sábado, 21 de enero de 2017

La invención de la naturaleza

"El momento más emocionante fue cuando, por fin, ascendí el Chimborazo, la montaña que tan fundamental fue para Alexander Humboldt. Mientras subía por la inhóspita ladera, el aire estaba tan enrarecido que cada paso parecía eterno, una lenta marcha hacia arriba con las piernas de plomo y vagamente separadas del resto de mi cuerpo. Mi admiración por Humboldt creció con cada paso. Él subió al Chimborazo con un pie herido (y, desde luego, no con unas botas tan cómodas y sólidas como las mías), cargado de instrumentos, y parándose constantemente para hacer mediciones. 

El resultado de esta exploración por paisajes y cartas, por pensamientos y diarios, es este libro. "La invención de la naturaleza" es mi intento de redescubrir a Humboldt y devolverle al lugar que le corresponde en el panteón de la naturaleza y la ciencia. Es también un intento de comprender porqué pensamos como lo hacemos hoy sobre el mundo natural."


Ficha: "La invención de la naturaleza", Andrea Wulf, Penguin Random House, 578 páginas, ISBN: 978 84 306 1808 8

Supe de la existencia de Alexander Von Humboldt a raíz de mi lectura del libro de Bill Bryson "Una breve historia de casi todo", un extraordinario ensayo donde el escritor británico intentaba que sus lectores alcanzaran una comprensión lo más global y completa posible del mundo de la ciencia y su historia, era un trabajo excelente que años después sigo recomendando a todo el mundo y que entre los cientos de personajes que adornan sus páginas me presentó al científico prusiano como uno de los grandes naturalistas del siglo XIX y uno de los mayores exploradores de la historia.

Este ensayo que ahora comento aquí viene a intentar hacer popular al naturalista que vivió a caballo entre los siglos XVIII y XIX, y que aunque hoy ha sido bastante olvidado, ya que apenas se le conoce fuera del ámbito académico, fue el principal instigador de una forma de concebir el mundo que ha venido siendo habitual desde que él la plasmó en sus libros, pero que en modo alguno era algo "normal" en sus tiempos. En aquel entonces el término "naturaleza", tal y como lo consideramos hoy era simplemente desconocido. El mundo, al menos en occidente, era simplemente el escenario donde se desarrollaba la vida y la actividad humana, y era algo que simplemente nos pertenecía, algo destinado a ser conquistado, domado, explotado y esquilmado por los seres humanos, los reyes de la creación, los animales, las plantas y el conjunto de los seres vivos eran fundamentalmente estudiados en función de su utilidad, clasificados, etiquetados, disecados y dibujados como cualquier otro objeto, los investigadores trabajaban fundamentalmente en sus laboratorios y bibliotecas y solamente se desplazaban fuera de los mismos para recoger espécimenes, que luego analizaban, diseccionaban y clasificaban... antes de Humboldt a nadie se le había ocurrido realizar una investigación de la naturaleza "en vivo", estudiando la flora y la fauna en su hábitat natural, estableciendo relaciones entre la vegetación y el clima, entre las especies y su hábitat, y la relación entre unas especies y otras... todo se sacaba de la naturaleza, se diseccionaba y terminaba convertido en un saber muerto para ser coleccionado en museos y en sesudos trabajos cuya principal obsesión era la taxonomía y la clasificación. Ahí terminaba todo.


Humboldt fue un visionario, se dio cuenta que era inútil describir las especies animales y vegetales sin tener en cuenta su entorno, se dio cuenta de que había grandes semejanzas entre las especies vegetales y el clima, la interdependencia entre estas, las similitudes de la fauna y flora de diferentes continentes, de que la naturaleza era un todo interconectado donde la vida de animales y plantas... y por supuesto la acción del hombre, era un elemento de suma importancia. El romanticismo como corriente artística y filosófica en lo que más tarde sería Alemania propuso una nueva visión del mundo y del papel del hombre en la naturaleza, Humboldt trajo esa nueva visión al mundo de la ciencia, hubo un antes y un después de la publicación de sus trabajos. Nunca ha habido, ni seguramente nunca lo habrá, un científico más popular en todo el mundo... la fama que hoy otorgamos a un Newton o a un Einstein solo son comparables, y no mucho, a la fama que llegó a tener Von Humboldt en vida, es curioso que hoy sea uno de los personajes de la ciencia más olvidados... sin embargo lo que no ha sido olvidado para nada son sus ideas, hoy más presentes que nunca, sus ideas acerca de la interconectividad entre todos los seres vivos, la alarma ante el papel destructor de los ecosistemas del hombre, el aviso acerca del cambio climático que podían provocar las actividades humanas, la defensa de la libertad y su mensaje contra el colonialismo expoliador de recursos y contra la esclavitud, la necesidad de compartir los conocimientos científicos y de que el mundo de la ciencia debe estar por encima de las enemistades políticas... desde que él vivió, miles, millones de personas han participado de sus ideas sin haber leído nunca nada de Humboldt ni haber sabido siquiera de su existencia.


América Latina.
Humboldt protagonizó un increíble viaje por América Latina que duró cinco años y donde navegó por el Orinoco, cruzó la selva, visitó los llanos venezolanos, escaló montañas y volcanes, tomó miles de notas y dibujos y recogió miles de espécimenes para los museos, aquel viaje que realizó por la entonces América colonial española por cuestiones del azar, ya que las guerras napoleónicas condicionaron en gran medida su destino, fue en verdad memorable. En Europa llegó a conocer al joven Simón Bolívar en la época en que este empezaba a gestarse como revolucionario, años más tarde Bolívar llegó a decir que Humboldt era quien realmente había "descubierto" América, es decir, no su descubridor como Cristobal Colón, sino el primero que realmente "vio" América, no es extraño que el lugar del mundo donde más se recuerda al naturalista prusiano y su legado sea precisamente América Latina. El científico realizó incontables elogios de la naturaleza salvaje latinoamericana, era un enorme contraste para un europeo que vivía en un continente sometido durante milenios a la acción modificadora del hombre encontrarse con un continente donde había todavía enormes zonas vírgenes y donde podía observa a la naturaleza en estado puro... precisamente por ello comenzó a ver las primeras señales alarmantes de deforestación, de modificación del medio ambiente, de desecación de lagunas antiguamente abundantes... fue el primero en dar la voz de alarma sobre los efectos de la tala indiscriminada de árboles en el clima, en ver cómo la acción humana podía convertir un paraíso natural en un erial.


Humboldt se podía haber limitado a realizar un trabajo más convencional, sin embargo aquí estamos ante el primer naturalista y científico "total", Alexander Von Humbold era un prodigio intelectual cómo ha habido muy pocos en el mundo, le interesaba todo, leía sobre todo, poseía una memoria prodigiosa, su vista abarcaba desde el mundo de las estrellas al mundo microscópico, en su viaje gastó la mitad de la fortuna que había heredado de sus padres en comprar una buena colección de los mejores aparatos de medición de la época, barómetros para medir la presión, termómetros, cianómetros para medir la intensidad del azul del cielo... conforme se movía miles de kilómetros con su fiel ayudante, el botánico francés Aimé Bonpland, no dejaba de tomar medidas de presión, temperatura, observar los cielos, tomar muestras de plantas, minerales, capturar ejemplares, dibujar y tomar notas de absolutamente todo... hasta de interesarse por las gentes y las culturas locales y sus idiomas, no había absolutamente nada que quedase fuera de una curiosidad omnívora y devoradora, alimentada además por una voluntad de hierro, un enorme amor al trabajo y una inmensa inteligencia, nunca el mundo de los exploradores ha tenido un ser humano mejor dotado que él, trabajador, inteligente, valiente... hay hechos de su vida que nos hacen preguntarnos una y otra vez ¿pero de qué pasta estaba hecho este hombre?, si las personas de hoy en día parecemos pigmeos a su lado... mejor no comentar nada de sus contemporáneos. 

Ese viaje de cinco años le proporcionó material sobre el que reflexionar y estudiar el resto de su vida, de hecho no realizó más viajes como aquel durante muchos años simplemente porque no pudo, los ingleses de la Compañía de Indias Orientales, evitaron a toda costa proporcionarle el visado para que viajara a las colonias inglesas y a la India, no podían consentir que un naturalista que había lanzado abundantes soflamas contra el colonialismo, la esclavitud y la expoliación de la naturaleza en sus trabajos tras su viaje por la América colonial española visitara la India... no podían arriesgarse a que tras el mismo escribiese posteriormente sus trabajos, que para aquel entonces eran ya inmensamente populares en toda Europa y América, sin duda alguna no hubiese dejado en muy buen papel a los británicos, tal y como había hecho con los españoles años antes.

La última pieza del puzzle.
La vida le proporcionó otra oportunidad de viajar cuando el Zar de Rusia le invitó, o más bien accedió a sus ruegos, a viajar por su imperio, era 1.829 y tenía ya sesenta años, aunque le controlaron todo lo que pudieron durante el mismo para evitar críticas al gobierno zarista y el interés principal del viaje era el descubrimiento de nuevas materias primas... algo que Humboldt que había sido inspector de minas antes de su aventura americana cumplió sobradamente al señalar a los rusos dónde podían encontrar diamantes, lo que finalmente ocurrió cuando hicieron prospecciones justo donde él les había recomendado hacerlas, el viaje fue finalmente más de lo que se esperaba en un principio. Aquel viaje de más de 16.000 kilómetros por la Rusia siberiana era la pieza que le faltaba al rompecabezas que estaba ya montando en sus investigaciones, a falta de viajar al Himalaya por culpa de la negativa británica, algo que Humboldt lamentó toda su vida, pudo por fin realizar estudios comparativos de la fauna y la flora asiáticas con todo lo que había averiguado y estudiado sobre la flora y fauna europeas y americanas (además de todo lo que sabía de otros continentes gracias a la aportación de muchos científicos con los que estableció la red de intercambios más grande de aquel entonces), todo encajaba, no encontró ningún dato que fuese en contra de sus teorías sobre el clima y la biodiversidad de la tierra... pudo centrarse en la redacción de la que fue su obra más ambiciosa, "Cosmos", la que finalmente le terminaría de dar una enorme fama.


Andrea Wulf, nacida en la India aunque de nacionalidad alemana y residente en Gran Bretaña, ha realizado un ensayo sorprendentemente bello e interesante, uno de esos libros que van a ser recordados por mucho tiempo y que trata de devolver a la fama a uno de los científicos y exploradores más grandes de todos los tiempos. Resulta increíble que un hombre que en 1.869, cuando llevaba ya una década muerto y se conmemoraba el centenario de su nacimiento, fue recordado en todo el mundo, con discursos, desfiles, fiestas con fuegos artificiales, actos conmemorativos de todo tipo en Europa, Estados Unidos, América Latina, Australia... y hoy apenas se le recuerda fuera del ámbito académico, Humboldt debe ser la persona más injustamente olvidada de todos los tiempos. De ahí el afán de Andrea de escribir un ensayo que honre su memoria, que le haga justicia y sobre todo que muestre una y otra vez la plena vigencia de sus ideas. 


