sábado, 24 de septiembre de 2016

50 Batallas que cambiaron el mundo



Ficha: "50 batallas que cambiaron el mundo", William Weir, colección Books4Pocket, 574 páginas, ISBN:  978 849 682 9640

Repasando los libros pendientes de leer y ya prácticamente olvidados en mi pequeña biblioteca me encontré con este que puede presumir, o casi, de ser el que más tiempo lleva esperando ser leído, casi siete años. Eso de dejar libros en "espera" por tiempo indefinido es una de mis malas costumbres y me temo que no soy el único lector empedernido que hace lo mismo, que adquiere y amontona libros que al final nunca lee. Sea como fuere por fin le llegó su turno a este ensayo que me ha venido a reconciliar un poco con ese lado "friki" que poseo como forofo de la historia, y especialmente de la historia de los conflictos armados.

Nos encontramos aquí con la obra de un desconocido ensayista norteamericano, esta es su única obra publicada en castellano, nacido en 1.928, tiene por lo tanto 88 años, (si es que sigue vivo y la Wikipedia no anda desactualizada), fue policía militar en su juventud y más tarde corresponsal de guerra en la 25ª División de Infantería en la Guerra de Corea. Es por lo visto autor de numerosos artículos de temática militar en varios periódicos norteamericanos y escritor de ensayos de temática militar. Todo un especialista en el tema vamos. Alguien que ama el estudio de las guerras en la historia y que ha publicado varios libros de divulgación sobre recopilaciones de las más importantes, y curiosas, de la historia. Este fue su mayor éxito, publicado además en 2.004, y que nos viene a mostrar un conocimiento de los temas que trata y una erudición verdaderamente excepcionales.

En mis años de estudiante de EGB tuve un profesor que nos decía que en el tema de las guerras había tres consideraciones a tener en cuenta, la primera eran los antecedentes, el porqué se había desencadenado la guerra, la segunda el desarrollo de la misma en sí, y la tercera las consecuencias del conflicto. Siempre nos recalcaba la importancia de la primera y la tercera... de hecho nos invitaba a estudiar y exponer en los exámenes de forma muy superficial la segunda. Es una opinión que siempre he compartido, puesto que las guerras no surgen de la nada y desde luego que posteriormente tienen consecuencias, son acontecimientos que concentran un esfuerzo humano sin comparación posible con ningún otro y que cambian el curso de la historia para siempre... de hecho se podría definir la historia casi como la enumeración de los conflictos humanos. Es solo una definición posible como la historia de la economía, del pensamiento, del fenómeno religioso, de las migraciones y descubrimientos etc etc... lo cierto es que la historia de los conflictos humanos posee un atractivo innegable y propio. Dejando de un lado el hecho de que constituyen una fuente incalculable de sufrimiento y muestran, más que ningún otro acontecimiento, hasta donde puede llegar la maldad y la estupidez de nuestra especie, eso es innegable, también es cierto que en los indeseables conflictos armados, especialmente en los modernos a gran escala, es donde se concentra la mayor cantidad de inventiva y destreza técnica y además en un espacio de tiempo reducido. 

A lo largo de esas 50 batallas que el Sr. William Weir nos muestra vamos a ser testigos de enormes esfuerzos, sacrificios, sufrimientos... pero también de ingenio, lecciones de estrategia, de cómo las debilidades humanas influyen en el curso de los acontecimientos, de grandes dotes de liderazgo... y también de errores garrafales, de excesos de confianza, de soberbia con fatales consecuencias. Veremos que no siempre el bando más numeroso y con mayor número de efectivos es el que gana, comprobaremos la importancia de la moral de las tropas, del terreno que ocupan durante las batallas, de la tecnología, la ingeniería y el armamento, de los efectos siempre nocivos de la falta de respeto al adversario, de las simulaciones y el engaño, del terror y la técnica psicológica de intentar amedrentar al enemigo, de en definitiva del inagotable ingenio humano centrado en dañar y destruir. En verdad somos una especie verdaderamente cruel y dañina... y el que no lo crea que abra un libro de divulgación histórica como este y comience a leer.

Me resulta sorprendente que Weir haya esperado tantos años a producir un ensayo como este, es autor de otros libros y la verdad es que si son la mitad de buenos que estas "50 Batallas... " pues que vale la pena leerle si uno está interesado en el tema. Es difícil concentrar en un solo trabajo un esfuerzo de erudición y una diversidad de temas, datos y diferentes épocas semejante a este. La sensación que tengo es de haber "raspado" apenas la punta del tremendo iceberg que constituye la documentación necesaria para producir un libro como este. Weir ha consultado casi doscientos libros y artículos, relacionados en las últimas páginas, para elaborar este trabajo... y el resultado ha sido bastante bueno aunque algo irregular.

La selección.
Es evidente que escoger cincuenta de los seguramente varios cientos de batallas importantes de la historia es una tarea condenada de antemano al fracaso y a la crítica. El autor así lo reconoce en el prólogo, confiesa su sesgo de escritor anglosajón y norteamericano, confiesa su sesgo de occidental y aun así defiende su selección con la idea, discutible, de que en general las batallas libradas en occidente, o bien, donde había un bando perteneciente al mundo occidental, en general han sido las más decisivas para el curso de la historia. Pudiera ser, no voy a discutirle eso a un historiador, pero lo que si es discutible desde luego es la selección.



Indudablemente hay batallas que por su relevancia cualquier historiador pondría en una antología, Stalingrado y Cannas por ejemplo, sin embargo ¿porqué no Kurks y Zama en este caso? ¿porqué meter dos batallas de la guerra de independencia americana que no fueron decisivas, como Saratoga y Bunker hill? ¿qué pinta aquí El Álamo? ¿o la batalla de Lutzen en la guerra de los 30 años? ... bueno y la inclusión de Chickamauga de la Guerra de Secesión Americana y el desprecio de Gettisburg solo puedo calificarlo de excéntrico. El título de "50 grandes batallas de la historia" era más apropiado... porque además este buen señor se atreve a ordenarlas no por orden cronológico, sino por "importancia"... esto ya es directamente un suicidio, mejor no comento nada de ese orden propuesto por el autor... es que poco bueno podría decir :-D. Está claro que los editores, y él mismo, buscaron el sensacionalismo desde el primer momento para captar lectores... algo estúpido porque el libro no lo necesita. Es muy bueno y no necesita venderse de esta forma tan burda... yo lo hubiera adquirido de todas formas ;-).

Rompiendo mitos.
A través de la narración de las batallas vamos a asistir a un repaso a la historia, generalmente la transcurrida en occidente, que viene muy pero que muy bien para refrescar la memoria y también para realizar algunos descubrimientos la mar de interesantes. En mi caso han sido varios, y es de agradecer la actitud del autor empeñado en consultar diferentes fuentes y mostrar en ocasiones una visión diferente a la historia oficial... si es que a estas alturas podemos afirmar que tal cosa exista. Por poner un ejemplo, he podido constatar que en ocasiones mis conocimientos de historia no es que fueran superficiales, es que además estaban distorsionados por determinadas lecturas (dejemos el tema de las visiones cinematográficas de acontecimientos históricos aparte), concretamente tras leer hace años la excelente novela "El conde Belisario" de Robert Graves, estaba convencido de que con el pobre Belisario se había cometido una gran injusticia al apartarle de la dirección de la campaña en la península Itálica y que el posterior triunfo del general Narses se debía fundamentalmente a el hecho de haberse encontrado la mayor parte del trabajo hecho ya por Belisario, así como haber disfrutado de mayores medios... algo que se le había negado al "Conde de los Establos Reales"... pues no, según el Sr. Weir, el consejero Narses no tuvo muchos más medios que Belisario y además desplegó una  brillante ofensiva tanto en el terreno militar como en el político y diplomático, y en esto último Belisario hay que reconocer que era un negado por muy brillante que fuera en el terreno militar.



Otro de los mitos que caen leyendo a Weir es que la batalla de Cannas fue un ejemplo de "maniobra envolvente"... pues no, no lo fue, el ejército romano quedó atrapado y fue aniquilado... pero ni la maniobra del ejército cartaginés fue tan ejemplar ni tampoco los jefes romanos fueron tan incompetentes como se ha querido mostrar... Weir reivindica en cierto modo la figura del cónsul Varrón. Me ha gustado especialmente también el trato que el autor reserva a la actuación española tanto en el conflicto que involucró a la "Armada Invencible" como a la conquista de México y la guerra de Cuba. Vemos que su visión está bastante alejada de la tradicional de los historiadores anglosajones, al fin y al cabo los vencedores son los que escriben la historia, y no le duelen prendas al reconocer y afirmar con rotundidad que el incidente del Maine, por ejemplo, fue un simple accidente aprovechado para iniciar la guerra de 1.898 con España, y que los españoles no eran esos monstruos avariciosos y sedientos de sangre que han pintado tantas veces en el tema de la conquista de América. Otro de los mitos que cae en el relato de estas batallas es el de Atila, en nada parecido realmente a la visión que el cine o la literatura haya podido ofrecer.




Otro apartado que hay que resaltar del libro es que la concepción de "importancia" en relación a las batallas reflejadas en el libro muchas veces depende de un concepto bastante sutil por parte del autor, así por ejemplo en referencia a la mencionada "Saratoga" de la Guerra de Independencia Norteamericana y que es con diferencia el capítulo más aburrido, pletórico de detalles y confuso del libro, se debe a que tras ese enfrentamiento, que en realidad constó de una serie de escaramuzas de guerra de guerrillas más que de una verdadera batalla, distintas naciones de Europa, como Francia o España, decidieron apoyar a los rebeldes... en ese aspecto sí que fue decisiva. O que la lucha de la colonia del África Oriental alemana contra los británicos durante la primera guerra mundial, aunque no fue merecedora siquiera de un mísero pie de página en el relato general de ese espantoso conflicto, sí que fue relevante en relación a las futuras luchas de los países africanos por su independencia. Otro tanto se puede comentar acerca de la ofensiva del Tet en 1.968 en la Guerra de Vietnam, no consiguió sus objetivos... pero demostró que la guerra no podía ser ganada por los EEUU. O el fallido intento del levantamiento irlandés contra los británicos de 1.916 en Dublín... condenado al fracaso de antemano y sangrientamente reprimido, pero vencedor a la postre. Es decir, no siempre la historia da un giro favorable al vencedor de una batalla o una guerra... en ocasiones la victoria no deja de ser un caramelo envenenado.




Weir tampoco se deja seducir por las fanfarrias y el aspecto glorioso de los conflictos, es verdad que pasa de puntillas por encima de los datos más escabrosos, que pocas veces ofrece cifras de muertos y heridos, que no se recrea en el sufrimiento ni puede considerarse su obra como "antibelicista", ni mucho menos. Pero no por ello deja de apuntar al hecho de que muchas guerras podían haberse evitado... y de que al final aunque cambian el curso de la historia no necesariamente lo hacen para mejor, y sobre todo nos queda claro que al final la Historia la escriben los vencedores, quienes procuran deformar todo lo posible los acontecimientos para hacer aparecer al bando perdedor como un monstruo y pretender demostrar en la medida de lo posible de que la razón les asistía.


