando de la sensación de estar a gusto en tu propia piel."

"... Pero este libro no trata de quien soy. Sino de cómo soy. De cómo somos todos quizá. Que yo sea padre, pianista, escritor, exmarido, piscis y un idiota no tiene la menor importancia. Lo que cuenta es el cómo. "



Ficha: "Fugas", James Rhodes, editorial Blackie Books, 278 páginas, ISBN: 9788 417 059 187

El bueno de James Rhodes vuelve a la carga con este libro, publicado en castellano el mes pasado, ya había publicado otro anteriormente, y no me refiero al archiconocido "Instrumental", comentado aquí el 2 de abril de este mismo año, sino a "Toca el piano", donde se empeñaba en enseñarnos a tocar el preludio nº1 en Do Mayor  de Bach, libro que compraré si un día de estos me vuelve a dar la fiebre que ya sufrí hace muchos años de intentar aprender a tocar el piano... aunque fuera con un teclado electrónico de pacotilla. 

Por lo visto al Sr. Rhodes le volvió a picar el gusanillo de escribir y fue tomando algunas notas dispersas durante los conciertos de su gira de 2.016, concretamente desde agosto hasta diciembre de ese mismo año. Esas notas junto con muchos recuerdos y vivencias experimentados durante ese periodo, que incluyen también la grabación de un disco, son la base de lo publicado en este libro, una especie de diario íntimo de sus días de gira. 


Era "Instrumental", un libro cuya publicación le costó un largo y costoso pleito, y que quizás en ese detalle estriben las enormes lagunas presentes en el mismo, pues como muy bien me apuntaba en su comentario un lector habitual de este blog, no hay prácticamente ninguna mención a sus padres y a su familia en el mismo, tampoco la hay en este "Fugas, o la ansiedad de sentirse vivo", una decisión por parte de James que no puede ser casual. En esa obra se despedía al final de sus lectores un Rhodes pletórico que parecía ilusionado de nuevo por vivir y que parecía haber reconducido su vida sentimental... y que se atrevía, el muy iluso... él precisamente él, en darnos consejos a los demás de cómo llevar una relación... pues vale, ahora lo tenemos en este libro de nuevo divorciado y más solo que la una. No es este ahora un libro-revancha contra nadie, salvo quizás contra sí mismo.

Si en el anterior teníamos a un personaje cuyo sufrimiento, patetismo y feroces autocríticas podían estar plenamente justificadas, su vida daba para llenar veinte capítulos o más de una mezcla de serial e historia de terror, aquí le tenemos conduciendo una carrera profesional triunfante, con calendarios llenos de giras de conciertos, librerías abarrotadas de gente que quiere autógrafos de sus libros y CD's y que no para de darle las gracias, apreciarle y darle muestras de cariño... no es para menos. A comienzos de este mismo año pasó también por mi ciudad y reconozco que estuve tentado de ir a verle, no lo hice y todavía me estoy arrepintiendo tal y como comenté aquí este mismo año, porque si algo tiene el amigo Rhodes es que sabe vender muy bien sus productos. Si con el anterior volví a meterme en vena un buen chute de música clásica mientras leía su historia, en esta ocasión lo he vuelto a hacer... he terminado las últimas páginas de este libro al ritmo de las "Tocatas" de Bach, interpretadas por Glenn Gould, de momento no tengo estómago para sus otros compositores nombrados en esta obra (Chopin, Beethoven, Gluck y Rachmaninov)... pero ya caerán :-).



Buda afirmaba que "con nuestros pensamientos construimos el mundo", y es una verdad muy grande, mayor que un piano de cola, nunca mejor dicho, y estoy seguro que Rhodes está de acuerdo al 100% con ella, porque de eso va este libro, de la vida interior de una persona exitosa en su profesión, que ha conseguido en medio de unas increíbles dificultades dedicarse a hacer lo que más ama, de forma brillante además, y que sin embargo como veremos durante el recorrido relatado por diversas ciudades de Europa de concierto en concierto y de hotel a hotel, no consigue encontrar la paz consigo mismo, no consigue sentirse a gusto en su propia piel... Aquí acude fácilmente el pensamiento de excusar al protagonista en base a las devastadores experiencias sufridas desde su infancia, abusos, drogadicción, dos divorcios, pérdida de la custodia de un hijo, intentos de suicidio, autolesiones, tratamiento psiquiátrico... la lista es tremenda, pero lo cierto es que la clave del sufrimiento relatado en este libro no es otra que sus desequilibrios mentales, su compleja forma de ser, fruto de una psique devastada por muchísimas cosas y demasiados años de dolor. Eso no lo van a cambiar fácilmente ni el éxito profesional ni el apoyo y cariño de los demás, precisamente porque como bien nos lo dice y repite a lo largo de este libro, James Rhodes es su propio peor enemigo, posiblemente el único que tiene... y vaya donde vaya, muy especialmente si tiene que lidiar con la soledad, tiene que aprender a ser un buen amigo de sí mismo, seguramente una de las cosas más difícil de este mundo, incluso para aquellos que hemos podido disfrutar de una vida "normal".



Esa intensidad con la que Rhodes experimenta todo, esa exquisita sensibilidad, para lo bueno y lo malo, ese carácter lleno de manías y esa perenne falta de confianza en sí mismo y en los demás va a producir efectos devastadores. El libro es una letanía interminable de despropósitos y miserias de su mundo interior. Tendrá sus momentos buenos, pero también le veremos caer en picado demasiadas veces... abrumado en ocasiones por chorradas, pero que él por algún motivo no consigue poner en su sitio. Esa complejidad e imperfección de su mundo interior, relatada con el habitual tono directo y macarra, marca de fábrica, engancha desde el comienzo... sobre todo porque cuando empieza a volverse un poco patético y odioso, incluso perdiendo parte de la empatía que el lector puede sentir por él y con el pensamiento "te lo has ganado, te lo mereces por gilipollas" emergiendo en nuestra conciencia... entonces entra de lleno en su TEMA con mayúsculas, que no es otro que la música. De la misma forma que la música ha sido un refugio y una redención en su vida, también sus comentarios sobre la misma siento que impulsan la narración, cuando esta parece tocar fondo o simplemente girar en torno a sí misma, y hacen que la lectura finalmente valga la pena. No he visto absolutamente a nadie escribir sobre música tal y como hace este hombre... ¿amor?, es más que eso, amor apasionado mezclado con una entrega total, por mucho que en ocasiones sus frases nos sacudan y parezca que nos estallan en plena cara. 

Puede parecer que el bueno de James se pasa tres pueblos, y de que cuenta historias que a nadie le importan, porque al fin y al cabo todo el mundo tiene sus propios problemas y tragarnos el rollo de nadie parece un despropósito... pero ¿acaso nos cuenta algo que nos resulte de todo ajeno?. Estoy completamente seguro que muchos de los lectores del libro, que digo muchos, todos, sin excepción se habrán visto reflejados en algún que otro momento, o como en mi caso en bastantes... cualquier lector que tenga un temperamento tímido o con alguna que otra dificultad para relacionarse socialmente puede haber sentido inevitablemente una buena dosis de empatía con Rhodes, no digamos ya aquellas personas solitarias, o que actualmente se encuentran atravesando una situación difícil de soledad. Tal y como hizo Montaigne hace más de cuatrocientos años al exponer sus luces y sus sombras en sus Ensayos poniéndose a él mismo como tema principal de su libro, de forma que cualquier lector pudiera ver reflejado en el mismo su propia humanidad. Rhodes nos lleva de paseo por su atormentada psique, y de paso, nos hace compartir sus emociones, manías y obsesiones. Imperfecciones en suma de las que ninguna cabeza pensante está libre, y eso en mi caso me hace apreciarle mucho más y sentir la sensación, con reservas por supuesto, de que le "conozco de toda la vida"... esa cercanía cómplice al autor nos va a producir la sensación cuando le leemos de que estamos en su compañía, de que ha hecho aparición de forma un tanto fantasmal y que ahí está compartiendo sus intimidades con todo aquel que esté dispuesto a escucharle.

"Ha llegado la hora de dejar de pelear y empezar a aceptar e incluso celebrar todo aquello que me ha causado vergüenza durante tanto tiempo: los momentos de torpeza, los errores incómodos, las cagadas, los fallos y los deslices, la sencilla y sincera mortalidad de mi existencia. Ha llegado la hora de no limitarme a sobrevivir, de empezar a vivir de veras, de forma auténtica y con algo de compasión por mí y por el niño que fui y al que destrozaron de forma tan salvaje. Porque vivir de este modo constituye la única forma efectiva de apagar el fuego que me rodea, y ser libre".


Lo mejor: De nuevo James Rhodes en estado puro, menos extremo y doloroso que en su "Instrumental", mucho menos... pero en modo alguno de fácil digestión. Estoy seguro que todo aquel que disfrutó, y sufrió porque anda que no se sufría ni nada, con aquella primera obra, se acercará también a esta. Por mi parte no me siento defraudado y agradezco que por una vez no se haya cargado tanto las tintas en la parte negativa de su vida... algo hay, es inevitable, pero es minúsculo en comparación, quede claro que esto NO es "Instrumental 2", aunque las secuelas de lo narrado en aquel libro siguen, y seguirán siempre, presentes. Por supuesto también soy consciente de que estamos ante un personaje hipersensible pero también muy inteligente y hábil en el arte de la manipulación psicológica, de modo que aunque uno pudiera darle credibilidad al 100% de lo que nos cuenta, hay que pensar en las exageraciones intencionadas, la distorsión, intencionada o no, y por supuesto en todo aquello que nos calla o que disfraza de forma deliberada. Aun así vale la pena... he devorado este libro en un par de días y adquirido "Instrumental", lo había tomado en préstamo, para en un acto de genuino masoquismo volver a leerlo.