Su legado.
El libro por ese motivo no se detiene cuando llega al momento de la muerte del científico, hay cuatro capítulos dedicados a cuatro importantes personas, alguna de ellas mucho más conocidas que él, que fueron quienes fueron principalmente porque se inspiraron en sus libros y sus ideas... hablamos de Charles Darwin ¿a que os suena?, Henry Thoreau, George Perkins Marsh, Ernst Haeckel y John Muir. El padre de la teoría de la evolución por ejemplo nunca se hubiera embarcado en el Beagle si no hubiese conocido los trabajos de Humboldt, él mismo lo dijo, ambos llegaron a conocerse y profesarse una gran admiración mutua, los trabajos del científico prusiano fueron toda una inspiración para Darwin y él siempre lo admitió. Thoreau, el autor de Walden vio en las ideas de Humboldt y en su visión poética de la naturaleza, un mundo donde no solamente había que dejar entrar la visión racionalista sino donde había que usar la imaginación y la fantasía propias del arte, ese fue uno de los más bellos legados de Humboldt y que inspiró al filósofo americano en sus escritos sobre sus vivencias en la naturaleza. George perkins se inspiró en las ideas de Humboldt para escribir su influyente tratado "Man and Nature" donde ponía la voz de alarma en la destrucción de la naturaleza y donde se exponían múltiples ejemplos del impacto negativo en los ecosistemas, la contaminación y la destrucción del mundo que también sustentaba al ser humano, todo un jarro de agua fría que modificaba radicalmente la mentalidad utilitarista y mercantil que imperaba por aquel entonces (y por desgracia también ahora). 

Ernst Haeckel, fue quien precisamente inspirado por las ideas de Humboldt sobre la fusión del arte y la naturaleza acuñó el término "ecología", sus dibujos de microorganismos fueron muy populares y cientos de artistas, incluido nuestro inmortal Antoni Gaudí, se inspiraron en sus diseños para encontrar en la naturaleza motivos "artísticos", y es que las obras de Humboldt, no solamente transmitían conocimientos, algo previsible, sino también y por encima de todo el amor por la naturaleza que su autor poseía y su visión emotiva y poética de los paisajes, las selvas, los desiertos y las montañas... trataba de plasmar ese asombro y esa fascinación que ha embargado a los exploradores del mundo natural desde sus comienzos y seguramente lo hizo mejor que nadie. La gente leía sus obras y se sentía transportada a una selva sudamericana, a la visión de un atardecer en los Andes, o a la descripción de un amanecer en el desierto... la poesía y la emoción no estaba reñida con la divulgación científica, todo lo contrario, Humboldt era consciente de un hecho que en ocasiones se olvida facilmente, que del conocimiento de la naturaleza surge la pasión y el amor por la misma casi inevitablemente, y que no se puede amar lo que no se conoce.


Ese espíritu poético y romántico de la naturaleza caló especialmente en un incansable viajero, naturalista y aventurero norteamericano llamado John Muir, a través de la obra de Humboldt penetró en él el "gusanillo" por los viajes y la contemplación de los vastos espacios naturales y con los años se convirtió en el principal valedor de la causa de la conservación de la naturaleza en los Estados Unidos, se puede afirmar que gracias a él se constituyeron los primeros espacios protegidos en esa nación y en el mundo, si otros como el nombrado Perkins Marsh ponían el acento en la conservación de los espacios naturales para evitar su destrucción y mantener su posterior aprovechamiento por el hombre Muir fue el primero en defender los valores de la naturaleza salvaje por sí misma, de forma independiente a cualquier aprovechamiento práctico de la misma. Fue también el primero en llevar el ecologismo a la acción política y luchar contra leyes y acciones que perjudicasen el medio ambiente, una lucha que continúa más viva que nunca y que en principio fue inspirada por las ideas de Humboldt con las que Muir se familiarizó desde su juventud.

Para terminar y para los curiosos que no le tengan miedo, o le hagan ascos, al inglés un enlace a Youtube en el que podemos ver a la autora en un vídeo presentando su libro, aquí tenéis otro, más largo e interesante con la autora presentando su trabajo y muy bien acompañada por Brian Cox en el empeño, y finalmente otro enlace a un artículo sobre la publicación de este ensayo.


Lo mejor: Un trabajo extraordinario, un libro MARAVILLOSO, ameno y muy bien escrito, que consigue enganchar al lector desde la primera página, que no puedes dejar de leer, que ha obligado a su autora a viajar por medio mundo siguiendo las huellas del coloso prusiano, un libro bellamente presentado y muy bien editado, repleto de dibujos en blanco y negro y a color, un ensayo que trata de devolverle a Humboldt algo de la fama que nunca debió de perder, y que nos muestra hasta que punto somos deudores suyos. Aviso a los lectores de ensayos históricos y científicos: este seguramente es el mejor libro que te vas a leer este año si te animas a ello... y seguramente también el año que viene, así que ¡ya estás tardando! :-).

Lo peor: Me gustaría que este libro no fuera un punto y final en relación a Humboldt, algún ensayo hay sobre el científico publicado en castellano, pero muy poco en relación a lo que merece su influencia y su obra. El libro aunque es muy completo y está atiborrado de datos sobre la vida y los trabajos del científico adolece de cierta falta de citas del mismo... hubiera sido estupendo poder incluir más párrafos provenientes de su obra. Dada la extensión de la misma creo que un ensayo recopilatorio de algunos de sus mejores textos hubiera sido una muy buena idea tanto para incluir en este libro como para una futura y probable segunda parte, se queda uno con ganas de leerle directamente y frustra un poco el ver que poquito hay de sus obras traducido al castellano. Editoriales, por favor, rescaten la obra de Humboldt, que vale la pena.


domingo, 15 de enero de 2017

Yo no soy mi cerebro


"... la defensa de nuestra libertad (de nuestro libre albedrío) contra la noción corriente de que alguien o algo nos condiciona a nuestras espaldas, ya sea Dios, el universo, la naturaleza, el cerebro, o la sociedad. Somos absolutamente libres porque somos seres espirituales. Pero eso no significa que no pertenezcamos de algún modo al reino animal. No somos ni una pura máquina de copia de genes en la que se ha implantado un cerebro, ni ángeles extraviados en un cuerpo, sino las criaturas espirituales libres por las que nos tenemos desde hace milenios y que también nos debatimos políticamente por nuestras libertades."


Ficha: "Yo no soy mi cerebro. Filosofía de la mente para el siglo XXI", Markus Gabriel, Ediciones de Pasado y Presente, 293 páginas, ISBN: 978 84 944 95 076

Cuando leí hace ya un año el ensayo filosófico "Por qué el mundo no existe" del pensador alemán Markus Gabriel, me di cuenta de que estaba al comienzo de algo nuevo, habitualmente los ensayos filosóficos suelen marcarse objetivos mucho más modestos y con frecuencia disfrazan una ausencia real de ideas con una considerable cantidad de verborrea vacía, hay que leerlos como quien lee literatura o escucha música... y si de vez en cuando el escritor te arroja una idea interesante que te hace pensar, como el que arroja un hueso al chucho que le observa junto a la mesa, te puedes sentir agradecido. Pocas veces uno se encuentra con un ensayo original y pletórico de ideas que obligan al lector a ir despacio y repasar lo leído, pero a la vez proporcionándole toda la información que necesita y asegurándose de apuntalar bien el edificio que se está construyendo antes de pasar a levantar la siguiente planta... decía Nietzsche que había quien "enturbiaba las aguas para hacer parecer que son profundas", creo que es un defecto general de la filosofía con el que los lectores se encuentran una y otra vez... no es el caso de los libros que escribe Markus, por eso su primer libro, de título sensacionalista si, pero serio, riguroso, didáctico y elaborado con una atención constante hacia el lector no especializado me pareció una auténtica JOYA, una obra maestra. Tuve la sensación de que no volvería a leer un trabajo semejante en bastante tiempo. De hecho durante el año aunque la filosofía siguió siendo uno de mis temas favoritos no me topé con ningún trabajo de calidad similar, aunque sí que acumulé una buena cantidad de buenas lecturas.


Esa declaración de intenciones, esa voluntad de fundar una nueva rama de la filosofía denominada nuevo realismo, cuyo artífice original no es Markus Gabriel, aunque sí que va a ser a este paso su principal valedor, tenía necesariamente que cristalizar en un nuevo trabajo. Este que aquí comento aunque a priori no parezca tratar sobre el mismo tema, pronto el lector que en su momento leyese su primer libro se va a encontrar con un fondo y unas formas parecidas. Claridad expositiva, tono didáctico con una atención cuidadosa con el lector al que Markus "mima"... aunque no por ello no le exija pensar y le proporcione una buena batería de jugosas reflexiones, alusiones a la cultura popular, sentido del humor e ironía... se nota y mucho que Markus es un gran comunicador, que es un profesor universitario que ama su trabajo y que posee una inteligencia y una erudición fuera de lo común. A pesar de ese aspecto de vendedor de seguros y su habilidad para manejarse ante las cámaras no estamos ante un vendedor de humo... en una entrevista se defendía de aquellos que le acusan de escribir libros de filosofía para tontos argumentando que "muchas cosas que se publican en filosofía son intentos para demostrar que los autores no tienen nada que decir", tras leer algún que otro trabajo mediocre y compararlo con los libros de Markus la verdad es que no puedo estar más de acuerdo.



Neurocentrismo.
"Yo no soy mi cerebro", es el titulo, también sensacionalista lo se, de su segundo trabajo, si en el primero se detallaban las bases de esa escuela filosófica del nuevo realismo, en el segundo partiendo como base de la misma se interna en esa rama filosófica conocida como "filosofía de la mente", como decía antes aunque parece que se interna en nuevos temas pronto veremos la conexión que hay entre ese nuevo realismo y esta rama filosófica, básicamente el libro es un ataque a esa nueva moda denominada en tono despectivo por Markus "neurocentrismo", o sea, el intento de reducir los problemas del estudio de la conciencia, el Yo y la mente a bases puramente neurológicas. Es decir que a través del estudio del cerebro, su funcionamiento, su química etc tratar de elaborar una teoría del pensamiento y la mente, del Yo, en definitiva, con bases puramente científicas... dando de lado a la psicología, a la filosofía de la mente, la sociología etc etc. Parece un completo desbarre, pero esa es la dirección a la que incluso algunos filósofos se han apuntado, la idea es convertir los estudios neurológicos en la base y fundamento del estudio de la mente, y a partir de ahí sacar determinadas conclusiones, la más conocida y polémica vendría a ser que los seres humanos somos meras máquinas controladas por un órgano extraordinariamente complejo, el cerebro, cuya finalidad es meramente la transmisión de nuestros genes, el Yo, escrito así con mayúscula, vendría a ser poco menos que una especie de interfaz de usuario necesaria para el funcionamiento de todo el tinglado, una especie de icono del escritorio de Windows destinado a ocultarnos a nosotros mismos una inmanejable complejidad que a bajo nivel solamente se traduce en unos y ceros, o en reacciones químicas a nivel celular... por lo tanto con el tiempo y los avances en neurología, genética, biología molecular etc etc los estudios psicológicos, la filosofía y en general toda rama de las ciencias sociales o las humanidades que trate de esos asuntos tan escurridizos como la mente, el espíritu humano, la conciencia de sí o el Yo, quedarán completamente supeditados a los dictámenes científicos, e incluso desaparecerán conforme se desplieguen los nuevos conocimientos derivados del estudio "físico" del cerebro, su química y sus procesos. 