Lo mejor: Una serie de lecciones de Historia verdaderamente entretenidas, son cincuenta capítulos dedicados cada uno a una particular batalla de la historia de la humanidad... las hay que son muy bien conocidas, pero otras no tanto, de forma que no importa los conocimientos que el lector tenga acerca de la Historia y sus conflictos inevitablemente va a aprender bastante con este libro. Y con diferencia lo más interesante no es el relato de la batalla en sí, sino todas las explicaciones acerca del momento histórico, los antecedentes y las consecuencias... ahí si que el libro brilla con luz propia, y solamente por ello vale la pena leerlo y recomendarlo. Lo dicho, me ha encantado ese intento del autor por intentar narrar la historia desde otro punto de vista y de hacerla lo más comprensible posible. Las batallas reunidas que corresponden a la época antigua y especialmente a la Edad Media creo que son lo mejor del libro.


Lo peor: El desarrollo del libro es muy irregular, está claro que hay batallas de las que había muchísima información y el trabajo habrá consistido principalmente en una criba y "destilación" de los datos más fundamentales, y de otras, especialmente de los conflictos de la antigüedad donde hay pocas fuentes escritas el problema habrá sido justamente el contrario, de ahí la gran irregularidad que marca la tónica general del libro. Batallas relativamente irrelevantes contadas con una minuciosidad que resulta árida, y otras relatadas "a vista de pájaro". Lo bueno es que cuando te empiezas a atragantar con algún relato de alguna batalla el capítulo termina y el siguiente sin duda es mejor :-). Lo peor de todo sin duda ha sido el sesgo pro-occidental y pro-anglosajón del autor... y esa ordenación de las guerras y batallas según su importancia... bueno, como intención inicial queda bien pero uno tiene la sensación de que sobran como mínimo una docena, y eso siendo generoso, y faltan bastantes.


domingo, 18 de septiembre de 2016

S=EX2

"Escribiendo este libro he aprendido de los académicos pero también de los asexuales, poliamorosos, transexuales, tántricos, discapacitados, sadomasoquistas y de tantísimos testimonios que han compartido conmigo sus experiencias personales, hasta constatar lo amplísimo que es el abanico de expresiones sexuales y lo estrecha que era mi propia versión de la sexualidad"



Ficha: "S=ex2",  Pere Estupinyà, Editorial Debate, 446 páginas, ISBN: 978 849 9922386

Este de hoy es el post nº 400 de este blog, dicen que la media de vida de un blog en castellano no llega a dos años... en mi caso este que suscribo rebasa ampliamente la cifra con siete años, cuando empecé me hubiera gustado llegar a la cifra de cien post al año, o acercarme al menos, pero me temo que de momento no consigo leer tan rápido :-). Para celebrarlo qué mejor que hacerlo con un libro bastante ilustrativo del tipo de lecturas que se pueden encontrar comentadas por aquí, pues aunque aquí hay un poco de todo también es verdad que algunos temas tienen más peso que otros, y en mi caso son la ciencia y la filosofía los que ganan por goleada. Hoy le toca a la ciencia.

Rascar donde no pica.
Hace cuatro años comentaba aquí un curioso libro firmado por un  científico español volcado desde hace años en tareas divulgativas, Pere Estupinyà, titulado "El ladrón de cerebros", en el mismo veíamos toda una declaración de principios en defensa de la curiosidad, incluso en lo que podríamos llamar "curiosidad insana", que bajo el lema "rascar donde no pica" invitaba al lector a interesarse más por la ciencia y atreverse incluso a leer sobre temas y asuntos, no solamente en los que fuese un completo ignorante pues todos lo somos en lo relativo a miles de cosas, sino también en lo relativo a temas que a priori no fuesen de su interés... vamos que había un universo vasto y desconocido allá afuera, más grande e interesante de lo que podemos siquiera concebir.

El libro lo constituían artículos que versaban sobre los temas más variados y estaban protagonizados por investigadores generalmente desconocidos cuyas investigaciones probablemente iban a acaparar los titulares de las noticias científicas de los próximos años... era una mirada curiosa, a ver qué se cocía en las cocinas de la vanguardia investigadora, una mirada de lo más interesante. Creo que hace poco Estupinyà ha publicado un libro con el mismo formato y la misma temática. Tendré que echarle un vistazo aunque en el presente trabajo el enfoque es ligeramente diferente.

SEXO.
Si en "El ladrón de cerebros" se hablaba un poco de todo, se picoteaba aquí y allá intentando mostrar un espectro lo más amplio posible sobre el tema de las investigaciones científicas, siempre con el estilo desenfadado y tan cercano al lector, a la vez que riguroso, que caracteriza a Pere. En este caso tenemos un libro más estructurado en áreas temáticas y en torno a un campo tan sumamente complejo y amplio que termina saliéndose de las tradicionales atribuciones de la ciencia, nos encontramos ante el todopoderoso sexo.

Naturalmente nos vamos a encontrar con la ciencia y sus investigaciones de principio a fin, pero no solamente con esta, el sexo es un campo tan rico y complejo que invita, seguramente más que ningún otro, a una visión personal y un enfoque desde múltiples disciplinas, medicina, neurología, fisiología, psicología, antropología, sexología, especialidades médicas centradas en sus enfermedades y disfunciones, cirugía de cambio de sexo, biología evolutiva, visiones espirituales como el Tantra que ofrecen otra perspectiva radicalmente diferente de la tradicional... y por si esto fuera poco Pere incluye una serie de informaciones que solamente un periodista capaz de "mojarse" podría ofrecer... una investigación de campo que le ha hecho recorrer medio mundo y adentrarse en submundos alternativos como el del sadomasoquismo o los clubes de intercambios de parejas... y algún que otro tema relacionado con el sexo donde nos vamos a encontrar sorprendentemente con territorio casi virgen.



El autor ya lo comenta al principio de la obra, en nuestro supuestamente avanzado siglo XXI, tan supuestamente falto de prejuicios, al menos en ese occidente del que formamos parte, y donde creemos que sobre el tema del sexo está todo dicho y explicado pues resulta que no... que seguimos tratando con un tema TABÚ, que no hay nada tan engañoso como considerar al sexo como algo "natural" o "normal" teniendo en cuenta las definiciones de "normalidad" o "naturalidad" que solemos dar por supuestas.

Para dar un ejemplo Pere comenta cómo rechazó, en un primer momento aunque luego aceptaría, el participar en un curioso experimento donde el científico de turno simplemente le pedía que se masturbase dentro de un escáner para tomar imágenes de su cerebro... podría parecer un experimento banal para comprobar los cambios de actividad en las zonas del cerebro relacionadas con las sensaciones en los genitales, el placer, el orgasmo y la relajación posterior, pues nada más engañoso porque aunque parezca increíble, si tenemos que creer a Pere, ¡era la primera vez que tal cosa se observaba bajo escaner!. La sorpresa más grande que vamos a encontrarnos en este libro, con diferencia, es el desconocimiento tan grande que hay sobre el tema, la cantidad de prejuicios con los que topan los investigadores, especialmente a la hora de justificar los fondos para dicha experimentación, y el constatar que a día de hoy el sexo sigue siendo un tema tabú incluso para la ciencia. No es tan extraño cuando uno se da cuenta que al fin y al cabo los científicos son seres humanos, hijos de su entorno cultural como cualquiera, y que en ocasiones los que deciden sobre los fondos asignados a la ciencia no son precisamente gentes de ciencia... por ejemplo en un país pionero en investigaciones científicas como los EEUU queda todavía un trasfondo puritano plagado de prejuicios tan difícil de superar que resulta increíble que en ese país hayamos tenido precisamente los más famosos investigadores sobre la conducta sexual humana de la historia. 

El libro contiene un poco de todo,  los lectores que deseen conocer datos médicos, fisiológicos y químicos van a tener bastante donde "hincar el diente", los primeros capítulos se centran en temas de genes, hormonas y demás mensajeros químicos que afectan y condicionan la sexualidad, junto con los últimos descubrimientos sobre el tema. También el apartado de las disfunciones sexuales y los problemas médicos relacionados también tendrán un importante apartado en el libro. Al ser el sexo algo que nos afecta tanto a lo largo de la mayor parte de nuestra vida será complicado encontrar un libro de divulgación científica que nos resulte más interesante que este. Sin duda alguna no habrá un solo lector que no se vea afectado por algún que otro tema, o que no encuentre algo, o mucho, de su interés. 

No todo va a ser fisiología, química, neurología y explicaciones médicas sobre enfermedades sexuales y disfunciones anatómicas... también el comportamiento humano y cómo nos afectan los genes y la biología tendrán su momento de gloria. Veremos como no, el género no es solamente una construcción social, y que en verdad la biología influye y mucho. Pero también veremos como el tema de la biología es más complejo de lo que parece y nos vamos a encontrar de todo.

La sensación que he tenido durante la lectura del libro es que no hay nada claro, que no hay estudios psicológicos definitivos, que el conocimiento es solo aproximado, y que cualquier afirmación rotunda ha de ser examinada con mucho, pero que con mucho escepticismo, que este, el campo del sexo en lo relativo a la ciencia es todavía un territorio en gran parte sin explorar... y sobre todo que el ser humano es enormemente complejo.

Me ha gustado especialmente el trato que Pere ha dado a dos temas tabús (incluso dentro del gran tabú que es el sexo), el tema de la sexualidad de las personas que sufren una grave discapacidad física, como el caso de los parapléjicos y tetrapléjicos, y el tema del sexo en la tercera edad. No van a faltar temas que unos lectores más y otros menos consideren morbosos. Aunque no es este un libro especialmente morboso sí que en ocasiones vamos a experimentar un rictus de asco ¿algún lector será capaz de no sentirlo cuando nos encontremos la descripción detallada de una operación de cambio de sexo?... pues no quiero ni imaginarme lo que debió de sentir el propio autor cuando asistió "en vivo" a una como observador para escribir este libro. O sus experiencias en clubes de sadomasoquismo y de intercambios de parejas en Nueva York... eso es investigación de campo, y lo demás son tonterías.

No, desde luego que morbo no nos va a faltar, así veremos abordados los temas de las "desviaciones" y parafilias, la pornografía, el sadomasoquismo, y por supuesto el importante tema de la homosexualidad y las teorías y estudios que hay sobre la misma, la transexualidad e incluso temas tan poco conocidos como la asexualidad y la disexualidad... la complejidad está servida, llega un punto en que uno no sabe ya qué tiene más peso, si los condicionamientos culturales, la biología, la genética... al parecer el sexo es un "todo" donde posiblemente quede expresado más que en ningún otro tema, por su carga múltiple de biología, irracionalidad, condicionamientos culturales y neurología, la increíble diversidad del ser humano. De ahí que tanto intento de etiquetar, normalizar y pontificar sobre lo que está bien o mal, o sobre lo que podemos considerar normal o no, se encuentra siempre edificado sobre arenas movedizas.