Lo peor: Excesivo, cargante, patético y a la par que un poco "chulesco"... uno no se aburre con este autor, es verdad, aunque hay veces que dan ganas de aporrearle la cabeza. No volveré a perder la ocasión de verle en persona si se vuelve a dejar caer por mi ciudad, su forma de transmitirnos su pasión por la música es simplemente única... aunque estoy seguro que a más de un aficionado o profesional del mundillo clásico le saldrán úlceras con solo pensar en él.

Feliz navidad y próspero año nuevo a todos los visitantes y lectores ocasionales de este blog. Me despido de todos vosotros hasta el año próximo. Un millón de gracias a todos.

Próxima parada:  "Solenoide", de Mircea Cârtârescu.


La pura conciencia de ser

"En tal caso, todo lo que se percibe como tal está ya impregnado por el Espíritu, porque el Espíritu no está separado de nada y el simple canto del petirrojo, tal cual es, revela el esplendor de lo Divino. Ésta deviene entonces la sencilla y natural percepción constante, a través de todos los cambios de estado, que acaba por liberarnos de la locura básica de ocultamiento de lo Real. 

¿Por qué, entonces, ordinariamente no tenemos esa percepción?

Todas las grandes tradiciones no duales de sabiduría han dado la misma respuesta a esta pregunta. No nos damos cuenta de que el Espíritu se halla total y completamente presente aquí mismo y ahora mismo porque nuestra conciencia está atrapada en algún tipo de evitación".



Ficha: "La pura conciencia de ser", Ken Wilber, editorial Kairós, 414 páginas, ISBN: 978 847 245 6266

Definitivamente hay libros, temáticas incluso, que necesitan de un determinado estado de ánimo. Ahí podríamos incluir toda la literatura de evasión por ejemplo, o la divulgación científica. Estando animada la primera por un intento de huir de la realidad cotidiana y sumergirse en otros mundos, o espoleada quizás por una sed de conocimientos y elemental curiosidad la segunda. ¿Qué estado de ánimo puede conducirnos a los ensayos de temática espiritual?... en mi caso es claramente una sensación de dolor y una necesidad de curarme. Este tipo de obras es para mí como un botiquín de urgencias y a la vez un refugio donde evadirme de todo, un lugar donde curar mis heridas como hacen los gatos tras una pelea. 

Este que ya casi termina no ha sido un año fácil para mí, sucesos en mi vida personal y laboral, así como la pérdida de dos familiares cercanos me han ido conduciendo de nuevo a este tipo de lecturas. Donde repito, no solo existe la necesidad de buscar un espacio íntimo, un refugio donde evadirse como en el caso de cualquier lectura, sino también una necesidad de aliviar un poco la tiranía que tantas veces la mente suele ejercer sobre nosotros. Cuando volví a interesarme por estas temáticas recordé la figura de Ken Wilber, y aunque ya comenté hace unos meses una obra reciente suya, que me permitió ver por donde andaba la evolución de su pensamiento, siempre interesante, aunque a veces demasiado impregnado de la candidez de las almas nobles, pude ver que había publicada desde hace años una recopilación de los fragmentos más "espirituales" dispersos por su obra. 

Ken Wilber es un pensador multifacético, con una sólida formación en el terreno científico que data de sus años de estudiante de bioquímica, profundamente interesado en renovar la psicología a la que se ha adherido (cuando no fundado directamente) en sus corrientes alternativas denominadas integral y transpersonal, también estamos ante un filósofo erudito muy versado en el pensamiento de oriente y profundamente centrado en el fenómeno de la mística. Autor de curiosas e interesantes teorías en el campo del pensamiento, en el que intenta desde toda su vida aunar las tradiciones de occidente y oriente, a través de la psicología. En fin, difícilmente vamos a encontrar un autor con una trayectoria intelectual más interesante y fascinante (aunque se le puedan achacar muchas y diversas críticas, bien que lo se). Sin embargo hay un aspecto del pensamiento de Wilber, que si bien aparece de forma omnipresente en todos sus trabajos desde que comenzó a publicar a finales de los setenta, e impregna completamente su obra. Este aspecto de su obra no había tenido un protagonismo completo en un trabajo salvo quizás desde aquel memorable "La conciencia sin fronteras", su segundo trabajo y para mí uno de sus mejores libros. Me refiero a la faceta de practicante de meditación y fervoroso seguidor de diferentes disciplinas espirituales orientales. A diferencia de otros pensadores que dieron el salto desde el mundo de la ciencia al mundo de la espiritualidad, como el conocidísimo Mattheu Ricard de sobra comentado en este blog, Wilber nunca se ha centrado en una sola religión o práctica religiosa... ni por supuesto realizado votos ni convertido en ningún monje, y aunque es verdad que suma muchos años de práctica de budismo Zen, también ha estudiado a fondo desde hace muchos años el Taoismo, el Vedanta Advaita, el budismo Dgozchen y por supuesto el misticismo cristiano y sufí del Islam.


Wilber según sus propias palabras jamás ha pretendido convertirse en un guru ni guía espiritual de ningún tipo, él siempre se ha considerado lo que en la India se denomina un "pandit", es decir un erudito. Ello no quiere decir que el saber y la experimentación personal de Wilber se haya quedado ahí, en los libros, de los que seguramente ha leído y estudiado más que nadie en estas temáticas, sino que hay en él un compromiso de práctica espiritual-religiosa que lleva cumpliendo de forma firme desde su juventud. Estamos ante un hombre que lleva practicando diversas prácticas meditativas desde hace cuatro décadas, que las vive y ha vivido con intensidad, y que trata de ser él mismo ejemplo de cuanto apoya y da como verdadero en sus ensayos. Esa faceta de místico y practicante de la meditación es la que vamos a encontrarnos aquí en este libro. Eso y mucho más porque cualquier intento de trazar una separación clara y nítida entre su pensamiento y su práctica y creencias personales está condenada al fracaso de antemano. De su pensamiento filosófico, impregnado de espiritualidad de cabo a rabo, vamos a tener también mucho, porque hay obras capitales suyas, como ese monumental "Sexo, ecología y espiritualidad" cuya base es precisamente esa... nada menos que aunar el tema de la evolución humana, y del universo, con el desarrollo espiritual, Wilber es un pensador ambicioso y de muy altos vuelos, y esa característica suya no podía faltar tampoco en esta recopilación.

Una serie de seguidores de la obra de Wilber llamados Mark Palmer, Sean Hargens, Vipassana Esbjörn y Adam Leonard, posiblemente relacionados con el Instituto Integral, centro de estudios fundado por el propio K. Wilber, son los que han recopilado todos estos textos dispersos por toda su obra, hasta 2.004 fecha de la edición original, los han ordenado de forma temática y los ofrecen juntos para todos aquellos que conocemos su obra y que de alguna forma hemos quedado prendados, o interesados al menos, por la visión de la espiritualidad de este singular filósofo.



¿Qué nos podemos encontrar aquí?, nada nuevo para los que leemos a Wilber desde hace años desde luego, a pesar de que es un texto compuesto por fragmentos de una docena de obras, "El espectro de la conciencia", "La conciencia sin fronteras", "El proyecto Atman", "Gracia y coraje", "Después del Edén", "Sexo, ecología y espiritualidad", "Boomeritis", "El ojo del Espíritu", "Ciencia y Religión" ... etc etc y ofrece una visión global del pensamiento místico de Wilber hasta la fecha, la verdad es que finalmente forma un "todo" bastante homogéneo, la selección es bastante exhaustiva, inteligente y está muy bien ordenada por temáticas generales, añadiendo además fragmentos de obras que no han sido publicadas en castellano todavía, lo que le añade un especial interés. Para los especialmente comprometidos con los temas espirituales, practicantes de meditación y seguidores de Wilber, este es un libro que sin duda va a formar parte de lo mejor de su biblioteca. Una colección de fragmentos más o menos inspirados, donde a pesar de lo inevitable de las repeticiones temáticas, vamos a disfrutar con la forma de escribir de Wilber, con esa pasión y contundencia con la que se expresa... da gusto leer, o releer como es mi caso para el 80% de este libro, ese tipo de comentarios centrados en la temática mística, porque da la casualidad de que son precisamente los mismos los que más he disfrutado cuando me he internado en su pensamiento y peculiares ideas. 