Markus en este libro opone unas cuantas objecciones, porque en el fondo y a pesar de la buena voluntad y la supuesta capacidad visionaria de algunos científicos como Edward O Wilson que en su excelente ensayo "Consilience. La unidad del conocimiento" vaticinaba, y defendía también, una futura unidad de las ciencias naturales y las humanidades, lo que en el fondo se trata y ese es el peligro apuntado por Markus, no es que el progreso humano se desarrolle mediante una comunicación entre las ciencias y las humanidades, que de todas formas ya existe en alguna forma, sino que las ciencias desplacen completamente en este campo a las humanidades. En el momento que un tema, como este del estudio de la conciencia y la mente, cae dentro del ámbito de la ciencia, se corre el peligro de expulsar a las humanidades... lo cual no solamente es un perjuicio para estas, cada vez más amenazadas en un mundo tecnificado y mercantilizado, sino también sobre todo para la propia ciencia. No sirve para nada una capacidad de correr, de volar o avanzar lo rápido que se quiera si la dirección es básicamente errónea, y esa capacidad de orientar en el sentido correcto, esa capacidad de dilucidar no la respuesta sino si la pregunta en sí está equivocada, es una actividad puramente filosófica. Markus en este ensayo irá desgranando una a una las objeciones que se pueden hacer a dicho planteamiento científico, el de reducir el estudio de la mente a coordenadas puramente físicas, aduciendo sobre todo una crítica que se puede hacer en buena medida a muchas investigaciones y a mucha ciencia de la que se hace hoy en día, ¡no seguir su propio método!. La ciencia posee un mecanismo para encontrar la verdad especialmente poderoso, pero ¿puede acaso aplicar su método al método mismo?, Markus señala que buena parte de lo que se nos presenta como teoría científica es en realidad IDEOLOGÍA, camuflada de objetividad, el santo grial de la ciencia... una verdadera quimera, tal y como muestra una y otra vez en este ensayo.

"La libertad humana es considerada ideológicamente un factor potencial de perturbación: si tengo la libertad de elegir mi motor de búsqueda, Google obtendrá menos beneficios. El ansia de monopolización está inscrita en las condiciones actuales de mercado. Aunque todos quieren tener la posibilidad de elegir (no se quiere tener en el supermercado un único tipo de salchichas o pepinillos, como en el socialismo real), desde la perspectiva empresarial se quiere, naturalmente, que todos los consumidores elijan sus propios productos, y por eso en realidad no tienen otra opción. Se trata de restringir la libertad en favor de caminos claramente marcados, de modo que el comportamiento de la humanidad resulte predecible. 

La humanidad discute pues sobre quién posee la auténtica vista de pájaro; quién o qué se desea tener como Dios: la ciencia, la tecnología, el progreso, Google o lo más clásico: Dios mismo."

La imposibilidad de una visión objetiva que elimine al observador, la falacia del homúnculo... el hombrecillo que observa nuestro mundo dentro de nuestra cabeza a través de nuestros ojos, la negación por parte de algunos científicos de los "qualia" o sensaciones subjetivas, el hecho de mirar hacia otro lado e ignorar que nuestro cerebro no solamente percibe el mundo exterior a través de los sentidos sino que también reacciona y elabora pensamientos a partir de otros pensamientos, los hechos culturales tan reales para todos, la interacción con otros seres humanos, las ideas que nos formamos sobre nosotros mismos, el aspecto emocional de los pensamientos... conforman una realidad tan rica y compleja que el mero hecho de creer que en un futuro próximo, o incluso lejano, todo va a ser posible de reducir a la observación y medición de los procesos cerebrales es más utópico inclusive que pensar en un futuro con la humanidad cómodamente instalada por toda la galaxia, vamos que hasta el universo descrito por Star Trek resulta más creíble.

Lo que está detrás en el fondo es la aparición de una nueva mitología, la sustitución de los dioses tradicionales, ya fuesen de carácter animista o los dioses patriarcales del monoteísmo, por nuevas creencias... en el progreso ilimitado que nos trae la ciencia y la tecnología, las cuales llegarán en un futuro a producir un salto en la evolución del ser humano, así lo creen muchos... y la palabra clave aquí es "creer"... porque se trata de una fe que en poco tiene que envidiar a las más delirantes elucubraciones de la teología y la metafísica, por mucho que se vistan con el disfraz de la ciencia. Esa crítica permanente a la metafísica, tenga forma religiosa o forma "científica" es precisamente el caballo de batalla del nuevo realismo preconizado por Markus Gabriel y otros, desenmascarar ideologías y creencias actuales que se disfrazan de otra cosa... de una falsa objetividad que ni existe ni puede existir. Porque como bien expresaba en el anterior libro, por mucho que uno amplíe la visión hasta abarcar el planeta, el sistema solar, la galaxia y el universo entero siempre existe la necesidad de situar a alguien que ve, y nunca podemos tener delante todo el universo porque el observador pertenece también al mismo y nunca podemos separarlo de él. 

Tras una abundante, y muy argumentada, crítica a la visión reduccionista científica respecto al tema del estudio de la mente humana, el libro aborda en su parte final una defensa del libre albedrío y libertad humanas. El ensayo quedaría cojo si solamente se limitase a señalar los supuestos errores de la concepción que identifica a la mente humana con el cerebro si no intentase añadir una conclusión o abrir un nuevo camino para el debate. El tema de la libertad, aparece al final, en el capítulo más importante. Las conclusiones de aquellos que defienden la visión del hombre-máquina son claras, la libertad no existe, estamos sumamente condicionados por la química y la fisiología de nuestro cerebro, de hecho la libertad vendría a ser una especie de ficción necesaria porque siempre en un segundo plano tenemos una serie de comportamientos prefijados, tendencias y preferencias de los que no somos conscientes. Dicho así suena muy burdo, pero esa teoría con diversas variantes mucho más sutiles parece que cada vez más toma forma conforme avanzan los descubrimientos e investigaciones de la neurología. La confusión entre determinación y libertad es un tema que será convenientemente aclarado por Markus, su conclusión es de que aunque hay muchos hechos que nos vienen determinados, inclinaciones que no hemos elegido, leyes de la física que no podemos violar etc hay muchos otros que son fruto de nuestra libertad de elección y que unos y otros terminan conformando todos los eslabones de la cadena causal que conduce a nuestras acciones. Somos libres por lo tanto, pero evidentemente no en todo ni en todas las cosas. Sin embargo la libertad existe y es nuestra, para bien o para mal, dé o no miedo, nos guste o no.

"Efectivamente, estar aquí es magnífico, pero no siempre ni para todo el mundo. Los seres humanos somos culpables de ello si no trabajamos conjuntamente para mejorar las condiciones de libertad, bienestar, salud y justicia en este planeta. Para nosotros no hay otro y tampoco podemos contar seriamente con otra vida en la que todo nos iría mejor. Por lo tanto, una tarea central en la filosofía es trabajar en el autorretrato del espíritu humano, en términos de una crítica de la ideología contra las vanas promesas de una eventual era posthumana."

Conclusión.
En definitiva estamos de nuevo, aún más si cabe, ante un ensayo excepcional, no es una crítica general hacia la ciencia ni mucho menos, ni es tampoco un libro anticientífico que promulgue una vuelta al pasado, es simplemente una llamada de atención a la conciencia crítica del lector, para que se de cuenta de cómo en ocasiones nos venden humo bajo el disfraz de la respetabilidad y la supuesta búsqueda objetiva de la verdad. Estoy seguro que muchos lectores habituales de ciencia, e incluso científicos ¿por qué no? disfrutarían de la lectura de este libro y posiblemente estarían también de acuerdo con muchas de sus conclusiones. Markus no critica la investigación, tan importante por ejemplo para los propósitos de la medicina y el tratamiento de las enfermedades neuronales, pero sí esa pretensión de ir más allá de su ámbito. Deja claro que una investigación seria de la mente ha de ser compartida por diferentes disciplinas, y tan absurdo es dejar de lado a la ciencia y lo que esta nos tiene que decir de los procesos puramente físicos, como dar de lado a las humanidades y al inmenso caudal de conocimientos sobre la mente y la naturaleza humana acumulado durante siglos por la filosofía, la literatura, la psicología etc. Markus es verdaderamente escéptico sobre ese posible y brillante futuro en el que el ser humano fusionado con la tecnología se convierte en algo distinto... y es fácil estar de acuerdo con él.

Para terminar un enlace a un post del blog "Hombre en camino" con un comentario sobre este brillante ensayo, mucho mejor que el mío de hecho :-).


Lo mejor: De nuevo un excelente ensayo de este joven filósofo germano (no ha cumplido todavía los cuarenta) que da aires nuevos a la filosofía y se convierte en uno de esos libros que cualquier lector habitual de ensayos filosóficos tiene que leer. Ameno, sencillo y a la vez profundo, didáctico, lleno de referencias culturales y de ironía... hay otro nivel posible en los ensayos filosóficos y Markus Gabriel juega en esta liga de honor. Muy bueno.

Lo peor: Que haya que esperar otro año, como mínimo, antes de tener otro libro suyo en las manos.



domingo, 8 de enero de 2017

Desayuno con partículas

"Si las puertas de la percepción se depurasen, todo aparecería ante nosotros como realmente es: infinito. Pues el ser humano se ha encerrado en sí mismo hasta ver todas las cosas a través de las estrechas rendijas de su caverna"

William Blake. Las bodas del cielo y el infierno.


Ficha: "Desayuno con ia partículas", Sonia Fernández-Vidal", Penguin Random House, 278 páginas, ISBN: 978 840 1348 136

Este año me he propuesto leer más ensayos sobre ciencia de lo habitual, aunque tengo la fortuna de tener muchas opciones disponibles decidí comenzar por este pequeño y ligero ensayo sobre uno de mis temas favoritos, la física cuántica, sin duda alguna la actual reina de la divulgación científica, por delante de la cosmología y la biología entre otras que le disputan el primer puesto.