Pere llega a afirmar por ejemplo que no es la homosexualidad la que merece una terapia, sino la homofobia... no puedo estar más de acuerdo. Estamos todavía muy lejos de poder considerar al sexo con la misma naturalidad, atención y sentido común que aplicamos a otras cosas. Los apartados dedicados al tema de la transexualidad, homosexualidad, la seducción y el sexo en las relaciones estables me han gustado especialmente. Por no hablar del controvertido tema de la hipersexualidad y las parafilias, quien crea que lo ha visto o leído todo sobre el sexo hará bien en echarle un vistazo a este ensayo, se va a sorprender.


Lo mejor: Un ensayo muy pero que muy instructivo, innovador, valiente, escrito con rigor pero también con sentido del humor y un estilo muy desenfadado que rompe la tradicional distancia entre el escritor y el lector, donde nos vamos a encontrar en ocasiones información rigurosa y otras asistir expectantes a vivencias e investigaciones del propio autor. Por todo ello no puedo más que recomendarlo, no todos los días se encuentra uno con un ensayo no solamente instructivo e interesante, sino ante todo necesario... muy muy bueno.

Lo peor: No es un tratado completo sobre sexualidad, tampoco es una guía ni un libro centrado en asuntos morbosos... el autor ha establecido un "filtro" para no apabullar al lector ni con multitud de casos clínicos y psicológicos para alimentar el morbo, ni con cientos de datos médicos o técnicos para convertir al lector en un erudito sobre el tema. Evidentemente ese "abarcar" tanto hace que quizás en algún que otro tema concreto, esto ya lo dejo al gusto de cada cual, el libro se haya quedado un tanto corto. Quizás al contrario en algún que otro tema se haya explayado demasiado... es difícil , por no decir imposible, encontrar un equilibrio. En mi caso por ejemplo me ha gustado el tratamiento del sexo en general, me parece fantástico, pero me hubiera gustado menos de algún tema y más de algún otro que no voy a decir aquí ;-). Ni que decir tiene que los lectores más mojigatos y llenos de prejuicios, aquellos más "cuadriculados", seguramente no compartirán la visión tan moderna, sensata y avanzada del Sr. Pere Estupinyà... aquellos que busquen visiones simplistas, dogmáticas y tranquilizadoras sobre el tema, que miren en otra parte.


domingo, 11 de septiembre de 2016

La Comisión para la Inmortalización

"El resultado final de una investigación científica es lograr que la humanidad vuelva a su propia existencia inextricable. En lugar de permitir que la muerte sea vencida, produce tecnologías todavía más potentes de destrucción masiva. Nada de esto es culpa de la ciencia. El incremento del conocimiento aumenta la cantidad de cosas que los humanos pueden hacer. No puede evitar que sean lo que son."


 Ficha: "La comisión para la inmortalización", John N. Gray, editorial Sexto Piso, 242 páginas, ISBN: 978 841 560 1715

 Tras la lectura de su libro "El silencio de los animales" me dije que seguramente no volvería a leer nada de John N. Gray simplemente por el hecho de que me parece un filósofo que en esencia sigue dándole vueltas a las mismas ideas: todo su pensamiento gira en torno a la naturaleza animal del ser humano y la crítica y demolición sistemática de cualquier ideología, credo religioso o idea que busque otorgarnos una naturaleza que no poseemos... llámese religión cristiana, llámese humanismo o fe en el progreso y la ciencia.

Según la teoría de la evolución de Darwin solo somos un animal que evolucionó como cualquiera de los millones de especies presentes en el mundo, una evolución que nos empuja sin un propósito concreto, y que solamente ha producido un animal extremadamente inteligente y autoconsciente por casualidad, no había propósito alguno en ello, ninguna deidad o entidad poderosa o inteligente que haya guiado nuestros pasos y de ahí saca la conclusión de que tampoco terminaremos convertidos en ningún ser especialmente mejor de lo que somos ahora o de lo que hemos sido en el pasado, pues la evolución no posee dirección alguna en ese sentido, ni en ningún otro. La misma evolución que proporcionó alas a las aves para a continuación atrofiárselas a las gallinas o al Kiwi, la misma que proporcionó patas a un mamífero parecido a un tapir y que se las transformó en aletas convirtiéndolo en una ballena nos ha proporcionado un cerebro extremadamente inteligente, los humanos somos un resultado inesperado de la evolución animal y nada más.

Ello evidentemente, al menos para el Sr. Gray, choca de plano con los dogmas de la mayoría de las religiones que otorgan un papel especial al ser humano, pero también con las creencias en el valor intrínseco de la especie humana y su especial papel en la evolución de la vida, choca con la creencia de progreso inevitable de la humanidad y también por supuesto con cualquier idea sobre un plano más allá de la naturaleza física del mundo como destino de las almas de los fallecidos y una futura evolución de un "superhombre" o una super-humanidad cualitativamente mejor que la que ya conocemos. Para Gray nuestra naturaleza animal y nuestra esencial imperfección van a hacer siempre fracasar cualquier intento de elevarnos por encima de cualquier otra especie de ser vivo en la tierra. Como bien apuntó un lector de este blog en su día, Gray es radicalmente ateo y a la vez muy consecuente con su pensamiento... Gray no ha cambiado la fe de la religión en otra vida o en el paraíso por la fe en la humanidad, en el progreso, o mucho menos por la fe en una futura mejora de la naturaleza humana. La verdad es que un examen histórico de los últimos cuatro o cinco siglos, sin necesidad de irnos más atrás, parece darle la razón.

Todo lo que comento queda meridianamente claro en su breve y contundente ensayo "Perros de paja", ya comentado en este blog, por eso para todo aquel que quiera iniciarse en la lectura de este filófoso recomiendo comenzar por esta obra. No obstante lo dicho, y aunque hace ya tiempo que el Sr. Gray no aporta ideas nuevas, hay algo en él, en su forma elegante de presentar los temas, en la erudición de la que hace gala últimamente y en su estilo que hace que leerle sea siempre interesante. Ya sabemos de partida cuales son sus ideas, no hay sorpresas en ese aspecto, pero uno no deja de asombrarse por el partido que les saca, su tono sombrío y crudamente realista por un lado, pero literario y preciosista por otro. Con los años va evolucionando y mostrándose sin lugar a dudas como un mejor escritor... aunque siempre de vueltas sobre lo mismo. Por eso he disfrutado de la lectura de este ensayo, porque a través de dos casos concretos en la historia "tirará del hilo" y terminará con un par de ensayos sorprendentes, tenemos el auge de la parapsicología y el espiritismo en la Inglaterra victoriana por un lado, y la fallida construcción de ese "nuevo hombre" que pretendía el comunismo soviético por el otro. Esa "Comisión para la Inmortalización" que da el título al ensayo y que pretendió entre otras cosas preservar de la corrupción la momia de Lénin, una historia tremenda y rocambolesca.




Por sus páginas veremos pasar a una serie de personajes de la Gran Bretaña del siglo XIX que pretendían la insólita tarea de investigar por medios supuestamente científicos la existencia de vida en el más allá, sesiones de espiritismo que no eran más que trucos de prestidigitación, y sobre todo la llamada "escritura automática", en la que se centra la primera parte del libro. En unos tiempos en los que todavía no habían comenzado los estudios sobre el subconsciente ese tipo de escritura, no consciente y realizada bajo autosugestión se tenía por prueba de la comunicación con el más allá... cuando no era otra cosa de una escritura generada en un "más acá" oculto y fragmentario como el mundo de las experiencias oníricas. Gray nos va a contar con todo tipo de detalles las tribulaciones de una serie de personajes muy conocidos de la época que creyeron haber encontrado en ese tipo de fenómenos una prueba más que evidente de que había otro mundo paralelo al nuestro y habitado por los espíritus de los fallecidos... un bulo, un autoengaño motivado sin duda por la añoranza y un deseo de recuperar a seres queridos ya fallecidos que duró hasta bien entrado el siglo XX, y al que no fueron ajenos personas con una buena educación y formación científica. La superstición religiosa como vemos puede mutar y adquirir formas sorprendentes.

La segunda parte del libro nos llevará de viaje a la Rusia de la revolución de octubre y sus trágicas consecuencias, tendrá como protagonistas en este caso no a los buscadores de pruebas de la existencia de vida más allá de la muerte, sino de aquellos que poco menos pretendieron endiosar al ser humano... a un futuro ser humano inexistente en el presente pero que terminaría surgiendo de las cenizas del mundo tal y como se había conocido. La historia demostró que no hay nada bueno que pueda surgir de la muerte y la destrucción, sólo más de lo mismo. Aquí tenemos a un escritor británico muy conocido, nada más y nada menos que a H.G. Wells y sus ideas de una futura utopía humana visitando la URSS y enamorándose de una misteriosa mujer secretaria de Gorki... una historia que a la vista de los sucesos acaecidos los siguientes años parece sacada de una novela negra.

El caso es que el escritor británico, firme defensor de una futura utopía en sus inicios, terminaría sus últimos días hundido en el más negro pesimismo. En otra historia paralela al pensamiento de Wells veremos los esfuerzos de las autoridades soviéticas en "forjar" un nuevo tipo de ciudadano y de hombre a base de destruir el antiguo orden, aplastar la naturaleza humana, y de como todo ese experimento masivo a gran escala, que ocasionó más víctimas al final que el holocausto nazi, terminó simplemente creando un estado fallido que terminó funcionando por pura inercia durante décadas, colapsándose al final de los ochenta. Hay pasajes de esta segunda parte que me han recordado mucho al trabajo de Martin Amis en su ensayo "Koba el temible" y que forman un cuadro realmente espantoso en el que sin duda alguna el Sr. Gray se recrea una y otra vez para estampárselo en la cara a todo aquel que a estas alturas le venga con hermosos ideales de una futura humanidad mejorada gracias a la política, las máquinas, la genética o la ciencia en general.

Tras esta visita al museo de los horrores del comunismo soviético de Lénin y Stálin, y las decepciones del Sr. Wells y en general de todos los que han creído en algún tipo de utopía futura, especialmente en ese terrible siglo XX del cual somos aún grandes deudores, el libro abandona su forma de ensayo literario y de investigación histórica y culmina en un pequeño ensayo filosófico mucho más en la línea de los habituales trabajos de este polémico y controvertido filósofo. Básicamente se dedica a poner en tela de juicio todos los proyectos en pos de un intento de alcanzar la inmortalidad a través de la ciencia, se habla de la suspensión criogénica y sus problemas, pero más que atiborrarnos de datos Gray hace hincapié en que la idea misma en en sí descabellada, de que conducir la marcha hacia ese objetivo, el de vencer a la muerte, es en sí una aberración, y de que la fe en el progreso de la humanidad de la mano de la ciencia y la tecnología no es más que un mito.

