jueves, 17 de agosto de 2017

Pragmatismo


"Ahora bien, podemos representar el mundo de los hechos sensibles por el agua, y el aire que la cubre por el mundo de las ideas abstractas. Ambos mundos son, sin duda, reales e interactúan mutuamente, pero su interacción solo tiene lugar en sus bordes, y el lugar de todo cuanto vive y nos ocurre, por cuanto atañe a la experiencia, es el agua. Somos como peces que nadan en el mar de la sensación, limitados por el elemento superior, pero incapaces de respirarlo o de penetrar en él. Sin embargo, obtenemos de él nuestro oxígeno, entramos en él continuamente, ahora por este lado, ahora por ese otro, y siempre que lo tocamos regresamos hacia lo profundo del agua con renovada energía y determinación. Las ideas abstractas en las que consiste el aire, son indispensables para la vida, pero, por decirlo así, son irrespirables por sí mismas, y son activas solo en su función redirectora."


Ficha: "Pragmatismo. Un nuevo nombre para algunos antiguos modos de pensar", William James, editorial Biblioteca Nueva, 234 páginas, ISBN: 978 84 16170 50 0

Me encontré con este filósofo en el ensayo de Juan Arnau "La invención de la libertad", el mismo estaba centrado en la obra de tres pensadores, muy diferentes entre sí, pero con el denominador común de haber intentado rebatir en sus obras la noción de que existe una realidad física observable independiente de la conciencia humana, Bergson y Whitehead, eran los otros dos compañeros de viaje de William James en este ensayo y que a pesar de encontrarle algunos "peros", como a casi todo, sigo recomendando, y que es una buena muestra del excelente trabajo de J. Arnau como ensayista.

Aquel fue mi primer punto de entrada en la figura y pensamiento del Sr. James, el siguiente fue el tomo dedicado al filósofo americano en la colección "Aprender a pensar" de RBA, una visión amplia y completa de la vida y obra del filósofo que sirve a la perfección como introducción en su pensamiento. En el comentario a ese pequeño ensayo hacía mención a mi lectura de su obra "Pragmatismo", la más popular de su producción. La verdad es que fue una lectura apresurada y parcial de la edición que Alianza Editorial publicó en el año 2.000, que circulaba por la red, y que hasta hace muy poco era la única que se disponía en castellano. Afortunadamente la situación ha cambiado y la editorial Biblioteca Nueva se ha animado a realizar este año una nueva edición, con una traducción actualizada incluida y un breve, aunque interesante, prólogo de Juan Carlos Mougan Rivero, profesor de Filosofía Moral en la Universidad de Cádiz. Esto me ha permitido volver a releer los textos del pensador americano de una forma más completa y concienzuda.


Aquí tenemos las ocho conferencias transcritas en su integridad y dadas en Boston y repetidas con alguna modificación en la Universidad de Columbia durante 1.906. Las mismas constituyen el texto de este libro y ese origen marca de principio a fin el estilo del ensayo, vemos a un William James pletórico, en plena madurez creativa, dirigirse a un público lego en temas filosóficos, aunque evidentemente interesado en cuanto el entonces prestigioso filósofo tuviese que expresar sobre el tema principal de las mismas, la corriente filosófica, también defendida por Dewey y Schiller, denominada "pragmatismo", una forma de enfocar los problemas filosóficos buscando un sentido práctico y que más que tratar de alcanzar por sí misma la solución a algunas cuestiones se centraba en eliminar del debate a los postulados que condujesen a callejones sin salida y resultasen estériles o inútiles.  Las conferencias tuvieron un resultado de doble filo... por un lado sirvieron para popularizar esta peculiar visión filosófica del pragmatismo e incrementaron la popularidad de James,  en algunas conferencias llegó a sumar más de mil espectadores, pero por otro lado le acarrearon la crítica y la oposición del mundo académico, incluso de algún otro colega que en un principio le había apoyado. Tanto fue así, que como bien subraya Juan Carlos Mougán, William James no volvió a dar más conferencias en los pocos años restantes que le quedaron de vida, falleció en 1.910, a pesar de su éxito.

El clima filosófico imperante en la época planeará durante todo el libro, el debate entre materialistas y racionalistas, también denominados "rudos" y "delicados", no sin ironía, por James, será puesto en varias ocasiones como ejemplo de cómo el método pragmático puede arrojar alguna luz sobre el tema de la preeminencia de la visión pluralista y materialista por un lado, y de la visión monista o racional-espiritual por otra. Este antagonismo entre dos formas opuestas de ver el mundo, una defendida por el materialismo científico, muy en boga en aquel momento, y las visiones más racionalistas que pretendían captar la esencia espiritual del mundo, habitualmente desde un punto religioso pero también filosófico, servirán perfectamente a James para ejemplificar el enfoque del pragmatismo para la "resolución" de conflictos... dudo mucho que ningún filósofo adscrito a la visión racionalista, o alguno de corte materialista le llegase a hacer caso y darle la razón.

Otro tema que veremos aparecer es el de la redefinición del término "verdad" ... este será un tema que aparecerá en filosofía a lo largo del siglo XX y que será clave en la llamada filosofía "posmoderna", pero que en el momento en que James planteaba el tema era toda una novedad, esa relación entre los términos verdad y utilidad será la piedra angular del pragmatismo, y seguramente también su mayor debilidad. Me recuerda a la crítica que Schopenhauer hizo en su peculiar narración de la historia de la filosofía cuando llega a Spinoza y le critica por haber usado el término "Dios" como sinónimo de naturaleza, estoy de acuerdo con el filósofo alemán que fue una elección desafortunada que lastró su filosofía, y por el simple hecho de haber tenido que hacer tantas aclaraciones y dar tantas explicaciones. Lo mismo le pasó a James con la elección de la palabra "verdad", totem sagrado en filosofía y la ciencia, para a continuación intentar explicar una y otra vez el porqué puede extenderse el significado de la misma a "útil"... él mismo proporcionó a sus adversarios académicos un blanco extremadamente fácil. Habrá incluso una conferencia dedicada exclusivamente a la nueva redefinición de la palabra "verdad" por parte del pragmatismo, verdad como algo que se construye poco a poco, como algo completamente distinto a una entidad inmaterial que permanece oculta e inmutable hasta que se la descubre, como un diamante oculto en una veta de mineral en una mina, y como algo que una vez hallado no invalida ni convierte en mentira lo antes tenido por verdadero. Era naturalmente, y más en aquella época tan conservadora, con posiciones extremas tanto por parte de la ciencia materialista como por parte de la filosofía embebida de espiritualidad y metafísica a la antigua algo verdaderamente herético.



Ramón José del Castillo, autor del prólogo y la traducción de la edición de Alianza Editorial, recoge la impresión que en su momento comentó Bertrand Rusell de que "leer Pragmatismo era como meterse en una bañera que se va calentando de forma tan imperceptible que uno no sabe cuando empezar a gritar", no se si en verdad Rusell dijo aquellas palabras, pero tengo por lo que a mí respecta tengo que darle la razón, las conferencias comienzan de una forma vigorosa, directa y simple, y poco a poco el nivel se va elevando, el nivel de la especulación, de las libertades que se toma el Sr. James, de la presencia de sus opiniones personales y el tema omnipresente de la espiritualidad... hay momentos brillantes, que a uno se le quedan grabados, como esa inicial comparación entre temperamento y pensamiento filosófico, o esa bonita metáfora que recojo en el comienzo de este post, o la brillante e interesante disertación sobre la naturaleza de la verdad, o sobre la imposibilidad de desligar la filosofía, la ciencia o cualquier rama del pensamiento de la psicología humana y la insensatez de pretender una objetividad imposible. Hay ideas que brillan con luz propia, pero también una muestra tras otra de las limitaciones del Sr. James, de su ingenuidad, de su mentalidad típicamente norteamericana de lo práctico... por no hablar de su papanatismo religioso a veces, y eso que su crítica de la visión religiosa oriental del Vedanta, que pudo obtener de primera mano gracias a las conferencias que Vivekananda dio en los Estados Unidos, me han parecido de lo más interesantes. En mi opinión su interés por las religiones en general, por mucho que fuese un tema que se presta a la utilización "pragmática", lastraron un poco su pensamiento... y hacen un poco pesados alguno de los momentos de estas conferencias.

Se habla del éxito de asistencia de público, pero me pregunto cuantos de los presentes le entendieron bien, cuantos no abandonarían alguna de sus conferencias a la mitad, cuantos bostezos conseguiría arrancar... y eso que los textos de las conferencias muestran la maestría discursiva de James, están llenos de interrogaciones retóricas, las alusiones al público, los ejemplos, las metáforas... un estilo directo, exento prácticamente de vocabulario técnico, destinado a encandilar y meterse a la audiencia en el bolsillo, pero era un tema difícil, y él lo sabía perfectamente, alguna alusión hay al respecto en la transcripción de estas conferencias, pero la sensación es que en ocasiones los temas tratados se le iban de las manos, se dejaba llevar por el entusiasmo y olvidaba a la audiencia que tenia delante. Nunca he asistido a una conferencia de filosofía, pero no me imagino a ningún filósofo profesional en el papel del Sr. James en 1.906 planteando a su público un nivel de exigencia semejante... que ya en ocasiones cuesta seguir por escrito, no digamos ya en "directo". Además de la intención divulgadora existía un toque añadido de morbo y exhibicionismo sin duda, una pena que la filosofía como espectáculo de masas, al menos en el espíritu de estos tiempos, tenga menos futuro que una bandeja de dulces a la puerta de un colegio.