Aunque se han apagado ya hace tiempo los ecos de aquel día de julio de 2.012 en que se anunció a bombo y platillo la "casi" confirmación experimental de la existencia del campo de Higgs, que es lo realmente importante ya que la partícula famosa tan nombrada, el mal nombrado bosón de Higgs, no es más que la confirmación de que dicho campo existe y su importancia estriba en que es el responsable de otorgarle masa al resto de las partículas del denominado "modelo estándar"... que de momento lleva todas las de ganar para constituir el más fiel reflejo de la realidad, aunque no esté ni de lejos completo ni exento de problemática.

Ese momento, el día del anuncio de la confirmación experimental, queda recogido en este bonito y simpático ensayo, en el mismo, la doctora en Óptica e Información Cuántica, Sonia Fernández-Vidal, nos propone un viaje introductorio por el mundo de la física cuántica a través de una serie de personajes ficticios, aunque basados en los autores del ensayo, ella misma y el periodista Francesc Miralles por ejemplo. El libro está concebido para que cualquier lector, independientemente de su formación científica, o con un mínimo de la misma, pueda captar, que no comprender, las más sorprendentes conclusiones descubiertas por esta otra revolución copernicana que lleva dándonos sorpresas y formando la base para la actual tecnología, esa misma que casi todos llevamos en el bolsillo, o con la que estoy escribiendo este comentario y gracias a la que pueden ser leídas estas palabras.

Si, la física cuántica ha demostrado ser la rama de la física que permite hacer las predicciones más precisas y a la vez hace tiempo que ganó el galardón de ser la más sorprendente, contraintuitiva, ilógica y fascinante... aunque también la más difícil de comprender. Es un consuelo que genios como Richard Feynman afirmaran con rotundidad que nadie la entiende... por eso cualquier obra de divulgación, no digamos ya una extra-light como esta, no puede pretender la hazaña imposible que el lector la entienda... aunque sí en cambio mostrarle sus descubrimientos, paradojas y hacerle pensar que tal y como dijo algún poeta, como Willian Blake en la cita que recojo aquí y que es la que da inicio al libro, o los místicos de todas las religiones:  que el mundo no es lo que aparenta ser, y que nuestro cerebro constantemente reconstruye la realidad, esa realidad que damos por definitiva y que parece tan sólida...


Este ensayo me recuerda mucho a aquel magistral "El mundo de Sofía", que aunque de corte filosófico inauguró una forma diferente de escribir ensayos, a través de un relato de ficción donde el mismo sea una mera excusa para informar al lector de la forma más amena posible. "La Puerta de los Tres Cerrojos" y "Quantic Love", obras anteriores a este, por lo visto siguen el mismo formato... no se si leeré alguna de ellas pero está claro que han despertado mi curiosidad y parecen, al igual que este "Desayuno con partículas", libros de divulgación ideales para comenzar a leer sobre física cuántica, sobre todo porque al igual que en cualquier otro tema, pero muy especialmente en este, hay que perderle el miedo... que el toro no es tan fiero como lo pintan y esta fascinante rama de la física se puede abordar desde muy diferentes niveles, no solamente como comentaba alguien en este blog hace mucho "aprendiendo primero matemáticas superiores", pues si el enfoque adecuado es primero entender desde un estudio serio ¿para qué pues los libros de divulgación para legos en la materia?. Recomiendo aparte de libros como este, que reconozco que pueden sonar a chirigota a lectores más habituales de divulgación, acercarse al tema a través del coleccionable "Un paseo por el cosmos" del que espero este año publicar varias entregas comentando alguno de sus títulos.

El tono ameno, directo y divertido del libro no está reñido con el rigor, de hecho aunque el libro es muy ligero y asequible nos presenta algunos de las curiosidades y problemas más profundos de la mecánica cuántica, asuntos como el hecho de que la mayor parte de lo que llamamos materia esté constituida de hecho por espacio vacío, la doble naturaleza de la luz como partícula y como onda, la emisión de energía por parte de los electrones no de forma gradual y contínua sino en "paquetes", el principio de incertidumbre que hace que no podamos conocer simultáneamente el momento o dirección y velocidad de una partícula y su posición concreta en el espacio, el hecho de estar casi siempre hablando de posibilidades o estadísticas... la decoherencia o cambio del comportamiento de la naturaleza al pasar del mundo subatómico al mundo macroscópico, el entrelazamiento, el "tunelado" o la capacidad de ciertas partículas para "atravesar" la materia, la creación de partículas directamente desde el vacío... la gravedad, el campo de Higgs, el acelerador de partículas del CERN, los sucesivos cambios en la concepción del cosmos a través de la historia... casi parece demasiado para un solo libro, y de hecho lo es, pero no olvidemos que estamos ante una obra introductoria, y que no por ello, al menos por mi parte, me ha parecido menos interesante.

No se si a otros lectores de divulgación les pasa, pero en mi caso olvido fácilmente muchísimas cosas... de ahí que una obrita sencilla y amena que me venga a recordar los principios más fundamentales, bueno, pues como que se agradece la verdad. Aparte de eso es sorprendente que incluso en una como esta uno advierta algún que otro momento "inspirador" que no recuerdo haber leído en ninguna otra obra de divulgación, así que bueno, me alegra que haya en el mercado editorial divulgadores que se acuerden de los legos en estas materias y que sin pedirnos demasiado nos abran un poco la puerta para entrever todo ese fascinante mundo de la física de partículas.


"Esta es una gran enseñanza de la físicica cuántica: hay que desafiar las ideas preestablecidas, aunque sea como un juego, si no queremos vivir limitados por un pensamiento único basado en verdades temporales que se van agrietando"

Lo mejor: Un libro sencillo y sumamente ameno, se lee casi de un tirón, y a pesar del tono coloquial y cercano con el lector, a pesar de la historieta de ficción que cuenta, no deja de apuntar a algunas de las manifestaciones más curiosas y profundas de la física cuántica. Difícilmente encontraremos uno mejor que este para iniciarnos en el tema, la autora trata de conseguir lo que a priori parece imposible... hacer que incluso a alguien lleno de prejuicios y que nunca haya leído un trabajo de divulgación científica sobre el tema termine "enganchado" con la física cuántica.

Me ha gustado particularmente la variedad del mismo, esa introducción histórica a las diferentes visiones cosmológicas, la utilización de las ilusiones visuales, las ilustraciones, y sobre todo esa introducción a la metodología de los "seis sombreros" inventada por Edward de Bono y que encuentro de lo más interesante. También hay datos y analogías que me han sorprendido y que evidencian que tras una sencilla obra de divulgación científica para legos se pueden esconder muchas cosas interesantes.

Lo peor: Evidentemente si el lector ya es "veterano" en estos temas, ya acumula unos cuantos ensayos sobre física cuántica leídos, seguramente este librito le va a saber a poco, incluso alguno habrá que prefiera otros enfoques menos fantasiosos e infantiles y vaya "al grano". Hay multitud de libros más "serios" y completos que este, por ello quien busque ante todo información evidentemente ignorará tanto este como cualquiera de los demás trabajos de la autora... pero es que este es un libro destinado a un tipo concreto de lector, aquel que tiene curiosidad sobre el tema pero a la vez se siente un poco intimidado y cree que quizás sea un asunto que le viene grande. Creo que no va a ser el último libro que lea de esta interesante y atípica divulgadora.



viernes, 6 de enero de 2017

La resistencia íntima


"Los frentes de la resistencia llevan también de un nivel a otro, a veces sin solución de continuidad. El resistente se resiste al contentamiento masivo. El resistente se resiste al dominio y a la victoria del egoísmo, a la indiferencia, al imperio de la actualidad y a la ceguera del destino, a la retórica sin palabra, al absurdo, al mal y a la injusticia"


Ficha: "La resistencia íntima", Josep María Esquirol, Editorial Acantilado, 178 páginas, ISBN: 9788 416011 445

Supe de la existencia de este libro a comienzos de 2.015 por una reseña que de él hizo la revista "Filosofía Hoy", me pareció una obra interesante, pero en aquel momento tenía demasiadas lecturas pendientes, vamos al igual que ahora, como para lanzarme alegremente a leerlo. Ha sido el reciente premio recibido por la obra, el Premio Nacional de Ensayo otorgado en 2.016 por el Ministerio de Cultura, el que finalmente me ha animado a acercarme a este pequeño ensayo. 

En el mismo su autor, Josep María Esquirol profesor de filosofía de la Universidad de Barcelona, defiende una utilización de la filosofía como parte de lo que denomina "resistencia íntima", básicamente una defensa a ultranza de la esfera privada como muro de contención contra la manipulación mediática y el aborregamiento del individuo que pretenden, entre otros, la política y la publicidad y que se nos presenta con un mensaje tentador, pero falso, contra el vacío interior, contra ese nihilismo tan bien retratado de forma simbólica en la obra de corte fantástico "La historia Interminable" de Michel Ende, ese ogro en forma de agujero negro que amenaza con devorarlo todo. 

El autor recuerda el ejemplo puesto por Voltaire en su relato "Cándido", el personaje principal del mismo, optimista impenitente que está convencido de la bondad del mundo y que llevado de esa forma de pensar no dejará de caer en problemas y desdichas, finalmente desengañado opta por renunciar a cambiar al mundo y centrarse en "el cultivo de su propio huerto"... es decir, volcar su acción a partir de ese momento a todo lo que constituye su esfera privada, a esa pequeña parte del mundo donde sí que pueden tener efecto sus acciones, el "huerto privado" vendría a simbolizar a su persona, su casa, sus posesiones, su familia, sus amigos y en definitiva el ámbito privado que sí puede estar bajo su control y donde puede aspirar a cambiar algo.

Como muy bien comenta el autor al comienzo del ensayo, el contacto con el nihilismo en cualquiera de sus formas, ya se sabe, la certeza de la muerte, la falta de fe y la comprensión del sinsentido que constituye tanto el mundo como la vida humana, nos puede habitualmente llevar a dos caminos, el primero es el camino de la autodestrucción, la depresión y el suicidio... el segundo es el camino del escapismo, escapismo a través de el consumo, de la colección de experiencias, de la obsesión por convertir la vida en una especie de proyecto... en definitiva una huida hacia adelante que nunca consigue llenar ese vacío interior. Hay una tercera forma, porque si como bien comenta J. M. Esquirol "vivir es resistir", resistir no solamente ante la enfermedad y la muerte en un mundo que poco o nada se preocupa por nuestra supervivencia, sino también por conservar nuestra esencia última, eso que nos convierte en seres humanos. Sería entonces una defensa enconada de esa pequeña esfera íntima que podemos convertir en un bastión contra el que se abatan inútiles las olas de la ideología dominante, el fanatismo dogmático, las llamadas al consumo inútil, y todo aquello que pretende despojarnos de nuestra humanidad haciendo "tabla rasa" y convirtiéndonos en una masa uniforme y aborregada. 