Todavía recuerdo, por ejemplo, el capítulo dedicado al "Testigo" cuando leí hace años "Conciencia sin fronteras", esa maravillosa sencillez y la sensación de que me estaba siendo comunicado algo realmente grande que podía cambiar el sentido de mi vida o la de cualquiera que lo leyese... esa forma de comunicar su pensamiento, de forma apasionada y más que alejada de tantos escritores del advaita, que o bien, caen en una especie de estilo "descafeinado", o bien, no parecen ni tomarse en serio a sí mismos. Wilber nunca cae en esos extremos... quizás parezca demasiado empalagoso, meapilas o beato para según quien, otras veces se agradecería un poco menos de envaramiento y más sentido del humor... pero lo que no puede negarse es que Wilber cree en lo que dice, que hay un fervor en sus palabras fruto de la pasión y del convencimiento personal, y que aunque es plenamente consciente de que no todo lo que nos cuenta puede ser verdadero y puede estar en bastantes cosas equivocado, que nadie me lo confunda con un fanático a estas alturas por favor porque este hombre estaría en las antípodas de una actitud dogmática, está claro que ha vivido sus ideas, ha luchado por ellas, ha tratado de abarcar lo máximo posible y sobre todo ha estado dispuesto a tender puentes entre las diferentes tradiciones religiosas, entre la ciencia y la religión, oriente y occidente, y en suma, en un mundo que parece cada vez más desquiciado y fragmentado y donde tantos obtienen partido de dividir y enfrentar ahí está este chalado norteamericano que lleva décadas empeñado en construir puentes, tan adelantado a su época que también es la nuestra. 

"Deja que tu mente se relaje. Deja que se relaje y se expanda hasta llegar a fundirse con el cielo que te rodea. Entonces date cuenta de que las nubes flotan en el cielo y de que eres consciente de ellas sin necesidad de realizar esfuerzo alguno. Los sentimientos flotan en el cuerpo y eres consciente de ellos. Los pensamientos flotan en la mente y también te das cuenta de ellos. La naturaleza flota, los sentimientos flotan, los pensamientos flotan... y tú eres consciente de todo ello. Ahora dime: ¿quién eres tú?"

"La lluvia está formando un gran charco en la terraza. Todo flota en la Vacuidad, en la Transparencia pura, sin que haya nadie para contemplarlo. Si hay un yo, eso es todo lo que aparece en este instante y en este otro y también en éste. Aquí, donde nunca pasa nada, mis pulmones son el cielo, las montañas mis dientes, las esponjosas nubes mi piel, el trueno el latido de mi corazón en lo atemporal y la lluvia las lágrimas de nuestra condición colectiva"

"Del mismo modo que una vez que aprendemos a contar no tenemos que contar hasta un millón para llegar a dominar esa capacidad, basta con reconocer profundamente la Vacuidad una sola vez para llegar a despertar, sin que sea necesario seguir observando de continuo su incesante despliegue. El juego finaliza con ese Atisbo primordial en el que lo único que perdura es el resplandor, perfectamente evidente en el canto del petirrojo en un temprano y resplandeciente amanecer de primavera"

"Nadie puede salvarte sino tú mismo. Tu desarrollo contemplativo sólo te compete a ti. Disponemos de un gran número de posibles ayudas y de catalizadores de este desarrollo, pero ése es un trabajo que nadie podrá hacer por ti. Y si no emprendes este desarrollo y, en tu lecho de muerte, imploras la ayuda de Dios, nada sucederá. El desarrollo espiritual no es una cuestión de creencias, sino de crecimiento real, prolongado y difícil, y las meras creencias son absurdas y carecen de importancia. Es como fumar durante veinte años y luego decir "Perdón, ahora lo dejo". Ésas son cosas por las que el cáncer no se deja impresionar. La realidad, dicho en otras palabras, no está interesada en tus creencias, sino en tus acciones, en lo que realmente haces, en tu karma real. Éste es el motivo por el que las visiones infantiles de Dios, antaño apropiadas, resultan tan perjudiciales para la espiritualidad madura."


Lo mejor: Mi recomendación es muy simple, si ya conoces bien la obra del filósofo americano, aunque sea parcialmente, este libro te encantará, te hará recordar algunos de los mejores fragmentos que hayas leído ya, o que nunca leerás sobre espiritualidad. Si no le conoces... entonces ve directamente al octavo capítulo "Uno sin segundo", o mejor aún, al último capítulo "La resplandeciente transparencia de la conciencia omnipresente"... y comienza a leer, si puedes pasar de las tres o cuatro páginas seguidas y el tema te engancha ¡enhorabuena! ;-). Si aquello no te dice nada, lo ves demasiado complicado o te parece una absurda chaladura, bueno entonces déjalo y ya está. Por mi parte tengo ya este libro entre los mejores de este tipo de temáticas, probablemente el único que de momento me llevaría si tuviera que emprender un largo viaje y andase escaso de espacio. Hay todo un mundo entre sus páginas donde uno se puede perder, un laberinto maravilloso de donde uno no querría encontrar la salida, poesía, inteligencia, erudición, sabiduría, ingenio... y la sensación en general de estar ante una mente especialmente poderosa y a la vez poseedora de la habilidad para hacerse comprender y tocar la fibra sensible del lector. Lo recomiendo de todo corazón.

Lo peor: No solamente es la temática o las ideas de Wilber, es su forma de expresarse, ese revestir el lenguaje de tantas denominaciones para lo mismo empleando, abusando más bien, de las mayúsculas y un revestimiento piadoso-empalagoso, sus constantes repeticiones, multiplicadas de hecho al tratarse de esta obra una selección de sus textos más "espirituales", pues no es ni puede ser gusto de todos los platos, es evidente. La originalidad, en esencia, brilla por su ausencia, nos vamos a encontrar con las mismas ideas una y otra vez... las mismas que defendían Ramana Maharsi, Nisargadatta Maharaj, Ramesh Balsekar... y cualquier pensador fascinado y subyugado por la denominada "filosofía perenne", llamémosla budista, hinduista, cristiana etc. Y aunque ello no resta un ápice de interés, siempre habrá quien prefiera ver expresadas estas ideas de otra formas, con más comedimiento, más elegancia, sin tanta pompa, con más sentido del humor, de forma menos cargante sin tanto boato... aunque difícilmente las va a ver nunca expresadas con una pasión mayor que con Wilber, eso lo tengo claro.

Para mí esa noción de la existencia de un alma o espíritu universal del que cada ser participa en una pequeña parte y del que no está separado, aunque se sienta como tal debido a una distorsión cognitiva propia de nuestro estado de vigilia, distorsión que es posible anular mediante una concienzuda práctica meditativa... bueno es una idea demasiado bonita para ser cierta dirán algunos, pero la belleza y la simplicidad de una idea no es tampoco prueba de su inexistencia ¿o no?. Para mí si la palabra "espiritualidad" posee algún sentido se halla en esa genial intuición de los místicos de todas las épocas y todas las culturas... pero claro, para ello no tenemos más remedio que dejarnos llevar y apagar el espíritu crítico (o hipercrítico) de eso que demasiadas veces confundimos con la razón y que a veces es de todo menos razonable. No es una lectura apropiada para todos y reconozco que puede suscitar en ocasiones más dudas que certezas, pero como el mismo Wilber diría, "haz lo que yo indico, aplícate, ten paciencia, y luego dime si es verdad o no"... en eso estamos ;-).


sábado, 16 de diciembre de 2017

Walden

"Con mi experimento aprendí al menos que quien avance confiado en la dirección de sus sueños y acometa la vida tal como la ha imaginado recibirá a cambio una gratificación que no le otorgará el tiempo ordinario. Dejará atrás algunas cosas, cruzará una frontera invisible; leyes nuevas, universales y más tolerantes comenzarán a regir en su interior y a su alrededor; o se modificarán las antiguas, interpretadas en su beneficio, en un sentido más generoso, y vivirá con la libertad de la que gozan seres más elevados. Conforme simplifique su vida, las leyes del universo parecerán menos complicadas y la soledad ya no será soledad, ni la pobreza tal pobreza, ni la debilidad tal debilidad. Si construye castillos en el aire, su obra no se perderá: ahí están bien edificados. Que tan sólo ponga ahora los cimientos bajo esos castillos"



Ficha: "Walden", Henry David Thoreau, editorial Errata Naturae, edición especial 200 aniversario, 369 páginas, ISBN: 9788 416 5444 24


Este año que ya termina ha sido testigo de dos grandes efemérides en el mundo editorial, una, la más obvia y que personalmente me importa un comino, es el centenario de la Revolución Rusa de 1.917, no han faltado los oportunos ensayos, algunos verdaderos tochos, revisando y conmemorando aquel evento crucial de la historia, el otro evento, infinitamente más banal en apariencia, pero que considero más interesante, atractivo y actual ha sido la conmemoración del nacimiento en 1.817 de Henry David Thoreau, uno de los grandes filósofos y pensadores norteamericanos, un filósofo de moda cuyo mensaje parece hoy más actual que en la época en que escribió sus libros hace ya más de ciento cincuenta años. De hecho su figura y su influencia no ha hecho más que agrandarse en todos estos años, y hoy es mucho más leído y conocido que cuando vivió.

Varias editoriales se han lanzado a editar sus obras y ensayos centrados en su figura, ahí están Capitán Swing que ha publicado una versión íntegra de sus diarios, Pepitas de Calabaza con algún ensayo inspirado precisamente en el libro que comento hoy, la editorial Ariel con un bonito ensayo sobre su vida y obra que espero comentar aquí pronto... pero si hay una editorial que lleva años homenajeando y editando obras de Thoreau es Errata Naturae, allí están las principales obras de Thoreau además de un impresionante ensayo, otro más, sobre su vida y obra. Entre todo lo publicado destaca este que comento aquí, una edición especial de Walden, ilustrada y con prólogo del filósofo Michel Onfray, de sobra conocido (y comentado en este blog), la edición no es más que una versión actualizada, e ilustrada, de la que ya se publicó en esta editorial en 2.013 basada en la nueva traducción de Marcos Nava García, una buena costumbre, el reeditar obras importantes con nuevas y cuidadas traducciones. Una edición de lujo que en mi opinión vale la pena tener y guardar como un tesoro, hay muchas versiones editadas de este clásico del pensamiento, también muchas que pululan por la red de forma gratuita, pero ninguna comparable a esta preciosa edición de esta pequeña  e interesante editorial.