Lo mejor: James vivió en una época de transición entre el siglo XIX y el XX, la mentalidad que imperaba en ese momento, su clima filosófico, todavía anclado en fórmulas desgastadas del pasado pero anhelante de nuevos tiempos; arraigada y anquilosada pero a la vez optimista respecto al futuro, ese espíritu de los tiempos queda reflejado muy bien en estas conferencias. Para el lector interesado en esta corriente filosófica, o simplemente en la filosofía americana de los últimos cien años para acá es una lectura simplemente imprescindible. 

El espíritu de James al intentar reconciliar posturas aparentemente opuestas y completamente irreconciliables en pos de un futuro mejor para todos, su profundo sentido del humanismo, su aguda psicología y su imaginación le convierten en un filósofo francamente peculiar y recomendable, dejo para el futuro la posible lectura de "Las variedades de la experiencia religiosa", posiblemente su mejor libro. 

Nuestra época también sufre un momento parecido, aunque desde luego no veamos el futuro con el optimismo que se podía ver a comienzos del siglo XX. Sí que en cambio vivimos inmersos en guerras culturales donde la opinión se fragmenta, nadie parece respetar o escuchar a nadie, la consigna parece ser "al enemigo ni agua" y son pocas las voces sensatas que se elevan por encima del griterío general... William James y su forma de enfocar la filosofía y los problemas humanos tendría mucho, muchísimo que decir al respecto. Es por eso que a pesar de las objeciones que se puedan plantear a su concepción ampliada de la verdad no estaría de más volverla a retomar, o al menos recuperar su espíritu reconciliador, personalmente estoy completamente de acuerdo con él.

Lo peor: Ha corrido demasiada agua desde que James pronunció estas conferencias, el mundo es diferente, las inquietudes filosóficas aunque en parte puedan coincidir son en general demasiado distintas, esa dicotomía por ejemplo entre monismo-pluralismo ha quedado barrida, como otras muchas, por el desarrollo de la ciencia... algo que el pobre W. James no podía prever, mundo múltiple si, pero con un inicio simple en el tiempo como algo admitido por la gran mayoría, por no hablar de la infiltración de la ciencia en campos reservados a las humanidades, no hay ya filosofía mínimamente seria sin una puesta al día en temas científicos, la paulatina desaparición de la filosofía académica, en buena parte de forma merecida en mi opinión, o el triunfo práctico e ideológico de la visión materialista del mundo en general, aunque pervivan todavía muchas formas dogmáticas religiosas encerradas en sí mismas, y otras formas nuevas bajo las que se disfraza la visión espiritual de siempre. Estas conferencias de James podrán "oler a naftalina" para muchos lectores, definitivamente no han aguantado demasiado bien el paso del tiempo, se mire como se mire, es como mirar un daguerrotipo que nos muestra un mundo que a pesar de las semejanzas con nuestra época ya no existe. Aunque estamos ante conferencias destinadas al gran público no especialista no resultan en determinadas ocasiones fáciles de leer, y los razonamientos de W. James pueden en ocasiones resultar un tanto enrevesados... aunque eso no echará para atrás por supuesto al lector habitual de filosofía, todo lo contrario ;-).


sábado, 12 de agosto de 2017

La digestión es la cuestión


"A veces me asusta que los científicos discutan a puerta cerrada sobre conocimientos importantes, sin que se informe a la opinión pública. A menudo la precaución científica es mejor que una afirmación precipitada, pero el miedo también puede destruir importantes oportunidades. Actualmente, se da por sentado en el mundo científico que las personas con determinados problemas digestivos a menudo presentan trastornos nerviosos en el intestino. Su intestino envía entonces señales a una zona del cerebro que procesa sentimientos desagradables, aunque esas personas no hayan hecho nada malo. Los afectados sienten malestar y no saben por qué. Resulta muy contraproducente cuando su médico los trata como casos psicológicos irracionales, y ese es solo uno de los ejemplos de por qué algunos conocimientos científicos deberían divulgarse con mayor celeridad".



Ficha:  "La digestión es la cuestión", Giulia Enders, Ediciones Urano, 302 páginas, ISBN: 978 84 7953 897 2

Hace ya dos años que se publicó este curioso ensayo de una autora completamente desconocida, la alemana Giulia Enders, licenciada en biología médica por la Facultad de Microbiología de Frankfurt, durante sus estudios e investigaciones de doctorado se encontró con una buena cantidad de material que juzgó lo suficientemente interesante como para probar suerte en el mercado editorial, y como reza un antiguo dicho romano "audentes fortuna iuvat", la fortuna sonríe a los audaces, porque desde luego hay que ser audaz para escribir un libro de divulgación, siendo un "don nadie" y encima hacerlo sobre el que es en palabras de la autora "el órgano más infravalorado del cuerpo humano", su excelencia el intestino.

Dos millones de copias vendidas solamente en Alemania, más varias traducciones al inglés, francés, italiano y castellano (de momento) avalan el éxito conseguido, es uno de esos ensayos dirigidos al gran público no especializado, escrito de principio a fin en un estilo ameno y coloquial donde el autor no deja de ponerse en la piel de un lector medio de ensayos de divulgación, nada que ver con un entorno académico o con una obra para especialistas... naturalmente ahí radica la principal virtud de esta obra, y por supuesto la clave de su éxito, el saber cómo interesar al lector y hacerlo encima con un tema tan aparentemente trivial, incluso desagradable, como una descripción detallada de las funciones de nuestro aparato digestivo.

Como muy bien expresa al comienzo la autora, de forma muy esquemática el cuerpo humano está atravesado a lo largo por tres conductos, uno dedicado a la circulación de la sangre con un centro en el corazón, otro dedicado a transmitir los impulsos nerviosos, con su centro de mayor densidad en el cerebro, y otro dedicado al proceso de la digestión... cuya parte principal la tenemos en el intestino, es a ese conducto que comienza en la boca y termina en el ano al que se dedica al libro. Parece un tema simple pero como veremos a lo largo de toda la obra las implicaciones de lo que ahí ocurre son literalmente interminables.




Así pues tenemos un ensayo de divulgación centrado en el aparato digestivo y especialmente en ese órgano tan menospreciado como el intestino, cuando hablamos de órganos del cuerpo enseguida aparecen en nuestra memoria los "reyes" de la fisiología, el cerebro como órgano más complejo y fascinante, con gran diferencia, y posteriormente quizás el corazón, los pulmones, el hígado o los riñones... el estómago y especialmente el intestino nos vienen a la cabeza mucho después, no parecen gran cosa, un saco lleno de ácidos dedicado a descomponer los alimentos y un largo tubo sonrosado de varios metros de longitud dedicado a asimilar la "papilla" producida por el estómago y las secreciones de diferentes glándulas. Ahora bien, si nos dicen que el intestino posee un juego de neuronas propio con la suficiente envergadura como para reconstruir el cerebro de un gato, hay más células nerviosas controlando el sistema digestivo que en la misma médula espinal, que posee una conexión muy importante con el cerebro, y que es capaz de influenciar a este de forma notable, y recibir también influencia del complejo órgano... la cosa quizás cambien un poco. Estamos sin duda en la época dorada de la neurología, nunca había tantos libros hablando sobre el cerebro ni se estaban desvelando tantas sorpresas del órgano craneal... y sin embargo tras leer este libro de la joven autora alemana me pregunto si tantos estudios de neurología no estarán errados o incompletos desde su mismo punto de partida al limitarse a la "materia gris" y obviar, o menospreciar, la enorme influencia que el mismo puede recibir a través del resto del cuerpo, y no me refiero solamente a la información que este recibe a través de los órganos de los sentidos... sino sobre todo a través de la batería de sustancias químicas que recibe a través del intestino. En ese humilde órgano por ejemplo se produce el 95% de la serotonina, y el 50% de la dopamina que genera el cuerpo humano, neurotransmisores fundamentales y vitales para el funcionamiento de todo el sistema nervioso... está más que probada la interacción entre ambos órganos y cuanto más se estudia el tema más sorpresas se descubren. Es un tema relativamente nuevo, emocionante y extremadamente complejo.



La propia Giulia reconoce que su interés por la medicina y especialmente por una nueva especialidad que trata de estudiar y esclarecer los vínculos entre cerebro e intestino, le llegó a través de una enfermedad cutanea que padeció en su juventud y que finalmente fue curada simplemente cambiando la alimentación, el enfoque parcial de estudiar la enfermedad en la misma piel terminó en fracaso, fue ella misma experimentando (de forma un tanto imprudente), quitándose productos lácteos o gluten de la dieta por ejemplo, como consiguió que la enfermedad remitiera... es decir vinculando la alimentación con la manifestación de la misma, actuando como una enferma del tracto digestivo, y no como una enferma de una afección cutánea. 

La inclusión de este ensayo en el catálogo de una editorial donde tienen cabida libros de autoayuda, medicinas alternativas y ensayos "heterodoxos" no es casual, dudo mucho que este sea un libro que vayan a recomendar de forma oficial los centros de estudios de medicina... sin embargo su éxito, teniendo en cuenta el tema, tiene que tener un porqué. Para mí no hay duda, hay funciones del cuerpo que están ahí y aunque son absolutamente vitales no somos conscientes de ellas, sin embargo colaboramos de forma consciente con el cuerpo cada día para nutrirlo, sufrimos la digestión, a veces también tenemos patologías relacionadas con la misma, como los vómitos o las diarreas... por no hablar del estreñimiento, y creo que hay ha sobrada conciencia de que "somos lo que comemos", o como muy bien expresa nuestro cocinero televisivo Carlos Arguiñano "por la boca entra la salud y la enfermedad", un dicho muy cierto. 