Una resistencia íntima que desde el principio se insiste en que no hay que confundir con el aislamiento ni con un talante reaccionario o narcisista, el resistente, idealizado por J.M. Esquirol, es un individuo que consciente de que no puede cambiar el mundo y de que tiene que aceptar las cosas como son, tampoco se resigna completamente y al menos trata de poner orden y construir una pequeña esfera privada donde sí que opere el cambio que el desea, deberá empezar por sí mismo como núcleo de dicha esfera privada, pero pronto tiene que extender su acción a su casa, familia y círculo más cercano... y si hace falta para defender dicho círculo, participar en la lucha y acción política pues se realiza y punto. La llamada a la resistencia no está reñida con la participación en lo público ni con la renuncia al mundo, al contrario, según el autor se da la paradoja de que esa aparente reclusión y foco centrado en nuestra esfera íntima terminará repercutiendo necesariamente más allá, porque en ocasiones será necesario realizar acciones, u oponerse a otras, que la pongan en peligro. Una especie de "wu-wei" filosófico, un "dejar hacer" que me recuerda mucho a la actitud de los sabios taoístas, que en modo alguno es una llamada a la inacción o a la pereza aunque lo pueda parecer, ni tampoco al aislamiento... todo lo contrario, más bien supone un abandono de sí para volcarse en aquello con lo que convivimos cada día y que tenemos constantemente a nuestro alrededor.

Cobran especial importancia el hogar y la vida cotidiana, se reivindica su valor y la autenticidad de una vida vivida por y para los seres más queridos, como comentaba antes esa resistencia íntima no es ninguna llamada al narcisismo o al egoísmo, al pensamiento reaccionario y al aislamiento, muy al contrario, es una llamada a la sencillez y a valorar aquello que precisamente tiene más valor y a lo que solo damos importancia cuando se pierde o se pone en peligro. De ahí también la atención y la importancia que también se da al cuidado del cuerpo, el propio y el de los demás, de llevar una vida sana y de evitar los excesos... También tiene su cabida en el ensayo el rechazo al dogmatismo imperante, que muchas veces se reviste con el disfraz de las modas, y en general de todo lo que se acepta sin cuestionar, aquí es donde empieza a insinuarse el papel de la filosofía como parte de la "resistencia íntima".

"Pensar es una experiencia porque no deja las cosas como estaban. El pensar sitúa en un camino de transformación personal: no sólo al final, sino ya a medio camino, no se es quien se era. Pensar es reflexionar: volverse hacia sí mismo y hacia la originalidad de la vida, que resulta ser, al mismo tiempo, una transformación, una conversión"

Y es que no estamos ante un ensayo de auto ayuda ni de espiritualidad, aunque el espíritu de ambas esté presente de una forma u otra en este breve y denso ensayo filosófico, por eso nos encontraremos con numerosas alusiones a conceptos de otros filósofos cuando vengan a cuento, y con un estilo y forma que me recuerda mucho al del filósofo Biung Chul-Han, un ensayo breve, denso y en este caso además muy bien escrito, que invita a visitarlo en más de una ocasión y que será del agrado de cualquier lector habitual de filosofía. Como muy bien dice J.M. Esquirol "La reflexión filosófica llega tarde -como siempre-, pero llega. Lo que la mueve hace que, sin embargo, no pueda detenerse satisfecha." La filosofía puede formar parte de esa resistencia íntima, de hecho es imposible adoptarla sin una cierta actitud filosófica, sea uno consciente o no, una idea con la que resulta fácil estar de acuerdo cuando uno se da cuenta de cómo la filosofía en ocasiones es un posicionarse contra corriente y sobre todo cuando uno advierte que esta, es la principal valedora del pensamiento crítico, hoy más necesario que nunca. 

Es curioso que en una entrevista J.M. Esquirol daba la impresión de que esta obra suya iba a ser como una especie de preámbulo a otras de carácter más político, su especialidad, y que no sea ese precisamente el ámbito en el que ha querido situarla, "La resistencia íntima" por lo tanto tiene mucho de declaración de intenciones y de texto filosófico fundamental, como de partida, para otras obras más ambiciosas y mundanas, y por eso mismo seguramente es un texto especialmente valioso en los tiempos que corren, no hay que olvidar ni perder de vista los comienzos, la base y los fundamentos del pensamiento crítico, y este pequeño ensayo puede resultar ideal para ello.

"Reconocemos que resistencia íntima es el nombre de una experiencia, propia de la comarca de la proximidad; comarca que no es visita de un día, sino habitual estancia. Pero hoy cuesta quedarse en ella. La proximidad no se mide en metros ni en centímetros. Su opuesto no es la lejanía sino, más bien, la ubicua monocromía del mundo tecnificado."

Lo mejor: Un bonito y sencillo texto filosófico, una llamada a la sensatez en estos tiempos de prisas, bombardeo mediático y sobre todo estúpido dogmatismo. Muy recomendable como cualquier obra que mueva a la reflexión y al replanteamiento de todo aquello que de verdad importa en la vida.

Lo peor: Escrito dentro de las coordenadas filosóficas, de ahí que si bien los lectores habituales de obras y ensayos filosóficos podrán apreciarlos dudo mucho que vaya a tener muchos lectores, o que vaya a gustar, fuera de ese ámbito. También aunque el ejemplo del personaje "Cándido" de Voltaire es apropiado, me hubiera gustado ver al autor enjuiciando, para bien o para mal, y proponiendo otro ejemplo que creo mucho más apropiado para el tema que nos ocupa, el de Montaigne, para mí paradigma de la actitud "resistente" que tan bien describe Esquirol en este libro. Si en Cándido encontramos el punto de partida y el porqué de esa actitud de resistencia, en Montaigne en cambio tendríamos la culminación de la misma... pero eso ya sería otro libro ;-).

sábado, 31 de diciembre de 2016

Voces de Chernobíl

"Si el libro que leemos no nos despierta como un puño que nos golpeara en el cráneo, ¿para qué lo leemos? ¿Para que nos haga felices? Dios mío, también seríamos felices si no tuviéramos libros, y podríamos, si fuera necesario, escribir nosotros mismos los libros que nos hagan felices. Pero lo que debemos temer son esos libros que se precipitan sobre nosotros como la mala suerte y que nos perturban profundamente, como la muerte de alguien a quien amamos más que a nosotros mismos, como el suicidio. Un libro debe ser como un pico de hielo que rompa el mar congelado que tenemos dentro."

Franz Kafka a Oskar Pollak, carta de 1.904



Ficha: "Voces de Chernóbil. Crónica del futuro", Svetlana Alexiévich, Random House colección Debolsillo, 406 páginas, ISBN: 9788 49062 4401

Dicen que una imagen vale por mil palabras, yo mismo lo creía hace años, y la verdad es que cuando lees obras como esta que comento hoy aquí, en este último día del año, te das cuenta de que pocas veces se ha dicho una estupidez más grande que esa.

Como la gran mayoría de los lectores supe de la existencia de la obra de esta periodista bielorrusa solamente después de que le fuera concedido el premio Nobel en 2.015, el mercado editorial español se lanzó a reeditar, y a editar también, sus principales obras, seguramente ya habían sido editadas con anterioridad en castellano, pero en mi caso nunca me llamaron la atención ni por supuesto las vi nunca en los montones de "novedades" que las librerías suelen mostrar como gancho al alcance de la mano.

Durante más de un año hojeé curioso sus libros, sin decidirme a adquirir ninguno, vi que en todos ellos había una unidad temática, la descomposición de la URSS principalmente, pero también obras que nunca hubieran podido salir a la luz antes de 1.990... e incluso que todavía parece que levantan ampollas, de hecho Svetlana Alexiévich sigue despertando animadversión tanto en su país, Bielorrusia, donde este libro por ejemplo sigue prohibido, como en Rusia por su postura crítica ante el presidente Vladimir Putin. En sus entrevistas deja bien claro que el camino hacia la democracia de Rusia como de las ex-repúblicas es largo y complicado, no bastaba con echar a los comunistas del poder, pues muchos de los resortes dictatoriales y la mentalidad de la gente de un estado totalitario siguen todavía en pie, aunque no ondee la bandera de la hoz y el martillo en los edificios gubernamentales.

Así que empecé por este, un libro de bolsillo, económico, traducido a más de 20 idiomas, un libro que tan solo por los testimonios que recoge y por lo que significa hubiese merecido no uno sino varios premios Nobel. De hecho me da la impresión de que después de la concesión del Nobel en 2.015 a Svetlana ya solo pueden conceder premios Nobel en plan "coña marinera"... el ejemplo lo tenemos este año.


Lo que cuenta Svetlana Alexievich en este libro va más allá de lo que cualquier escritor podría relatar, va más allá del sufrimiento y del horror... llega a comunicar cosas que no se pueden ni expresar. Y lo hace porque en el formato escogido, y típico de esta escritora y periodista, se limita a recoger los testimonios de personas que vivieron, y siguen viviendo, aquel horror indescriptible, mujeres de "liquidadores" fallecidos, políticos, científicos, niños, ancianos campesinos, exiliados, habitantes clandestinos de la zona de exclusión, militares, fotógrafos, médicos... todo un coro de testimonios, en ocasiones uno cree que ha leído lo más fuerte que podía haber leído en toda su vida... hasta que el siguiente testimonio le hiela la sangre en las venas. Todos los ángulos, todas las variantes, todo el espectro del horror, del sufrimiento, de la maldita estupidez humana... y más, mucho más de lo que se pueda imaginar, quien piense que sabe todo lo relativo a esa catástrofe que se puede saber no puede ni imaginar lo que se va a encontrar en este libro. Hay documentales en Youtube, uno especialmente interesante que muestra el estado actual de la zona de exclusión... uno lo ve todo tan verde y tan lleno de vida (excluyendo la vida humana) que siente como la esperanza surge... pero es una sensación engañosa y traidora, la radiación no se ve... las imágenes en este caso solo son la punta del iceberg.




Realmente hubo dos catástrofes aquel 26 de abril de 1.986, la primera un accidente en una central nuclear, la segunda un pueblo atrapado en un régimen autoritario que se comportó de una forma criminal e irresponsable, estúpida en grado sumo, y que empeoró la situación y acarreó más desgracias que las que hubiese podido haber en cualquier otro país del mundo, exceptuando alguno otro de la misma calaña. Naturalmente es fácil decir, y esa es la versión oficial, que el sacrificio de miles salvó a millones. La preocupación inmediata de las autoridades fue siempre evitar que cundiera el pánico, evitar las injerencias del exterior, evitar que se cuestionara al régimen, fingir que todo estaba bajo control... vamos lo que cualquier régimen autoritario haría, aunque es fácil llevarse las manos a la cabeza ante tanta incompetencia criminal, de verdad que los niveles de la misma llegaron a extremos imposibles de imaginar, también es fácil imaginar cual sería la actuación de muchos gobiernos... en nuestro país también hay centrales nucleares, ya sabemos que son más seguras que las soviéticas... pero me gustaría saber si existe algo parecido a un protocolo de seguridad para casos de un accidente nuclear, y si este posee los medios y recursos suficientes como para ponerse en marcha de forma inmediata... mejor no pensar en ello ¿verdad?, la URSS lo tenía... pero estaba pensado para el caso de una guerra nuclear, no para un accidente de lo que para ellos eran las centrales más seguras del mundo... o eso decía su propaganda. 

