martes, 30 de junio de 2015

Ensayos de herejía




"No nos dejemos, pues, amedrentar por las urgencias imperiosas de reestructuración de esto y de aquello y de lo de más allá que se pregonan desde arriba: para ellos, los de arriba, los proyectos y reformas, y nosotros, la gente de abajo, a lo nuestro. Dejemos que la herrumbre y la mala hierba devoren las repelentes construcciones de cemento armado, los automóviles y las emisoras de televisión, que en las grietas de sus oficinas y supermercados afloren las chumberas, y que los vientos bienhechores del olvido se lleven las reformas y los planes de futuro"


Ficha: "Ensayos de herejía", Luis Andrés Bredlow, editorial Pepitas de Calabaza, 176 páginas, ISBN: 978 8415 862 390

Para el autor de esta breve y densa colección de pequeños ensayos, el doctor en filosofía Luis Andrés Bredlow, vivimos en una época de intensa fe, si bien es cierto que el escepticismo religioso campa por todas partes a sus anchas, al menos en occidente, no es menos cierto que desde hace muchos años hay otras creencias que han ido sustituyendo a las religiosas con igual o mayor intensidad. 

Destronado de su posición privilegiada el dios de los monoteísmos su trono no ha quedado vacante sino que hace mucho que fue tomado por la fe en el Progreso, la Modernidad y sus hijos bastardos llamados Velocidad,  Trabajo, Futuro y sobre todo por el actual Zéus del nuevo panteón pagano, el todopoderoso Dinero. Toda una pléyade de dioses en los que en mayor o menor medida casi todo el mundo cree, incluso los más recalcitrantes enemigos de cualquier fe y superstición denominada "religiosa" suelen ser a menudo devotos creyentes de cualquiera de estas deidades modernas. Todos ellos son meras construcciones de la mente humana, todos se apoyan en convencionalismos que no existen de forma objetiva fuera de nuestras cabezas... una idea que sin duda apoyaría fervientemente el nuevo gurú del ensayo histórico Yuval Noah Harari, cuya obra "De animales a dioses" dificilmente sorprendería a Luis A. Bredlow.

Contra estos nuevos dioses y mitologías, entre ellas la llamada "Democracia", carga el autor en una colección de breves, brevísimos ensayos, repletos de seguridad en sí mismo y convencimiento de que aquello que denuncia "es así" y que no hay que darle más vueltas. Imagino que la escritura de los mismos debió constituir una especie de catarsis porque desde luego que se despacha a gusto. Algunos encontrarán en los mismos una especie de regusto antimoderno o reaccionario y una añoranza de como eran las cosas, o al menos algunas de ellas, en otros tiempos, lo cierto es que su visión ácida y crítica de esos nuevos dioses a los que rendimos tributo sin muchas veces darnos cuenta, o que están tan omnipresentes, como dioses que son, en tantas y tantas facetas de nuestra vida impregnando el espíritu de los tiempos, me parece cuanto menos reconfortante. No todo está perdido si al menos nos damos cuenta de la situación. 

Aunque en algún argumento y algún blanco sobre el que dispara el autor me he visto sorprendido, confieso que no esperaba que la democracia se incluyese en este nuevo "panteón", si que en la mayoría de los casos tampoco he leído nada nuevo ni ninguna idea que pueda considerar rompedora, y es que seguramente uno también, quizás por la edad o por la costumbre de leer, había llegado a conclusiones parecidas en algunas cosas. Seguro que este será el sentimiento de más de un lector de estos ensayos de herejía.

En el primero "El culto de la fealdad" el autor incide sobre esa manía que arrastramos desde hace algo más de cinco o seis décadas en la arquitectura y la ordenación urbana, no importa donde busquemos y donde viajemos, nos encontramos los mismos adefesios por todas partes ¿hay alguna ideología bajo todo ello?, para Luis así es, aunque un servidor tiene sus dudas al respecto, no he terminado demasiado convencido de ello, quizás por ser muy afortunado con el lugar donde me ha tocado vivir.

Con el siguiente miniensayo,"Reformas, no gracias", ya he coincidido mucho más, y es que vivir en estos tiempos es darse cuenta de que la desconfianza sistemática contra toda institución es solo cuestión de pura lógica y sentido común, y el que todavía cree en las mismas, las instituciones del tipo que sean, es que no se ha parado a pensar demasiado todavía."Aires de progreso" es un irónico ensayo sobre el aire acondicionado en los trenes, símbolo de la modernización del transporte en cuyo nombre se nos priva incluso del placer de respirar aire puro y abrir una ventanilla... seguramente al autor le ha dado algún que otro ataque de claustrofobia en estos trenes de hoy en día que cada vez se parecen más a los aviones en el peor sentido.