Walden es el nombre de la obra más conocida y apreciada de este singular filósofo norteamericano, publicada originalmente en 1.854, relata la experiencia y las reflexiones que acompañaron a su autor durante los dos años, dos meses y dos días que pasó junto al lago Walden viviendo en una pequeña cabaña que había construido con sus propias manos varios años antes. Fue el inicio de un proyecto vital y filosófico que seguramente Thoreau había acariciado durante largo tiempo y que aquel año de 1.845 pudo ser finalmente materializado. Escogió un terreno en la orilla norte de la laguna que era propiedad de su amigo, y también ilustre filósofo, Ralph Waldo Emerson, y allí vivió durante el tiempo señalado hasta que por motivos hoy de sobra conocidos pero no expresados en el libro, abandonó la estancia en aquel apartado lugar. Para los curiosos comentar que el motivo de su salida de la cabaña no fue el que aquella vida le hubiera cansado o causado problemas, sino que antes de la partida de R. W. Emerson en un largo viaje hacia Europa, este le pidió que se alojara en su casa para no dejar a su mujer sola allí. El caso es que Thoreau abandonó la cabaña pero no sin antes haber dejado por escrito una buena cantidad de hojas escritas con sus reflexiones durante aquel tiempo de vida en soledad. Esos apuntes, tomados de forma poco sistemática y escritos a rachas, pues había muchos periodos de tiempo donde él reconoce que no escribía ni leía nada, absorbido como estaba por las labores diarias, o simplemente por el simple y puro disfrute de sus paseos por los bosques, esos escritos sirvieron de base al ensayo que escribió y publicó más tarde en 1.854 y que terminaron convirtiéndose en su obra más apreciada y conocida, aunque eso ya sería de forma póstuma. Al menos no constituyó el fracaso de alguno de sus primeros trabajos a los que el mismo autor hace alusión en Walden.




¿Porqué abandonar una vida más o menos cómoda en la casa familiar de Concord y marcharse a una cabaña en medio del bosque a una milla de su vecino más próximo? ¿era para convertirse en ermitaño y rehuir todo contacto humano?... Thoreau no había cumplido por aquel entonces los treinta años pero en verdad que había vivido mucho, poseedor de una excelente cultura, en Walden hace gala de una buena cantidad de conocimientos tanto de la cultura americana como de obras clásicas, entre las que destacan de forma singular el Bhagavad Gita, había estudiado y leído a los filósofos, pero no se consideraba como tal, ese experimento vital que llevó a cabo a orillas de la laguna Walden no fue otra cosa que su intento de unir en un todo vida y pensamiento, el de considerarse filósofo de verdad, y no un mero profesor de filosofía. No quería ser un filósofo de salón dotado de un mero saber libresco tal y como otros que ya conocía, quería experimentar sus ideas en vivo.

"Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente, enfrentándome solo a los hechos esenciales de la vida, y ver si podía aprender lo que la vida tenía que enseñar, no fuera que cuando estuviera por morir descubriera que no había vivido. No quería vivir nada que no fuera la vida, pues vivir es algo muy valioso, ni tampoco practicar la resignación, a no ser que fuera del todo necesario. Quería vivir intensamente y extraer el meollo de la vida, vivir de manera tan dura y espartana como para apartar todo lo que no fuera la vida, surcar una divisoria y llevar la vida hasta un rincón y reducirla a sus elementos básicos y, si resultaba mezquina, obtener entonces toda su genuina mezquindad y hacerla pública al mundo; y si fuera sublime, saberlo por experiencia y poder dar cuenta de ello en mi próxima excursión. Porque me parece que la mayoría de los hombres se halla en una extraña incertidumbre acerca de si la vida es cosa del diablo o de Dios, y han deducido algo apresuradamente que el fin principal del hombre es dar gloria a Dios y gozar de él eternamente."




Reflexiones sobre el significado de la vida, descripciones del entorno natural en el que vivía, especialmente de los bosques que rodeaban su cabaña y de la laguna Walden, de sus actividades de construcción de la cabaña, la obtención de los materiales, del trabajo para ganar el dinero suficiente para comenzar su proyecto, su trabajo cultivando un extenso campo de judías, la pesca en el lago, sus encuentros con sus vecinos, sus escapadas a la pequeña ciudad de Concord, la variación del clima y las diferencias en las estaciones, sus ideas sobre cómo vivir, referencias a las obras literarias de su época, sus encuentros con la fauna salvaje y su relación con la misma... el libro es un sinfín de este tipo de pensamientos, más o menos ordenados y agrupados de forma temática en capítulos, aunque Thoreau será libre de expresar en cada uno de ellos cualquier tema que le viene a la cabeza, su escritura viene a ser un reflejo de su persona, libre, anárquica, desapegada... no es en ocasiones una lectura fácil o complaciente con el lector, especialmente por estar salpicada de abundantes notas locales y referencias a obras de su época, oportunamente señaladas por el traductor en un buen número de notas al pie de página que por desgracia restan fluidez a la narración, aunque por otra parte son muy necesarias. El ritmo es muy variable, en ocasiones me veía transportado a los bosques, ríos y la laguna de Walden por una descripción rica y detallada, y otras abusa un poco de la paciencia del lector cuando se enreda en reflexiones que no siempre vienen a cuento.



Solamente el primer capítulo titulado "Economía" sienta las bases del libro, detalla todos los elementos prácticos sobre la construcción de la casa y la obtención de los materiales y constituye por así decirlo un manifiesto sobre las intenciones del autor, toda la filosofía que impregna la obra está en este capítulo de comienzo a fin, es una declaración de intenciones que desde un principio deja las cosas claras... afortunadamente el Thoreau menos político pero más filosófico y enamorado de la naturaleza hace su aparición de forma brillante en el segundo capítulo "Dónde vivía y para qué vivía", aquí por fin se deja de "rollos" políticos e ideológicos y se mete en su terreno, donde tengo que decir que brilla como nadie. A partir de este capítulo va a aparecer con más frecuencia el Thoreau contemplativo, aquel que entra en comunión con la naturaleza y nos deleita con sus descripciones de su vida en los bosques y su particular visión y disfrute de la naturaleza, una visión muy diferente de la que tenían la gran mayoría de sus conciudadanos y que se anticipaba en muchas décadas al pensamiento ecologista, de hecho este libro es uno de los libros de cabecera de cualquier amante de la naturaleza que se precie, pues pocas veces se ha captado con tanta y tan exquisita sensibilidad la belleza y la majestuosidad de la naturaleza. Me ha gustado en especial el capítulo dedicado a la laguna, ese lago que al comienzo es simplemente un elemento más del paisaje, y que poco a poco toma un protagonismo superior al de cualquier otro, bosque y fauna incluidos.

Pero es que hay más, mucho más, Thoreau le dedica un capítulo a los sonidos del bosque, a las lecturas que le acompañaron en su estancia a orillas del lago, a la soledad, a la gente que iba a visitarle (ni rehuía la compañía humana ni estaba tan lejos como par no recibirlas), dedica incluso un capítulo entero a sus faenas como cultivador de judías, o las visitas periódicas que hace a la ciudad... un capítulo lleno de ironía por cierto, o a las lagunas, ese magnífico episodio al que ya he hecho referencia, donde por cierto expresa su desprecio más absoluto por los valores de su época y la admiración por el ciudadano ejemplar, el ciudadano exitoso en los negocios con cuyo nombre bautizan una de las hermosas lagunas de la zona, compañera de su querida Walden:

"No respeto su trabajo ni su granja, donde todo tiene un precio. Ese hombre sería capaz de transportar el paisaje hasta el mercado, sería capaz de transportar a Dios hasta el mercado, si pudiera sacar algo de dinero por ellos; de hecho su único dios es el mercado y todo se le ofrece. Nada crece libremente en su granja: sus campos no dan cosechas, sus praderas no dan flores, sus árboles no dan frutos, solo dólares. No ama la belleza del fruto, pues no ve más fruto que el dólar. Dadme la pobreza que goza de la verdadera riqueza. Los granjeros me parece respetables e interesantes en la medida en que son pobres, pobres granjeros. ¡Una granja modelo! ¡un caserón que se alza como un hongo sobre un montón de estiércol y una sucesión de dependencias, limpias o por limpiar, destinadas a hombres, caballos, vacas y cerdos! ¡Muchos hombres como suministro! ¡Un lugar grasiento que apesta a estiercol y a suero de leche! ¡Una proeza civilizatoria abonada con los corazones y los cerebros de los hombres! ¡También se pueden plantar patatas en el cementerio! Esta es la granja modelo."