El libro abarca todo el proceso completo de la digestión, desde la masticación a la defecación, sin embargo no presta la misma atención a todo el mismo. Este es un libro centrado fundamentalmente en las funciones del intestino y la flora intestinal. Los microbios de pululan en cantidades astronómicas por el tubo sonrosado y por la terminal gruesa del final van a ser los protagonistas de todo el ensayo de forma indiscutible. No obstante también se habla de la boca, la saliva, el esófago, el estómago, del proceso de la digestión, de los problemas que pueden surgir con la misma y las alergias, las intolerancias alimentarias... la celiaquía y la intolerancia a la lactosa y fructosa tendrán sus apartados específicos, así como un simpático apartado dedicado a las heces... si, la mierda, con perdón, tendrá su apartado de honor... unas páginas dedicadas en su honor bellamente diseñadas :-).


Aclaro que todo el libro está ilustrado por Jill Enders, hermana de la autora, con una buena colección de dibujos sencillos, de corte claramente naïf, pero muy simpáticos. Reproduzco algunos de los mismos en este comentario. Tras la primera parte centrada en la fisiología llega la segunda centrada en el sistema nervioso del aparato digestivo y los detalles de cómo se transporta la comida de principio a fin... algo que parece sencillo, seguramente porque es un sistema autónomo que no precisa de nuestra intervención salvo en su primer tramo, y que resulta enormemente complejo... nunca imaginé que ese viaje que nuestra comida recorre cada día hasta su transformación en excremento pudiera tener tantos detalles interesantes. 

Los fenómenos que interfieren en ese viaje, tales como el vómito, el estreñimiento, los eructos con reflujo de ácido y la mutua influencia entre intestino y cerebro en el trayecto... así como un apartado dedicado a la conciencia del cuerpo cierran este interesante capítulo.El tercero está centrado en el mundo de los microbios, Giulia se suma al carro de la nueva y moderna visión del cuerpo humano como un complejo ecosistema microbiano. Aprenderemos cosas sobre el sistema inmunitario y las bacterias del aparato digestivo y por supuesto... ese heterogéneo conjunto indispensable para la vida y que algunos médicos consideran un órgano aparte, la flora intestinal. La diferencia entre la flora intestinal de un niño y un adulto, su desarrollo, los genes de las bacterias, la influencia de las bacterias en la digestión y cómo pueden hacernos engordar, el famoso colesterol... etc.

El siguiente apartado, tras hablar largo y tendido anteriormente de las bacterias "normales" y beneficiosas se centra en las dañinas, se nos presentará a la conocida salmonela, a los helicobacter o bacterias estomacales presentes en toda la historia de la humanidad, los parásitos peligrosos como los toxoplasmas y su relación con los gatos... y los desagradables oxiuros, gusanos del intestino grueso responsables de los "picores anales nocturnos"  :-P. El libro termina con unos interesantes apartados centrados en la higiene, la naturaleza uso y abuso de los antibióticos y los prebióticos. En resumen estamos ante un libro muy completo, no exhaustivo por supuesto, pero muy asequible e interesante para un lector no entendido en estos temas, como un servidor.

Para otras lecturas sobre fisiología recomiendo algunos libros comentados aquí:


Lo mejor:  Un trabajo muy ameno, lleno de simpáticas ilustraciones, bien escrito, con un estilo coloquial y cercano al lector, no exento de gracia y de ironía, que demuestra de nuevo que es posible informar entreteniendo. Se lee con facilidad, aunque reconozco que en mi caso la parte final me ha costado un poco más, creo que la autora cuando entró en esa tercera parte dedicada a la flora intestinal se dejó llevar un poco por el entusiasmo. Por lo demás muy recomendable, todo un éxito de ventas para mí más que justificado. 

Lo peor:  Un libro como este que proporciona tantos conocimientos interesantes y posee tantos términos físicos, anatómicos, químicos y biológicos, hubiera necesitado de un buen índice temático al final, mucho mejor que esa lista de fuentes de libros que solamente pueden interesar al lector especializado y que en la práctica a la mayoría no nos sirven para nada.



martes, 8 de agosto de 2017

Trilogía del Mar Quebrado, Medio rey, Medio mundo, Media guerra



Ficha: Trilogía del Mar Quebrado, formada por "Medio Rey", "Medio Mundo", "Media guerra", editorial Penguin Random House - colección Debolsillo, 377, 444 y 443 páginas, ISBN: 978 84 663 4116 5, 978 84 663 4117 2 y 978 84 6634 118 9.

El verano del año pasado disfruté de lo lindo con el que fue mi escritor-revelación, el descubrimiento de Joe Abercrombie me proporcionó muchas horas del mejor placer al que un lector puede aspirar, páginas y páginas de lectura entusiasta a un ritmo trepidante. Desde "Los Héroes", que leí en junio, hasta el último tomo de la trilogía de "La Primera Ley"... cerca de las cinco mil páginas si sumamos también "La mejor venganza" y "Tierras rojas". 

Podía haber continuado con esta trilogía que comento hoy aquí, pero la verdad es que por un lado estaba ya un tanto saturado, y por otra parte el hecho de saber que esta pequeña trilogía estaba encuadrada en otro registro, más orientada al lector juvenil, me hicieron desistir un poco de la tarea. Decidí que más adelante, cuando saliera en edición de bolsillo y resultara más asequible me decidiría por su adquisición y lectura. Ese momento llegó hace poco cuando la vi editada el el formato que más me interesaba. Todo fue verla, adquirirla y leerla de un tirón.  Como sé que la espera de su próxima novela se va a hacer larga, he reservado esa colección de relatos enmarcados en el mundo descrito en "La Primera Ley" para una futura lectura, o hasta que salga en edición de bolsillo y cueste la mitad ;-)




Tras haber degustado el resto de su obra, una fantasía heroica sucia y violenta, claramente destinada al lector adulto aficionado al género, leer una obra de Abercrombie destinada al público juvenil me parecía algo tan raro como ver en el cine una comedia romántica para adolescentes firmada por un ex-director de cine porno. Afortunadamente la trilogía del Mar Quebrado es más "light" que sus obras anteriores... pero no tanto, estamos por un lado ante un Joe Abercrombie más comedido, capaz de aligerar una historia de muchos excesos, pero por otra parte sigue siendo el mismo en esencia... especialmente a partir de la segunda entrega, "Medio mundo" me pareció muy superior a la anterior "Medio rey", y también lo vemos retomar sus costumbres y habilidades de siempre, gusto por lo macabro, gusto por enmarranar y ensuciar a sus protagonistas, por hacerles pasar malos ratos en todos los aspectos, gusto por la violencia, el sarcasmo, la ironía... gusto por la crítica despiadada a la política y los sucios manejos del poder. 

Menos dosis de "gore", pero la misma habilidad de siempre para crear personajes interesantes, hacerles sufrir, hacerles evolucionar y aprender... aunque sea a base de palos y sangre. El relato está por ejemplo muchísimo más "aligerado" si lo comparamos con su primera trilogía, es una historia que fluye con rapidez, que no da respiro al lector y que consigue mantener el interés de este de la primera a la última página, vamos ideal para matar el rato en estas fechas veraniegas. Leer a Abercrombie es como ir al cine a ver una película de acción, de las de espada y aventuras... solo que mucho, muchísimo mejor.

Es por eso que estos tres libritos, esta trilogía que sin duda inundará los stands de los libros de bolsillo de librerías y aeropuertos, es más que recomendable, si se busca una lectura fácil, entretenida, con sus buenas dosis de morbo e intriga me parece la opción perfecta... encima se pueden recomendar sin reparos, uno sabe que tampoco está ofreciendo un dechado de mal gusto y un cúmulo de groserías y barbaridades, y que puede dar pie a que el lector pique el anzuelo y se anime a enfrentarse con otras de Abercrombie más "maduras", vamos con más sustancia, algo que recomiendo encarecidamente. 



En cuanto a la historia en sí, poco se puede decir sin destripar el argumento, solo comentaré aquí que la obra es un conjunto de tópicos habituales en el género, alguna sorpresa hay en algún que otro giro inesperado de la narración... no diré que todos los giros los vi venir porque mentiría ;-), pero lo cierto es que aunque ya sabemos cómo va a terminar desde el comienzo, buenos ganan malos pierden, no sabemos como, ni cuantos van a pagar con su vida. La primera parte nos ofrece de nuevo la historia de una vuelta a casa, la Odisea de Homero, la segunda parte una búsqueda ,la historia de Jasón y el Vellocino de Oro, y finalmente en la tercera tenemos la Iliada... una lucha que hay que ganar, aunque no sabemos como, ni el precio que habrá que pagar por la victoria. El personaje de Yarvi, el clérigo de la mano deforme, es el hilo conductor de los tres libros, y protagonista principal de la primera parte, pero más adelante veremos dos parejas que darán mucho juego, la belicosa Espina Bathu y el anti-guerrero Brand, que cederán su protagonismo en la tercera entrega al "bobo feroz" Raith y a la princesa Skara... aunque no faltarán los personajes interesantes en todo el relato. Estoy seguro que muchos de los lectores de obras anteriores de Abercrombie encontrarán algunas similitudes entre estos y otros personajes ya conocidos, al menos a mí me ha pasado. Comentar al final que si Abercrombie reconocía que los personajes de mujeres le costaban más trabajo y que el protagonista de su obra "La mejor venganza", la mercenaria Murzarro Murcatto, le había resultado el más difícil de todos cuantos había ideado creo que con esta pequeña trilogía se ha sacado definitivamente esa espina ;-).