"Los mitos modernos están fuera de la realidad más que ninguno de los que puedan hallarse entre pueblos tradicionales, mientras que los absurdos de la fe son menos ofensivos a la razón que las afirmaciones hechas en nombre de la ciencia. La resurrección de los muertos al final de los tiempos no es tan increíble como la idea de que la humanidad, provista de cada vez más conocimientos, va camino a un mundo mejor"


Lo mejor: Tenemos de nuevo a un John N. Gray con la contundencia de siempre en denunciar aquellas ideas de los tiempos actuales que considera equivocadas y a la vez con un nuevo escritor cada vez más alejado de la escritura de un ensayo típico. Ambos van de la mano en este libro pero vamos a tener mucho más de lo segundo, de un trabajo de investigación histórica detallado, denso, con muchas referencias, nombres e historias donde el filósofo pasa a un segundo plano y nos expone sus ideas solo de forma indirecta... junto con un breve e intenso epílogo donde aparece el pensador contundente, combativo y tan políticamente incorrecto de siempre. Quizás solo por eso merece la pena seguir leyéndole, porque su voz tremendista y pesimista, pero a la vez sensata, sirve de contrapeso a cualquier optimismo infundado o interesado.

Lo peor: Si los adalides de la fe en el progreso de la humanidad se equivocan ¿no se equivocarán también los pájaros de mal agüero como el Sr. Gray? ¿acaso podemos basándonos en la pasada experiencia predecir lo que nos vamos a encontrar en los próximos tiempos?. Creo que la ingenuidad, generalmente estúpida e interesada, así como el pesimismo medular con aires de sabiduría pecan de los mismos excesos. En mi humilde opinión el futuro es una tierra en tinieblas que solamente se despejarán paso a paso... para ser sustituidas por otras seguramente pero que se despejarán sin duda. Me quedo con la visión de Yuval Noah Harari expresada en su excelente "De animales a dioses" de que el futuro sigue abierto y no podemos pretender conocerlo en base a las experiencias pasadas tal y como intentan el Sr. Gray y otros filósofos pesimistas, ¿se puede ser otra cosa que pesimista cuando se examinan por ejemplo los avatares políticos del pasado siglo?, y por supuesto me quedo más con el pensamiento de David Deutsch y su impactante ensayo "El comienzo del infinito" en el sentido de que pinta a una humanidad liderada por el pensamiento científico capaz de enfrentarse con éxito a cualquier problema, y también por desgracia capaz de crearse problemas inimaginables... porque eso es una constante con la que seguramente John N Gray estaría de acuerdo, el camino de la humanidad no es más que una carrera de obstáculos si, pero donde es tan absurdo negar el hecho de que nosotros mismos somos parte del problema, como negar el hecho de la capacidad humana de superar lo que le pongan por delante. La mera existencia de naciones como Rusia, Ucrania o incluso Alemania o Japón tras todo lo experimentado el pasado siglo XX ¿no tendría que hacer reflexionar también un poco a filósofos e historiadores expertos en los mil matices del color negro como el Sr. Gray? ;-).

miércoles, 7 de septiembre de 2016

El complejo de Copérnico


Ficha:  "El complejo de Copérnico", Caleb Scharf, editorial Biblioteca Buridán, 297 páginas, ISBN: 978 841 6288694

Cuando en 1.543, y de forma póstuma, se publicó el trabajo de Nicolás Copérnico "De revolutionibus orbium coelestium", uno de los mayores hitos de la historia de la ciencia, comenzó un proceso de devaluación de la importancia de la Tierra y del ser humano en el cosmos que no ha cesado hasta nuestros días. Aunque pude ver una conferencia hace tiempo de alguien que afirmaba que identificar el centro del universo con la Tierra, y de ahí considerar que esta era lo más importante por ello era una solemne tontería... el conferenciante subrayaba que dicha posición era en todo caso denigrante, ya que situaba el mundo bajo nuestros pies, mientras que lo más elevado, el reino celestial, se situaba en las alturas, precisamente alejado de dicho "centro".

Estemos equivocados o no en relación a la importancia que se otorgaba a situar la Tierra, y al hombre, en ese centro del universo, lo cierto es que tras Copérnico, y sobre todo tras sus principales valedores posteriores, Kepler y Galileo, la Tierra dejó de ocupar ese lugar central y orbitar en torno al sol, luego vendrían más "giros copernicanos", y llegaría el conocimiento de que las estrellas del firmamento eran "soles" situados a enormes distancias, de que seguramente habían innumerables sistemas de soles y planetas como el nuestro, de que ocupábamos un lugar insignificante en la periferia de una inmensa estructura denominada galaxia con más de cien mil millones de estrellas... y que había más de cien mil millones de galaxias esparcidas por un universo de dimensiones que escapan a la imaginación humana, y que el universo tuvo un inicio en el tiempo, que seguramente tendrá un final, y que se encuentra en rápida expansión... vamos que de ser el centro del universo y los reyes de la creación, a ocupar un lugar insignificante en un universo inimaginablemente inmenso, frío y vacío en su mayor parte.



Esa reubicación de nuestra posición y la toma de conciencia de nuestra verdadera insignificancia en términos de tamaño y localización vino también acompañada de una "devaluación" constante de la singularidad de la vida y la especie humana, es lo que el autor de este libro, Caleb Scharf director de astrobiología de la Universidad de Columbia denomina "complejo de Copérnico"... es decir la obsesión, justificada o no, de quitarnos importancia en todos los sentidos, de quitar relevancia alguna tanto a la Tierra, la vida e incluso a la humanidad... somos insignificantes en cualquier aspecto que podamos pensar ¿o no es así?. El autor propone que examinemos la cuestión de forma detenida, con pruebas concluyentes que o bien nos permitan afirmar nuestra insignificancia, o bien, que nos muestren lo extraordinariamente "raros" que somos, vamos que nos encontramos en un lugar que si bien no podemos llamar "centro del universo" pues tal cosa no existe que sepamos, está lejos, enormemente lejos de hecho, de ser considerado como vulgar o corriente.

Y es que este "complejo" durante mucho tiempo fue más o menos asumido, hasta el punto que hasta bien entrado el siglo XIX los científicos suponían que si la Tierra no tenía nada de especial, la vida tenía que ser un hecho común en el universo, se imaginaron que hasta nuestro mismo sistema solar, e incluso la Luna, podían albergar vida, vida inteligente e incluso civilizaciones. Ni que decir tiene que esa etapa de elucubraciones delirantes sin fundamento alguno han quedado más que superadas... sin embargo seguimos viendo esa obstinación por considerar la irrelevancia del fenómeno de la vida y la vida inteligente, parece que por fuerza esta ha de surgir de forma espontánea, aunque tarde miles de millones de años, a partir de la superior organización de la materia inerte... un proceso sobre el que todo son conjeturas, por muy apasionantes que sean. El caso es que el autor se pregunta si tenemos alguna forma de evaluar nuestra relevancia en el cosmos a partir de nuestra "excepcionalidad"... ¿es la Tierra el único mundo que alberga vida? ¿hay alguna forma de saberlo a ciencia cierta o al menos aproximada a la luz de nuestros conocimientos?.

 Durante años los científicos han usado distintos baremos, diferentes "varas de medir" en base a lo que conocemos ya con seguridad, tomando el ejemplo de la Tierra,  su clima,  su historia geológica, de lo que se sabe sobre la formación del sistema solar,  la composición del mismo con una estrella "mediocre" pero estable,  las órbitas planetarias,  la composición y la evolución de la atmósfera y el conocimiento que se tiene de cómo eran las condiciones iniciales... etc etc, y lo cierto es que todas esas suposiciones, o casi todas, han resultado ser poco acertadas para ser usadas como referencia... y eso por decir algo.

Desde el principio Caleb intenta desmarcarse de toda visión antropocéntrica, pero reconoce que es extremadamente difícil, en uno de los momentos más interesantes del libro se pregunta si nuestra visión del cosmos, o por lo menos la evolución de la misma, hubiera sido igual de haber visto la luz en un sistema solar diferente donde, por ejemplo, la disposición de los planetas hubiera dejado muy clara la órbita de los mismos en torno a un sol central, o donde por ejemplo hubiésemos tenido dos soles gemelos orbitando en torno a un punto de gravedad común y el resto de mundos girando en torno a esa "pareja"... indudablemente que la historia de nuestra cosmología hubiera sido muy distinta.

Hay muchos elementos que convierten cualquier conjetura sobre nuestra relevancia en el cosmos en imposible de calcular, el único elemento que arroja un poco de seguridad según el autor es la existencia comprobada, de momento, de una misma química y leyes de la física, lo que hace pensar razonablemente que si la evolución de la química terminó causando el origen de la vida, el salto de lo inanimado del mundo mineral a la complejísima realidad de la biología, incluso en su modo más simple, hay razones para pensar que eso mismo haya podido ocurrir en infinidad de mundos que han tenido la misma oportunidad que el nuestro a lo largo de un dilatadísimo periodo de tiempo. Este punto de partida inicial será prácticamente la única concesión que Caleb hará a la especulación.



La verdad es que aunque el autor se compromete a encontrar una respuesta razonable lo único que vamos a ver durante el desarrollo del mismo es una sucesión de "no es posible, no se puede, es imposible, no hay datos... ", seguramente es uno de los puntos fuertes del libro, la honestidad, aunque en algunos momentos resulta un poco enervante :-). La cosa se pone interesante cuando Caleb comparte con el lector los últimos conocimientos sobre el descubrimiento de "exoplanetas" y la dinámica planetaria en relación con nuestro sistema solar y las simulaciones por ordenador. Cuando no se habían descubierto todavía planetas externos a nuestro sistema solar parecía bastante razonable lanzar hipótesis sobre los sistemas planetarios por descubrir tomando el nuestro como modelo... menudo chasco cuando empezaron a aparecer planetas rocosos mucho más masivos que la tierra y planetas gaseosos más pequeños que Urano o Neptuno, por no hablar de que las órbitas excéntricas, en ocasiones hasta extremos inverosímiles, eran más frecuentes de lo previsto... la variedad de disposiciones planetarias no parece tener límite, en ocasiones nos encontramos incluso con distribuciones completamente dispares a nuestro sistema, y lo más raro de todo es que dejan a nuestro propio sistema solar en un lugar especial... como uno de los más raros y poco frecuentes de toda la gama descubierta. 

El hecho de saber ya con toda seguridad que los sistemas planetarios son sistemas dinámicos, que pueden cambiar mucho con el transcurso de los millones de años desde su formación, que los hay que parecen haber atravesado un periodo realmente violento, así como los relativamente estables como el nuestro, además de la contaminación y los cambios motivados por los intrusos como los cometas... crean un cuadro donde parece imposible predecir nada y mucho menos aventurar hipótesis sobre la presencia de vida. Esta parece depender de tantos ajustes, tantas eventualidades, tantos factores... que cobra fuerza la hipótesis de que realmente el nuestro es un mundo realmente singular, aunque esté formado por las mismas piezas y componentes que el resto. Entramos de lleno en la dinámica del caos donde tenemos que abandonar los cálculos exactos y movernos siempre en el terreno de las probabilidades, no importa la potencia de los equipos informáticos usados para las simulaciones planetarias.