El episodio titulado "La granja de Baker" es también muy significativo, allí muestra su encuentro casual con un pobre granjero de la zona y su familia, en él se muestra también la filosofía de vida de Thoreau y su idea de que complicamos innecesariamente nuestras vidas trabajando sin cesar para obtener un dinero que nos permita cubrir necesidades que nos estamos creando constantemente de forma artificial. Para él, artículos tan básicos como el té, la mantequilla, la carne, el azúcar, la carne o el pescado eran simples lujos completamente prescindibles... precisamente porque él ya sabía por experiencia que se podía vivir sin ellos, de modo que no tenía sentido dedicar tiempo y esfuerzo a obtenerlos, arruinando el disfrute de la vida en el proceso. Es muy significativo el párrafo que en la parte inicial del libro resume, de forma filosófica, esta idea:

"¡Simplicidad, ¡simplicidad!, ¡simplicidad! Que vuestros asuntos sean dos o tres, y no cien o mil, y en lugar de un millón, contad media docena y llevad las cuentas con la uña del pulgar. En medio de este mar picado de la vida civilizada, son tales las nubes, las tormentas, las arenas movedizas y los otros mil asuntos que debe uno enfrentar, que un hombre, si no quiere naufragar e irse a pique y bogar sin llegar nunca a puerto, no tiene más remedio que navegar a estima, y para ello sin duda deberá ser un maestro haciendo cálculos. Simplificad, simplificad. En lugar de tres comidas al día haced si es preciso tan solo una; cinco platos en lugar de cien, y reducir las demás cosas en la misma proporción."

Avaricia capaz de esquilmar la vida y el medio natural, carencia de inteligencia del que se esclaviza por cubrir unas necesidades que él mismo se crea... ambas son las dos caras de la misma moneda. ¿Han quedado obsoletas en alguna forma estas palabras pronunciadas hace más de ciento cincuenta años?... creo que no.

El libro en su última parte se centra en la naturaleza, en la fauna que merodea por los bosques, en la sabiduría de la naturaleza, en la estación invernal, verdaderamente extrema, y en cómo sobrevivir en aquellas condiciones, la laguna en invierno y la fauna que le rodea... y un maravilloso capítulo dedicado al resurgimiento de la vida en primavera y los cambios que operaban en la laguna, el terreno y los bosques. En resumen todo un canto a la belleza y al valor de la naturaleza en sí misma y al tesoro que pueden ofrecer al hombre que sabe contemplarlas. Es uno de esos libros donde da igual por donde lo abras y comiences a leer... poco a poco te van calando las ideas del singular filósofo y terminas enganchado. No creo que visite nunca los EEUU, pero si lo hiciera... no me perdería un viaje a Concord aunque sea para ver con mis propios ojos esa laguna y esa parcela del bosque donde hoy unas piedras y una inscripción revelan el sitio en el que Thoreau pasó aquellos dos intensos años.

Como propina aquí tenéis un vídeo, en inglés, con una visita guiada a la laguna de Walden y al lugar donde levantó su cabaña, y otro donde se recitan reflexiones del ensayo y se visualiza la laguna, el entorno y una reconstrucción de la cabaña. En fin, Thoreau por suerte o por desgracia está de moda y va a seguir estándolo, aquellos que disfrutamos con sus reflexiones y compartimos, en mayor o menor medida, su filosofía de vida estamos por lo tanto de suerte, hay material de sobra para leer, visualizar y reflexionar.

Lo mejor: Uno de esos clásicos que hay que leer, un canto de amor a la naturaleza lleno de asombro y sentido de la maravilla ante la contemplación del mundo, exento por otra parte de idealizaciones, Thoreau era muy consciente de la dureza y la crueldad, aparente, del medio natural... su estancia de aquellos dos años está lejos de ser unas vacaciones en el paraiso terrenal, aun así da la impresión de que aquel periodo de su vida posiblemente fue el más feliz y de que consiguió llevar a buen término su experimento. Si quería demostrarse a sí mismo que podía simplificar significativamente su existencia, sin merma alguna de la calidad de la misma, el experimento fue todo un éxito, al menos temporal. No obstante, sus inquietudes y su carácter difícilmente le hubieran permitido una estancia más prolongada allí. Da la impresión de que consiguió lo que se proponía, extraerle a la vida lo que en ese momento necesitaba, y allí dejó abandonada la cabaña, como las mondas de un rico fruto. No volvió a repetir el experimento, pero tampoco lo olvidó, de eso da buena fe esta obra escrita años después no sin un toque, intenso según mi opinión, de añoranza por aquellos años pasados en soledad.

Lo peor: El texto posee muchos niveles y altibajos, el ritmo también es muy variable, en ocasiones su lectura resulta fácil, otras veces no tanto. El autor en ocasiones parece tocado por la inspiración y en otras se pierde en reflexiones un tanto farragosas. Para el lector habitual de ensayos no hay reto alguno en leer este libro de cabo a rabo... para aquel que busque una historia en la que poner el piloto automático y devorar páginas sin darse cuenta, mejor que busque otra cosa, Thoreau le pondrá de los nervios, eso lo aseguro. 

domingo, 26 de noviembre de 2017

Lulu

"... Lulu no es en sí mismo un mensaje sino que te deriva a un mensaje, Lulu es el nombre de un túnel, de un pasillo que se encuentra en lo más profundo de mi cráneo, un sitio de paso obligado hacia el verdadero Enigma. En el pasillo Lulu hay puertas selladas con cerrojos rojizos, hay puertas de cristal a través de las cuales, si arrimo la frente al vidrio caliente y pongo las manos a ambos lados de la cara, puedo distinguir algo y, finalmente, hay habitaciones sin puertas, en cuya sombra podría adentrarme. La galería desciende continuamente y el calor aumenta. Es el recorrido mágico de mi sueño, la trayectoria de mi obsesión, y no es posible salir de él así como no puedes abandonar el hilo de tu propia vida... "


Ficha: "Lulu", M. Cârtârescu, editorial Impedimenta, 156 páginas, ISBN: 978 841 513 01 92

Termino, al menos de momento, mi periplo por la obra del singular escritor rumano con esta obra, publicada en 1.994 tras la publicación, esta vez ya sin censura, de la excelente "Nostalgia", comentada en este mismo blog hace unos días. De título original "Travesti" quedó cambiado en la traducción francesa por el mucho más comercial "Lulu" y ese es el título que ha recibido también la traducción al castellano, magnífica como era de esperar en el caso de Marian Ochoa de Eribe. 

Travesti, Lulu o más bien "Cârtârescu desatado"... si en "Nostalgia" teníamos a un escritor genial en estado de gracia, aquí tenemos el más difícil todavía, una obra intensa, donde el escritor se nota que se ha dejado la piel... "Lulu" está impregnada de pasión en cada página.



Es un libro paradójico... por un lado no es en modo alguno una lectura que podríamos calificar como fácil, sin embargo tiene ese ingrediente secreto, que quizás no sea otra cosa del buen hacer de un escritor brillante, que hace que una vez comenzado uno quede atrapado como en una viscosa tela de araña... cuando más se adentra uno en su lectura, más envuelto queda en la misma. Hay algo a la vez hipnótico y repulsivo en la historia que nos cuenta el prodigioso escritor de Bucarest. Una historia donde apenas hay acción, donde la mirada al mundo interior del personaje principal, Víctor, configura la mayor parte de la narración. 

El argumento es simple, un escritor ya adentrado en la treintena, recuerda un viaje de fin de curso que hizo con sus compañeros de instituto a un albergue juvenil enclavado en plena campiña. Allí pasó "algo" tuvo lugar una transformación interior que desde entonces le ha marcado. Desde el comienzo hace su aparición Lulu, una especie de "alter ego" de Víctor que no sabemos muy bien de quién o qué se trata, Mircea se ocupará de disfrazarlo y difuminarlo durante toda esta breve, aunque intensísima, novela. "Lulu" se adentra una y otra vez en la torturada psique de un personaje extremo, el Víctor adulto que no puede ahuyentar los fantasmas de su pasado y al Víctor adolescente empeñado en sacrificar toda su existencia en pos de gestar y llevar a cabo una obra maestra insuperable. En ese proyecto que le obsesiona noche y día y consume sus energías no va a regatear esfuerzo alguno, se ve a sí mismo, a sus diecisiete años, como un mesías destinado a cumplir su misión en la que va a quemar su vida entera a fin de pasar a la inmortalidad ¿qué importancia tiene sacrificar una vida gris y mediocre, una vida solitaria y banal, aunque sea la suya propia?... de ahí su sentido de separación de los demás, de ser un elegido, un alma solitaria e incomprendida que obtiene de su propia auto-marginación, sufrimiento y sacrificio el combustible necesario para lograr culminar esa obra maestra que se va perfilando en su mente. Sin embargo en ese objetivo que se ha trazado surge un obstáculo insalvable, "Lulu".


Este "Lulu", o "Travesti", que como muy acertadamente opina Laura en su precioso blog "La hierba roja", no se sabe si fue una buena idea el cambio de título, coincido con ella además en lo engañosa y equivocada es la historia descrita a grandes trazos en la contraportada... algo tenían que escribir en la misma ;-), pero aviso... esa nota es una tomadura de pelo. Me gustaría añadir algo más en lo referente al argumento, pero terminaría, por mucha cautela que tuviera, reventando la historia, que por otra parte en su forma externa y superficial poco tiene que ofrecer... otra asunto muy diferente es su desarrollo y estilo.