¿Hay alguna otra nota positiva? ¿algo en lo que esta trilogía supere a trabajos anteriores?... indudablemente hay que decir que si. Los mapas, un detalle que los lectores de fantasía creo que agradecemos y que habían brillado por su ausencia en la obra anterior de Abercrombie, bueno si exceptuamos el cutre-mapa de "Tierras Rojas"... un detalle que Joe no ha descuidado en esta ocasión y que se agradece, sobre todo porque la historia en este caso lo necesita encarecidamente.





Lo mejor: A la trilogía le cuesta arrancar, "Medio rey" me pareció demasiado ligera, se le fue la mano a la hora de "podar", pero las dos siguientes continuaciones no me decepcionaron en lo más mínimo, aparece buena parte del Abercrombie de siempre, unos personajes fantásticos, unas descripciones de luchas como solamente el autor británico sabe describir, giros inesperados de la historia... no es una demostración plena de lo que este escritor sabe escribir y narrar, pero prefiero un Abercrombie "capado", buscando el éxito y la venta fácil, a otros esforzándose al 100%, espero que los ingresos procedentes de esta obra le proporcionen el dinero y la tranquilidad que necesita para enfrascarse en su nuevo proyecto, otra trilogía, esta vez "seria", sobre el universo descrito en la "Primera Ley" solo que en una época futura... hay elementos en este universo del Mar Quebrado que dan bastantes pistas de por donde podrían ir los tiros en próximas obras suyas. Estoy impaciente por comprobarlo.


Lo peor: Un Abercrombie a "medio gas" y de "medio pelo", se pinte como se pinte... y eso que me ha gustado esta serie del Mar Quebrado, la he devorado entera en menos de dos semanas... era justo el tipo de lectura que me apetecía en estos momentos, pero reconozco que comparada con el resto de su obra es que no hay color, aunque se agradece un poco más de luz, tampoco demasiada, y un poco menos de sangre y porquería. Una obra de la que no esperaba demasiado y que al final ha cumplido de sobra, solamente espero que quede como anécdota en su producción y pronto pueda ofrecernos algo más en su línea de siempre.


lunes, 31 de julio de 2017

Meditación integral


Ficha: "Meditación integral", Ken Wilber, editorial Kairós, 367 páginas, ISBN: 978 84 998 852 92






































Desde que comencé a redactar este blog tuve la idea de escribir un artículo sobre algún libro de Ken Wilber, durante varios años había sido mi autor favorito de temas relacionados con la espiritualidad y la meditación. En ese campo es un escritor completamente atípico e irrepetible, nada que ver con otros autores muy populares entre los aficionados a los libros de autoayuda... de hecho, a pesar del título de esta obra comentada aquí, por ejemplo, quien crea que se encuentra ante un típico libro de autoayuda que pretende enseñar meditación, mindfulness tal y como se llama ahora en plan "fínolis", se puede llevar un gran y sonoro chasco.

Wilber se parece tanto al típico y exitoso escritor de espiritualidad y autoayuda como un huevo a una castaña... estamos ante un erudito, un investigador del campo de la conciencia, un estudioso de diferentes tradiciones y prácticas religiosas, de psicología, de ciencia... un "todólogo" como no ha existido otro igual en el mundo de la espiritualidad y la psicología. Le descubrí a través del magnífico ensayo "Ken Wilber o la pasión del pensamiento", de Frank Visser, una excelente guía para introducirse en su obra, y no pude evitar estar enganchado a sus libros durante varios años. Tengo que decir que sus escritos poseen una amplia "graduación" de dificultad, desde bellos parajes llenos de lírica y poesía de indudable inspiración mística, hasta sesudos estudios donde se cruzan múltiples referencias a otras obras de autores. Lecturas ligeras, otras de gran belleza... por ejemplo algunos fragmentos de su  "Diario" me impresionaban tanto que me producían la sensación de no haber leído nada hasta ese momento en mi vida.


Más allá de las formas Wilber, nacido en 1.949, que no posee ninguna licenciatura aunque dejó sin terminar unos estudios de bioquímica, que nunca ha realizado ningún trabajo aparte de escribir y como lavaplatos en un restaurante, que a estas alturas habrá publicado ¿veinte o quizás treinta? ensayos sobre sus teorías de psicología, espiritualidad, filosofía y una amalgama de diferentes disciplinas difíciles de clasificar... Wilber decía es un pensador que vale la pena conocer, aunque tan solo sea para criticar sus ideas o su teoría del conocimiento. No es un autor en ocasiones fácil, y a pesar del gran éxito de sus libros, en Kairós tienen toda su obra publicada en castellano, es uno de esos pensadores que poseen una popularidad muy superior a su aceptación en el mundo académico. No me refiero solamente a la aceptación de sus colegas psicólogos, o de las gentes de ciencia, algo completamente previsible, sino también de aquellos autores o "gurús" del mundo de la espiritualidad. 

El pensamiento de Wilber se sitúa en un punto en el que puede ser atacado con facilidad por posturas extremas, por un lado puede ser tachado de excesivamente metódico y científico, de haber intentado llevar al mundo de la espiritualidad la metodología más propia de las ciencias, y por supuesto, puede ser ignorado y rechazado de un plumazo por todo aquel cuya perspectiva se centra en el mundo de lo racional y que ignora por sistema cualquier connotación o elemento de carácter místico. Aunque su pensamiento haya surgido en plena eclosión de la contracultura americana de los sesenta y haya sido impregnado por la llamada "posmodernidad" Ken Wilber se ha mostrado siempre muy crítico tanto con una y otra. Wilber desde que comenzó a publicar libros en la década de los setenta ha sido criticado y sistemáticamente ignorado desde ambos ámbitos, el mundo académico de la ciencia, la filosofía y la psicología, y también por parte de los representantes del ámbito espiritual y religioso... aunque eso no parece afectar al éxito de sus libros.

Puedo recomendar además del de Frank Visser mencionado los siguientes: "Diario", "El ojo del espíritu", "Ciencia y religión", "La conciencia sin fronteras", "Breve historia de todas las cosas", "Una teoría de todo"... y por supuesto este "Meditación integral" del que ahora me ocupo. Dejo en el tintero varios interesantes como "Gracia y coraje" que quiero leer un día de estos, el monumental "Espiritualidad integral", el inmenso "Sexo, ecología y espiritualidad"... un hueso muy duro de roer, o el hermoso "La pura conciencia de ser", una recopilación de sus textos de carácter místico y que comentaré pronto aquí.

Creo que fue Peter Sloterdijk quién escribió que "elegimos a nuestro filósofo favorito en función de cómo somos nosotros", creo que la frase encierra una gran verdad, y desde luego probablemente es cierta en mi caso y sin duda alguna en el caso de Ken Wilber. Alguna vez me encontré con la figura de Plotino en sus escritos, mencionado como de pasada sin profundizar demasiado, ha sido a través de mi lectura del filósofo griego este año cuando me he vuelto a encontrar con Ken Wilber, esa creencia que tenía aquel en la llamada "gran cadena del ser", y que es común a las grandes tradiciones espirituales y religiosas, me ha hecho volver al autor americano. Este podría ser considerado sin duda alguna el "Plotino del siglo XX y XXI", su filosofía tiene mucho, muchísimo, en común con la del neoplatónico. Al igual que el griego, Wilber ha intentado llevar sobre sus hombros lo más granado del pensamiento occidental, e incluso oriental, y darle un nuevo impulso. Si la tarea del filósofo griego fue gigantesca, y abocada al fracaso desde el comienzo, podría decir lo mismo del pensador americano... aunque todavía es pronto, y nunca lo veremos sus lectores actuales seguramente, para comprobar si su influencia trasciende nuestra época. Por cierto, antes de aventurar condenas o desprecios debido al carácter metafísico de su filosofía habría que examinar bien de cerca algunas teorías científicas, muy populares y respetadas, embebidas de metafísica de los pies a la cabeza... pero de eso prefiero no hablar aquí.

Meditación integral.
Este no es un libro que enseña meditación, va dirigido a todos aquellos que YA practican la meditación de forma habitual, o a aquellos que desean iniciarse en dicha práctica y se preguntan ¿para qué sirve? ¿qué puede aportar a mi vida?... Wilber, asiduo practicante de la meditación en la tradición Zen desde hace muchos años que yo sepa, aunque ha experimentado seguramente también con multitud de modalidades de la misma, e incluso inventado alguna de su cosecha, hace tiempo que tiene una idea clara, la meditación es una herramienta indispensable, aunque no única desde luego, para el desarrollo de una espiritualidad sana. 

Decía el Dalai Lama hace años que él consideraba que la espiritualidad no era otra cosa que "el desarrollo y cultivo de las buenas cualidades que existen en el ser humano". El objetivo último del budismo, acabar con el sufrimiento psicológico, potenciar las buenas cualidades inherentes en el ser humano, restringir y minimizar las malas, y conducir a ese estado último del "despertar", semejante al de Buda y al de todos los místicos de todas las tradiciones religiosas en todos los tiempos, puede ser alcanzado a través de una práctica meditativa continua e intensiva, una práctica que ha de mantenerse durante años para tener algún tipo de efecto beneficioso. Sin embargo Wilber en este libro nos dice que NO es suficiente, que hace falta algo más y es que una cosa para él son los estados del desarrollo y otros los estados del despertar, hace falta una práctica meditativa enfocada tanto a uno como al otro, de lo contrario nos podemos encontrar con la paradoja, tal y como se ve con experimentados meditadores o con maestros de diferentes tradiciones que llevan meditando muchos años, que a pesar de esa práctica siguen inmersos en formas de pensar anquilosadas, dogmáticas y llenas de prejuicios. La meditación, según Wilber, por sí sola no garantiza un "crecimiento" espiritual ni una ampliación de nuestra perspectiva sobre el mundo y la vida, o solamente lo hace hasta cierto punto.