Poco más que decir de un libro donde se nos hablará un poco de todo, de descubrimientos sobre la naturaleza del cosmos, del destino final del universo y cómo afectarían esos "últimos tiempos" a la observación de un hipotético ser inteligente, de la historia de la observación del espacio y el estado actual de los conocimientos que tenemos sobre el cosmos, de la teoría del cáos que nos advierte de la imposibilidad de calcular con exactitud las evoluciones planetarias... en fin, de tantas y tantas limitaciones y barreras que nos podemos encontrar a la hora de hacer previsiones mínimamente fiables, y de que la ciencia hoy por hoy no puede sino entrar en el terreno de la especulación cuando pisa este campo, por mucho que parezca caminar sobre terreno firme, estamos ante un inmenso pantano donde hay pocos trozos de terreno firme en los que apoyarse... y donde en ocasiones parece que no queda ninguno al alcance de nuestros pasos para seguir avanzando.


Lo mejor: Un buen ensayo que intenta poco menos que la cuadratura del círculo, lo imposible, pero que tiene como principal virtud la honestidad y que consigue impregnar de ese sentimiento de asombro ante lo desconocido al lector. Quizás no consigue llegar a ninguna conclusión definitiva, no nos puede dar datos y cifras que nos hagan darnos una idea de nuestra relevancia en el cosmos... pero nos dice al menos porqué dicha estimación hoy por hoy no se puede hacer, y desde luego deja el camino abierto a la conclusión de que efectivamente somos más singulares de lo que, llevados por ese complejo de Copérnico, somos capaces de admitir.

Lo peor: Dentro de diez o veinte años a lo sumo habrá que volver a replantear muchas de las cuestiones apuntadas por el libro, para bien o para mal nos encontramos en una encrucijada en relación con nuestro conocimiento del cosmos. Aunque Caleb se mete un poco en el tema de la filosofía de la ciencia y en lo que implican los conocimientos actuales en relación con el ser humano y su significación en el conjunto del universo... la verdad es que al final no puedo evitar la sensación de que todo el libro no es más que un encogimiento de hombros y un estrellarse contra un muro. Hay dos momentos del libro que me resultaron humorísticos (aunque no sería esa desde luego la intención del autor), uno es cuando en un arrebato comenta "Maldita sea la metafísica", y otro cuando explica que no conoce a nadie a quien no le interese el tema de la relevancia del ser humano en el universo... precisamente sin "metafísica" lo que podemos decir hoy por hoy cuando especulamos sobre el fin del universo y la presencia de la vida en él es bien poco, por desgracia, puras especulaciones en muchas ocasiones cogidas con alfileres donde lo que se ignora es casi todo... y en cuanto al interés sobre este tema... pues que Caleb es muy afortunado con las personas que tiene a su alrededor ;-).


martes, 30 de agosto de 2016

La primera ley

"Nunca se tienen suficientes cuchillos"

Logen Nuevededos.

 Ficha: "La primera ley", trilogía compuesta por: "La voz de las espadas", "Antes de que los cuelguen" y "El último argumento de los reyes", editado por Alianza Editorial, con 744, 766 y 903 páginas respectivamente.

Y se acabaron mis vacaciones y mis lecturas veraniegas, a pesar del anterior libro comentado y de esta trilogía que comento a continuación tengo la sensación de haber leído menos que otros veranos, y es que la suma de las dos mil cuatrocientas páginas de esta fantástica trilogía de Joe Abercrombie me saben a muy poco... ha sido sin duda el novelista-descubrimiento de este año y todo un descanso de mis habituales y sesudas lecturas de ensayos filosófico-científicos, que reanudo en breve.

Me encuentro en la lectura de esta trilogía un mundo y una serie de personajes en parte conocidos, al haber empezado la casa por el tejado y haber leído recientemente las tres novelas ambientadas en el mismo mundo cuya construcción comenzó precisamente con la trilogía de "La primera ley". De modo que el reino de "La Unión" tan semejante a esa Europa del medievo y las tierras del norte eran ya "lugares comunes", a los que se han añadido otras localizaciones como el continente del sur o las tierras del viejo imperio... pocas sorpresas pues en cuanto a la ambientación de la trilogía y a las normas que rigen ese despiadado mundo creado en 2.002 por Abercrombie y que le han situado en la cúspide del género de la fantasía, junto con George R. R. Martin, Patrick Rothfuss y Brandon Sanderson.


 Los mismos elementos que están presentes en obras posteriores, como la tremenda "La mejor venganza", la obra maestra "Los héroes" y la polvorienta "Tierras Rojas" los tenemos ya aquí completamente perfilados: Una colección de personajes inolvidables, unos antihéroes que son de lo mejor que ha producido el género, un mundo implacable, ironía y un morboso sentido del humor (elevado al cubo en esta primera trilogía), violencia en grado sumo, con escenas de lucha descritas con una enorme habilidad digna del mejor guionista de cine... y diversión, mucha diversión disponible para el lector que no solamente busca un buen entretenimiento, sin más complicaciones, sino que también busca a un escritor de talento que sepa escribir una historia que le mantenga enganchado de principio a fin, y que además tenga "substancia", no solo diálogos y una acción apresurada y mareante, sino también una buena dosis de intriga, de esa sensación de no saber qué demonios va a ocurrir en el siguiente capítulo y de estar ante un escritor que ha dado el 100%... y que lo ha hecho maravillosamente bien además.

 En esta primera obra, esta trilogía completada a lo largo de seis años Abercrombie quiso que su nombre no pasara desapercibido, imagino que casi todos los escritores lo intentan, pero tengo que destacar la labor de un autor que arriesgó por una fórmula nueva y extrema, y que dio en el blanco. Desde que tuve en mis manos la que sea tal vez su obra más perfecta "Los héroes", la sensación de estar ante un virtuoso de la pluma que sabe darle al lector no solamente lo que este quiere... sino aquello que ni él mismo sospecha que desea no me ha abandonado ni un momento. Hay que emprender la lectura de los primeros tomos de "Canción de Hielo y Fuego" de George R. R. Mártin, concretamente los tres primeros tomos, antes de que su autor perdiera el norte con esas continuaciones lamentables de la cuarta y quinta entregas, para obtener una sensación semejante... un universo menos detallado, una historia más ligera, menos personajes... sin duda, pero con el elemento "diversión" multiplicado, y ese elemento tan escurridizo, ese "nosequé" que hace que no puedas dejar de leer.



Abercrombie se lo tomó con calma, el primer tomo se lo pasa prácticamente presentando a los protagonistas de la trama, la historia avanza poco, y sin embargo uno no se aburre ni un momento, ¿cuánto tiempo habrá pasado el bueno de Joe, "Lord Grimdark" para los amigos, dándole vueltas a la cabeza a la hora de perfilar estos primeros personajes de su trilogía?, se nota mucho su pasado como aficionado a los juegos de rol... aquí vamos a tener un poco de todo, intrigas políticas, un viaje heroico, varias guerras... peripecias sin fin de una pandilla con la que se podrían haber escrito varias trilogías: inolvidable ese grupo de guerreros del norte, Dow el Negro, Tul Cabeza de Trueno, Forley el Flojo, El Sabueso, Hosco Hardling, Tresarboles, y por supuesto la estrella del grupo, Logen Nuevededos también apodado "El Sanguinario", un variopinto grupo de curtidos guerreros que protagonizarán algunas de las páginas más movidas del largo relato.


Destacar también, como no, al cabezahueca de Jezal dan Luthar, seguramente el personaje que tiene la evolución más sorprendente durante la trama, a la feroz Ferro Maljinn verdadero arquetipo y encarnación del deseo de venganza, al dicharadero Pielargo seguramente el compañero de viaje más insufrible que se haya plasmado en una novela, y sobre todo a Bayaz el mago, una auténtica caja de sorpresas de principio a fin... pero por encima de todos estos grandes personajes que imagino que tendrán sus defensores y sus detractores entre los aficionados hay dos que brillan con luz propia, algo nada fácil en una narración construida precisamente a base de golpes de efecto proporcionados por una galería de personajes soberbios, y que merecen una descripción detallada aparte.





Sand dan Glokta. 
Un conocido aforismo de Nietszche reza "Aquello que no nos mata nos hace más fuertes", pues bien el personaje descrito por Abercrombie no podría serlo más. Glokta es uno de los jefes de la "inquisición", una especie de policía secreta dedicada a perseguir cualquier atisbo de traición contra el rey de La Unión, el estado más poderoso de este mundo fantástico donde tiene lugar la acción de "La primera ley". Años atrás Glokta era uno de los espadachines más célebres del país, un apuesto y jóven capitan ambicioso e idealista, lleno de orgullo y soberbia y uno de los héroes, a su pesar, de la guerra contra el emperador de Gurkul, un imperio situado en el continente del sur que estuvo en conflicto con La Unión. La guerra contra el mismo fue breve y victoriosa, pero por desgracia Glokta fue hecho prisionero y sufrió en sus carnes un intenso e interminable martirio en las mazmorras del emperador que le han convertido en un ser completamente diferente de lo que era antes. 


Liberado tras dos años de horroroso cautiverio como prueba de buena voluntad tras firmarse la paz, Glokta es ahora un hombre tullido, con una columna dañada, una pierna inútil sin dedos y fuente incesante de sufrimiento que no se ha hecho amputar para no empeorar aún más su lamentable aspecto, una dentadura devastada que no le sirve ya para nada y alguna que otra tara física que le proporcionan cada día de su vida una buena dosis de dolor, debilidad y sufrimiento, un sufrimiento que posee múltiples caras no solamente en el aspecto físico, sino también en su humillación, en el lamento por las partes de su cuerpo mutiladas y perdidas para siempre, en una vida arruinada, en unos sueños y unos ideales destrozados y pisoteados que ahora solo le hacen sonreír con amargura... se ha convertido en una ruina física y moral, ya no cree en nada, ha visto en lo que puede convertirse un hombre a través del dolor y el miedo y lo ha vivido en carne propia, lo sufre cada día.. 


Contra todo pronóstico sigue vivo y sigue aferrándose a la vida con desesperación, pero ya no cree en nada, su pensamiento, frecuentemente citado por el autor a través de frases en cursiva, es una amalgama de sinceridad brutal, crueldad y cinismo despiadado. Es sin duda el personaje más rico del libro, el más detallado... y también el más interesante. Convertido en un desecho, en una ruina, abandonado por su familia y amigos, un héroe olvidado que solo despierta miradas de asco y aprensión... y curiosamente no ha optado por otra salida que por aceptar y llevar a cabo, con exquisita frialdad y precisión, el último oficio que podríamos sugerir para alguien en su situación... el de inquisidor, el de torturador en el nombre del rey.