Pienso en el desprevenido lector que sin haber leído nada anteriormente del rumano se embarque en la lectura de esta novela... he tenido la enorme suerte de realizar una aproximación cauta y progresiva a su obra, pero reconozco que otra cosa hubiera sido enfrentarme a la lectura de esta obra así, "a pelo"... aunque seguramente la impresión hubiera sido mayor, tengo mis serias dudas sobre si hubiera podido tener estómago de pasar de ciertos puntos de este libro. Cârtârescu es de esos autores que o amas u odias, no puede haber medias tintas con este escritor, no con una obra como esta... o eres arrastrado como lector a la experiencia alucinada del mundo interior del personaje descrito en esta obra, o simplemente cierras el libro y lo desechas de inmediato. Hay veces en las que en su lectura uno ha de leer un poco de corrido, curtirse la piel, no pensar demasiado en lo que estás leyendo y seguir adelante a pesar de todo. 

Hay una intensidad que se destila casi desde la primera página, una historia sinuosa y poliédrica, rara y laberíntica en la que es sumamente fácil perder el pie y quedar desconcertado. No pocas veces habrá que "rebobinar" y volver a releer un párrafo que nos ha llevado a una sensación de estar perdidos... no hay problema, hay que tener paciencia, dejarse llevar por la impetuosa, barroca y preciosista prosa de Mircea, y si alguna vez uno se siente tan perdido como el personaje ¿qué problema hay en ello?. Aviso, la lectura de este "Lulu" puede ser en ocasiones una experiencia límite. Aunque también es verdad que si uno se adentró en las extrañas historias de este autor en "Nostalgia", muy especialmente en la tremenda "Los gemelos" y en esa increíble "REM" no solo va a estar curado de espanto, bueno no completamente, sino también visitar territorios comunes... repetición de alguna de las metáforas, una insinuación allí de lo leído aquí... "Lulu" podría ser perfectamente un añadido a ese fantástico libro de relatos, no solamente no desentona en lo más mínimo sino que parece un apéndice, monstruoso, de esa historia narrada en "Los gemelos".


La sensación de no encajar en el mundo, la angustia por la deriva que lleva la propia vida hacia un futuro desconocido a la par que esperanzador, la transformación en un ser adulto... que no sabemos muy bien si es de oruga a mariposa o al revés, el mundo onírico y las pesadillas que nos remiten a un suceso del pasado oculto bajo múltiples capas y cuyo descubrimiento va a resultar decisivo... la asunción de la mortalidad, de lo frágil y sucio del cuerpo en contrapartida a los bellos y eternos reinos de las ideas puras... la sensación de estar atrapados en una historia de ficción, el sentimiento de asco y repulsa ante la materialidad de la carne y el extrañamiento de uno mismo... y también la sensación de ir a la deriva, de no ser en absoluto el conductor de la propia existencia... estas y cien sensaciones más serán la temática de un libro que sorprende e intriga desde la primera página. Un relato en el que como "marca de la casa" se entremezclan fantasías, recuerdos de recuerdos, situaciones reales y las más aterradoras pesadillas. Todo un banquete para el lector goloso deseoso de recorrer nuevos caminos. No existe posibilidad alguna del aburrimiento o la indiferencia ante este escritor, puedo entender a quien no lo soporte y no le guste, abandonando rápidamente cualquier incursión en su obra pensando "está bien pero desde luego esto no es para mí", pero no a quien se aburra con sus libros, es simplemente inconcebible en mi humilde opinión.

"Y caí y el mar comenzó a descender. Y con él desciendo yo también, cada vez más abajo, sigo a la magistral Lulu a través de la carne de mi cerebro, hundiéndome, atravesando como un rayo los seis estratos del neocortex, penetrando en el cerebro medio, en el tálamo, enroscándome en torno a los centros de la furia, del dolor, del orgasmo, de la repulsión, del mareo y perdiéndome en el cerebro primitivo, en la morada de los ritos, de las máscaras y de los ciclos, donde, como un vapor mecánico, como un vapor arquitectónico, como un vapor tan estructurado y complicado como el universo, el alma se sublima a partir del cuerpo. Cada vez más profundo, cada vez más ardiente, cada vez más imposible de respirar."



No quiero dejar este comentario sin incluir un enlace al también excelente blog "Un libro al día" donde se puede leer una estupenda reseña de este libro... por supuesto, al igual que la anterior enlazada, mucho mejor que la mía... que lo "bueno si breve dos veces bueno" ;-).


Lo mejor: Una de las experiencias más fascinantes y extremas a las que me he enfrentado como lector. Lo único bueno de haber desconocido la historia de este autor es poder disfrutarla ahora así de golpe. Si hay un libro que me compraré este año que viene va a ser "Cegador", esa primera entrega de la trilogía que Mircea comenzó a escribir al poco de terminar este tremendo "Lulu", un libro que lleva la editorial Impedimenta anunciando a bombo y platillo ya seis años y que probablemente va a ver la luz ya de forma definitiva. Un libro que resultará MUY familiar a todos aquellos que se hayan adentrado en los tortuosos y delirantes laberintos de esta pequeña pero tremenda novela. Mientras tanto tengo ya "Solenoide" al alcance de la mano... aunque creo que voy a necesitar un periodo de desintoxicación tras "Lulu" y emprender otras lecturas más ligeras.

Lo peor: Definitivamente Cârtârescu no es un autor para todo el mundo, los amantes de historias sencillas que permiten conectar el piloto automático y devorar páginas casi sin darse cuenta, los lectores de divertimentos insulsos para pasar el rato deberían alejarse de este autor como de la peste... los condimentos y la riqueza de sabores de lo que guisa este hombre pueden abrasar el paladar... y tras su ingesta y dificultosa digestión encontrar otros platos, seguramente más sanos y antes apreciados, simplemente sosos y aguados. Maldito Cârtârescu, ¿porqué tardé tanto tiempo en leerte y porqué perdí tanto tiempo con autores que no valían un pimiento? ... a ver que sigo leyendo yo ahora, a ver... ;-)


jueves, 23 de noviembre de 2017

Las Bellas Extranjeras

"Regresamos a la ciudad y encontramos finalmente la librería en la que tendría lugar la lectura. En uno de los escaparates estaban dispuestos unos cuantos libros rumanos; entre ellos se encontraba mi recién publicada novela, con una aduladora presentación en un folio adyacente. Sabía que ese montaje no existía ayer y que desaparecería mañana y, sin embargo, no pude evitar que me recorriera la espalda un escalofrío. Hasta una foto le hice. Qué triste es el destino de los escritores rumanos: unas rarezas en absoluto interesantes, llegadas de un espacio completamente ignorado, de un país sin identidad, sin historia, del que no se espera nada y de sus habitantes tampoco. Pero esa es una vieja historia... "



Ficha: "Las Bellas Extranjeras", Mircea Cârtârescu, Impedimenta, 249 páginas, ISBN: 978 841 557 8550

En la nota introductoria que escribió la traductora, Marian Ochoa de Eribe, se hace eco de la advertencia que el propio autor escribió en la edición rumana, el tono y el estilo de escritura de Mircea C. es tan diferente respecto a sus anteriores obras que puede despistar y sorprender a los lectores que ya le conozcan y se hayan enfrentado a la lectura de "Nostalgia" o "Lulu" por ejemplo... la forma y estilo de esta recopilación de relatos, alguno aparecido por entregas en revistas literarias, es muy distinta... tras su lectura he recordado a ese breve relato incluido en "El ojo castaño de nuestro amor" titulado "Mis primeros pantalones vaqueros". Creo que es casi lo único que he leído de este autor que me recuerde a lo que se puede leer en este singular "Las Bellas Extranjeras" .

No obstante me formulo la misma pregunta pero al revés... ¿qué pensaría algún lector que por azar de la fortuna se tope primero con este libro, e interesado por el autor, se atreva con "Nostalgia", con "Lulú" o no digamos ya con la impresionante y demoledora "Solenoide"... creo que la impresión y el sentimiento de estar absolutamente perdido sería aún mucho mayor.

Escribo todo esto porque aunque me ha encantado este libro, es bueno a rabiar, el tono y el estilo es muy distinto al del resto de su obra. Aquí nos encontramos con un narrador virtuoso, irónico, mordaz, que sabe lanzar abundantes dardos contra aquello que encuentra criticable... aunque siempre de "buen rollo". Si el propósito de Cârtârescu era hacernos pasar un buen rato y arrancar, no ya una sonrisa, sino una buena carcajada al lector, hacer que este se retuerza en la silla y tenga que llevarse las manos a la boca para no llamar la atención si está en un lugar público, lo consigue plenamente. Al menos ese es el efecto que ha conseguido conmigo... el torturado escritor narrador de alucinantes pasajes oníricos y sentidos párrafos de corte filosófico que remueve a conciencia el alma humana, toma en esta recopilación de historias basadas en anécdotas de su propia vida el papel de un ácido y sarcástico humorista, que no deja títere con cabeza y que ante todo demuestra una gran habilidad para reírse de sí mismo.

Algo había entrevisto en sus dos obras aquí comentadas ya... una anécdota hilarante con el punto de mira de su inocencia de juventud y una sutil ironía que en ocasiones envuelve algunos de sus textos... pero lo que era un fuego disperso y de ligero calibre se torna aquí un auténtico bombardeo artillero con piezas de todos los tamaños. Este "Las Bellas Extranjeras" es uno de los textos más mordaces y humorísticos con los que me he encontrado en mi vida de lector, en ocasiones resulta absolutamente brutal... de hecho cuando terminé el relato con el que finaliza el libro me dieron ganas de aplaudir :-).