Para el pensador americano esto se debe a que se ignoran los llamados estados del desarrollo,  es decir, aquellos puntos de vista desde los que contemplamos la vida y que no han sido los mismos desde nuestro nacimiento. En una graduación marcada por etiquetas y colores, para su mayor claridad a la hora de realizar gráficos y esquemas, estos estados son principalmente siete, aunque se pueden anticipar otros superiores ya que no hay nada que nos impida suponer que no existen otros superiores. Que hay un límite inferior está claro, pero se puede pensar con cierta seguridad que deben existir, o existirán en una futura evolución humana otros más avanzados... es especulación naturalmente, pero posee indudablemente un fundamento lógico.

Los estados de desarrollo que Wilber describe se caracterizan por ir de más simple a más complejo y sobre todo de más estrecho, con una visión más limitada, a una visión más amplia y abarcadora. A modo de esas muñecas rusas, cada nuevo estado engloba todos los anteriores, y de modo curioso cuando somos capaces de observar características de un determinado estado de desarrollo de forma objetiva se debe siempre a que nuestro punto de vista se sitúa en un estado superior, pues de otro modo seríamos incapaces de observarlo desde fuera sin identificarnos con el mismo. Hablando de forma metafórica somos como peces incapaces de observar el agua en la que nadan, en el momento que podemos hablar, examinar y observar el agua es porque estamos ya fuera de ella.




Así nos encontraríamos, según la terminología de etiquetas y colores de Wilber, con un estado arcaico-infrarrojo, semejante al estado mental de un niño en el primer año de vida donde no se distingue nuestro cuerpo del entorno, un estado mágico-magenta en el que vamos a situarnos en los primeros años de vida y en el que aunque disociados del entorno no terminamos de comprender la influencia que podemos ejercer en él, un estado rojo-mítico de poder y egoísmo puro y duro, un estado ambar-mítico tradicional, donde se ubicarían los últimos años de nuestra infancia, un estado naranja-racional, representado muy bien por la adolescencia... y bueno, un estado verde-pluralista donde llegan algunas personas en su madurez, y un estado turquesa-integral donde se ubicaría el propio Wilber ;-).

El autor americano insiste en la existencia de estos estados,  identificados algunos de ellos claramente con la psicología en evolución en la mayoría de los seres humanos, aunque haya muchos adultos, de hecho muchísimos, que no pasan del rojo (ahí tenemos a los delincuentes y terroristas), o del ambar (ahí tendríamos a los fundamentalistas políticos y religiosos)... etc. Hoy el mundo está claramente dominado por el estado de desarrollo naranja-racional que fomenta el individualismo, la competitividad y el modo racional de observar el mundo, con un importante contingente de estado verde-pluralista, más avanzado y abarcador, donde también se prima la importancia del sentimiento y la empatía... aunque este estado también tiene sus problemas y vicios, aunque existe una graduación evidente de menor a mayor complejidad y amplitud, ninguno de ellos está exento de problemas, y por supuesto no existe nada parecido a un "estado superior". Finalmente Wilber describe ese estado integral-turquesa que apenas asoma en menos del 1% de la población en el mundo occidental, un estado que básicamente coincide con la visión integral del propio Wilber... no podría ser de otra forma claro, y también, dando un poco de coba al lector, coincidiría con el interesado en su teoría integral. No creo que sea mi caso desde luego.



El asunto se pone más "peliagudo" cuando llegamos a los estados del despertar, aquí Wilber nos habla de diferentes niveles de acercamiento a ese estado especial, llamado iluminación, y su vinculación con los estados de desarrollo... antes le habíamos visto moverse en un terreno más psicológico con recomendaciones sobre cómo tratar de utilizar la práctica meditativa para tratar de descubrir y observar el estado de desarrollo en el que nos ubicamos... con la sana intención lógicamente de transcenderlo, convirtiendo sujeto en objeto, es decir, siendo CONSCIENTES, y esta es la clave, de nuestro modo de ver el mundo, de cómo las ideas preconcebidas y los filtros a través de los que observamos el mundo y la realidad pueden hacerse visibles a través de la meditación y por lo tanto es posible trascenderlos buscando estados de conciencia más abarcadores e inclusivos. Suena raro y un poco "magufo" pero realmente es más sencillo de lo que parece, y no tiene nada de mágico o irracional cuando se entiende un poco, es lo que viene haciendo durante siglos la práctica meditativa, hacernos tomar distancia de aquello con lo que nos identificamos falsamente. Un proceso lento pero inevitable si uno hace caso no ya a la propia experiencia, no practico la meditación, sino si toma en serio las declaraciones de los meditadores avanzados y por supuesto a la riquísima tradición que abarca muchos siglos.



Aquí ya tenemos al Wilber "desatado" de siempre, dando por sentadas muchas cosas de las que habría que hablar largo y tendido, desapareciendo el psicólogo y haciendo acto de presencia el erudito de corte espiritual... aunque no será nada comparado con lo que nos espera al final del libro, cuando se ponga a comentar su ya muy conocida teoría de los cuatro cuadrantes, como forma de ampliar nuestra visión sobre cualquier tema y no digamos ya cuando se meta de lleno en el terreno de las inteligencias múltiples... y siga mezclándolo todo. No diré que no son ideas interesantes pero creo que es una pena porque el libro en sus tres primeros capítulos es fantástico, me ha recordado el porqué me agrada leer a este autor... la parte final, quitando ese hermoso epílogo de inspiración mística, me ha recordado en cambio el porqué hace tiempo dejé de leerle y terminó cansándome.

Conclusión.
Ken Wilber en estado puro, este no es un libro que yo recomendaría para introducirse en el pensamiento del erudito y místico americano, hay otros mejores para ello, pero sí que resulta ideal para constatar en qué ha estado trabajando en estos últimos años y para tener una idea global de su pensamiento. El libro hubiera necesitado una parte final más extensa, más reposada y semejante a la anterior, demasiadas ideas metidas a presión en un ensayo que al final resulta demasiado confuso. Como es habitual en él trata de abarcar demasiado y pasa demasiado aprisa por temas que necesitarían un desarrollo más amplio.

Un buen compendio en definitiva de lo mejor y lo peor, una visión grandiosa del cosmos, de la vida, la espiritualidad etc. que personalmente siempre he encontrado reconfortante y llena de sentido común, cuestión de gustos supongo, pero también una dosis importante de ingenuidad, de un cierto "tufillo" a erudito de salón que parece vivir encapsulado en un mundo a medida. Me cae muy bien Wilber, creo que es una excelente persona cuya bondad y honestidad se termina filtrando a través de sus ideas, pero eso no significa que "comulgue" con todo lo que nos cuenta, por bonito y grandioso que suene. Para terminar unas frases del final del libro, que resuenan como una poesía declamada en el desierto:

"La tarde cristalina de otoño se apaga perezosamente mientras caen los primeros copos de nieve iluminados por los rayos de una luna tan redonda como blanca. Millones de seres humanos descansan en sus hogares, con el deseo palpitando en su corazón y el anhelo en su alma, pasando de estado desconocido en estado desconocido, preguntándose de qué va todo esto y soñando, sobre todo soñando. Y de nuevo sientes el impulso de una promesa atemporal procedente de algún rincón de tu corazón a despertar a todas las almas a su alma Una y Única; un impulso que resuena por doquier anunciando su presencia en los minúsculos arco iris que el reflejo de los rayos de la luna arranca de los miles de millones de copos de nieve engalanando de púrpura la bruma. El filo de la niebla lacera la piel y penetra hasta el hueso en este nuevo episodio de interdependencia danzando a la luz de una luna atemporalmente viva, resplandeciente, luminosa y omniabarcadora. 

Parpadeo y todo se desvanece."




domingo, 30 de julio de 2017

Narrenturm, Los guerreros de Dios, Lux perpetua


Ficha: Trilogía sobre las guerras husitas formada por: "Narrenturm", "Los guerreros de Dios", "Lux perpetua", "Andrzej Sapkowski", Editorial Alamut, 528, 512 y 491 páginas respectivamente. ISBN: 978 84 9889 022 8, 978 84 9889 074 7 y 978 84 9889 098 3



Se ha hecho esperar, pero al final ha valido la pena. En diciembre de 2.010 publicaba un artículo en este blog sobre la primera de las novelas que componían la trilogía sobre las guerras husitas que se había publicado en castellano del escritor polaco Andrzej Sapkoski, desde ahora mi autor favorito de fantasía. En aquel entonces me lamentaba al final del artículo del tiempo que habría que esperar para ver terminada la serie, no imaginaba que sería tanto ya que la última parte, "Lux perpetua" ha visto la luz, y nunca mejor dicho, a finales del año pasado en nuestro idioma. No quería continuar con la lectura del relato sin tenerlo completo en mis manos.