Debidamente acompañado de sus fieles "practicantes" que es como se denominan a los verdugos enmascarados al servicio de la Inquisición, tendremos muestras a lo largo de la trilogía de su pericia como hábil interrogador y despiadado torturador, capaz de sacarle una confesión de culpabilidad al más pintado, sea culpable o no, carente de compasión, dotado de una afilada inteligencia, hábil y calculador... aunque fiel hasta la muerte a su rey y sus superiores, le veremos arrastrarse cojeando, siempre martirizado por su pierna deforme, condenado a consumir alimentos en forma de puré, en ocasiones sufriendo pesadillas y la incontinencia de sus intestinos... siempre al borde del abismo, sin duda alguna estamos ante el personaje más lamentable y detestable de todo el género fantástico... y sin embargo al final me llegó a caer simpático, y creo que es una sensación compartida con todos los lectores de esta excelente trilogía, porque a pesar de su repugnancia uno se da cuenta de que está ante un ser que a llegado a amar el sufrimiento, el propio y el ajeno, y que a través de esa malsana relación, que hace tiempo que podía haber atajado con el suicidio, nos encontramos con el más alto concepto del heroísmo posible, el de aquel que aparentemente no tiene ya motivos para vivir, aquel cuya vida es un horror permanente... y a pesar de todo ahí está, aferrándose como una garrapata a esa vida miserable y preguntándose continuamente "¿porqué lo hago?", una pregunta que resonará una y otra vez en el relato y que quedará ahí en el aire... un apunte más, aunque resulte increíble no estamos ante un sádico que goza con el sufrimiento de sus víctimas puesto que ya nada en la vida le produce ya placer, pero es inevitable que disfrute con la humillación de sus víctimas y ese "bajarle los humos" a gente que desprecia. Se manchará las manos muchas veces de sangre, hasta los codos vamos, pero casi siempre lo hará obedeciendo órdenes.

"Cuando Glokta entró renqueando en el soleado salón, la Reina Terez le dirigió una mirada altiva sin hacer el más mínimo esfuerzo por disimular el desprecio y el asco que le producía su persona. Como si una cucaracha acabara hacer acto de presencia ante su regia persona. Pero ya veremos. Después de todo, el camino ya lo conocemos. Nosotros mismos lo hemos recorrido, y hemos arrastrado por él a muchas otras personas. Primero se va el orgullo. Luego llega el dolor. Inmediatamente después viene la humildad. Y al poco ya está ahí la obediencia"

Logen Nuevededos.
¿Qué pasaría si mezcláramos el personaje creado por Robert Louis Stevenson en su obra "El extraño caso del Dr. Jekill y Mr. Hide", a Cónan el bárbaro y a William Munny el pistolero protagonizado por Clint Eastwood en "Sin perdón"?... pues que ahí tenemos a Logen Nuevededos, apodado para su desgracia también como "El Sanguinario". Logen es un norteño que capitanea a un grupo de guerreros que se encuentran exiliados tras el ascenso de Bethod al trono del norte, el tal Bethod ha unificado unas tierras duras e inhóspitas y unido a los clanes guerreros, pero también está saldando cuentas de pasados conflictos, ese grupo de guerreros que, o bien, no han recibido la gracia y el perdón de su violento monarca, o bien, simplemente rehúsan servir a su lado vaga por los bosques sobreviviendo como pueden en unas tierras plagadas de peligros. En su ruda mentalidad de guerreros solo aceptan como jefe al más duro, al más experimentado, al que todos temen... y por algo han elegido a Logen.

Tras el inquisidor Glokta nos encontramos al personaje más complejo y rico no solamente de la trilogía, sino también de estas seis novelas que Abercrombie le ha dedicado a ese particular y violento universo de su creación, Logen es el arquetipo de personaje que no consigue huir de su pasado, y al igual que el tullido inquisidor una pura contradicción. Seguramente es el más noble y recto de los guerreros, el más valiente, nunca rehúsa una tarea por difícil que sea, cumple con su palabra, es alguien en quien se puede confiar, un soldado inteligente y formidable con una experiencia en combate sin igual... y sin embargo posee la más nefasta reputación de todo el norte, lo cual es decir muchísimo.


Logen tiene una serie de cualidades que le hacen único, para empezar una increíble suerte y una capacidad asombrosa para salir con vida de las más apuradas situaciones, por eso no dejará de exclamar tras cada una de las mismas "sigo vivo" a lo largo de los tres libros, por desgracia también una suerte negra en lo que se refiere a rehuir las situaciones violentas... las atrae como la miel a las moscas, lo cual inevitablemente le hará aumentar sin cesar la lista de sus enemigos, de los que quedan vivos al menos, porque otra de sus cualidades es una eficacia impresionante en el arte de matar, astuto, duro, rápido como el rayo, resistente al dolor y al cansancio... su cuerpo muestra innumerables cicatrices de su historial de combates, su melena y su barba no consiguen ocultar una red de cicatrices que hacen que su rostro se asemeje a "una tabla de tajar carne"... ha sobrevivido a más guerras y combates a muerte que nadie, y eso no es lo peor.

Lo peor de todo, el motivo por el que aparte de "Nuevededos", le falta la mitad del dedo corazón de la mano izquierda, le apodan "Sanguinario" es porque en ocasiones cuando el nivel de estres y tensión en medio de un combate llega al paroxismo desaparece ese soldado feroz pero disciplinado y contenido y aparece otra cosa... su rostro se transforma, aparece una sonrisa horripilante y enloquece, a partir de ese momento hay que tener cuidado ¡qué digo cuidado! ... salir pitando, porque su precisión,  velocidad, resistencia al dolor se multiplican... a la vez que su ferocidad y su incapacidad para distinguir el amigo del enemigo. Toda esa nobleza de carácter, toda esa contención de su ira y su capacidad para pensar con frialdad y mantener la lucidez en las situaciones apuradas, da paso a una locura asesina capaz de arrollar todo cuando se pone al alcance de sus manos, es entonces capaz de cometer cualquier atrocidad contra cualquiera y ponerle los cabellos de punta al más experimentado guerrero del norte, se convierte en un arma letal, aunque por poco tiempo eso sí, para luego no recordar nada... ni que decir tiene que en su historial posee no solamente una lista interminable de enemigos caídos ante su espada, "ha matado más hombres que la peste", sino también de amigos que cometieron el error de estar demasiado cerca, o bien, de víctimas que creyeron que "El Sanguinario" tendría algún atisbo de piedad. No es extraño que se haya convertido, muy a su pesar, en un completo indeseable, en alguien que como bien le acusa Bethod "¡estás hecho de muerte!".

"A Logen le hubiera gustado sentir lo que ellos sentían. Le hubiera gustado llorar la muerte de un hombre bueno. Llorar por el hecho de que tal vez hubiera sido él quien la causó. Pero las lágrimas no llegaban. Mientras contemplaba la tierra recién removida el sol desaparecía detrás de las montañas y la fortaleza de las Altiplanicies se oscurecía. Y él seguía sin sentir nada.

Si quieres ser un hombre nuevo, tienes que estar en sitios nuevos y hacer cosas nuevas con gente que no te conoce de nada. Si vuelves a los viejos usos de siempre, ¿qué otra cosa vas a ser sino el mismo hombre de siempre? Hay que ser realista. Había jugado a ser un hombre distinto, pero todo habían sido mentiras. De esas que son tan difíciles de desenmascarar. De esas que uno se cuenta a sí mismo. Él era el Sanguinario. Esa era la verdad, y por mucho que deseara ser otra persona, no había forma de escapar. Logen quería que algo le conmoviera.

Pero al Sanguinario no le conmovía nada."


 Aunque no afecta a la inmersión del lector en ese mundo tan especial, marco de la historia, no hubiera estado de más un poco de creatividad por parte de Abercrombie con el tema de los mapas... de forma sorprendente no hay ninguno que permita situar los lugares de la acción, un defecto imperdonable para un escritor de fantasía en mi opinión, este que he "cazado" en la red, al igual que las imágenes de personajes que ilustran mi post se debe a la generosidad de algún aficionado que lo ha dibujado para los lectores, gracias mil, o quizás ... y espero que no sea así, a un descuido de la edición española. No importa demasiado al final desde luego, pero son detalles que se agradecen y que hubieran "redondeado" un trabajo por otra parte admirable.

Poco más que decir que evite destripar más la historia... reflexiones sobre el sentido del deber, sobre el valor de la venganza, la importancia de contener las emociones, la falsedad de determinados valores como el patriotismo y las convenciones sociales... los hilos que verdaderamente mueven el mundo, la hipocresía, el poder del dinero, y en definitiva sobre las miserias humanas en un mundo fantástico e inventado, pero más parecido al nuestro y en concreto al espíritu de nuestro siglo XXI de lo que quisiéramos. Un mundo donde no parece existir el blanco y el negro sino tonalidades diferentes de gris, como la visión de Ferro Maljinn de forma irónica, un mundo donde no parece haber nadie sano, nadie completamente bueno o malo, y donde nadie se libra de cometer estupideces o realizar alguna que otra maldad, y donde veremos a personajes detestables y moralmente inmundos realizar acciones positivas y a personas buenas y razonables cometer maldades y errores, un mundo donde nadie tiene la conciencia demasiado limpia. Muy bueno todo el apartado dedicado a la política, y esa evolución de varios personajes, especialmente los de Jezal dan Luthar y Ardee West que junto con la nombrada Ferro Maljinn constituyen la contrapartida femenina al impresionante "reparto" de la obra.

Extra: Parece ser que no hemos visto todavía el final de las novelas de Joe ambientadas en el universo de la Primera Ley, este mes de noviembre Alianza Editorial va a publicar una serie de relatos ambientados en el mismo, algunos protagonizados por viejos conocidos de sus "fans" y que llevará el título de "Filos mortales", un tocho de más de 500 páginas que promete... aunque tengo mis reservas siempre que un novelista se mete en el fregado de escribir relatos, y lo más interesante de todo, según revela el propio Abercrombie en su página web en un post de hace un par de días, se encuentra trabajando en una nueva futura trilogía, también recreada en el mismo mundo, pero posterior en el tiempo unos 25 ó 30 años, con un paulatino abandono de la tecnología propia del medievo y un inicio de algo parecido a una industrialización... veremos en qué queda todo esto, pero la cosa promete ;-).


Lo mejor: Abercrombie en estado puro, ironía, cinismo y mala leche en cantidades industriales, multitud de "medios tiempos" y pausas en la historia que vendrán estupendamente a ese tipo de lector paciente que no desea terminar un libro con rapidez, una sucesión de historias contadas con virtuosismo y una galería de personajes impresionantes y extremos, maravillosos esos insertos en el texto con los pensamientos de Glokta por ejemplo... ¿qué más se puede pedir a una serie de fantasía?. En definitiva diversión y entretenimiento a raudales que se lee en un suspiro a pesar de su extensión.