El primer relato "Ántrax", nos conduce al mundo paranoico de un escritor que de forma más o menos forzada se ve obligado a salir de su caparazón protector y tratar con todo tipo de variopintos personajes durante la promoción de sus libros... en medio de la psicosis desatada con aquel masivo envío de cartas infectadas con Ántrax que se vivió a comienzos de este siglo se creerá objeto de una misiva infectada que ha sido enviada por un desconocido admirador desde Dinamarca. La rocambolesca historia de la recogida de la carta, el intento de "desactivación" de la misma y las peripecias en las dependencias de la policía hasta esclarecer el asunto, narradas con gracia y con unos vericuetos en verdad sorprendentes nos harán empezar a cogerle el gusto a este comienzo del libro.

El segundo, mucho más extenso y el que da título al libro, publicado en alguna revista literaria por entregas, de ahí seguramente su subdivisión en capítulos y la presencia de algunas repeticiones, nos muestra las peripecias de un grupo de una docena de escritores rumanos, con Cârtârescu a la cabeza, que fueron invitados a un viaje promocional de su obra y la literatura de su país a lo largo y ancho de la geografía francesa, con inicio y final por supuesto y como no podía ser de otra forma en París. Peripecias más o menos afortunadas, un retrato cómico de sus compañeros de viaje, de los lugares que se visitan, una denuncia de los prejuicios con los que los franceses, y el resto de europeos españoles incluidos me atrevo a decir, tienen sobre los rumanos y Rumanía en general. Si una vez en una película vi a un personaje exclamar que "los irlandeses son los negros de Europa", habría que decir que en todo caso son los negros del norte de Europa, porque peor reputación que los rumanos no tiene ninguna otra nación europea. Recuerdo todavía los mensajes ofensivos que circularon por la red justo antes de la adhesión a la Unión Europea de Rumanía y Bulgaria en 2.007... imágenes de Rumanía compuesta por cuadros pintorescos de chabolas, tribus gitanas, carrocerías de automóviles reconvertidas en carromatos de caballos y otras más ofensivas que me niego a transcribir aquí... Cârtârescu reconoce que buena parte de los prejuicios que sobre Rumanía tenían los franceses que les atendieron en aquel viaje poseen un buen fundamento, no pinta un cuadro idealista de sus paisanos y su país, en absoluto. Pero al final terminará indignado por el trato recibido en varios puntos de su viaje... ¿real o ficticio?, probablemente exagerado a posta para incrementar la comicidad, pero con una buena base real sin duda.

Hay varias escenas memorables, pero me quedo de todas todas con la velada literaria en el manicomio y esa "cena rumana" con la que los anfitriones pretenden agasajar a sus invitados... piezas del más demoledor y corrosivo humor negro que he podido leer nunca:

"Una vez, en Venecia, se me ocurrió pedir, en un restaurante cuyas luces se reflejaban en la laguna, pulpo guisado en su propia salsa. Me trajeron unos cartílagos en un agua negra. La carne con ventosas estuvo dando vueltas en mi estómago toda la noche. La sopa rumana conseguía combinar ahora el pulpo en su tinta con la tradición espartana: no se podía ni comer. A través de su melancólico caldo del color de las aguas del Danubio se adivinaban a veces sus extraños habitantes: algún que otro fideo como un gusano con anillos, algún cubo de carne de ternera fibrosa con uno de los lados cubierto por una piel gruesa, azulada, alguna pizca verde de apio silvestre, reseca y pegada al borde del plato como un pequeño cocodrilo friéndose al sol. Habría sido preferible un plato de agua del Mar Muerto: al menos habríamos tenido sal... Tuvimos la osadía de probar aquella sustancia limosa: olía a humo de parrilla, como la salsa barbacoa que te ponen con la Big Mac... "

Tras el largo relato de las peripecias por Francia, donde no faltan como apunté antes las críticas a los prejuicios sobre Rumanía, ni tampoco los oportunos "mea culpa" el libro culmina con la narración de un absurdo y surrealista viaje que el autor emprendió en 1.988 cuando fue invitado a participar en una jornada literaria en un pueblecito desconocido de su país... "El viaje del hambre" constituye el relato del fin de una ilusión, de un chasco monumental entre las pretensiones literarias de un joven con la cabeza llena de pájaros y la sucia realidad de una nación capaz de aplastar los sueños más impetuosos. Ese choque brutal entre las altas expectativas y la crudeza de la realidad de la Rumanía de finales de los ochenta forman la necesaria alineación planetaria para el desastre que nos relata el bueno de Mircea... en esta ocasión es él mismo y la realidad social de su país el objeto de su burla. Pensar que este libro ha sido todo un éxito de ventas en su país da que pensar sobre el sentido del humor de los rumanos, a los que por lo visto no les duele demasiado verse retratados con trazos tan gruesos y poco atractivos. De nuevo las situaciones inusuales, en un "más difícil todavía" hilarante que hace pensar al lector "por favor ¡ten un poco de piedad de ti mismo, ya está bien!".

Comento finalmente que este libro recibió el premio literario "Euskadi" de Plata en 2.014.

Lo mejor: Una narración en un tono muy distinto al habitual en Cârtârescu pero que resulta finalmente una agradable sorpresa, otra más, que habla muy a favor de la maestría como narrador de un escritor brillante. No puede ser catalogado como lo mejor que ha escrito y desde luego no está a la altura de las cimas de su obra literaria ("Nostalgia", "Lulú", "Solenoide" etc) pero que no resulta en modo alguno decepcionante, todo lo contrario, se agradece ese cambio de registro y esa capacidad de conmover al lector, esta vez a través del humor. Muy divertido, pleno de referencias culturales y datos sobre el mundo literario rumano, uno sin duda de los más singulares y desconocidos de Europa. Muy recomendable.

Lo peor: Para los admiradores del habitual narrador imaginativo, poético y filosófico, un auténtico artesano virtuoso del lenguaje, esta es una obra menor. Sin embargo creo que se puede disfrutar mucho... eso sí, quien busque una recomendación asequible y razonable para introducirse en su obra deberían evitar este "Las Bellas Extranjeras" y comenzar por "El ojo castaño de nuestro amor", una obra que muestra mucho mejor la variedad de registros de la que es capaz el escritor rumano. Lo dicho, quien guste de esta obra y la utilice como introducción al resto puede llevarse una enorme sorpresa, buena o mala depende ya de los gustos de cada cual ;-).

lunes, 20 de noviembre de 2017

Nostalgia

"A través de las amplias cúpulas de las ramas se abrían ojos de cielo azul. De allí parecían brotar los silbidos de los pájaros que abolían el silencio... Por los cientos de senderos que atravesaban el bosque infinito se escurrían los erizos y correteaban las comadrejas. En los calveros, las ortigas y las campanillas violetas y el aro daban sombra al bullicio caótico de los zapateros. El bosque me parecía a mí, una niña perdida por sus senderos, la única realidad posible. Ya no recordaba nada más. Y tampoco lamentaba estar perdida. Encantada con el color de las mariposas, con el sabor de las frambuesas que me habían embadurnado la cara, avanzaba feliz, saltando, tumbándome para beber el agua ligera de una fuente cristalina. Aquel era mi mundo y deseaba no tener que abandonarlo jamás. Bajo una hoja manchada de barro encontré un caracol con el caparazón roto. Entre los árboles, una araña extendía su tela llena de gotas de rocío. Una rama seca me arañó el brazo desnudo. No buscaba una salida, los caminos no eran caminos hacia algo, hacia otro sitio, sino la pura alegría de caminar a través de un Milagro".


Ficha: "Nostalgia", Mircea Cârtârescu, editorial Impedimenta, 375, ISBN: 978 84 151 30 307

Sigo con mis lecturas del escritor rumano, mi último hallazgo como lector y el único autor de ficción que me apetece actualmente leer, de hecho voy a seguir explotando el filón recién descubierto y van a seguir en este blog comentarios a obras del mismo hasta que me sature.

Aquí ya tenemos un "plato fuerte", realmente fuerte, si en mi anterior comentario "El ojo castaño de nuestro amor", me había encontrado con un articulista y escritor de relatos sorprendente, aquí hay que elevar todo lo dicho respecto a sus obras puramente de ficción, esos maravillosos relatos recogidos en esa antología, a la enésima potencia. 

"Nostalgia" es eso, una recopilación de sus primeros relatos publicados por primera vez en 1.989, cuando agonizaba el régimen de Ceausescu, y reeditados posteriormente, ya en versión íntegra y sin censurar, a comienzos de los noventa. Para entonces aunque el escritor rumano era ya considerado el poeta más importante de su generación, iban a ser sus relatos los que le diesen el espaldarazo definitivo y el reconocimiento unánime de crítica y público. Desde entonces no ha dejado de compaginar prosa y poesía, quedando esta última, al menos aparentemente, a un segundo plano... y digo "aparentemente" porque en su ficción en prosa es imposible no ver la profunda huella de un escritor que se ha sentido y seguramente se siente ante todo poeta.