De hecho debido al tiempo transcurrido he vuelto a releer aquella joya titulada "Narrenturm", o la torre de los locos, y me ha gustado incluso más que la primera vez que la leí. El tiempo transcurrido me había hecho olvidar casi toda la historia, solamente recordaba bien su inicio y su final, sin embargo me ha enganchado de nuevo y me ha hecho devorar sus más de quinientas páginas por segunda vez en un santiamén, llevándome en vilo hasta ese final donde el personaje se mete de lleno en la historia de estas guerras que asolaron Europa Central a comienzos del siglo quince, el último ya de la Edad Media.


Su continuación, "Los guerreros de Dios" y "Lux perpetua", no me han defraudado en lo más mínimo, si bien y a pesar de la ironía que las impregna eché de menos ese estilo despreocupado, gamberro y desenfadado que predominaba en la primera novela, pero que debido al dramatismo de la continuación de la historia, el momento previo al comienzo de la cuarta cruzada, dejaba menos espacio a la comicidad y a la acción desenfrenada. Aquella primera entrega era una novela que tampoco contaba demasiado, se limitaba a presentar a los personajes principales, el marco histórico y a narrar una tras otra las peripecias del personaje principal que no era otra cosa que una huida contínua, Reinmar de Bielau, Reymar para los amigos, es ese tipo de personaje que gusta a algunos escritores, y lectores, que parece aquejado de una suerte sobrenatural, y también de una sobrenatural mala suerte, cuando parece que está perdido siempre encuentra una salida, cuando parece que ha salido del peligro vuelve a caer, no deja de luchar, no deja de equivocarse y meter la pata, no deja de sufrir, física y emocionalmente, ni deja de enamorarse con funestas consecuencias, a lo largo de toda la historia sin darse un respiro. Su condición primero de perseguido por un asunto de "cuernos", y posteriormente de proscrito adherido a la causa husita, por no hablar de sus flirteos con la magia negra y el ocultismo, a la par que la medicina, darán juego... muchísimo juego durante todo el relato. Tras tantos avatares veremos su evolución como bribón y joven idealista primero, fanático religioso después, para terminar convertido en un endurecido pragmático ya alejado de todo ideal, aunque sin convertirse por eso en un cínico o en un malhechor.

Sapkwoski utilica su historia personal, con elementos de las novelas de caballería clásicas y la picaresca, como hilo conductor del relato, aunque no será ni mucho menos el único personaje relevante; porque si algo tiene esta magistral trilogía del escritor polaco es personajes, datos históricos, nombres de la época, lugares, casas nobiliarias, blasones... un relato de la topografía tan detallado que nos hará en más de una ocasión buscar un mapa del centro de Europa, de ese lugar donde transcurre la mayor parte de la acción, Silesia, hoy perteneciente a Polonia, pero que en aquella época era una región que no se sabía muy bien a quien pertenecía, un auténtico cruce de caminos entre Polonia, Alemania y la Bohemia checa. 

De esa situación privilegiada, o no tanto en vista de los acontecimientos, deriva la riqueza de las lenguas que Sapkowski utiliza en su relato, hay fragmentos de latín, polaco, checo y alguno que otro de lenguas romances. Los habitantes de la región eran políglotas a la fuerza, aunque los silesios utilizasen generalmente el alemán, y esa es la lengua en la que se supone que hablan cuando conversan entre ellos. En cada uno de los libros hay un apéndice donde viene la traducción de los fragmentos incluidos en las diferentes lenguas así como su referencia histórica... el autor se ha documentado a base de bien, eso ya lo comenté en su día con Narrenturm, y continuará naturalmente en las dos siguientes partes de la historia. 

A pesar de la gran cantidad de personajes hay varios que destacan y que no serán fáciles de olvidar, aparte del principal protagonista, que sufrirá en sus carnes mil y una penurias de todo tipo, sus compañeros Scharley y Sansón Mieles merecen una reseña aparte, así como el personaje del villano principal, el llamado "treparriscos", el inquisidor, y el obispo de Wroclaw... así como varios personajes femeninos de enjundia, sobre todo Jutta y Rixa, que toman protagonismo a partir del primer tomo de la trilogía. Malos muy malos, buenos muy buenos... y personajes ambiguos que no se sabe muy bien en que lugar situar, y por supuesto una visión ácida y descarnada de las religiones organizadas, de los ideales revolucionarios, del poder y el orden social... Lewis Mumford escribió en sus ensayos que cuando Colón descubrió América, a finales del mismo siglo en que transcurre esta historia, la sociedad medieval hacía tiempo que había entrado en crisis y descomposición, viendo los acontecimientos que describen estos relatos y los que sucederían en el siguiente siglo es fácil estar de acuerdo.



La obra es monumental, todo un banquete para el lector ávido de historias y de lecturas entretenidas, mil quinientas páginas de relato, densas y llenas de acción y peripecias, dan para mucho... una galería de personajes inolvidables, batallas, persecuciones, intriga, viajes por una Europa medieval llena de peligros, magia negra con sus hechizos y conjuros... la trilogía es una novela histórica por su forma, a pesar de su abundante inclusión de elementos fantásticos estamos ante una crónica, en ocasiones bastante detallada, del conflicto que sacudió los cimientos de Europa en esa primera mitad del siglo XV, esa crónica y marco histórico es el elemento principal, que nadie se engañe que aquí Sapkowski abandona temporalmente su temática de fantasía heróica recogida en su saga del mago Geralt de Rivia, pero solo hasta cierto punto. Veremos como la magia cobra forma y se convierte en un elemento importante del relato, sobre todo a partir del primer tomo. Reynevan, tal y como comenté sufrirá una suerte de transformación durante el relato, veremos como ese pícaro y aprendiz de mago se va transformando en un idealista y mortífero guerrero, extremadamente valiente, experto en artes mágicas y curativas. Hay todo un homenaje en estas novelas a esa magia y alquimia medievales, con multitud de referencias a libros históricos, y algún que otro guiño a los lectores al incluir entre los libros mágicos al famoso Necronomicón de H.P. Lovecraft. Estoy seguro que durante todo el relato hay cantidad de referencias, ironías y chistes que no he conseguido captar. No olvidemos que el Sr. Sapkowski es un escritor que destila en ocasiones la más sutil de las ironías y no deja nunca de lanzar dardos al lector.



A pesar de su ironía, que es mucha y de alto voltaje, las novelas no deja por ello de tocar temas serios, la inhumanidad de la guerra por ejemplo será puesta de manifiesto una y otra vez, hay páginas que destilan tal cantidad de sangre y violencia que ponen los pelos de punta... y lo peor no es que esa violencia quede lejos del lector y que este pueda exclamar "qué salvajes eran en aquellos tiempos", no, esta es una trilogía que habla de un conflicto de hace más de quinientos años, pero ha sido escrita en el siglo XXI y dirigida al lector de esta época, las alusiones por ejemplo al "terrorismo" no son fortuitas, está claro el mensaje, no se puede combatir el terror con terror, la violencia con violencia... esa forma de pensar solo favorece a aquellos que se lucran y benefician con la guerra ¿a que recuerda bastante a esa infame "guerra contra el terrorismo" emprendida por los EEUU y sus aliados?. La lección es clara, no importa cuan nobles, justos y hermosos ideales adornen una causa si se produce sufrimiento y derramamiento de sangre. Indudablemente los guerreros husitas, seguidores del reformador Jan Hus quemado injustamente en la hoguera en 1.415, tenían la razón en su parte, todas sus críticas al estamento eclesial, a la corrupción del papado y su colaboración con el poder feudal para extorsionar al pueblo eran más que justas... sin embargo sus campañas militares y las guerras que desencadenaron les terminaron dando justa fama de sanguinarios.

Es verdad que sus enemigos pusieron todos los medios a su alcance para exterminarlos, intentando anegar en sangre su pequeña revolución, ahí tenemos al Papa convocando una cruzada tras otra, a la inquisición actuando a destajo con sus conocidos métodos de delaciones, encarcelamiento, torturas y muertes en la hoguera... pero ninguna violencia puede justificar las atrocidades que los seguidores de Jan Hus realizaron, y que seguramente hubieran sido condenadas sin paliativos por el predicador checo. Hablamos de poblaciones enteras saqueadas, incendiadas y con sus habitantes pasados a cuchillo. Los husitas se cebaban especialmente con el estamento eclesiástico, para ellos el mismísimo satanás, con el que raramente tenían algún asomo de piedad. Contestaban al terror y la barbarie de los ejércitos lanzados contra ellos y la inquisición con niveles de barbarie similares, o peores. Eran tiempos horribles sin duda.

Las guerras husitas.
Cuando se estudia historia y se contempla el final del feudalismo hay que hacer alusión de forma obligatoria a lo que sucedía en el campo de batalla donde por primera vez ejércitos formados por campesinos y burgueses batían a los señores feudales cuyos ejércitos estaban constituidos principalmente por caballería pesada. Se suele poner como ejemplo en lo relativo al cambio de las tácticas y armamento militar a las derrotas de la caballería francesa a manos de los arqueros ingleses en la Guerra de los Cien años, pero la verdad es que si hubo un conflicto que demostrara que el tiempo de los caballeros había pasado fueron las guerras husitas que desde 1.420 a 1.434 convirtieron el corazón de Europa en un matadero.