Lo cierto es que Chernóbil destapó la caja de Pandora y mostró mejor que ningún otro acontecimiento las mentiras y la vacuidad del estado soviético, demostró que allí no había nada más que propaganda y engañabobos... que no obstante la población se había tragado y asimilado durante décadas, Chernóbil fue un duro despertar a la realidad, pues los átomos y la radiación nada entienden de política y de mentiras. Por eso aún hoy hay secretismo con mucho de lo ocurrido aquel nefasto 1.986, por eso se destruyeron miles de documentos, por eso treinta años después apenas hay libros sobre el tema... porque es de una magnitud tan monstruosa que lo más cómodo es mirar a otro lado.




Svetlana pasó diez años preparando el material de este libro, dándole forma, el libro se publicó en 1.997, esta es una nueva edición que data de 2.005, un año antes del vigésimo aniversario, que imagino que fue ampliada y revisada por la autora, además de añadirle un epílogo nuevo y extender un poco el prologo con información actualizada. Su aportación al relato básicamente se centra en escoger los testimonios, añadir notas de página cuando la situación lo requiere, añadir comentarios entre corchetes para aludir al estado anímico de su entrevistado... y poco más, este testimonio coral por lo tanto va más allá de lo que cualquier historiador pueda recoger y ampliar con datos y cifras, quien quiera empaparse de los detalles de los hechos y el porqué del accidente tiene a su disposición información de sobra... lo que no encontrará es justo lo que Svetlana recoge en su libro. Y es que todavía seguimos sin digerir lo ocurrido hace treinta años en aquella central... habría un segundo capítulo de la historia con lo ocurrido en Fukushima en Japón en 2.011... me pregunto si a estas alturas somos conscientes del peligro que encierra la energía nuclear de uso "pacífico", ni es el tema de este libro ni tampoco de este blog... ya lo sabía, pero ahora tras leer el libro de Svetlana cada vez que alguien comente lo "segura" que es la energía nuclear me va a dar la risa.

Poco más que añadir, a este comentario, una recomendación al visitante ocasional ¡léelo! ... si crees que has leído algún buen ensayo en tu vida o que has leído algo realmente terrible o espeluznante, no tienes ni idea. Tampoco es un libro pesimista en el fondo... al fin y al cabo nos muestra los testimonios de supervivientes, pero hay una diferencia con los testimonios de los supervivientes de un campo de concentración, de una catástrofe convencional o de una guerra, una diferencia fundamental.

El subtitulo del libro lo dice todo "Crónica del futuro", porque Chernóbil NO es un episodio cerrado, un accidente nuclear se asemeja a arrojar una piedra al centro de un lago en calma... puedes medir y precisar donde ha golpeado el guijarro en la superficie, pero el golpe no solamente se produce en ese punto determinado, se crean ondas en el agua que se expanden más y más afectando a toda su superficie... estamos sufriendo todavía las consecuencias de esa expansión, solo cuando haya pasado mucho más tiempo, varias generaciones, se podrán conocer en toda su extensión las dimensiones de la tragedia, y al igual que en lo ocurrido en Fukushima nos encontramos con la misma política de silencio por parte de las autoridades, la misma actitud de mirar para otro lado... porque seguramente lo que se ve si uno gira la cabeza y mira de frente es demasiado horrible. Esa es la mirada que Svetlana comparte con sus lectores, dar voz a las personas que nunca pudieron hablar sobre lo ocurrido... no hay palabras para describir el estremecimiento que le embarga a uno cuando lee algunos testimonios, te das cuenta de que el dolor y el sufrimiento humano posee más caras de lo que uno imagina. 


Ya el primer capítulo con ese testimonio de la viuda de uno de los bomberos que acudió a la central a apagar el incendio de la fatídica noche del 26 de abril, un capítulo donde se mezclan a partes iguales, el horror, el sufrimiento, la muerte y el amor... a uno se le ponen las tripas del revés, y eso es solo el "aperitivo", no hay, no puede haber ningún lector indiferente a esta obra, si la lees te vas a conmover, salvo que seas un robot claro... te conmoverás como padre, como amante de los animales, como persona sensata, como conocedor de la ciencia... hay muchos nervios pulsados por los testimonios, algunos dolorosos, en ocasiones también uno se echará a reír... una risa macabra, propia del humor negro, pero que también forma parte de lo mismo. Hay cien maneras distintas de sentirse mal con este libro, incluso de mover la cabeza y pensar ¡no puede ser cierto! ¡no es verdad lo que estoy leyendo! ¡no podían ser tan estúpidos!... la sensación es aterradora, lo aseguro, y lo peor de todo es que la tragedia sigue tan viva hoy treinta años después, de que Chernóbil es el futuro que nos espera.

"Al despedirnos nos dieron un apretón de manos y nos entregaron un certificado en que expresaban su agradecimiento por nuestra entrega. Mi padre recordaba y contaba sin parar. La última vez que regresó del hospital nos dijo -Si sobrevivo, adiós a la química y a la física. Dejaré la fábrica. Solo trabajaré de pastor-.

 Mamá y yo nos hemos quedado solos. No iré a estudiar al instituto técnico, como quiere mi madre. Al que fue mi padre. Tengo un hermano pequeño. Le gusta jugar a Chernóbil. Construye un refugio, cubre de arena el reactor... O se viste de espantapájaros y corre detrás de la gente y los asusta: -Uh, uh, uh... ! ¡Soy la radiación! ¡Uh, uh, uh...! ¡Soy la radiación!. Aún no había nacido cuando ocurrió aquello"



Lo mejor: Un ensayo impresionante, brutal, que no dejará a ningún lector indiferente, un libro que cumple todas las características esgrimidas por Kafka en la cita con la que encabezo este comentario, y que hay que leer, si o si, vamos si uno es un lector mínimamente serio.

Lo peor: Que Chernóbil sigue vivo... que viendo las medidas de seguridad, la construcción de un nuevo sarcófago (que solo estará operativo 100 años) y el desastre posterior de Fukushima, así como la apertura de nuevas centrales nucleares uno se da cuenta de que no hemos aprendido nada, y de que la irresponsabilidad de los políticos mezclada con la ausencia de ética de muchos hombres de ciencia, ya que esta no se ocupa de lo que está bien o mal... solo de la "verdad", me da la risa de nuevo, políticos irresponsables y hombres de ciencia ciegos forman un cóctel verdaderamente letal que volverá a explotar antes o después. Te puede pasar lo que a uno de los protagonistas del libro, lo que a mí, que ya se le han quitado para siempre las ganas de leer ciencia ficción, y de que te das cuenta de que el ser humano no tiene remedio, que somos la especie más estúpida de la evolución. 

lunes, 26 de diciembre de 2016

¿Tenemos suficiente inteligencia para entender la inteligencia de los animales?

"La diferencia mental entre el hombre y los animales superiores, aun siendo grande, ciertamente es de escala y no de tipo."

Charles Darwin.

Ficha: "¿Tenemos suficiente inteligencia para entender la inteligencia de los animales", Frans de Waal, Tusquets editores, 365 páginas, ISBN: 9788 490 662502

Si te interesa el mundo de los animales, si tienes alguna mascota, si crees que la zoología es un tema apasionante y no has leído ningún libro de Frans de Waal la verdad es que no se a qué estás esperando, acude a la biblioteca o visita una librería... de verdad que no sabes lo que te estás perdiendo.

Tras "El bonobo y los diez mandamientos" y "La edad de la empatía" de Waal publica ahora este interesante ensayo donde pone en tela de juicio la mayor parte de lo asumido hasta ahora por la investigación sobre inteligencia animal, el título y la cita que encabezan este artículo lo dicen todo, o casi todo, los recientes experimentos sobre la cognición e inteligencia animal demuestran que aquel pensamiento de Darwin que parecía hecho muy a la ligera está resultando ser muy cierto.


Durante mucho tiempo no obstante se pensaba justo lo contrario, que la inteligencia humana tenía algo de especial... no solamente era netamente superior a la de los animales, incluso a la de los animales más inteligentes, algo por otra parte para lo que no hay necesidad de experimentación alguna... sino que era de un TIPO diferente, una vez aceptada como cierta la teoría de la evolución de Darwin daba la impresión de que en algún momento del pasado remoto hubo un salto evolutivo, una especie de comprensión súbita que elevó al ser humano muy por encima de todos los animales y le concedió la bendición, o maldición según se mire, de una inteligencia muy diferente, de tener conciencia de sí, consciencia, de ser autoconsciente y estar dotado de raciocinio, de capacidad de pensar... mientras que el resto de los seres vivos del planeta se movían principalmente por instinto en el caso del hombre había entrado el pensamiento y el raciocinio por la puerta grande, marcando un antes y un después, y una diferencia, un abismo fundamental entre este y los animales. La habilidad para fabricar objetos y principalmente la adquisición del lenguaje nos convertían en algo tremendamente especial... y la verdad es que se mire como se mire lo somos, pero no tanto como creíamos, en ese punto es en el que Frans de Waal y muchos investigadores de esa joven rama de la ciencia denominada etología, una especie de psicología animal, van descubriendo sorprendentemente que si queremos establecer una diferencia fundamental, de tipo y no de grado, entre el hombre y los animales hay que redefinir muchas cosas.



De hecho es sorprendente la ceguera de los estudiosos, de los experimentadores y científicos en general, durante años... llevados por la idea preconcebida que bien poco tiene de científica y mucho de dogma cuasi religioso, se negaban a aceptar muchos resultados y observaciones experimentales, Frans de Waal recoge en este libro una buena cantidad de ejemplos de experimentos defectuosos, conclusiones precipitadas, prejuicios y en general MALA ciencia que iba no ya encaminada al descubrimiento de la verdad, sino a encontrar pruebas que justificaran los prejuicios existentes... vamos el peor pecado que puede cometer un científico. Veremos una buena cantidad de ejemplos de experimentos defectuosos porque los experimentadores no tenían en cuenta la fisiología y el mundo sensitivo de los animales sujetos a experimentación... un ejemplo concreto e instructivo es el que se realizaron con elefantes, a los que se dejaba un palo tirado en el suelo y un racimo de plátanos fuera del alcance de su trompa, un mono no dudaría en coger el palo y utilizarlo para alcanzar los plátanos casi al instante, pues los simios están acostumbrados al uso de herrramientas para manipular objetos, pues bien los elefantes no hacían nada de esto, no cogían el palo para alcanzar los plátanos... se dedujo que la inteligencia del elefante era inferior a la del mono. Hasta que alguien se dio cuenta de que el elefante vive en un mundo predominantemente olfativo y auditivo, que son criaturas poco visuales en comparación con los simios, y que al agarrar un objeto con la trompa cierran su conducto nasal y quedan ciegos a los olores. Se repitió el experimento dejando un cajón de madera por la habitación... y se pudo comprobar cómo el elefante rápidamente iba a por el cajón, lo arrastraba, y lo usaba para auparse y conseguir llegar a los plátanos... incluso aunque el cajón estuviese fuera de la vista en otra habitación. Es un ejemplo de conclusiones precipitadas causadas por nuestro imperfecto conocimiento de la realidad sensitiva de un animal... así se podrían citar muchos ejemplos, el libro hace hincapié en este tema... de que tenemos que intentar ponernos en la piel del animal a investigar, pero ello requiere tiempo, paciencia, y sobre todo abandonar determinados prejuicios. 