Lo peor: Como contrapartida a tanto peloteo por mi parte a Abercrombie, que parece que me llevo comisión ;-), tengo que cargar un poco las tintas en este apartado... veamos, no voy a entrar en el tema de la pornografía de la violencia o la supuesta glorificación de unas conductas más que reprochables, pues estamos ante un producto cuya única finalidad consiste en divertir y enganchar al lector, especialmente si tiene una vena morbosa, gamberra e iconoclasta como es mi caso, por mi parte ¡objetivo cumplido con creces!, pero es que hay elementos en el relato que me gustan menos... el morbo que llega a cansar un poco, tanta violencia gratuita que en ocasiones llega a asquear... la gracieta de detener la acción, como hace Tarantino en sus películas, de forma cómica... restando dramatismo, aunque habrá quien haya agradecido el detalle. Aunque Abercrombie en novelas posteriores se redimió, en parte, de su incapacidad para mostrar personajes femeninos interesantes, o al menos a la misma altura que sus contrapartidas masculinos, desde luego que no lo consigue en esta primera trilogía... lo siento pero no trago al personaje de Ferro Maljinn... me gusta mucho más por ejemplo el de Ardee aunque resulte en ocasiones un poco patético, marca de la casa ya lo se. Otro asunto es el personaje de Bayaz y del tratamiento de la magia en general en esta obra... no me extraña que en novelas posteriores el tema de la magia hiciera un poco "mutis por el foro". Toda esa enrevesada historia sobre Juvens, el creador y demás parafernalia místico-mágica-histórica me parece lo peor logrado del relato con diferencia ¿algún lector sacó algo en claro de la misma? ¿a alguien le ha gustado?...  a mí no desde luego. El viajecito al confín del mundo, ese viaje a ninguna parte, me pareció lo más prescindible de la historia... justo lo que en otras novelas de fantasía es el plato fuerte, el sentido de la maravilla ante mundos imaginados en los que se sumerge al lector, ese precisamente es el punto débil de Abercrombie, no solamente en esta primera trilogía, sino que creo que en todas las demás novelas ambientadas en este universo, algo hay en el mismo, algo superficial e infantil que no termina de cuajar... pero que le vamos a hacer, nadie es perfecto, esa atención a la psicología y en la creación de personajes impactantes tenía que tener su contrapartida en alguna debilidad :-).


lunes, 29 de agosto de 2016

Los años del miedo


Ficha: "Los años del miedo", Juan Eslava Galán, editorial Planeta, 572 páginas, ISBN: 9788408077053

Tras haber comentado en este blog su recomendable "La Primera Guerra Mundial contada para escépticos", me quedaron ganas de volver a leer algún ensayo más sobre historia de este peculiar autor, y he aprovechado este verano en el que me he encontrado este en una librería para seguir aumentando la lista. 

De nuevo me encuentro con un libro que no solamente proporciona una buena cantidad de datos y anécdotas para el lector curioso deseoso de saber más, sino que se lee casi de un tirón gracias a su ameno tono humorístico y a la colección de anécdotas que trae insertas en el texto. Nada de un ensayo típico al uso... nada de eso, capítulos en general breves, muy diversos, donde no solamente se aportan datos sobre aquella España negra, negrísima, de los inicios de la posguerra, sino que a modo de relato de ficción leeremos las andanzas de varios españoles dignos representantes de los tipos sociales de entonces... entre otros de un estraperlista bastante canalla, buena muestra de aquellos "vencedores" de la guerra civil que hicieron caja con la desgracia y necesidades de sus compatriotas, un trabajador hijo de un represaliado de la República en prisión, ejemplo de la España de los "perdedores" de la guerra que tuvieron que aguzar el ingenio para sobrevivir, un delincuente buscavidas de poca monta, y un cura superviviente del "terror rojo" digno representante del estamento eclesiástico que jugó un papel determinante en el apoyo ideológico al régimen.



Veremos transcurrir los años desde aquel mes de mayo de 1.939 en el que sonaban continuamente los disparos de los piquetes de ejecución y reinaba el más absoluto terror entre los supervivientes de la España Republicana, siempre pendientes del timbre de la puerta por si llamaba la policía de día o de noche, del país que una vez pasado lo peor y aunque estaba teóricamente en paz no dejaba de sangrar ni de sufrir. Penurias económicas, hambre, racionamiento, miedo, enfermedades derivadas de la desnutrición, vamos de la miseria en suma... un cuadro en el que cuesta reconocer la España de hoy pero que no está tan lejos en el tiempo y que vivieron los padres y abuelos de mi generación, la de los nacidos en los sesenta, la misma del actual jefe de estado. 

Planeando por encima de todo estaba la figura de un dictador, un autoproclamado "caudillo" que no fue más que un arribista con suerte que supo aprovechar las oportunidades que se le brindaron para deshacerse de sus enemigos políticos y una vez ganada la guerra y bien afianzado en el poder centró todo su mediocre talento en una sola causa.. agarrarse a la silla que ocupaba con desesperación. Solamente así se justifica que en una nación destrozada por una guerra civil el presupuesto del estado se destinara en casi su mitad a la policía y la defensa. Tenía muy bien aprendida la lección que en ocasión dictó un estadista romano, aquella que rezaba "ten contentos a los militares y ríete de los demás".



Veremos como no faltaron las ocasiones en esos primeros años en las que su autoridad fue cuestionada desde sus mismas filas, que no todo era uniformidad y unanimidad en apoyar su figura, y como su astucia y firmeza, junto con una considerable dosis de suerte, le fue afianzando más y más en el poder. Política de terror, una machacona campaña propagandística que los españoles tenían que soportar hasta en la sopa, y también las prebendas con las que supo engolosinar a quien le convenía cuando hacía falta... aparte del conformismo y la comodidad de la mayoría naturalmente, baza con la que cuentan siempre todos los gobernantes, no solamente los autoritarios. Aquél país que queda ya tan lejano pero al que no deja de parecerse nuestra España actual a pesar de todo, tuvo que sufrir su mandato durante casi cuarenta años... y todavía hay quien recuerda aquella época con nostalgia, naturalmente que dependerá mucho de como le fue a cada cual imagino... y naturalmente por esa añoranza, casi siempre insidiosamente presente, de una infancia y juventud perdida ya en el tiempo ¡qué me van a contar! ;-).


Las críticas irreverentes y la completa desmitificación de Franco era algo que ya me esperaba en este libro, hay de eso en ingentes cantidades, pero la obra no se queda en un torpe alegato antifranquista de denuncia tan facilón de hacer, ni mucho menos... siempre en tono irónico, el libro también carga las tintas contra la "alternativa" monárquica, representando al que iba a ser el futuro rey Juán III el abuelo de nuestro actual monarca como un pelele, estúpido, putero, borracho y vividor que se pegó la gran vida en Portugal mientras que la gente del país pasaba las de Caín, vamos un Borbón de la cabeza a los piés, al que la propaganda oficial de este régimen nos ha presentado siempre como aquel monarca que "se sacrificó por España"... una ironía porque con "demócratas" como ese a uno hasta le empiezan a caer bien los franquistas. El cuadro que formaba por otra parte el gobierno de la República en el exilio no podía ser también más lamentable, con esos adversarios políticos el invicto caudillo tuvo desde luego las manos bien libres porque si bien es cierto que hubo mucha represión y propaganda también hubo colaboración, y mucha, tanto interna, especialmente de la iglesia y del poder económico, como de los gobiernos democráticos del exterior. Todos tardíos y torpes intentos para presionar al régimen de poco o nada sirvieron, aparte de ser completamente inútiles y contribuir únicamente al final al sufrimiento del español de a pie, ese que siempre termina pagando el pato, y naturalmente como en el caso de todas las dictaduras también terminaron afianzando más en la silla al dictador de turno ya que pocas cosas hay más queridas para un dictador que ese "enemigo exterior", que justifique su política.



El libro, incluso en su versión barata de bolsillo que es la que he leído yo, está abundantemente salpicado de fotografías, algunas en color, de carteles de propaganda, de publicidad de productos de la época y sazonado con muchos detalles de la vida cotidiana, algunos sorprendentes, otros no tanto por haberlos escuchado por boca de mis padres y abuelos, y alguno que otro porque un servidor que ya tiene sus añitos había visto y tocado con sus manos. Un buen número de guiños a la nostalgia que imagino que eran inevitables ya que a pesar de la dureza de aquellos tiempos y el primer impulso de olvidar todas esas calamidades no dejan de formar parte de nuestra historia viva.

La iglesia española, con su decidida colaboración con el régimen, su papel activo en la represión y la censura, fue junto con el ejército y la falange una de las columnas del régimen, su claro apoyo a la causa del alzamiento nacional en contra de un régimen que había recortado sus privilegios y amenazaba con hacerlo aún más, junto con su sacrificio y persecución sufrido en la zona republicana durante la guerra le dieron el respaldo moral que necesitaban para ver no solamente recuperados sus privilegios, perdidos en el anterior régimen, sino verlos considerablemente aumentados... el caudillo era generoso con los valedores de su régimen, de hecho todavía hoy es fácil rastrear los restos de esa colaboración en nuestro país en forma de privilegios, indignos de un estado aconfesional, que no laico como creen algunos, aunque siempre puede uno informarse sobre tiempos pasados, como con este libro por ejemplo, para poder exclamar que al menos algo sí que ha cambiado... y sin duda para mejor, por muchas taras y residuos indeseables que quedan de esa época,  no es nada en comparación con la situación que había en esos horribles años cuarenta y posteriores de los que trata este libro.


Lo mejor: Un libro ameno y entretenido, bastante instructivo que no solamente nos ayuda a entender como era esa España del 39 al 52, época abarcada en el ensayo, sino también facilita entender nuestra España de ahora... porque aunque la situación haya cambiado en algunas cosas radicalmente, casi siempre para bien, es cierto que subsisten todavía demasiadas pulsiones y tendencias más propias de otras épocas, especialmente en este extraño 2.016, año teóricamente sin gobierno donde uno ve una y otra vez que seguramente las cosas no han cambiado tanto como nos creemos y todavía es posible, aunque parezca difícil de creer, reconocer a ese país de hace setenta y siete años. Me ha gustado el posicionamiento del autor no a favor ni en contra de la derecha o izquierda política, sino claramente a favor del español de la calle, ese que tan solo quería vivir con un mínimo de dignidad  y que tuvo que sufrir enormes sacrificios, hablando en general por supuesto, para salir a flote... vamos de esas generaciones que vivieron la guerra y los que nacieron inmediatamente en la posguerra, la generación de mis tíos, padres, y abuelos y de todo lo que tuvieron que pasar para que nosotros disfrutemos de este país tal y como lo dejaron. 

Por otra parte hay multitud de datos históricos y dudas aclaradas sobre determinadas cosas, como el papel del país en la segunda guerra mundial, un tema bastante controvertido, y demás intrigas políticas que son de agradecer y que en definitiva hacen que el libro valga la pena.