Los seguidores del malogrado Jan Hus, divididos en varias facciones, taboritas, huérfanos y utraquistas principalmente, tras tomar el poder en Praga y desafiar abiertamente al rey y al Papa, formaron un ejército que derrotaría sucesivamente a los caballeros y ejércitos de mercenarios que desde media Europa se lanzaron contra ellos. Eran gente animada por altos ideales, cristianos que se consideraban depositarios de la verdadera tradición y que querían devolver a la Iglesia su espíritu original, limpiarla de corrupción y que dejase de ser lo que entonces era, una herramienta de opresión al servicio de la nobleza y las diferentes casas reales. Era una afrenta tan directa y "peligrosa" que fueron convocadas hasta cinco cruzadas contra los herejes de Bohemia, Moravia y Silesia. Además de formar un contingente fanático, leal y disciplinado los husitas introdujeron algunas novedades en el terreno militar.

Dirigidos primero por Jan Zizka, fallecido ya cuando comienza el relato de las aventuras y desventuras de Reymar de Bielau, y posteriormente por Procopio el Grande, los husitas introdujeron unos carros de guerra, especialmente preparados. Hasta entonces en las batallas los carros de madera tirados por caballos se limitaban a ser meros medios de transporte, a Zizka se le ocurrió utilizarlos para convertirlos en un elemento de combate. Todos hemos visto películas del oeste americano en las que los colonos al atravesar las praderas formando largas columnas y ser atacados por los indios utilizaban los carros poniéndolos en círculo como forma defensiva. Lo mismo, pero de una forma perfeccionada hicieron los husitas. 


Sus ejércitos se dividían en tres partes, una parte de caballería ligera, sin armaduras en el cuerpo, que se anticipaba a la marcha del ejército principal y que también se dedicaba al pillaje y al saqueo del territorio enemigo, la infantería que era armada especialmente con armas "anticaballería", especialmente mayales, una herramienta campesina reconvertida en arma de guerra y que estaba formada por una pértiga que tenía unida en uno de sus extremos mediante una corta cadena una barra metálica, pero también una buena variedad de lanzas, tales como las alabardas y otras cuyo objetivo era punzar, buscando las partes desprotegidas de las armaduras, e incluso las había con forma de gancho para derribar a los jinetes de sus monturas. También portaban una buena cantidad de ballestas y armas de fuego. Eran armas de fuego rudimentarias y casi tan peligrosas para que las usaba como para el enemigo, pero tenían un efecto devastador porque aunque los caballeros con armadura fueran inmunes la mayor parte de las veces a sus proyectiles los destinatarios de los mismos eran generalmente los caballos, que al caer a tierra o encabritarse dejaban fuera de combate a sus acorazados jinetes. 



Situados sobre los carros, unidos estos entre sí por cadenas, armados con ballestas, armas de fuego y lanzas de diferentes tipos, los husitas formaban una barrera prácticamente impenetrable ante cualquier carga de caballería. Eran además expertos en mover los carros con rapidez y en más de una ocasión tuvieron que repeler ataques por sorpresa de la caballería acorazada de los nobles y órdenes de caballería moviéndose y contraatacando con eficacia. Sin duda alguna, y sin menospreciar al ejército inglés de la guerra de los Cien Años, formaron el mejor ejército del mundo durante los catorce años que duró el conflicto. Para ser más justos  con sus rivales también habría que decir que como estrategas tanto Zizka como posteriormente Procopio estaban muy por encima de los nobles que lideraron los ejércitos que se les enfrentaron, una amalgama de casas nobiliarias, órdenes de caballería y mercenarios poco acostumbrados a lidiar con rivales de altura que no huyeran acobardados a las primeras de cambio y mucho menos en conflictos tan salvajes donde se desconocía la palabra piedad.


Al final el cansancio de la guerra, junto con la desunión entre moderados y radicales contra un rival que seguía luchando con tenacidad y al que no parecían afectar las derrotas militares, junto con el aislamiento cada vez más grande de los "herejes" que perdieron el apoyo que les daba parte de Polonia hicieron el resto. La derrota de Lipany, que terminó con la muerte del mismo Procopio y la salvaje matanza de los supervivientes, más de setecientos achicharrados vivos en una iglesia, puso prácticamente punto y final al conflicto. El hecho de que checos moderados engrosasen el bando que apoyaba al Papa debió marcar la diferencia... por primera vez combatieron con inteligencia, lanzando ataques señuelo y utilizando cadenas con ganchos sujetas a las monturas de los caballos para desbaratar la formación de carros y abrir brechas a la caballería. 


Fue una guerra que como comenté antes marcó muy bien el comienzo definitivo del declive de la caballería como arma principal en las batallas, y también el declive de la influencia política de la nobleza... y que para postre sirvió de antecedente a lo que habría de acontecer en la Europa del siglo siguiente con la Reforma de Lutero, la Iglesia de Roma, aunque victoriosa en esta ocasión, no aprendió nada de la experiencia husita, posteriores guerras y conflictos, si bien mucho más generalizados y sangrientos, que culminaron en la espantosa guerra de los Treinta Años casi dos siglos después, y que siguió fielmente la pauta marcada por esta en cuanto a su interminable corolario de saqueos y matanzas, dos siglos de luchas religiosas en Europa que hoy cuesta imaginar. 


Como obsequios dejo aquí varios enlaces, el primero es una película sobre la figura de Jan Hus, el segundo es un fragmento de una película, no se si checa o rusa y bastante cutre ;-), donde se muestra el primer enfrentamiento victorioso entre los husitas de Zizka, solo unos 400 que utilizaron por primera vez sus carros de guerra, y 2.000 caballeros del imperio. 


Conclusión.
Una trilogía impresionante, posiblemente no guste demasiado a los lectores más fanáticos del género histórico debido a su buena cantidad de elementos fantásticos, y quizás pueda desagradar o resultar excesivamente complicada de leer para algunos lectores habituales de lectura fantástica. Mi experiencia con la misma es muy sencilla... la he disfrutado de comienzo a fin y solamente puedo recomendarla sin reservas, por lo que a mí respecta el autor polaco es el mejor escritor del género fantástico. Disfruté mucho con los libros de Abercrombie el año pasado y tengo a mano ya para leer su última trilogía, la del Mar Quebrado, pero hay categorías en lo que escritores se refiere y para mí el autor polaco juega en otra liga. Muy buena por otra parte, buenísima, la utilización del elemento fantástico y de la magia... con humor, comicidad y una frescura que no he visto nunca. Si eres fan del género y no le haces ascos a la novela histórica, esta es tu trilogía, si crees como yo que la novela histórica es en demasiadas ocasiones un verdadero coñazo... acércate a esta trilogía de Andrzej Sapkowski, dudo mucho que te arrepientas.

domingo, 16 de julio de 2017

La guerra no tiene rostro de mujer

"En Stalingrado... Una vez llevé a dos heridos al mismo tiempo. Cargaba con uno, le arrastraba unos metros, y luego volvía a por el otro. Los alternaba porque los dos estaban muy graves, resultaba imposible dejarlos, y los dos, a ver cómo se lo explico, ambos tenían las piernas destrozadas muy por arriba, se estaban desangrando. En esos casos cada minuto cuenta. De pronto, cuando ya me había alejado un poco de la batalla y el humo se había dispersado, descubrí que estaba arrastrando a un tanquista de los nuestros y a un alemán... Me quedé petrificada: nuestros soldados morían y yo salvando a un alemán. Sentí pánico... En medio del combate, con la densa humareda, no me había dado cuenta... El hombre se estaba muriendo y gritaba... Los dos estaban quemados, negros. Iguales. Pero ahora ya lo veía con claridad: una chapa distinta, un reloj distinto, todo era ajeno. Y ese maldito uniforme. "¿Qué hago ahora?" Arrastraba a nuestro herido y pensaba: ¿Vuelvo a por el alemán o no?". Comprendía que si lo dejaba, pronto moriría desangrado... Regresé a por él. Y continué arrastrando a los dos..."



Ficha: "La guerra no tiene rostro de mujer", Svetlana Alexiévich, Ramdon House colección Debolsillo, 365 páginas, ISBN 97 88 465 33 88 44
































Este año he leído algunos relatos y ensayo de temática bélica, ahí están los recomendables y entretenidos "Diario de un marine", "Mi casco por almohada",  y las memorias ¿o más bien desmemorias? de guerra del general Douglas Mc Arthur, americanadas "viriles" y fantásticas que merecerían un lugar de honor en la literatura de ficción, o quizás, en la sección de comics para niños en comparación con este libro que comento aquí. Y mira que me gustó el relato que Eugene Sledge hace de su paso por el cuerpo de marines... pero reconozco que la guerra que cuentan es, incluso dentro de lo terrible, un paseo por Disneylandia cuando se compara con los relatos de supervivientes del frente ruso en la Segunda Guerra Mundial, aquel conflicto tuvo otro nivel... allí se jugó en otra liga, por mucho que uno alabe la habilidad de los escritores americanos para vender sus historias épicas... todo palidece, a nivel de horror y sufrimiento, a nivel humano, a nivel de heroísmo, absolutamente todo, cuando se compara con la épica lucha del ejército rojo y el pueblo soviético y su defensa de la invasión de la Alemania Nazi. 

Sobre la lucha en el frente ruso ya comenté hace años aquí en este blog el magnífico libro de Vasili Grossman "Vida y destino", obra que sigo recomendando a todo aquel que desee un acercamiento a ese monstruoso conflicto desde el punto de vista literario. La escritora bielorrusa, premio Nobel de 2.015, nos trae de vuelta ese conflicto el el tradicional formato en el que suele escribir, una recopilación de testimonios humanos de supervivientes, en este caso de la guerra. Ya tuve la ocasión de comentar otras obras suyas recientemente, "Voces de Chernóbyl" un ensayo absolutamente conmovedor y escalofriante de supervivientes de la catástrofe nuclear, y "El fin del Homo Soviéticus", toda una variopinta colección de testimonios de testigos del derrumbe del sistema soviético y los durísimos años que le siguieron, otro de esos libros de esta escritora que considero sencillamente imprescindibles para entender, o al menos intentar entender, el mundo de hoy.