Afortunadamente con el tiempo tras una serie de trabajos de etólogos y primatólogos menos escrupulosos con la corriente ideológica dominante que trataba a los animales como meros autómatas, fueron llegando otro tipo de conclusiones, sorprendentes pero a la vez rigurosas, que hacían tambalear el mundo de la supuesta supremacía humana, la idea preconcebida de que se estaba evaluando la inteligencia animal del modo correcto... veremos como los animales son capaces de experimentar sentimientos muy semejantes a los que poseemos los humanos, cómo son capaces de realizar comportamientos complejos donde se llevan a cabo alianzas políticas, simbiosis con otros organismos, cómo tienen en cuenta la experiencia del pasado, como no viven exclusivamente en el presente tal y como se pensaba sino que muchos de ellos son capaces de anticiparse a las circunstancias futuras... y en definitiva la prueba de que la cognición animal es fruto de la evolución al igual que cualquier otra característica física, y que características que consideramos netamente humanas están ya ahí en nuestro pasado evolutivo y que muchas veces no cometemos ningún disparate al usar analogías con el comportamiento humano a la hora de traducir en palabras el comportamiento de los animales. 


Una y otra vez en el libro seremos testigos de cómo los investigadores tenían que elevar el listón de lo que se consideraba un rasgo fundamental y diferenciador de la inteligencia humana respecto a la inteligencia animal, pues en cuanto se conseguía demostrar experimentalmente que tal rasgo también estaba presente en los animales había una conmoción en determinados sectores de la ciencia y pasaban a replantear sus propias cuestiones, a su vez los etólogos y científicos que como de Waal se habían marcado el reto justo opuesto, de demostrar que el pensamiento de Darwin es correcto, volvían a la carga con más pruebas experimentales... al final la nueva etología evolutiva ha salido triunfando, ello no nos quita mérito alguno a los seres humanos, basta echar un vistazo al mundo que el hombre ha construido en el planeta, pero desde luego que nos ha acercado mucho más a los animales, demuestra que ese enorme abismo que parecía que nos separaba a lo mejor no es tan grande. Lo interesante, lo mejor con diferencia, no es solamente que las líneas investigadoras de estos modernos etólogos evolutivos nos llevan a una mejor comprensión de los animales, algo valioso por sí mismos, sino que están ayudando también a entendernos mejor a nosotros mismos... en resumen que no podemos llegar a entender bien la inteligencia animal sin comprender a la vez mejor la nuestra... de ahí el título del libro, indudablemente la investigación termina marchando en ambas direcciones.

"Perseguimos la validez ecológica de nuestros estudios, y seguimos los consejos de Uexküll, Lorenz e Imanishi, quienes promovieron la empatía humana como medio para entender a otras especies. La auténtica empatía no se centra en uno mismo, sino que se orienta al otro. En vez de convetir a la humanidad en la medida de todas las cosas, tenemos que evaluar a las otras especies por lo que son ellas mismas. Al hacerlo, estoy seguro de que descubriremos muchos pozos mágicos, incluyendo algunos que por ahora están más allá de nuestra imaginación".


Lo mejor: Un libro ameno, interesante, riguroso, sorprendente... seguramente el mejor de Frans de Waal que he leído hasta la fecha. Aquí le veremos contar con pelos y señales los detalles de muchos experimentos con simios, su especialidad, pero sobre todo teorizar sobre la inteligencia humana y la animal y su origen evolutivo, y también de ofrecer ejemplos sacados de la experimentación con otros animales y trabajos de otros colegas centrados en las aves y los mamíferos marinos. Ello lo convierte en el libro más variado y completo de los que he leído en comparación. Muy recomendable.

Lo peor: Que no se reediten más los libros de este autor y que otras obras escritas por él no estén más accesibles, si hay un divulgador científico al que vale la pena leer en el campo de la zoología es sin duda alguna este. Hay un punto en el libro en que se enzarza en discusiones teóricas sobre cómo debería ser la investigación con animales, qué habría que buscar, qué podemos esperar en un futuro próximo... para el lector más especializado puede ser un tema interesante pero creo que la parte final del libro pierde un poco esa familiaridad y sencillez del comienzo, aunque desde luego que está lejos de ser un tema difícil o árido. Lo dicho, si te gustan los animales y no conoces la obra de Frans de Waal es que no sabes lo que te estás perdiendo ;-).

domingo, 18 de diciembre de 2016

El apoyo mutuo


"Casos de compasión de los animales hacia sus camaradas heridos son constantemente citados por los zoólogos que estudian la vida de la naturaleza; y al comprobar que semejantes casos no son generalmente reconocidos uno no puede hacer otra cosa que asombrarse por la vanidad del hombre y por su deseo de diferenciarse a toda costa del mundo animal. Tales actos son perfectamente naturales. La compasión se desarrolla necesariamente en la vida social. Pero la compasión, a su vez, significa un progreso general importante en el campo de las facultades intelectuales y de la sensibilidad. Es el primer paso hacia el desarrollo de los sentimientos morales superiores, y, a su vez, se vuelve un agente poderoso del desarrollo progresivo posterior, es decir: de la evolución"


















































Ficha: "El apoyo mutuo. Un factor de evolución", Piotr Kropotkin, editorial Pepitas de Calabaza, 418 páginas, ISBN: 9788415 862727

Pepitas de Calabaza.
Cuando el otro día alababa la labor de la Ediciones Atalanta a la que ponía como claro ejemplo de pequeña editorial que publica trabajos arriesgados e interesantes, calidad de manufactura aparte, no puse más ejemplos de este tipo de editoriales a las que deberíamos dar las gracias todos los lectores por su labor, pero si los hubiese puesto la editorial riojana "Pepitas de Calabaza" ocuparía el puesto número 1, al menos para mí claro. La lectura del maravilloso "Historia de las utopías" de Lewis Mumford me convirtió en "fan" incondicional de esta singular editorial, luego vendrían el testimonio excepcional de "Reflejos del Edén" de Biruté Galdikas, o los divertidos diarios de Iñaki Uriarte, sin olvidar tampoco el extraordinario trabajo de Kenneth Rexroth en esa recopilación de críticas literarias en "Cita con los clásicos", y esa interesante colección de breves ensayos bajo el título "Desconexión y otros ensayos", así como los iconoclastas "Ensayos de herejía" de Luis Andrés Bredlow... toda una colección de ensayos atípicos que solo constituyen una pequeña muestra del curioso catálogo de esta pequeña gran empresa del mundo editorial cuya web recomiendo visitar... y no, no me llevo ninguna comisión ;-).


El geógrafo y biólogo anarquista.
Suelto todo este rollo porque solo viendo el tipo de libros que componen el catálogo de esta editorial uno comprende que en el mismo pueda tener cabida un libro como el que aquí comento, Piotr Kropotkin es uno de los "padres" e ideólogos del movimiento anarquista, fue desde su juventud una persona muy comprometida con las ideas libertarias y anarquistas con las que tomó contacto a través de una estancia en Siberia como ayudante de campo del general Kúkel en 1.862. Kropotkin había nacido en el seno de una familia aristocrática rusa, recibido una esmerada educación y pudiendo elegir un destino más cómodo había preferido marchar a Siberia. Pasó allí cinco largos años que le hicieron abrir los ojos ante la realidad social de su país, la ineficacia del estado y la burocracia, las injusticias de un sistema penal durísimo y sobre todo observar no solamente la región con su naturaleza salvaje y su geografía, sino cómo vivían multitud de comunidades de campesinos, ganaderos y cazadores en aquel lugar tan apartado, y cómo a falta de una presencia importante del estado, que allí solo era una autoridad poco menos que simbólica; cómo se organizaban y afrontaban las dificultades en aquel rincón tan apartado, de una vida muy condicionada por la dureza de un clima y condiciones naturales y climáticas implacables. 


Por aquel entonces estaban muy en boga las ideas de Charles Darwin, cuya gran obra "El orígen de las especies" había sido publicado en fecha muy reciente, 1.859, posteriores desarrollos de aquel importantísimo ensayo a cargo no solamente del propio Darwin, sino de seguidores suyos como Rusell Wallace, que cerca estuvo de "pisarle" la idea al propio Darwin, y Thomas Henry Huxley, el desarrollo había tomado una línea que aunque seguramente no era del todo correcta se había instalado poderosamente en la mentalidad de la época, una época este siglo XIX donde predominaba la idea del "dejar hacer", en el plano económico, y una meritocracia de lo más salvaje y falta de compasión que aún hoy en nuestra sociedad profundamente individualista del siglo XXI cuesta trabajo imaginar, resumiendo: que la evolución era una lucha permanente de cada individuo contra todos los demás, donde sólo medraba el más fuerte, este conseguía sobrevivir el tiempo necesario para reproducirse y sus vástagos heredarían tanto sus características físicas como su cruel egoísmo. La cooperación, el apoyo mutuo, la compasión en definitiva, eran desviaciones de una conducta "naturalmente normal". Jamás Darwin quiso decir con su teoría que la evolución premiase al más fuerte, sino al más apto, a aquel que mejor sabía adaptarse a las condiciones siempre cambiantes de la naturaleza... pero ese "más apto" se transformó en el ideario popular en el "más fuerte"... una idea que no tenía nada de científica y que era indudablemente fruto de la orientación ideológica de la época.

Kropotkin cuando estuvo en Siberia era un joven oficial que estaba todavía lejos de ser el erudito en el que se convertiría años más tarde, sin embargo aquella experiencia le marcó profundamente, no es extraño que tras el contacto con las ideas anarquistas de la mano de algunos exiliados que se encontraban en aquella apartada región, y su experiencia al convivir con gente de las más diversas extracciones sociales sus ideas ya no volvieron a ser las mismas. Se dio cuenta que algo fallaba en aquel supuesto de la evolución a través de la lucha de todos contra todos... observó las comunidades siberianas, la lucha por la supervivencia de los animales en medio de un clima hostil, y se dio cuenta que no era la competición sino el apoyo dentro y entre las comunidades humanas y animales la norma. 