Lo peor: El tono costumbrista y de "coña marinera" e ironía empleado demasiadas veces en aras de su amenidad, el libro podía haber sido mucho más dramático o más serio, se agradece porque así es más fácil de leer... pero queda un "regustillo" en el fondo a nostalgia que no termina de gustarme, comprensible perfectamente debido a la edad de su autor... y es que el tiempo pasado casi siempre parece mejor. De todas formas su obra anterior "Una historia de la guerra civil que no va a gustar a nadie" la pongo ya en mi lista de libros pendientes por leer y comentar, no me cabe la menor duda de que me va a resultar interesante.

viernes, 29 de julio de 2016

La mejor venganza


"¡A la mierda las malditas causas! No son más que excusas enormes. Nunca en mi vida he visto a nadie que actúe con más ignorancia, violencia y malicia autojustificada que cuando se siente amparado por una causa justa"

Nicomo Cosca.


Ficha: "La mejor venganza", Joe Abercrombie, Alianza Editorial, 922 páginas, ISBN: 978 842 0673707

Continúo con mi particular exilio veraniego en este blog a base de meterme en vena lo mejor de la obra de este endemoniado autor británico, podría haber clausurado este blog durante unos meses... pero mejor que eso sin duda amontonar en el mismo unos cuantos tomos que suman ya casi dos mil quinientas páginas, y eso sin haberme metido de lleno con la trilogía inicial "La primera ley" en cuyo mundo se ambienta esta tremenda "La mejor venganza", su primera novela fuera de esa primera trilogía. 

Hay quien considera a esta obra, y a las dos siguientes, como una continuación. Tiene su lógica ya que están ordenadas en el tiempo y aparecen personajes que ya tuvieron su protagonismo... pero de todas formas y aunque sea sin duda recomendable leerlas en el orden en que fueron escritas poseen la suficiente independencia entre sí como para poder elegir cualquier orden, de hecho he disfrutado de esta exactamente igual que si la hubiera leído la primera, el hecho de encontrarme en esta con caras conocidas en las siguientes novelas ha funcionado un poco como "spoiler" quitando alguna que otra sorpresa pero a la vez añadiendo un poco de "morbo", puesto que ya sabía algo que iba a pasar pero no sabía el "cómo".


Un Joe Abercrombie pletórico, más sanguinario y pasado de rosca es lo que nos vamos a encontrar en esta feroz historia de venganza. En una reciente entrevista Abercrombie relataba su "schock" cuando leyó el primer tomo de la obra de George R. R. Martín en la que se basa la popular serie... ese momento en el que decapitan a Eddard Stark, el principal protagonista, creo que nos conmocionó a todos... era algo que parecía no pertenecer a este género de fantasía, un género de buenos y malos... donde los buenos pueden sufrir y pasar penalidades pero donde los protagonistas pues no mueren y los "malos" no se salen con la suya. Creo que fue en este momento cuando el género fantástico perdió lo que le quedaba de inocencia, por no hablar de esa relación incestuosa entre los hermanos Lannister, ahí había algo nuevo, algo oscuro, que se había podido insinuar anteriormente pero no con tanta claridad, o al menos no en una obra perteneciente a lo más exitoso del género, no hablábamos en este caso de un escritor marginal haciendo experimentos...

Y de ahí sale este escritor británico, autor de novelas de género fantástico con poca o nula carga de magia, pero con una masiva carga de morbo, mala leche, lenguaje procaz, y sobre todo con una intencionalidad clara, enganchar al lector moderno, a ese que no quiere saber nada de cuentos de fantasía al viejo estilo, que no quiere que le cuenten milongas, que no cree en magia, que sabe perfectamente que la guerra es una mierda, que el poder es únicamente la justificación para que una minoría viva a cuerpo de rey y extorsione a una mayoría, y que palabras como honor, patria, ley, sentido del deber, bueno y malo, justo o injusto dependen mucho del color con que se mira. A ese lector moderno, cínico, desencantado de cualquier ideal, que sabe lo que las insignias, banderas y símbolos ocultan realmente, a ese lector es para quien realmente escribe Abercrombie.

Abercrombie nos narra una historia de venganza, larga y cruel. Monzarro Murcatto es una lider militar de un grupo de mercenarios a sueldo del duque Orso de Talins que se haya enfrascado en una larga guerra para intentar reunificar una región llamada Styria, una región antaño unida bajo la directriz de un viejo imperio pero dividida en ciudades-estado en perpetuo conflicto. Cuando está a punto de lograr su objetivo, a un paso de la victoria final, Monza es traicionada por su jefe, el duque Orso teme que su popularidad la lleve a intentar un golpe de estado contra él y decide eliminarla justo antes de la victoria final. El problema es que Monzarro es dura de pelar, lo demostrará de principio a fin de la novela, hija de un campesino que le enseño a manejar tanto la espada como el arado, Abercrombie nos muestra en ella al arquetipo de jefe militar decidido, inteligente y leal... aunque también ingenua merced a su sentido del honor. Sobrevivirá al intento de asesinato casi milagrosamente, aunque no podrá salvar a su querido hermano Benna, su única familia que le queda con vida, de morir asesinado.


Tras pagar un alto precio cobrado en lesiones, cicatrices, huesos rotos y una mano derecha inútil y deformada de por vida Monza jura vengarse, contratará a un varopinto grupo formado por un soldado de fortuna, antiguo compañero de armas al que traicionó y que ha terminado hundido en el infierno del alcoholismo, a un feroz guerrero del norte, veterano de cien batallas que trata de salir de la indigencia, a un consumado envenenador y a su aprendiz, a una ex-torturadora y a un ex-presidiario asesino en serie y retrasado... un grupo de gente problemática, con una fuerte y marcada personalidad (como si no tuviéramos bastante con la de Monza). Ni que decir tiene que la venganza será atroz, que habrá múltiples sorpresas durante el transcurso de la historia (900 páginas dan para mucho), que esa venganza atrapará a mucha gente inocente en su camino, y que el sendero que llevará a Monza hasta su objetivo final, el duque Orso y esa venganza aparentemente imposible, quedará sembrado de cadáveres y muchas, muchas sorpresas.

¿Qué más puedo decir sobre esta historia sin acribillar de spoilers al posible lector?, pues solo recomendar su lectura, independientemente de todo lo anterior que hayamos leído tanto de este autor como de otros. Abercrombie juega según sus propias reglas, vamos a tener momentos angustiosos, mucha acción, sangre a borbotones, suciedad y miseria también... es un autor que disfruta haciéndoselas pasar putas a sus personajes, que juega con ellos sádicamente como un gato con un ratón herido al que no le apetece comerse "de momento". Si eres de esos lectores morbosos que son capaces de reírse del aspecto grotesco de la violencia, si agradeces esa visión nueva de la fantasía... no diré para nada "refrescante" porque el hálito de las novelas de este autor británico tiene más de "pestilente" que otra cosa, "como una tumba recién abierta" serían sus propias palabras... en fin si te va el humor negro y te crees capaz de reírte de casi cualquier cosa este es tu autor de fantasía, tan diferente al venerado Tolkien como un huevo a una castaña... y creo que para bien, no sé lo que opinarán los lectores habituales del género, pero ya estaba bien de ese tipo de fantasía ñoña que no hacía otra cosa que ensalzar la violencia y la guerra aunque fuese de forma indirecta. La guerra relatada en "El Señor de los Anillos" es una guerra contra el mal, algo inevitable, se teme por un lado pero también se considera deseable si al final lleva a la victoria, es una guerra que al final conduce a un mundo mejor... pero no es así en la obra de Abercrombie. La guerra es la mayor de las calamidades, la mierda más grande que se pueda imaginar, no hay ninguna buena, no arregla nada y solo sirve para que unos pocos medren y hagan caja a costa del sufrimiento de la gran mayoría.

Esa visión realista, descarnada, irónica, "moderna" es lo que me gusta de este autor, los soliloquios que escribe y que sin duda pertenecen a su propio pensamiento, aunque sean por boca de un personaje tan canalla, voluble y traicionero como el general mercenario son de lo mejor que podremos encontrar no ya en su obra, sino en la fantasía y en buena parte de la literatura contemporánea... en verdad los que no conocen a este autor no saben lo que se están perdiendo ;-). 


"Las palabras de Dow el Negro acudieron a la mente de Escalofríos: No hay mejor momento para matar a un hombre que en una batalla, y si es de los tuyos, aún mejor. Clavó espuelas a su montura, apremiándola para llegar al lado de Monza mientras se erguía todo lo alto que era en los estribos y levantaba el hacha sobre su cabeza. Echó los labios hacia atrás. Luego, con un rugido, la bajó hacia el rostro del lancero, partiéndoselo en dos y dejando que su estremecido cadáver cayese al suelo. De pasada, llevó su hacha hasta el lado contrario y con ella golpeó un escudo, dejando una gran muesca en él y empujando al hombre que lo llevaba hacia los cascos del caballo que estaba al lado, el cual parecía una trilladora. Quizá fuese uno de los de Rogont, pero no había tiempo para actuar de otra manera. Matar a todos los que no vayan a caballo. Matar a todos los que vayan a caballo y que se interpongan en su camino. Matar a todos. 
[...] 

¡Morid! ¡Morid! ¡Volved al barro, cabrones! Y sus oídos estaban saturados por rugidos y ruidos de herrería a los que no hacía ni caso. Un mar embravecido de armas que herían, de escudos que chirriaban, de metal que relucía, de huesos que reventaban, de sangre que saltaba a chorros, de rostros furiosos y aterrorizados que le rodeaban, que se retorcían e intentaban escapar mientras los tajaba, los troceaba, los rompía como un carnicero loco que hiciera su trabajo con el cadáver de un animal."


Lo mejor: Un relato electrizante que le atrapa a uno desde el primer capítulo, y que hace que vuelen las páginas a chorros sin darse cuenta. De nuevo me encuentro con un prodigioso escritor que maneja los personajes y las escenas de acción como nadie, que sorprende una y otra vez al lector y que sabe como engancharle con una historia adictiva y muy bien narrada. Una visión cínica, ácida y descarnada sobre el poder, sobre el sinsentido de la venganza y la violencia, con algunos personajes simplemente inolvidables... maravillosa esa Monza Murcatto, y tremendo ese Nicomo Cosca, dos personajes intensos, complejos, sorprendentes, con multitud de facetas ¡chapeau! :-).

Lo peor: Que el ser una novela del subgénero fantástico prive a muchos potenciales lectores del placer de descubrir a este interesante autor... y que su tamaño impresionante (punto a favor siempre según mi opinión a condición de que la calidad no decaiga durante el relato) eche para atrás a más de uno. El final aunque el más probable y seguramente el más satisfactorio no deja de convencerme por su rapidez... quizás fuera algo premeditado por el autor, que se quedó seco de imaginación y hastiado del relato... o que simplemente deseaba que el lector exclamase con él "tanto para esto... ", y es que mensajes políticos, pacifistas o filosóficos aparte no hay que olvidar que estamos ante una obra de evasión al 100% donde se nota que el autor se lo pasó en grande escribiendo y que no pretende otra cosa que entretener. No es para paladares delicados, algo de sexo hay... pero sobre todo una visión de la violencia que podríamos calificar de "pornográfica" por su crudeza... si el lector no se considera morboso y piensa que no está bien reírse de ciertas cosas, pues mejor que lea otra cosa, que aquí hay "carnaza" para pescar a una bandada de tiburones.