¿Y qué tenemos aquí?, como bien dije antes una colección de testimonios de supervivientes de la Segunda Guerra Mundial,  este fue su primer libro, publicado en 1.983 en la URSS donde ya comenzaban a soplar otros "aires"... el estreno de una versión teatral en Moscú por lo visto fue todo un acontecimiento. No son testimonios sin más de supervivientes, lo novedoso del tema es que son testimonios de mujeres que lucharon en el ejército soviético. Durante la Gran Guerra Patriótica, tal y como la denominaron los soviéticos, sirvieron casi un millón de mujeres, muchas en unidades de combate, francotiradoras, conductoras de carros de combate, aviadoras de cazas, mecánicos, artilleras, zapadores... las mujeres contribuyeron al esfuerzo bélico en todos los países envueltos en aquel conflicto, pero en ningún país se implicaron en tal medida que las mujeres rusas. 

Hay algún que otro testimonio de mujeres que fueron reclutadas para unidades auxiliares, pero en casi todos los casos se trata de VOLUNTARIAS que marcharon al frente, frecuentemente con la oposición de sus familias, con la oposición inclusive de los mandos militares... mujeres que tuvieron que escaparse de casa, crías, a las que a más de una le llegó la menstruación en las mismas trincheras, mujeres para las que no había ropa diseñada para ellas, ni contaron tampoco con la colaboración del ejército... no había nada previsto para que las mujeres participaran en la guerra. Algunas se tuvieron que confeccionar ropa con lo que encontraban, adaptarse a caminar con botas que no eran de su talla, a improvisar prendas para sus necesidades... los testimonios son terribles, a veces cómicos, y casi siempre enormemente humanos. Si la guerra es ya de por sí inhumana, si aquel conflicto nazi-soviético superó todas las cotas de barbarie imaginables en una guerra moderna, la presencia de mujeres luchando, muchas de ellas apenas unas crías, añade otra dimensión al horror. Nada como el contraste entre seres humanos que parecen haber nacido para proteger y crear vida en un escenario de muerte como aquel. Es por eso que uno lee los testimonios de luchadores, hombres, de aquella guerra en otros frentes y parece que a pesar de todo queda un resquicio de salvación... poco hay de eso en este tremendo libro. Si la guerra es inhumana y odiosa ya de por sí, se vuelve mucho más odiosa cuando uno lee estos testimonios, algunos conmovedores capaces de taladrarle los nervios al lector más curtido, testimonios de mujeres extraordinariamente fuertes y valientes, pero que a pesar de todo nunca dejaron que la guerra las convirtiese en monstruos y las aniquilase por dentro.



La sorpresa del comienzo de la guerra, el fervor patriótico que movía a estas chicas a intentar a hacer algo por su país, la sensación de vergüenza al ver que los hombres de la familia parten para el frente, la obstinación por negarse a servir en puestos de retaguardia, el miedo, la incomprensión de sus compañeros masculinos atrapados por un lado en la visión fascinante de rostros femeninos en un entorno de caos y muerte, y por otro por los prejuicios profundamente arraigados sobre lo que una mujer puede, o no puede, hacer... prejuicios que fueron cayendo uno a uno a pedazos conforme avanzaba el conflicto. Hay testimonios sobrecogedores, pero también algunos muy significativos... como el de aquella mujer nombrada capitana de una compañía de zapadores a la que al comienzo ningún hombre obedecía y ocultaba su desprecio... para al final de la guerra terminar llevándola a hombros por la celebración de la victoria.

Recientemente he visto una película, "Hasta el último hombre" dirigida por Mel Gibson que cuenta la hazaña de un soldado médico norteamericano, objetor de conciencia, que en un solo día logró rescatar a 75 compañeros del campo de batalla en Okinawa... recibió los más altos honores y tiene una película que conmemora su hazaña y su impresionante demostración de valor ¿qué medalla tendría que recibir entonces una de las mujeres que entrevista Svetlana que durante la guerra rescató a más de cuatrocientos heridos del campo de batalla?... esa hazaña que realizó el soldado norteamericano, enorme sin duda, era moneda corriente entre el personal sanitario, hombres y mujeres, del ejército soviético.

Hablamos de mujeres que durante semanas llevaban pantalones almidonados con sangre humana, tejidos tan duros que podían cortar... no a ellas nadie les va a hacer ninguna película, alguna hay que nunca volvió a llevar una prenda de color rojo y que llevaron el olor de la sangre atravesado en sus fosas nasales durante años. Durante la guerra hubo muchas condecoraciones a mujeres, a francotiradoras, a personal sanitario... sin embargo aparecían pocas en los documentales de propaganda. Fueron rápidamente olvidadas, de hecho fue peor, porque quedaron la mayoría de ellas estigmatizadas y tratadas con desprecio, esa será una queja que aparece a lo largo del libro con frecuencia. Los soldados trataron muy bien a sus compañeras de lucha, de hecho la presencia de mujeres en el frente aunque al comienzo les chocó, terminó contribuyendo a mantener alta la moral y siempre tuvieron en general por lo que se ve, un comportamiento caballeroso y considerado con ellas... que terminó cuando acabó la guerra. Tras la misma la mayoría quedaron solteras y viviendo en pisos compartidos, el hecho de haber convivido en las trincheras con compañeros masculinos las rebajó a nivel de fulanas para una buena parte de la sociedad, especialmente crueles fueron muchas mujeres que quedaron en retaguardia... como muy bien dicen amargamente algunos testimonios, un hombre mutilado era un héroe de guerra que difícilmente tendría problemas para encontrar esposa, una mujer sin una pierna... era otra cosa.




Es un libro duro, con testimonios espeluznantes, la guerra y especialmente una guerra tan monstruosa y cruel como aquella, quedan vivamente retratados. Para mí ha roto algún que otro prejuicio, por ejemplo se dice que el régimen soviético "rescató" el sentimiento patriótico y lo sacó de las catacumbas por puro interés para motivar a la gente a luchar, es una estupidez, el sentimiento de orgullo y amor a la patria estuvo siempre tan inmerso en la mentalidad del ciudadano soviético como antes de la revolución, los testimonios de estas mujeres así lo prueban. No eran luchadores por el comunismo, ni por el régimen de Stalin... si es cierto que casi todos eran comunistas convencidos, pero era el sentido del deber, el amor por su país que estaba siendo invadido con una violencia y crueldad difícil de exagerar, lo que verdaderamente conmovió a estas personas, que hay que decirlo claro, podían haber permanecido perfectamente en retaguardia durante todo el conflicto, a dar un paso al frente y superar en ocasiones toda clase de obstáculos para poder luchar. Y a pesar de todo el horror que impregnan sus páginas hay espacio para el amor, la humanidad, y la esperanza en el ser humano, no es un libro completamente negativo... de hecho hay algunos testimonios que resultan conmovedores, aquí uno de muestra... cuando al final de la guerra los soviéticos entran en territorio alemán esto es lo que comentaba Natalia Ivánova Serguéieva, soldado auxiliar de enfermería:

"Nunca llegas a conocer a tu corazón. En invierno, los prisioneros de guerra alemanes empezaron a desfilar por delante de nuestra unidad. Iban congelados, con las cabezas envueltas en unas mantas rotas, con los capotes agujereados. Hacía tanto frío que los pájaros se congelaban al vuelo. Caían congelados. En esta hilera había un soldado... Un niño... Las lágrimas se le habían congelado sobre las mejillas... Yo iba empujando un carro con el pan, lo llevaba al comedor. Él no lograba apartar la mirada de aquel carro, no me veía a mí, solo al carro. El pan..., el pan... Cogí una hogaza, la partí y le di un trozo. Lo cogió... No se lo creía... No... ¡No se lo creía!. Yo estaba feliz... Estaba feliz porque no era capaz de odiar. Me sorprendía a mí misma... "


Lo mejor: Otro gran libro de la escritora bielorrusa que ha aparecido recientemente en formato de bolsillo. Recomendable para aquellos que ya han leído algo de ella y que seguro que no querrán perderse. El horror de la guerra, de una guerra total como la germano-soviética del frente oriental queda retratada como pocas veces. No es un relato del conflicto, para eso hay docenas de ensayos... pero pocos libros deben existir como este, donde se da voz a los testigos olvidados, por partida doble, por ser agentes insignificantes, gente normal y corriente, ¡y encima mujeres!... doble desprecio y doble olvido, es por libros como este por los que Svetlana recibió el premio Nobel, por mí más que merecido sin duda.

Lo peor: Aunque hay cierta unidad temática en general los comentarios son de lo más variado, desde aquellos breves donde el entrevistado apenas recuerda nada, o bien, los recuerdos son demasiado dolorosos. Y los hay que componen historias merecedoras por sí mismas de un libro aparte... ese formato coral, disperso, irregular, donde el autor se limita a grabar y tomar notas para luego transcribirlas tal cual, no gustará a determinados lectores que quizás hubieran preferido una implicación mayor de la autora. Su gusto aparente por recoger historias tremendas con notas escalofriantes puede dar la impresión de búsqueda de golpes de efecto y morbo, no en vano estamos hablando de la obra de una periodista... aunque me pregunto si no habrá realizado una criba del material antes precisamente para todo lo contrario. Lectores sensibles absteneros.