"El Estado contra lo público, lo público contra el Estado" llega en un momento en el que no cesa el debate político entre público y privado, Luis arroja una luz sobre el tema tratando de convencernos que en algunos aspectos es un debate completamente engañoso:

"La tan debatida privatización de lo público no tiene más secreto que eso: solo se privatiza lo que el Estado ha trocado ya en negocio y mercancía, a fuerza de tratarlo como cuestión de trabajo, producción y rendimiento. Del mismo lado de la barricada están Mercado y Estado, como del otro están los servicios públicos y la libertad a cuyo servicio están." 


"El fraude del turismo y la decadencia del viaje", nos introducirá en un capítulo interesante donde el autor reflexiona sobre el hecho de viajar y la realidad del turismo en nuestros días, un tema más que apropiado para estas fechas pre-vacacionales, y de paso aprovecha para lanzar unos cuantos dardos a la sociedad capitalista y sus mitos. Ese será sin duda el tema estrella del siguiente miniensayo, en este caso no tan "mini", ya que se trata de la transcripción de una conferencia que dio el autor el 11 de mayo de 1.999 en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura del Vallés... "¿Cómo trabaja un filósofo?" es posiblemente el mejor ensayo del libro, me ha parecido verdaderamente magistral... tuvo que sorprender gratamente a más de un estudiante de arquitectura en aquella ocasión... a lo mejor  a alguno de ellos se le pasó por la cabeza abandonar la arquitectura para entrar en la facultad de filosofía ;-).

En "De drogas, dinero y otros venenos", tenemos otra transcripción de una conferencia en la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona, una defensa de la despenalización del tráfico de drogas y los motivos que le llevan a sostener esta aparentemente disparatada idea. Como es habitual Luis Andrés aprovechará el tema para abordar otros asuntos de más hondo calado y en relación directa con lo expuesto... de nuevo alguna que otra sorpresa y en terreno "hostil", a este hombre no le falta valor sin duda. 

"No queremos ir al futuro" carga contra la idea del trabajo en la sociedad capitalista y como esa concepción, como esa ideología al fin y al cabo, mina nuestras vidas desde dentro convirtiéndonos en esclavos sin darnos cuenta. Finalmente en "Razones contra la democracia", el ensayo más importante y extenso del libro nos encontraremos un poco de todo, el discurso anti-institucional y anti-estado ya presente en páginas anteriores y sobre todas las cosas no un llamamiento a cambiar el "régimen", una dictadura sería peor, sino a una concienciación ciudadana que haga salir del aletargamiento habitual... en definitiva algo que ya sabemos más o menos todos, que una democracia, incluso cuando funciona bien, deja todavía mucho que desear como sistema político ideal:

"... exactamente de la misma manera que de la libertad de expresión y opinión, que, en principio, ampara cualquier disidencia y cualquier herejía imaginable, no saben hacer ellos otro uso mejor que repetir las memeces reaccionarias que han oído decir a su televisor: basta con ver, en suma, a esos millones de individuos que deciden libremente comprar, votar, vestir, comer y opinar lo mismo que los demás, sin que a ello les haya obligado ninguna coacción ni amenaza de nadie".

Finaliza el libro con "Apuntes sobre resistencia, tradición, indigenismo", sobre la resistencia de grupos indígenas ante la penetración indiscriminada de los "valores" materialistas occidentales que amenazan con asfixiar sus culturas, llamando la atención sobre la mejor forma de resistir, que no es otra que la de tratar de señalar las contradicciones y puntos débiles del invasor, y no un rechazo de plano a todo lo que este aporta... en fin, un tono algo más conciliador en este último ensayo donde, por fin, se alaba la que sin duda es la mayor virtud de la civilización occidental, nuestra costumbre de "crítica y negación de sí mismos"... alimentada y prácticamente "parida" por la filosofía que salió de estas tierras mediterráneas hace ya veinticinco siglos.


Como curiosidad aquí dejo un enlace a una web donde se pueden descargar artículos del autor.


Lo mejor: Claridad expositiva, sencillez, contundencia, lucidez y apasionamiento, pero también profundidad. Luis Andrés Bredlow ha recopilado en este libro una serie de pequeños ensayos dignos de ser leídos y releídos en más de una ocasión y que como principal virtud tratan de llamar a la reflexión del lector y que este observe el mundo con los ojos del autor y se pregunte si cuanto dice el mismo es verdad o no y que puede hacer para cambiarlo.

Lo peor: Aunque algún atisbo hay en la obra, no lo negaré, uno se pregunta "bueno, tienes razón ¿y ahora qué?"... y lo de siempre, aquello que he comentado en más de una ocasión en este blog cuando me encuentro con obras impregnadas con una mentalidad semejante, que seguramente aquel que más necesitaría leerlas para "cambiar el chip" es precisamente el que nunca va a hacer tal cosa. Y también porque aquellos que podemos estar más o menos de acuerdo con el autor y participar de su visión de algunas cosas que expone en este libro terminaremos encontrándonos con la misma sensación de impotencia al cerrar sus páginas. Como si un pez fuese consciente por primera vez en su vida de que nada en ese elemento llamado agua que antes no advertía, para seguidamente volver a olvidarlo pronto y seguir nadando con los demás en el cardumen.

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