Seis relatos, en una magnífica edición que Impedimenta publicó en 2.012 y que permanecían en el olvido, ya que fueron primeramente publicados bajo otra editorial, creo que Seix Barral, con una traducción diferente. Afortunadamente fueron rescatados hace pocos años y "revividos" gracias a la traducción, en verdad sobresaliente, de Marian Ochoa de Eribe, una traductora que seguramente va a ver ligado su curriculum profesional para siempre al de Mircea Cârtârescu... personalmente espero que su colaboración dure mucho tiempo, porque si he disfrutado y me he maravillado del texto que comento hoy aquí, buena parte de la "culpa" la tiene Marian, si un buen autor puede ser destrozado por una mala traducción no me cabe duda que una traducción sobresaliente puede lanzarlo a la estratosfera literaria.

El título de la antología hace alusión a un sentimiento que vamos a ver en la mayoría de los relatos, al menos en los tres que  forman su cuerpo principal titulado expresamente de esa forma, el sentimiento de pérdida que experimentamos en la edad adulta al recordar nuestra niñez y la magia que la envolvía. Si como muy bien apunta Edmundo Paz Soldán, en su breve pero bonita introducción, "Para Cârtârescu, la infancia se convierte en un espacio mítico, el lugar por excelencia del sueño, de la libertad, de la creación. Crecer es, en cierta forma, morir.", tras su lectura no puedo estar más de acuerdo, ese sentimiento de pérdida por un mundo ya perdido e irrecuperable que se evoca sin cesar y que constituye un magro consuelo al que se le rinde un sentido homenaje... ese es el sentimiento que evoca esta antología de "Nostalgia".




El libro comienza con el relato titulado "El ruletista", primeramente publicado por separado en Impedimenta y luego incluido, de forma muy acertada en mi opinión, en este libro. ¿Qué puedo decir del mismo?, solo una frase bastaría... que es simplemente PERFECTO. Podría haber sido escrito cincuenta o cien años antes, esa es la sensación que tengo, y no perdería un ápice de frescura. La sensación de estar ante una acabada obra de arte, un clásico moderno que podría llevar perfectamente la firma de Borges, Kafka o Cortázar. Con una presentación semejante nos encontramos como lectores el listón a una altura que en principio parece excesiva... pues no, "El ruletista" es apenas un breve aperitivo de lo que sigue a continuación.

"El Mendébil" ya nos trae a un Cârtârescu pletórico, aquí ya lo que hasta ahora se había insinuado y no pasaba de un "andante" se transforma en una fanfarria multicolor, entra también el segundo tema que da cierta unidad, o semejanza, a todos los relatos incluidos en esta antología, la metaliteratura... o sea, la literatura que hace referencia a la literatura. Es un recurso viejo, pero que al escritor rumano no le da miedo emplear. Algo habíamos visto ya en el primer relato, aquí toma un mayor protagonismo, alguien que ha escrito el relato de un episodio de su infancia... y que ni siquiera sabe porqué lo ha hecho, y que cree que lo mejor que puede hacer tras escribirlo es tirarlo al cubo de la basura... ¿una declaración de principios?, es que con este escritor nunca se sabe. La infancia, su particular mundo, es el protagonista de "El Mendébil", en el patio en construcción cercano a unos bloques de edificios un grupo de niños juega y vive inmenso en su propio mundo, exteriormente gris, sórdido y feo, tal y como era la Bucarest horrorosa en la que Mircea se crió, pero que a través de su imaginación se convierte en un mundo fascinante. Un día llega un niño nuevo al bloque de edificios... es un niño raro, que tendrá un comportamiento que los mantendrá embelesados durante mucho tiempo... hasta que sucede lo que tiene que suceder, áuge y caída de una especie de engendro, un niño-adulto que no parece encajar en ninguno de ambos mundos. El relato es impresionante, y en ocasiones poco sencillo de leer, el imaginario gesto de estupor del lector de su obra es algo que seguramente satisface oscuramente a este autor :-).




Si ese sombrío relato de la niñez impresiona, no es nada con lo que viene a continuación... "Los gemelos" nos trae al mundo de la adolescencia y del primer amor... y lo hace de una forma sorprendente, enfermiza... es un relato donde el rumano ya dispara con artillería pesada, barroco, desbordante, sorprendente, poético... no hay epítetos en el diccionario para calificarle. Un relato desde diferentes puntos de vista, que no se sabe si son de la misma persona que evoluciona, o bien, de la otra protagonista del relato... se juega con la ambigüedad y la confusión, se comienza con los pensamientos de un hombre disfrazándose de mujer, luego salta en el tiempo a sus recuerdos de la infancia, luego la adolescencia y las primeras relaciones... hasta que encuentra a una fascinante mujer de la que se enamorará hasta extremos patéticos. Realidad en un Bucarest que existió tal cual... pero también donde hay mucho imaginado y soñado. Otros autores segregan con cierta claridad realidad, o pretendida realidad, con el mundo de la imaginación y los sueños... con Mircea C. eso no ocurre. Para él todo forma parte de lo mismo, y naturalmente arrastra al lector consigo. "Los gemelos" es un relato simplemente alucinante que contiene algunas de las imágenes más poderosas que nunca he visto relatadas por escrito... terminé exhausto.

El orden de los relatos de este libro no es casual, hay una especie de fantasía desbocada que va "in crescendo" y que tras la lectura de un relato te prepara psicológicamente para el siguiente... si el libro comienza con la perita en dulce de "El ruletista", el más asequible y clásico, te lleva a un extraño viaje de recuerdos y pesadillas en "El Mendébil", y explota en una inacabable fanfarria de colores en "Los gemelos", con "R.E.M." simplemente llegamos al paroxismo de la creatividad. Ese relato parece concentrar en sí todo los excesos de este inigualable autor. Si el anterior parecía sencillamente insuperable, difícil olvidar esa horripilante y grotesca escena en el museo de noche que merece un lugar de honor en la historia de la literatura entre otras muchas, cede su paso a una historia que desconcierta desde su mismo comienzo... ese salto de punto de vista de la narración, esos experimentos con  la misma, las imágenes poéticas y surrealistas, esa historia que sin perder nunca los tintes poéticos e imaginativos comienza de una forma banal y va, página a página, convirtiéndose poco a poco en lo que el autor de la introducción antes citado califica de "cuento de hadas alucinógeno". Aquí es cuando el tema de la "metaliteratura" toca techo y el narrador se entremezcla en la historia hasta el punto de formar otro elemento más... "REM" no es más que una historia de un personaje de ficción que no sabe que lo es y que emprende, sin saberlo, el camino hacia el dios que lo ha creado. A Cârtârescu le importa un bledo el hecho de que sus relatos sean tan increíbles, que no exista esa complicidad entre el lector y el narrador en la que el primero olvida que lo que está leyendo es una ficción... parece gritarnos "esto es una ficción, que te quede bien claro que no puede ser otra cosa ni lo pretende siquiera"... y lo curioso es que lejos de desanimarnos de su lectura le añade un "morbo" que no tendría de otra forma. No trata de vendernos la moto de que es algo imaginado o soñado solamente, no hay una separación típica en la que un narrador nos cuenta una historia con visos de realidad en la que se insertan sueños o pesadillas entre paréntesis... con este autor el mundo imaginario, la ficción, los recuerdos de hechos y de sueños que no sabemos si son nuestros o de otros está ahí presente, a veces en la misma frase donde se habla de lo más banal, todo mezclado por igual.

Tras el complejo desmadre de "REM" el libro termina con "El arquitecto", un relato en principio más banal, más sencillo y en línea con el que abre la antología... pero que poco a poco comienza a crecer a deformarse hasta lo grotesco y culmina de forma apoteósica... un digno broche final a una antología sencillamente memorable. El sentimiento que deja Mircea Cârtârescu tras de si es bien simple ¡quiero más! :-). Suscribo el comentario que sobre este autor hizo Fernándo Rodríguez Lafuente en el programa "La noche en 24 horas", cuando afirma que tras conocerle en persona tuvo la impresión de estar por primera vez en su vida en presencia de un auténtico escritor, y no solamente de alguien que escribe.

Lo mejor: Un escritor excepcional, un fuera de serie que inunda su prosa de un marcado sentido poético. Virtuoso, meticuloso, imaginativo hasta decir basta. Un escritor que por un lado parece estar contando siempre la misma historia, pero que lo hace con un nivel de riqueza y detalle tan sorprendente que le deja a uno desarmado. En mi opinión estamos sin duda alguna un escritor excepcional que tiene en esta antología "Nostalgia" una de las cumbres de su obra. Simplemente imprescindible, obra maestra. 

Lo peor: No es para todo tipo de lectores, a aquellos que gustan de las historias sencillas y simples donde uno conecta el "piloto automático" y devora páginas sin darse cuenta, mejor que escoja a otro autor más "normal" y no a a este con un estilo barroco y preciosista que invita a recrearse en la lectura; que invita a leer y releer una prosa densa y recargada que no parece la más adecuada para pasar el tiempo. Esa falta de apego a las habituales normas de la ficción desconcertarán también a más de uno... y también puede suceder, que termine uno con un soberano empacho de fantasía y escenas oníricas más propias de un cruce entre "Alicia en el País de las Maravillas" y "La Metamorfosis". Donde en otros autores, como Murakami, el elemento onírico es una ambientación suave y difuminada, en Cârtârescu cobra la delicadeza del abrazarostros de "alien"... el que avisa no es traidor ;-).