Kropotkin tuvo una vida azarosa y aventurera, fruto de la persecución a causa de sus ideas anarquistas, sufrió prisión y el exilio, y tuvo suerte de escapar con vida de las cárceles del Zar, pero también tuvo más y más contacto con pensadores de la cuerda de Bakúnin y otros, y por supuesto también desarrolló una intensa labor intelectual en la que siempre quedaron como un poso imborrable aquellos años pasados en Siberia, era algo que no le podían proporcionar los libros, al igual que aquel viaje a bordo del Beagle le proporcionó a Charles Darwin material sobre el que trabajar y reflexionar durante el resto de su vida, P. Kropotkin vivió siempre marcado por su periplo de años y miles de kilómetros por Siberia. 

La idea central de este ensayo es muy simple, no es la competición y la lucha en el seno de una especie el principar motor de la evolución, sino el apoyo entre los individuos... hay una lucha feroz e implacable si, pero de la especie en conjunto por superar las adversidades y los retos que la naturaleza impone. Hay naturalmente muchas especies de corte individualista, donde a penas se observa cooperación entre los individuos más allá de las imprescindibles reproducción y cría de los vástagos... pero son siempre las especies menos exitosas en relación a su número, la mejor prueba de ello está precisamente en la especie humana, pero no somos ni por asomo los únicos ni seguramente tampoco los mejores representantes de este apoyo mutuo... viene a mi mente el excelente trabajo de Frans de Vaal "El bonobo y los diez mandamientos", donde el gran primatólogo holandés se rebelaba precisamente contra la idea que ya ocupaba la mente de Kropotkin en el siglo XIX, que la compasión y la ayuda mutua eran excepciones en la naturaleza y que eran también poco más que exclusivas del género humano, que cualquier conducta altruista observada en el seno de la naturaleza no era sino una deformación del sesgo humano con el que contemplamos las cosas, una "humanización" de los animales, un espejismo o una conducta egoísta camuflada... ello proporcionaba a los seres humanos el monopolio de la ética y la moral... , el hombre era por lo tanto en cuanto a su naturaleza humana un ser cruel y egoísta al que solamente la civilización dotaba de una delgada patina de cultura y educación, y que si le despojamos de la misma se convierte en el animal salvaje que es muy en el fondo. O sea, que solamente mediante la educación, la religión y la fuerza coactiva de las leyes surge la moral, que esta poco o nada tiene de "natural".

De ahí la enconada defensa de Kropotkin de la idea de que el apoyo mutuo es un factor importante y positivo en la evolución, y de que su origen es completamente natural en este ensayo, muy popular y no solamente entre las filas anarquistas, y del que tenemos por primera vez gracias a la labor de Pepitas de Calabaza, una traducción directa del ruso y de su última edición, revisada y ampliada por su autor. El mismo se compone claramente de tres partes, en la primera se subraya la importancia del apoyo mutuo en la vida animal y su lucha por sobrevivir, en la segunda se hace alusión al mismo en relación con la historia humana, y finalmente tenemos una investigación de sus restos y huellas en la sociedad de su tiempo, 1.902, que fue el año de su publicación.

Fruto de su observación durante años, pero también de la lectura de numerosos tratados sobre la naturaleza, tenemos el inmenso cuadro formado por la naturaleza, sus bandadas de pájaros, las nidadas, los rebaños de herbívoros, las manadas de lobos y grupos de caza de los leones, las abejas, termitas y hormigas... Kropotkin lo tenía muy claro, las asociaciones de individuos de la misma especie son un activo y punto a favor, en ocasiones decisivo, a la hora de la supervivencia. No era tan patente en la civilizada Europa occidental donde la presión humana había reducido enormemente las poblaciones de animales salvajes, pero en Siberia, en medio de un inmenso territorio virtualmente despoblado y sometido a los rigores de un clima durísimo, con largos y crudos inviernos, lluvias torrenciales y enormes inundaciones, la unión y colaboración era una necesidad imperiosa. Bandadas de aves que anidaban juntas para protegerse contra los depredadores, que se guiaban unas a otras en sus migraciones, enormes rebaños capaces de orientarse por vastas regiones... la idea de que solamente la competencia extrema podía servir para equilibrar la balanza y evitar la superpoblación caía por su propio peso en una región donde solamente por medio de las variaciones climáticas se cobraban un enorme número de víctimas cada año. El libro en su primera parte, la dedicada a la vida salvaje nos va a atosigar una y otra vez con ejemplos sacados de los testimonios de naturalistas y también de la propia experiencia del autor, es una característica que nos vamos a encontrar a lo largo de todo el ensayo, la repetición, la insistencia machacona... y ello seguramente era debido a la importancia del mensaje transmitido por Kropotkin, una idea que en aquel tiempo constituía incluso mucho más que en la actualidad algo que podríamos llamar revolucionario, de ahí su insistencia en demostrar una y otra vez que no, que la visión de la vida natural como una lucha implacable de todos contra todos era ante todo una visión sesgada y errónea fruto de la ideología.

Por supuesto que la competición inter-especies existe, si el autor no llega al extremo de Hobbes y su visión de la naturaleza como una lucha implacable de todos contra todos, tampoco está en el lado de Rousseau y su idealización de la naturaleza, como buen observador y alguien con sentido común era imposible dejar de observar la dura lucha por la vida... pero como muy bien observa era una lucha sobre todo de la especie contra las circunstancias adversas, y donde la cooperación era siempre un valor positivo... de hecho eran las especies más cooperantes las más abundantes y triunfadoras sin duda de la lucha por la supervivencia, es más... llegará a señalar que aquellas más individualistas y menos dadas a la cooperación son sin duda alguna más "decadentes", menos evolucionadas y seguramente más condenadas a desaparecer. Habría que tomar nota, por lo tanto, en lo que nos toca como especie. Un "buenismo" bienintencionado y noble, dirán algunos, pero poco real... bueno, mi opinión personal es que esas ideas de hace más de cien años están hoy más vigentes que nunca.

La segunda parte se centra en la historia del apoyo mutuo en la especie humana, tanto en la comunidad primitiva como en las enseñanzas que nos revela la antropología acerca de las sociedades prehistóricas que han sobrevivido sin cambios hasta los tiempos modernos. Una y otra vez se insiste en lo mismo, en cómo cada pueblo y cada cultura, no importa el tiempo o el lugar, elabora una serie de normas para la convivencia en paz, como se tiende siempre a evitar los conflictos, a reglamentar de una u otra forma la vida en común, y sobre todo cómo el bien común del grupo, la tribu y la etnia se ponen siempre por encima del individuo, y también como la ayuda mutua y la compasión con los más débiles es la norma... por mucho que algunos quieran resaltar los ejemplos opuestos. Aquí el amigo Kropotkin se inclina un poco hacia una visión propia de un Rousseau... su ensayo evidentemente también está dotado de cierto sesgo ideológico en defensa de las ideas anarquistas y comunistas... pero si tenemos en cuenta el espíritu de la época, completamente opuesto, se entiende perfectamente.

Las culturas prehistóricas, las culturas bárbaras, la ciudad medieval... uno tras otro vemos ejemplos de asociaciones humanas en pos del bien común que con el tiempo chocaron con el estado, esa bestia parda cuya existencia justificaba Hobbes en su "Leviatán", precisamente para evitar la lucha inhumana de todos contra todos... y que en su época era la justificación de los gobiernos autoritarios encabezados por los monarcas... vamos un "mal menor". Kropotkin y otros pensadores anarquistas se rebelaron contra esa idea, puesto que si en las sociedades tribales, en las aldeas, en las ciudades independientes del medievo con sus gremios y demás asociaciones, incluso en la misma naturaleza tenemos ejemplos de que la ayuda mutua es la moneda corriente, y no la lucha despiadada y el individualismo, ¿cómo se sostiene entonces la justificación de un poder absoluto emanado de una supuesta ley divina... osease natural?.

La derrota por todas partes de las asociaciones humanas basadas en el apoyo mutuo por parte del estado y su burocracia será el protagonista de la tercera y última parte... aun así el autor defiende la idea de que a pesar de todo, y teniendo en cuenta su carácter "natural" la idea de la cooperación y el apoyo no desaparecen del todo, y ello es debido a que la compasión y la ayuda mutua están firmemente insertadas en nuestra biología, así como, tal y como siempre reconoce el pensador anarquista, el egoísmo y el carácter competitivo. Es importante señalar que Kropotkin jamás evita reconocerlo, si bien se opone a la idea de que este sea el factor predominante en la naturaleza, tanto en la humana como en la animal. Restos de asociaciones cuyos orígenes se pueden rastrear en la Edad Media, sindicatos en cuya lucha en defensa de los derechos de los obreros prevalecía el carácter altruista, el constante apoyo dentro de las clases menos favorecidas donde la solidaridad era un fuerte imperativo, incluso dentro de comunidades urbanas... restos de tierras comunitarias que todavía existen, o existían en 1.902... resulta un poco triste comprobar cómo el desarrollo posterior a la muerte del autor en Europa no le dio precisamente la razón, por ejemplo habla de una serie de comunidades colectivas firmemente asentadas en la Rusia pre revolucionaria... que terminarían aplastadas bajo el sangriento mandato de Stalin. Uno comprende de súbito el interés del dictador en cortarle las alas a la autonomía de las asociaciones de campesinos y cómo organizó aquel plan quinquenal que devastó Ucrania y se llevó la vida, a través del hambre y la inanición a varios millones de agricultores.


Lo mejor: Un ensayo de gran importancia, cuya vigencia no se ha perdido y que defiende unas ideas que hoy son más importantes que nunca. Denso, lleno de ejemplos, instructivo... uno de esos libros que simplemente hay que leer si uno está interesado en el tema y que difícilmente van a pasar de moda o quedar obsoletos, ya que más allá de los ejemplos puntuales que ofrece, muchos de ellos ya caducos, le anima un espíritu más que necesario.


Lo peor: La obsesión por machacar una y otra vez al lector con la misma idea, el idealismo y la nobleza de su autor y su fe en el ser humano y su progreso... chirrían un poco a estas alturas, pero eran otros tiempos y era natural que a esa política e ideología despiadadas de la explotación salvaje y a ese darwinismo social, que terminó convertido en la más perniciosa ideología que surgió en el siglo XX, y de la que hoy todavía podemos ver su huella convenientemente transformada y camuflada, el autor opusiera un trabajo lleno de energía y esperanza. No será una lectura cómoda y fácil en ocasiones, de hecho llega a cansar un poco con tanta insistencia en lo mismo y tanto ejemplo sacado de la zoología, antropología e historia y convenientemente pasado por el tamiz ideológico del anarquismo... pero no cabe duda de que es interesante y que todavía hoy sorprende la ceguera con la que en ocasiones gentes eruditas y supuestamente objetivas nos han colado "goles" ideológicos del sesgo opuesto.